Mostrando entradas con la etiqueta George Lucas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta George Lucas. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de febrero de 2024

THE CLONE WARS. UN AUTÉNTICO MONUMENTO AL UNIVERSO DE STAR WARS

THE CLONE WARS de George Lucas, David Filoni y Henry Gilroy - De 2008 a 2020 - ("Star Wars: The Clone Wars") 

Su película antecesora no era nada buena y recuerdo que, en su día, nos hizo pensar a muchos que la serie "The Clone Wars" de 2008 no iba a ser tampoco nada buena. Por suerte, nos equivocamos estrepitosamente: nada más lejos de la realidad. Porque "The Clone Wars" ha sido y es un auténtico monumento a "Star Wars".

Todo lo que ha salido en los últimos años de la saga galáctica de George Lucas ha salido de aquí. Si no todo, prácticamente todo. 

"The Clone Wars", creada por el propio Lucas, por Dave Filoni y por Henry Gilroy, fue definida como una continuación de la serie de 2003 "Star Wars: Clone Wars" de Genndy Tartakovsky (que tenéis comentada en esta misma etiqueta también), serie que quedó finalmente fuera del canon debido a montones de incoherencias bastante insalvables con su sucesora (la verdad, se lo podían haber currado un poquito, porque Tartakovsky hizo una joyita que no se merecía ser despreciada de esta manera).

"The Clone Wars" se ambienta durante los tiempos de la trilogía precuela de "Star Wars" y desarrolla en primera instancia la historia de Anakin y sus seres más cercanos: Ahsoka Tano, Padme Amidala, Obi-Wan Kenobi o Yoda. Alrededor de esta trama pivotan montones de tramas secundarias en las que van apareciendo centenares de personajes secundarios que irán completando a la principal y, también, siendo parte importante de producciones futuras de la franquicia.

La serie tiene siete temporadas y un total de 133 episodios repartidos entre todas ellas (en algunas ocasiones de forma desigual). El primero se emitió el 3 de octubre del referido 2008 y el segundo el 4 de mayo de 2020.

Como he dicho, "The Clone Wars" es un auténtico monumento a "Star Wars". No solamente se dedica a rellenar los montones de agujeros que Lucas dejó en los Episodios I, II y III (que no son santo de mi devoción: lo sabéis quienes me leéis), sino que amplía el universo de la saga hasta límites inimaginables (pero de verdad) y habla de numerosos temas tanto universales como políticos con una lucidez y una profundidad sorprendentes.

Amor, amistad, justicia, integridad, lucha del bien contra el mal, corrupción, separatismo, genocidios, ecología, maltrato animal, marginación, pueblos sin hogar, personas que adoran tiranías, los claroscuros e incongruencias de la propia república... Todos estos asuntos están expuestos de una forma nada maniquea, en la que nunca nada es blanco o negro. 

No hay soluciones fáciles en el mundo de "The Clone Wars", que está más emparentada, a pesar de sus momentos épicos, que los tiene, con obras como "Rogue One", "Andor" o "The Mandalorian" que con la trilogía clásica original. Eso es la humanidad y eso es la política: un gris eterno en el que hay que nadar para cambiar las cosas y del que nunca sales moralmente indemne o irreprochable.

Si bien la serie empieza teniendo un tono más infantil, este tono se va poco a poco quedando atrás para no solamente ser sustituido por uno más serio, sino en muchas ocasiones directamente oscuro y hasta violento. Aquí sí que por fin y de verdad vemos la conversión de Anakin Skywalker en Darth Vader en todas sus consecuencias. 

No es el único personaje que se desarrolla, evidentemente: conoceremos los dilemas y las frustraciones amorosas de Obi-Wan, la fortaleza de Amidala, las dudas de Yoda o el entrenamiento vital de Ahsoka Tano. También, las historias de villanos como el Conde Dooku, el General Grievous, Asajj Ventress o Darth Maul, el sentir de los soldados clon de la república (el protagonista colectivo principal de la serie), el sufrimiento del pueblo mandaloriano y las subtramas de decenas de secundarios. La mayoría de estos personajes acabarán en futuras series de la saga, como he dicho.

