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miércoles, 8 de septiembre de 2021

CASINO ROYALE. EL MEJOR REINICIO POSIBLE Y EL MEJOR JAMES BOND POSIBLE

CASINO ROYALE de Martin Campbell - 2006 - ("Casino Royale")

Como he comentado en otras críticas, los derechos de "Casino Royale", la primera novela de Ian Fleming sobre las aventuras de James Bond, pertenecían a Charles K. Feldman, fallecido en 1968 y habitual productor de Columbia Pictures, que fue comprada por Sony, la cual también terminó por absorver a la Metro Goldwin Mayer, que previamente había adquirido a United Artists... La cual operaba con EON, la productora de Harry Saltzman y Albert R. Broccoli que ha desarrollado hasta la fecha todos los filmes oficiales del espía británico. 

En su día EON no pudo rodar "Casino Royale" al no disponer de sus derechos (de lo cual surgió la versión cómica de Charles K. Feldman que está comentada en este blog). 

Tras las mencionadas fusiones de compañías, en el año 2006, por fin salió a la luz el "Casino Royale" oficial, que no fue otra cosa que un reinicio de la saga de James Bond a todos los niveles, saga que ya era muy difícil de seguir por los que no eran fans acérrimos de ella debido a que veinte películas eran demasiadas para mantener una continuidad fluida y con sentido y a que, con seis Bond distintos y cuatro décadas de aventuras interminables, el personaje, que había sido cínico, atormentado, cachondo o brutal según la ocasión, ya aparecía demasiado diluído e incluso corría peligro de volverse anodino (además, convivían en dicha saga títulos tan adultos como "007 al Servicio Secreto de Su Majestad" o "Licencia para matar" con otros tan estúpidos e infantiles como "Moonraker" o "Muere otro día", por lo cual el conjunto estaba ya plagado de lagunas y de baches de guión y de estilo insalvables). 

Así, el clan de los Broccoli decidió despedir a Pierce Brosnan, de cuyas exigencias estaban al parecer ya cansados (sus cuatro películas arrasaron en las taquillas y dicen él empezó a verse como un elemento indispensable de la saga, lo que le acomodó en todos los aspectos) para sustituirle por un actor no muy conocido entonces llamado Daniel Craig que había aparecido como secundario en películas tan diversas como la primera entrega de "Tomb Raider" o las excelentes "Camino a la perdición" y "Munich". 

Aunque nadie confiaba mucho en este nuevo Bond (algunos fans llegaron a quejarse de que era feo, rubio y de ojos azules), lo cierto es que "Casino Royale" supuso una sorpresa totalmente inesperada para todo tipo de público y crítica.

El tal Daniel Craig dejó a todos con un palmo de narices: se comía la cámara interpretado a un agente 007 muy serio y casi hierático, brutal, expeditivo, helado y "realista" que rescataba lo mejor del injustamente olvidado 007 de Timothy Dalton mostrándose además, como el del también olvidado George Lazenby, atormentado y desolado. 

"Casino Royale" ha sido a la saga de James Bond lo que, por ejemplo, "Batman Begins" ha sido a la del hombre murciélago. 

Daniel Craig es, desde mi punto de vista, el mejor James Bond de la historia, el que mejor se pliega al original de las novelas de Ian Fleming y el que de nuevo no renuncia a la acción frenética y a la aventura y al espionaje puros a la hora de protagonizar una trama profunda. 

Martin Campbell repite como director en la franquicia estrella de EON (se encargó de "Goldeneye") y Judi Dench vuelve a ser M, una M que mantiene la genialidad, la dureza y la comprensión final de la que interpretó en "El mundo nunca es suficiente", la mejor película que protagonizó el irregular 007 de Pierce Brosnan. 

También es rescatado el personaje de Felix Leiter, que vuelve a ser el aliado principal de Bond (lo interpreta con notable solvencia Jeffrey Wright). 

El estilo de las nuevas películas del espía británico también cambia notablemente: hay mucho menos humor, Bond es mucho menos mujeriego y sibarita, las chicas Bond son tan protagonistas de la trama como él y los villanos no son megalómanos excéntricos (se encuentran en la línea de los instaurados en la breve etapa de Dalton y en la de los de "Goldeneye" y "El mundo nunca es suficiente"). 

En definitiva, todo se torna más realista, más posible en todos los aspectos. Siguiendo la estela de filmes como los de la trilogía de Jason Bourne, James Bond protagoniza unas escenas de acción que, sin renunciar a la espectacularidad, se muestran, como he dicho, realistas (dentro de lo que supone el realismo en un filme del agente 007). 

