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lunes, 17 de agosto de 2026

POLTERGEIST. TERROR SOCIAL MÍTICO A DOS MANOS CON HOOPER Y SPIELBERG

POLTERGEIST de Tobe Hooper - 1982 - ("Poltergeist")

Quería haber empezado con Tobe Hooper comentando "La matanza de Texas", su película estrella, pero también como sabéis me gusta comentar las sagas enteras, así que voy a empezar con él con "Poltergeist", que es su otra gran película mítica (aunque tenga esa participación enorme de Steven Spielberg) y que he revisado hace poco (y con ella toda su serie de secuelas).

Ciertamente, Spielberg estuvo al volante en muchos aspectos de este filme: fue productor y guionista y se mantuvo muy presente e involucrado en el rodaje y en muchas decisiones creativas. No obstante, Hooper es el director acreditado como oficial, y su mano también se nota, y muchísimo, en toda la cinta. Se han escrito ríos de tinta sobre esto y lo cierto es que durante el mencionado rodaje hubo tensión entre ambos directores. No obstante, tampoco llegaron a ser enemigos y hasta que Hooper falleció en 2017 nunca tuvieron malas palabras el uno para con el otro.

"Poltergeist" presenta una historia en la que el terror sobrenatural se mete de lleno en el ambiente más cotidiano posible de los USA: en una típica urbanización de casas unifamiliares de esas que tanto hemos visto y seguiremos viendo en películas de este país y que Spielberg conoce tan bien. Lo hace además por medio de la televisión, "la caja tonta" que desde hacía décadas vivía su edad de oro e idiotizaba a la gente como ahora lo hacen las redes sociales. Puro homenaje a Richard Matheson.

Se nota la mano de ambos directores en varios hechos: Spielberg empezó dirigiendo terror ("El Diablo sobre ruedas", "Tiburón") y Hooper era un especialista en el género que le metió un turbo sangriento y asqueroso, de pura ultratumba, a las ideas de Spielberg (que por otra parte también las desarrollaría en "Indiana Jones y el templo maldito" -y había tenido conatos de ello en la anterior "En busca del arca perdida"-). Por eso el filme, perfectamente equilibrado en estos aspectos, funciona, pienso, tan bien. Muchas veces, de dobles autorías salen joyas inconfundibles.

La familia que tanto ama y necesita Spielberg, con una decisiva presencia de la infancia, es dinamitada desde dentro de su propia casa, un lugar seguro que deja de serlo, por unos fantasmas que inicialmente tienen un poso de apariencia maravilloso y que luego se revelan como el terror extremo que son.

El filme, lleno de sustos espectaculares, de escenas inolvidables, de efectos especiales de matrícula de honor, es miedo de altura con mensaje social: bajo la comodidad de los idílicos suburbios americanos laten cosas monstruosas que están relacionadas con lo mal que se gestionan estos lugares. 

"Poltergeist" habla de tormento del más allá, de horrores que destruyen vidas, pero también de avaricia empresarial, de capitalismo agresivo, de consumismo interminable y de, como consecuencia de todo esto, corrupción que se vuelve contra más inocentes.

Estamos ante un filme inolvidable, ante una joya de su género que marcó a generaciones y que sigue marcando al cine actual y siendo imitada y parodiada sin cesar. Por desgracia, sus secuelas y su remake no estuvieron a la altura.

viernes, 20 de febrero de 2026

EL COLOR PÚRPURA. EL DURO DRAMA SOCIAL NEGRO DE STEVEN SPIELBERG

EL COLOR PÚRPURA de Steven Spielberg - 1985 - ("The color purple")

Siempre se dice que Steven Spielberg empezó a ser reconocido como un director "serio" (denominación que de punto de partida ya me parece injusta en este contexto, porque creo que toda su obra anterior ya era "seria") con "La lista de Schindler", pero el caso es que mucho antes de esta película ya había dirigido dos joyas durísimas que eran "El color púrpura" y "El imperio del Sol" (y también hay que recordar que "Loca evasión", su segunda obra, era un drama social, aunque fuese un fracaso en su momento).