Además, la expansión del universo que creó Lucas, como he comentado también, es aquí absolutamente espectacular. Vamos a ver tantos planetas, tantas culturas y pueblos, tantos monstruos, tantas batallas, tantas naves espaciales, tanto droides y tantos lugares que vamos a perder la cuenta. 

La animación, conscientemente naif, emparentada con el manga y el anime como se dijo en su momento (tiene su parte de razón) y muy personal, es una delicia, y va mejorando y mejorando hasta hacerse portentosa. Hay además escenas de acción y de batallas que no solamente no tienen nada que envidiar a las de las películas, sino que, muchas veces, las superan.

Sólo le pongo un pero a "The Clone Wars": el excesivo relleno que tiene. Demasiados capítulos de misiones secundarias y de personajes secundarios o incluso muy secundarios. Entiendo que ese es en parte uno de sus grandes alicientes: expandir hasta lo impensable el universo de "Star Wars". No obstante, tantísimo relleno llega a ser, a veces, ralentizador del interés que despierta la serie. Con menos capítulos secundarios habría funcionado mucho mejor.

De "The Clone Wars" parten, en mayor o menor medida, "The Mandalorian", "El libro de Boba Fett", "Star Wars Rebels", "Star Wars: La Remesa Mala" o "Ahsoka". Insisto: es un monumento a la saga de George Lucas. Y, como el monumento que es, y a pesar de su relleno como he dicho excesivo, creo que nadie que ame dicha saga debería perdérselo.

sábado, 14 de diciembre de 2019

EPISODIO III. LA VENGANZA DE LOS SITH. LLEGA UNA MEJORÍA, PERO LLEGA YA TARDE


Con “La venganza de los Sith” concluye por fin el aborrecible despropósito de la trilogía precuela del universo de “Star Wars”.

Termina en ella Anakin de pasarse al lado oscuro de La Fuerza, muere Amidala, el Imperio se hace con el poder y acaba con la República, los Jedis son exterminados en su gran mayoría, Yoda y Obi-Wan Kenobi se exilian en planetas inhóspitos y nacen Luke y Leia Skywalker. 


Tengo que reconocer que el panorama mejora un poco con respecto a las bazofias de “La amenaza fantasma” y de “El ataque de los clones”.

El colofón de este tríptico por lo menos alcanza un cierto grado de dignidad. Sigue estando dirigido con notable torpeza, su vulgar estética sigue estando cimientada en la mera acumulación de elementos y siguen resultando sus vacíos efectos especiales los protagonistas absolutos de su trama, lineal y simplona.

Sin embargo, el hecho de que por fin encontremos un enlace verdaderamente interesante con la vieja trilogía hace que todo se siga con mayor interés.


Anakin de una puñetera vez comienza a mostrar “algo” de emotividad y de hondura, Obi-Wan y Yoda ya se asustan ante él, Amidala le teme por fin aunque le ame con locura y el futuro Emperador Palpatine comienza a influenciarle definitivamente para atraerle a su bando.

La historia se sigue con una cierta amenidad y el esperado combate final entre maestro y discípulo por fin tiene lugar (con la excelente “Duel of fates” de John Williams de fondo, por supuesto), mientras que su desenlace, abierto a “una nueva esperanza”, consigue calar un mínimo en el espectador, aunque hay que decir que tampoco es nada difícil, ya que si uno disfrutó con las referidas primeras tres películas es fácil que, por lo menos, sienta curiosidad al comprobar cómo quedan éstas enlazadas con las tres "segundas".


“La venganza de los Sith” no es ya un filme definitivamente bochornoso, aunque sigue resultando anodino. Le salvan mucho (por no decir en su totalidad) las conexiones con “La Guerra de las Galaxias”: creo que si se le quitan dichas conexiones la película no pasa de ser olvidable, a pesar de su ambientación más oscura (oscura pero sin personalidad ninguna), de algunas excelentes escenas (la transformación definitiva del destrozado Anakin en el mítico Darth Vader, con ecos a Frankenstein, es verdaderamente genial) y de aislados momentos de acción que se muestran solventes (como la batalla estelar inicial o la lucha de Yoda contra Palpatine).