Además, como el propio Bourne o como el Batman de Christian Bale, James Bond sufre como el ser humano que es tanto en lo psicológico como en lo físico: recibe golpes, sangra, se despeina, se ensucia y hasta es torturado de manera brutal. 

Y, como he dicho antes también, Daniel Craig borda a este James Bond devorando la pantalla en una actuación soberbia que deja con dos palmos de narices a todos los que le criticaron.

Ya hablando concretamente de "Casino Royale", hay que decir que Martin Campbell realiza una excelente labor de dirección equilibrando a la perfección la acción y los eventos de una trama que incluye un atormentado romance y que trata asuntos como la venganza, la redención, la ambición desmedida o la amistad. 


Los secundarios por si fuera poco son excelentes y están interpretados de una manera soberbia: a M y a Felix Leiter se les une una genial Eva Green como Vesper Lynd que borda a una de las mejores chicas Bond de la historia (independiente y, como el propio Bond, atormentada), un también genial Giancarlo Giannini como el ambiguo agente René Mathis (el otro aliado de 007 junto al mencionado Leiter), un destacado Jesper Christensen como Mr. White (el villano secundario) y un magnífico Madds Mikkelsen como el gran villano, Le Chiffre, un avaricioso de métodos sádicos y notables debilidades. 

Para el recuerdo quedan escenas inolvidables de "Casino Royale": su brutal prólogo, su impactante desenlace, la tortura de Bond a manos de Le Chiffre (que duele de sólo recordarla), el romance de 007 con Vesper, la presentación de Felix Leiter, los breves toques cómicos (en especial brilla uno: el del fugaz diálogo con el camarero sobre el martini seco con vodka) y escenas de acción como la primera persecución, todo un ejemplo de ritmo frenético y dinámico. 

"Casino Royale", que catapultó a la fama a Daniel Craig y que revitalizó la saga a la que pertenece, es una obra maestra y el mejor reinicio posible para James Bond. Para mí es ya un clásico indiscutible.

domingo, 26 de julio de 2020

LINTERNA VERDE. DC SALE DE SUPERMAN Y BATMAN... CON UN BODRIO GIGANTESCO


Hasta 2011, habían sido los superhéroes de la casa Marvel los protagonistas casi absolutos de la gran pantalla exceptuando a Superman y a Batman, las dos grandes estrellas de DC Cómics.

Incluso antes de la llegada del Universo Cinematográfico de la mencionada Marvel, sus personajes ya inundaban las carteleras de los cines mientras que la compañía del hombre de acero y del hombre murciélago solamente se centraba en estos dos (con resultados de todo tipo: desde los horrendos Batman de Schumacher hasta los geniales de Nolan).


Linterna Verde es el primero de DC en llegar a los cines en la nueva década. Lo hizo todavía fuera de su actual universo cinematográfico y lo hizo, por desgracia, en una terrible bazofia.

Martin Campbell es un artesano que se mueve sin cesar entre la solvencia y la mediocridad. Es capaz de entregar un peliculón como "Casino Royale" y una infamia como ésta que hoy comentamos.


Aquí, el neozelandés dirigió una cinta en la que, una vez más, nadie se tomó en serio al personaje al que se adaptaba, algo que era muy propio de aquellos momentos de grandes bodrios como "Daredevil", "Elektra", "Spiderman III", "X-Men: La decisión final", "Los 4 Fantásticos" de la pasada década o los "Motorista Fantasma".

Interpretado con poca gracia por Ryan Reynolds, este Linterna Verde no tiene profundidad ninguna, al igual que todos los secundarios que le rodean, a los que da vida un reparto más que aceptable pero que no puede hacer nada con caracteres tan planos y con diálogos tan tópicos.


Por otra parte, las escenas de acción son sosas y aburridas, y culminan en uno de los combates finales más tontos y olvidables visto en mucho tiempo en una película de superhéroes.

El humor tiene dos o tres gracietas en plan homenaje con cierta efectividad, pero no por ello deja de ser tontorrón y hasta vergonzante por momentos.

Finalmente, el mundo de los Linternas Verdes está tratado de manera bastante superficial, al igual que sus relaciones con el villano Parallax.


La película, además, es estéticamente fea: el verde billete rodeado de tonos azulados y morados no es grato a la vista, y el emplaste de efectos especiales (cutres, además) llega a ser cansino de pura sobrecarga.

Aunque el mencionado universo de DC en el cine iba a empezar en los años inmediatamente posteriores, esta "Linterna Verde" no fue incluida en su ciclo y quedó bastante olvidada.

Esperemos que el personaje vuelva y que lo haga con dignidad, aunque lo cierto es que no sabemos qué es lo que pasará al final con el propio DCU, que lleva desintegrándose y dando palos de ciego varias películas ya.