La primera de las dos antes mencionadas, de 1985, fue ya un éxito tanto comercial como crítico, aunque puede que sea cierto que, con el tiempo, haya sido algo eclipsada por otras obras del director más digamos "masivas". 

Basada en la novela homónima de Alice Walker de 1982, que ganó el Premio Pulitzer y el Premio Nacional del Libro de Ficción y que recibió también duras críticas en su día por su violencia, narra la historia de una mujer negra de principios del siglo XX que, abusada por su padre, es obligada a casarse con un repugnante marido maltratador en un entorno rural oscuro.

Aunque vino también la película con polémica (por ser Spielberg blanco y por ser acusado de perpetrar estereotipos masculinos negros) fue también apoyada por la escritora, que estuvo en la producción como consultora, y fue nominada a 11 Oscars (aunque no ganó ninguno).

"El color púrpura" es un retrato monstruoso de cómo las mujeres negras del mundo rural de las primeras décadas del siglo XX son marginadas y maltratadas por sus propios padres y maridos y condenadas a vivir enclaustradas en casa como madres y prácticamente como esclavas domésticas. 

La protagonista, una Whoopi Goldberg espectacular e inolvidable que fue lanzada a las estrellas por su interpretación, queda embarazada de su propio y asqueroso padre, que encima le da sus bebés a otra pareja, y luego es entregada a un granjero repugnante, egoísta y tiránico. La justificación moral que ella acepta al principio es la religión: la vida es corta pero la eternidad es para siempre, y en la primera hay que aguantarlo todo para ganarse la segunda.

Su relación con otras mujeres le hará cambiar y empoderarse. La sororidad es el tema central de una película que muestra a la comunidad negra presa, como la blanca también, de los prejuicios de un mundo oscurantista, beato, opresor y, además, pobre, muy pobre. Hay también una crítica brutal a los mencionados blancos, que viven normalmente mejor que los negros y que, especialmente los ricos, se comportan de forma paternalista e hipócrita con ellos cuando son racistas o sólo los quieren como empleados baratos.

Además hay un retrato histórico de cómo la sociedad cambia a lo largo de estas convulsas décadas y de cómo la música negra tiene un papel básico en la cultura de los USA, así como uno humano de personas que rompen con las normas de esta sociedad y que la cambian.

Las actuaciones son espectaculares (además de Goldberg hay un Danny Glover que produce verdadera repulsión o una Oprah Winfrey magnífica), la narrativa deliciosa (con un Spielberg destapando sus esencias más delicadas), el drama potente y tremendista (el filme es dolor puro casi constante) y la ambientación bellísima.

"El color púrpura" es la película en la que realmente aparece por vez primera en todas sus consecuencias ese Steven Spielberg "serio" del que tanto se habla a veces sin conocimiento y una obra maestra sobre la superación social y la lucha por la justicia. 

viernes, 1 de noviembre de 2024

E.T., EL EXTRATERRESTRE. UNA JOYA IMPERECEDERA SOBRE LA AMISTAD

E.T., EL EXTRATERRESTRE de Steven Spielberg - 1982 - ("E.T., the extra-terrestial")

"E.T., el extraterrestre" es una de esas películas que podemos catalogar sin problemas de "imperecederas". Da igual la época en la que la veas, da igual la edad con la que la veas y da igual la edad con la que la vuelvas a ver: te sigue cautivando y poniendo los pelos de punta. 

Spielberg tiene muchas de estas en su filmografía. Pero muchas, muchas. Es alguien que cuenta entre sus facilidades, por norma general y con sus patones, con esa magia creativa particular. 

E.T. está inspirado en un amigo imaginario que tuvo el director cuando era niño y que creó en su mente para poder superar el divorcio de sus padres, algo que le marcó muchísimo y que es un tema presente en bastantes historias suyas de una forma o de otra (en ésta incluida). Dicha inspiración la mezcla con otra de sus obsesiones: los alienígenas, presentes también en su filmografía en muchas ocasiones (y en este caso, volviendo al concepto de alien bondadoso de "Encuentros en la Tercera Fase").