Queda en este “Episodio III” la profunda huella de los desbarajustes hechos en los dos anteriores, además de bastantes e indignantes chapuzas en el guión, donde por desgracia siguen proliferando los momentos de pura vergüenza: la idiota muerte del Conde Dooku nada más comenzar el filme (más idiota que la de Darth Maul), la aparición gratuita de Chewbacca (persiste la manía de meter con calzador personajes de la anterior trilogía), el despreciable recurso de pésimo guionista por el que se les borran los recuerdos a C3-PO y a R2-D2 (¿También se los borras a Darth Vader, a Obi-Wan y a Yoda, tito Lucas, tío listo?) y la peor de todas: la conversión de Anakin al lado oscuro en dos segundos (de risa o de llanto, como quieran tomárselo).


“La venganza de los Sith” se puede ver mejor que sus antecesoras, pero no pasa de ser una cinta que no ha caído en otro pozo sin fondo gracias, como he repetido antes, a las esperadas conexiones con “La Guerra de las Galaxias”, “El Imperio contraataca” y “El Retorno del Jedi”.

Tristes episodios I, II y III. Nunca deberían haberse rodado (por lo menos en estas horribles condiciones y por este director en bajísima forma –por no decir en total decadencia-).


viernes, 13 de diciembre de 2019

EPISODIO II. EL ATAQUE DE LOS CLONES. EL GRAN BODRIO DE TODA LA SAGA


Dos años después de la fantasmada de “La amenaza fantasma” continuaba el destrozo de la saga de las galaxias por parte de su propio creador con “El ataque de los clones”, otro bodrio que echó por los suelos las esperanzas que muchos teníamos de que George Lucas se redimiese artísticamente.

Volvemos en ella a encontrarnos con su dirección torpona, con su estética basada en la acumulación de elementos, con sus escenas de acción sin imaginación y con su barroquismo zafio en el campo de los efectos especiales, que ya resulta verdaderamente abrumador.


Sin embargo, podría el filme haberse salvado a pesar de todo si en esta ocasión hubiese contado con un mejor guión (como les ha pasado a tantos otros). No ha sido así: Lucas ha vuelto a repetir (mejor: a calcar) en su nueva creación todos los defectos de la anterior.

Los personajes vuelven a ser terriblemente anodinos, y una vez más ni el carisma de grandísimos de la interpretación como Natalie Portman, Ewan McGregor o Samuel L. Jackson consiguen aportarles algo de humanidad. 


Tampoco Christopher Lee, actor mítico donde los haya y experto en dar vida a antagonistas, le imprime la más mínima emoción al villano de la entrega, el Conde Dooku, que se sitúa en poca personalidad por debajo incluso del desaprovechadísimo Darth Maul.

Respecto a Hayden Christensen, pienso que físicamente sí que da una imagen aceptable del joven Anakin (que por cierto es junto a Obi-Wan el único personaje de la anterior entrega que ha envejecido -¿alguien me lo explica?-): un acertado cruce entre chico inexperto, rebelde, soñador y agresivo. 

Esto, sin embargo, no lo exime de una actuación igual de fría que la de sus compañeros de reparto, actuación que únicamente despunta en el momento de su venganza tras el fatal reencuentro con su madre en Tatooine. 


Estoy de todas maneras seguro de que la culpa no es de los actores, sino del infumable libreto con el que han tenido que cargar.

La trama de “El ataque de los clones” se centra en el progresivo despertar de Anakin a la madurez: muestra su enamoramiento de Amidala, su primera atracción hacia el lado oscuro tras la muerte de su madre y sus primeras diferencias con su maestro, que protagoniza en solitario una buena parte de la historia que posee formato de thriller.


Todo se desarrolla entre escenas de acción abundantes (y bastante vulgares, como la de la horrible fábrica, que parece un videojuego cutre y en la que R2 termina hasta volando), entre diálogos sin relieve y entre vergonzosos momentos en los que Lucas vuelve a tirar tierra sobre su mítica obra.

Porque es que todo , todo está mal en esta película. Su historia de amor (que es pastelosa, ñoña, vergonzante y que no se la cree nadie), su mediocre villano (repito: estoy seguro de que la culpa no es de Lee), sus olvidables momentos de aventura, su descafeinado humor (C3-PO y R2 no son lo que fueron), el hecho de que de nuevo aparezcan personajes de la anterior trilogía metidos con calzador (lo de Bobba Fett y su padre me parece otra tremebunda chapuza) y el delirante momento del coliseo, la peor parte de la película sin ninguna duda por lo predecible y tópico de su propuesta.


Sólo le faltaba a la cinta que Jar Jar Binks hubiese vuelto a aparecer haciendo gracietas (aparece, pero muy brevemente por suerte).

Para mi “El ataque de los clones” está incluso un peldaño por debajo de “La amenaza fantasma”. Ambas me resultan igual de indigestas y decepcionantes, pero esta es todavía más exagerada y menos coherente y encima más larga. Para mi es la peor de toda la saga: de toda.


jueves, 12 de diciembre de 2019

EPISODIO I: LA AMENAZA FANTASMA. LA GRAN DECEPCIÓN


En 1994 George Lucas anunció que iba a dirigir, otra vez personalmente, una nueva trilogía ambientada en el universo de “Star Wars” que narraría todo lo acontecido justo antes de su primera “Una nueva esperanza”.

Fue uno de los más famosos y sorprendentes anuncios de la década de los noventa, y cuatro años después llegaba a los cines “La amenaza fantasma”, la primera cinta de esta trilogía, que repitió el éxito comercial, la histeria colectiva y el maremoto de merchandising de las entonces anteriores tres entregas.

Sin embargo, artísticamente pienso que George Lucas destrozó no sólo este filme, sino los otros dos que le siguieron y por consiguiente su propio mundo y su propio mito: configuró un fiasco de tríptico que decepcionó a una grandísima parte del público y que aún hoy sigue suscitando iracundas reflexiones (a fans acérrimos incluidos).

Lo mismo ocurrió posteriormente, ya en esta década, con la nueva trilogía secuela que hasta ahora han dirigido J.J. Abrams y Rian Johnson, una trilogía que para mi es muy superior a ésta pero que también tiene fallos de bulto que la lastran (de ella hablaré también estos días).


Nunca he alcanzado a comprender cómo un magnate del cine y del merchandising del calibre de George Lucas pudo cargarse vilmente su propia creación.

Él mismo confesó que le vino muy largo dirigir “La Guerra de las Galaxias” en 1976 a pesar de su excelente acabado final.. Y yo me pregunto: ¿Por qué, sencillamente, no optó por la opción de dejar los nuevos rodajes en manos de otros cineastas como hizo con “El Imperio contraataca” y con “El retorno del Jedi”?


El dinero le sobraba y le sobra, y era del todo impensable que su nueva trilogía terminase siendo un fracaso. Contactos tampoco le faltaban: es amigo (y además íntimo) de grandísimos del celuloide como Steven Spielberg, Francis Ford Coppola o Martin Scorsese. 

Sea como fuere, el caso es que terminó dirigiéndolas todas él solito... Y salió lo que salió. Veinte años sin ponerse detrás de una cámara no pueden dar buenos resultados: su dirección es torpísima, su sentido del ritmo está deteriorado, sus escenas de acción ya no son imaginativas y su estética se basa exclusivamente en la acumulación vulgar de elementos. 


Lucas se sentó delante de un carísimo ordenador y se limitó a dar órdenes caprichosas y a veces puramente aleatorias a un equipo de informáticos de primera y a un gran reparto. Y punto. Por si fuera poco, el guión que escribió era terrible.

La trama no tiene bastante con ser anodina y olvidable, sino que además ha que cargar con unos diálogos pueriles, con unas situaciones ridículas y con unos personajes superficiales hasta decir basta y pésimamente desarrollados.

Ni el carisma de intérpretes como Liam Neeson, Ewan McGregor, Natalie Portman o Samuel L. Jackson saca adelante a unos caracteres helados que no inspiran prácticamente nada o que incluso dan risa.


El Anakin niño por otra parte, Jake Lloyd, no tiene apenas fuerza como representación de lo que va a ser más tarde, y en la batalla final en el espacio el decir tanta chorrada no le favorece.

Únicamente ofrece algo medianamente emocionante este episodio durante el aceptable combate contra Darth Mual y durante la espectacular carrera de vainas en Tatooine, sin ninguna duda lo mejor de todo el filme.

Quedan ya otros bochornosos personajes como Jar Jar Binks, el secundario cómico más patético y despreciable de la historia del cine moderno (no sólo no tiene gracia, sino que además produce vergüenza ajena –tanto que en las otras dos películas su papel fue reducido prácticamente a la nada ante las peticiones de los propios fans, lo cual ya lo dice todo-) y Darth Maul, un villano con un diseño soberbio y aterrador pero desaprovechado hasta límites indignantes, sin apenas diálogo y con una muerte verdaderamente estúpida y precipitada.