Rodada en orden cronológico para conseguir un dramatismo más coherente y depurado, "E.T., el extraterrestre" narra la historia de amistad entre Elliot, un niño del planeta Tierra, y el alienígena que da nombre al filme, que se pierde en las cercanías de su vecindario de los USA. Esta amistad cobra un sentido espiritual, de fusión y de fraternidad entre especies, que sigue estando de plena actualidad y que lanza un mensaje tan sencillo como necesario en cualquier época.

Steven Spielberg narra esta historia mezclando sin fisuras el humor (que lo tiene, y mucho), el drama (que llega a ser desgarrador, da igual la edad que tengas) y escenas de acción magníficas que han llegado a ser ya míticas todas ellas.

Los efectos especiales del extraterrestre protagonista siguen siendo una delicia (mucho mejor que los insertados modernos de la versión de 2002, la verdad, que dan el cante y me parecen algo innecesarios) y también los de la nave y lo que vemos de ella y de sus otros tripulantes. Igualmente el carisma de dicho E.T.: pocos alienígenas han marcado tantísimo la historia del cine y de la cultura popular como éste (sí, está el alien de "Alien" y alguno más, pero en general son pocos para tanta producción que hay del género, pienso).

El plantel de intérpretes luce finalmente genial: desde una entonces niña y divertidísima Drew Barrymore pasando por una Dee Wallace verdaderamente sufriente o, por supuesto, un Henry Thomas que de verdad conecta contigo (actor niño entonces que, por cierto, no ha dejado de hacer películas y que creo que a veces está injustamente poco valorado).

"E.T., el extraterrestre" es una joya de la ciencia ficción, de la aventura, de la fantasía, del humor, del drama: su combinación es perfecta y no envejece. Fue un exitazo gigantesco que reafirmó todavía más a Spielberg como ese Rey Midas de Hollywood que era ya plenamente.

domingo, 2 de junio de 2024

1941. LA INSUFRIBLE COMEDIA BÉLICA DE SPIELBERG Y SU PRIMER PATINAZO


1941 de Steven Spielberg - 1979 - ("1941")

El propio Steven Spielberg admitió, con respecto a "1941", que fue una de las más grandes y duras lecciones de su carrera: le pilló, según él mismo reconoció, lleno de arrogancia después de los exitazos de "Tiburón" y de "Encuentros en la tercera fase", y se dio un batacazo de crítica y de taquilla que fue auténticamente espectacular.

"1941" tiene un problema que es un error mortal en toda comedia que se precie: no tiene gracia. Con este punto de partida, no hay nada que hacer. Spielberg no se ha prodigado en este género prácticamente nada (esta película y algunos toques humorísticos en otras y paren de contar) y posiblemente sea, pienso, porque no se le da bien y porque aquí lo descubrió con dolor.


El humor de este filme, ambientado en la Segunda Guerra Mundial y que narra una invasión alemana y japonesa absurda a los USA, no funciona en prácticamente ningún momento. Es de tipo slapstick en general, y aunque el despliegue técnico del que hace gala es espectacular, todo consiste en romper cosas y romper escenarios mientras los protagonistas ponen caras con las bocas muy abiertas. Y así dos horas.

Tampoco ayudan estos protagonistas, que son montones (es una obra coral) y que no tienen ningún relieve ni atractivo y que, además, al aparecer tan poco, no dan pie a empatizar un mínimo con ellos. Y eso que están interpretados por un repartazo (lo es, absolutamente, y hay además hasta cómicos destacados en él que aquí no funcionan tampoco).


Todo en esta obra es una plasta repetitiva de escenarios siendo destrozados y carreras y gritos y humor tonto, repetitivo, sin pizca de la más mínima picaresca. La película se hace verdaderamente insoportable, interminable: es puro aburrimiento más allá de ver cómo un Spielberg desatado en la destrucción tira dinero a espuertas para cargarse escenarios y máquinas sin cesar.