No puedo tampoco dejar de mencionar la maldita idea que tuvo Lucas de incluir personajes míticos de las anteriores entregas metidos con calzador únicamente para contentar a ciertos fans y para establecer relaciones forzadas con ellas que para colmo ni siquiera están bien planificadas.

¿Qué diablos pintan C3-PO y R2-D2 en “La amenaza fantasma”? Y no me vengan con lo de que posteriormente “les borraron la memoria”, porque ese truco es una infame burla dirigida al espectador propia del más pésimo y chapucero de los escritores (y además ni Darth Vader ni Obi-Wan los reconocen en el futuro).


Para terminar (de una vez) queda ahí el horripilante cuento chino de los midiclorianos, que le quita a “La Fuerza” todo su mito y toda su aura de un plumazo y gratuitamente para reducirla a una tontería vírica.

“La amenaza fantasma” no fue más que eso: una película fantasma, una fantasmada de alguien que se cargó su propio universo desconozco por qué razón. Pero no se vayan, que la cosa no terminó aquí. Mañana, "El ataque de los clones".


miércoles, 11 de diciembre de 2019

EL RETORNO DEL JEDI. EL EXCELENTE CAPÍTULO FINAL DE UNA SAGA MÍTICA


El galés Richard Marquand fue un artesano que se movió siempre entre la solvencia y la mediocridad y que dejó alguna que otra obra magnífica aunque aislada y también alguna que otra bazofia digna de olvidar.

Su muy escasa obra para la gran pantalla se compone del filme de terror “El legado”, del genial thriller “El ojo de la aguja”, del fantástico filme de ciencia ficción “El Retorno del Jedi”, de la romántica “El amante francés”, del nuevo thriller “Al filo de la sospecha” y del drama “Corazones de fuego”. Richard Marquand murió repentinamente de un ataque al corazón en 1987, justo antes de cumplir cincuenta años.


“El Retorno del Jedi” cerró la primera trilogía de “Star Wars” de una manera magnífica, aunque para muchos supuso una cierta decepción con respecto a la genial “El Imperio Contraataca”, ya que presentaba una trama más simple y lineal y una historia directamente enfocada hacia una predecible lucha final entre el bien y el mal.

El filme, dirigido con notable solvencia por Marquand, está dividido en dos segmentos bien diferenciados: en el primero (en mi opinión el más destacado) Luke y sus amigos han de volver a Tatooine para rescatar a Han Solo de las garras del mafioso alienígena Jabba el Hutt, mientras que en el segundo, ya todos juntos, han de librar la batalla definitiva contra el Imperio.


La incursión en el refugio del mencionado Jabba, otro de los personajes más carismáticos de toda la saga, presenta sin ninguna duda las mejores escenas de la película (exceptuando la posterior lucha contra El Emperador): Leia termina de demostrar su amor por Han, Lando se redime ayudando a su amigo y Luke muestra ya en todo su esplendor los resultados de su entrenamiento con Yoda, mientras que Jabba y Bobba Fett reciben su merecido tras dos geniales momentos de acción frenética: la lucha contra el impresionante monstruo Rancor y el combate en las arenas del no menos horrible devorador Sarlacc.


Ya en la última parte del filme los protagonistas vuelven a dividirse: los rebeldes, al mando del mencionado Lando desde el Halcón Milenario, atacan la nueva Estrella de la Muerte que el Imperio está construyendo; Han, Leia, Chewbacca y los androides intentan desactivar el campo de fuerza que la cubre ayudados por los entrañables Ewoks y Luke se enfrenta de nuevo y por última vez a Darth Vader y posteriormente al Emperador, el también muy carismático villano central de la historia.

Todo queda cerrado tras éste último y apasionante combate, en el que Darth Vader también tiene su oportunidad para redimirse.



“El Retorno del Jedi” es una película divertidísima y un digno colofón a la trilogía galáctica. Gracias a sus mejores efectos especiales cuenta con la mayor variedad de alienígenas de todas las entregas (genial la galería de oscuros y horrendos seres que rodean al no menos despreciable Jabba, genial el colosal Rancor, geniales los capitanes de las tropas rebeldes y geniales los Ewoks, que gozaron de tal éxito entre el público que tuvieron sus propias películas independientes y su serie de televisión).

También cuenta el filme con las escenas de acción más espectaculares del tríptico: las descritas en Tatooine, el nuevo asalto a la nueva Estrella de la Muerte, las carreras entre los gigantescos árboles de Endor, el duelo contra el Emperador... "El Retorno del Jedi" es el trepidante fin de una saga inolvidable.


martes, 10 de diciembre de 2019

EL IMPERIO CONTRAATACA. LA CULMINACIÓN OSCURA DE LA SAGA GALÁCTICA


Irvin Kershner fue un cineasta norteamericano en líneas generales muy solvente con un estilo de fuente clásica y buen director de actores que perdió progresivamente su personalidad como autor.

Buen artesano todoterreno, tocó toda clase de géneros y obtuvo muy variables resultados: desde obras geniales hasta cintas mediocres con alguna que obra sonora bazofia. 


Muy notables e incluso personales son algunas de sus primeras obras: “Stakeout on Dope Street”, “Refugio de criminales”, “The young captives”, “A face in the rain” o “The luck of Ginger Coffey”, películas que le auguraron un futuro como uno de los nuevos creadores del cine social de los años sesenta y setenta.

Por desgracia, antes de desarrollar una personalidad plena, se introdujo de lleno en la industria con buenas películas funcionales (muchas de ellas reductos de sagas famosas y puros encargos) pero que, salvo excepciones, no le permitieron completarse como pleno autor. 


Dirigió en esta nueva etapa las comedias “Un loco maravilloso” y “Un fabuloso bribón”, la romántica “Buscando amor”, la nueva comedia “Dos espías a lo loco”, el drama “Brigada Antisecuestro”, el filme de terror “Los ojos de Laura Mars”, el western “La venganza de un hombre llamado Caballo”, el fantástico “El Imperio Contraataca”, la entrega alternativa de las aventuras de James Bond “Nunca digas nunca jamás” y “Robocop II”.

Irvin Kershner, que murió en 2010, para algunos está claramente infravalorado (incluso en su etapa comercial) y para otros no pasa de ser un artesano habilidoso que prometía en sus inicios.


-EL IMPERIO CONTRAATACA

George Lucas cerró “La Guerra de las Galaxias” verdaderamente agotado y no volvió a dirigir una película hasta finales de la década de los noventa, cuando comenzó el rodaje de su desastrosa nueva trilogía del universo de “Star Wars”.

Se dedicó a vivir del merchandising, de la creación de efectos especiales, de la producción de películas de amigos como Steven Spielberg y de la escritura de algún que otro guión. 


“El Imperio Contraataca” es, en mi opinión, la mejor entrega de toda la saga galáctica, llevada a cabo con muchos más medios que la primera parte y excelentemente dirigida por Irvin Kershner (es uno de sus mejores trabajos aunque pertenezca a una saga que no es de su creación).

La historia sigue avanzando junto a sus protagonistas, que adquieren más hondura que en ninguna de las otras dos entregas de la trilogía y que terminan de desarrollarse por completo: Luke sigue con sus estudios de Jedi mientras un triángulo amoroso se empieza a abrir entre él, Leia y Han Solo; los androides C-3PO y R2-D2 siguen divirtiendo y el último en concreto acompaña a Luke en su entrenamiento, Chewbacca termina de demostrar su invencible amistad con Han y el cariño que empieza a sentir por C-3PO y Darth Vader revela su verdadera identidad.


Aparecen además tres nuevos personajes decisivos para la historia: el viejo amigo de Solo, el truhán Lando Calrissian; el despiadado cazarecompensas Boba Fett y el maestro Yoda, uno de los más carismáticos de todos los filmes.

La trama, mucho más compleja que la anterior, resulta en todo momento la más retorcida y oscura del tríptico (además es la que contiene más sorpresas), mientras que su desenlace abierto y desesperanzado en su momento destrozó a la audiencia (quedaban tres largos años para que llegase a las salas “El Retorno del Jedi”, la culminación de todo).


Redondean el filme los mejores efectos especiales, que permitieron una mayor variedad de personajes robots y alienígenas y unos combates más realistas y espectaculares, una ampliación de los escenarios (a causa del poco presupuesto “La Guerra de las Galaxias” se desarrolló prácticamente en su totalidad en un mismo planeta, Tatooine –la zona real de Túnez en la que se rodó-) y unas escenas de acción más imaginativas y trepidantes (la lucha contra el Wampa en las nieves, el asalto al planeta Hoth, la persecución entre los asterioides y el combate final ya son parte de la historia del cine fantástico de todos los tiempos).

“El Imperio Contraataca” es una obra maestra de la ciencia ficción en todos los aspectos y la cúspide de una saga inolvidable. Es algo en lo que además coinciden casi todos los fans.


lunes, 9 de diciembre de 2019

LA GUERRA DE LAS GALAXIAS. EL COMIENZO DE LA LEYENDA


Hablar de "La Guerra de las Galaxias" y de todo lo que conllevó y aún conlleva su estreno nos daría para varios blogs, por lo que voy a ser breve y conciso en el comentario de hoy.

El joven George Lucas, que había dirigido hasta entonces el filme de ciencia ficción "THX 1138" (que se estrelló comercialmente) y la comedia nostálgica juvenil "American Graffiti" (un gran éxito), se lanzó a rodar su proyecto más querido con muy poca confianza por parte de los productores e incluso de la crítica, que le auguraba un nuevo y estrepitoso fracaso para su nueva incursión en el cine de ciencia ficción. 


Lucas cobró una miseria por escribir y dirigir la película, pero, a cambio de esto, en el estudio le dieron (convencidos totalmente de que su obra no llegaría lejos) el control total sobre la comercialización de todos los productos derivados de ella.

Once millones de dólares terminó costando "La Guerra de las Galaxias"... Y recaudó nada más y nada menos que 460. Fue, además, la primera película de la historia que dio más beneficios fuera que dentro de las salas.


George Lucas terminó de alcanzar la fama con ella y se convirtió en uno de los más grandes reyes del merchandising de todos los tiempos y también de los efectos especiales tras la creación de la Industrial Light and Magic (por desgracia, ya no ha pasado de eso).

“Star Wars” ha creado todo un mundo, una mitología incomparable, novelas, series de televisión, cómics, parodias, videojuegos, juguetes, figuras de coleccionismo, ropa, alimentos.

Es verdaderamente interminable el material existente de esta saga fantástica que se hizo famosa en el mundo entero y que tal vez sea la más adorada de su momento junto a "Dune" y "Star Trek".


La película que hoy nos ocupa, la primera de una genial trilogía (posteriormente llegaría otra horripilante y detestable y una segunda algo mejor pero irregular) mezclaba con una habilidad y un encanto sin par la fantasía épica más clásica (desde el siempre referente "El Señor de los Anillos" hasta los mitos de Homero o los nórdicos), el peplum, el western, las películas de piratas y los filmes de samurais ("La fortaleza escondida" de Akira Kurosawa fue una clarísima inspiración para Lucas).

Lo envolvía todo en un fondo futurista cargado de un romanticismo tremendamente evocador y además animado por unos efectos especiales más que solventes, por unos magníficos escenarios y por una imaginativa galería de personajes humanos, cibernéticos y alienígenas de toda clase y condición.


Su historia era simple: una lucha más del bien contra el mal con unos personajes ciertamente muy arquetípicos y definidos. Sin embargo, tenía también un encanto sin par. Era una "space-opera" perfectamente consciente de serlo, y sin prejuicios.

Su reparto, acertadísimo, contaba con unos tremendamente carismáticos actores casi desconocidos (exceptuando a Alec Guinness y a Peter Cushing) que dieron vida a unos protagonistas que ya son parte indisoluble de la cultura norteamericana moderna.


Por desgracia, únicamente Harrison Ford tuvo una carrera perdurable (ni Mark Hamill ni Carrie Fisher lograron despuntar en la interpretación más allá a pesar de las esperanzas que se tenían puestas en ambos, aunque el primero haya tenido una carrera notable en el doblaje y aunque ambos hayan vuelto para la nueva trilogía).

"La Guerra de las Galaxias" sigue siendo hoy una joya del cine de ciencia ficción, al igual que sus dos continuaciones: "El Imperio contraataca" y "El retorno del Jedi".