"1941" se llevó tres Oscar: a la mejor fotografía, al mejor sonido y a los mejores efectos especiales. Los merecía, porque desde luego en lo visual es espectacular. Pero la espectacularidad visual en una comedia sin gracia no sirve para absolutamente nada. El primer resbalón de la carrera del Rey Midas de Hollywood. Por suerte, sabemos que se recuperó.

miércoles, 10 de abril de 2024

ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE. BELLA EN LO VISUAL PERO DE TRAMA LARGA Y VACÍA

ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE de Steven Spielberg - 1977 - ("Close Encounters of the Third Kind")

Voy a empezar diciendo algo que posiblemente sea una herejía, una blasfemia cinematográfica para muchas personas: no me gusta "Encuentros en la tercera fase". Hala, queda dicho, y advertido está todo el mundo para el resto de la reseña.

Que Steven Spielberg es un genio no hay que recordarlo, y que la película es un prodigio visual tampoco, así como que tiene escenas inolvidables. No obstante, es en su trama en donde falla, y esencialmente porque es larguísima para lo que cuenta y porque eso que cuenta en conjunto es bastante simple y vacío (amén de que tiene fallos importantes que comento más adelante).

El filme es un canto de amor a los extraterrestres, que Spielberg adora y que iban a estar presentes en su filmografía en bastantes películas posteriores más. Está hecho con un cariño sin par y visualmente es espectacular, pero eso no puede levantar un conjunto que en lo argumental dice poquísimo.

"Encuentros en la tercera fase" empieza casi como una película de terror: hay cosas extrañas que ocurren y hay gente que las vive de forma muy especial. Junto con el desenlace, esta es la mejor parte del filme: el Spielberg que cultivaba terror de sus inicios nos regala un puñado de escenas y planos fantásticos y que dan mal rollo. 

Bien por aquí todo si no fuese porque se desliza el conjunto tras esto por una parte central repetitiva, que insiste una y otra vez en los mismos hechos y que es larga, larga, larga para aportar prácticamente nada a lo que hemos visto en la "introducción" y a lo que veremos en el desenlace.

Y llegamos a éste, al mencionado desenlace, que es una gozada estética visual y sonora pero que también es largo, largo, largo, y que se podría haber simplificado en menos planos.

A esto hay que sumarle unos personajes muy poco desarrollados (lo cual siendo larga la obra es aún más imperdonable) y unos contextos llenos de lagunas (misterios absurdos la mayoría sin explicación clara, abducciones sin sentido, formas de comunicación inexplicables para tecnologías tan avanzadísimas, personajes secundarios muy maltratados por dejadez de guión pura...).

El primer filme de alienígenas de Spielberg tiene una originalidad indiscutible en el retrato de sus seres del espacio, alejados de los habituales invasores malvados que hay que derrotar, pero habría funcionado muchísimo mejor en una película mucho más corta. 

Dicho esto, añado que me encanta este director y que para mí es un nombre clave en la historia del cine, pero también que, como todo el mundo, tiene sus patinazos, y "Encuentros en la tercera fase" por muy mítica que sea me parece uno de ellos.

lunes, 12 de febrero de 2024

TIBURÓN. SPIELBERG ENTRA EN LA HISTORIA CON UNA OBRA MAESTRA DEL TERROR

TIBURÓN de Steven Spielberg - 1975 - ("Jaws")

Con "Tiburón" Steven Spielberg entra de lleno en la fama definitiva: entra con un taquillazo veraniego que hizo historia, con la producción que más recaudó hasta la llegada de "Star Wars", con numerosos premios y con una obra que fue instantáneamente un clásico de culto que se quedó para siempre en el imaginario colectivo popular.

Basada en la novela homónima (realmente la película se llama "Jaws") de Peter Benchley, que colaboró en el guión, "Tiburón" narra la historia de una pequeña localidad costera y turística de los USA, Amity Island, que es asolada por un gigantesco tiburón blanco que ha de ser cazado por el sheriff local, un oceanógrafo y un cazatiburones veterano.

Tanto el gigantesco escualo como el trío protagonista, interpretado por Roy Scheider, Richard Dreyfuss y Robert Shaw son míticos, así como su inolvidable banda sonora de John Williams (con ese tema principal que pone los pelos de punta) y montones de escenas.

Steven Spielberg delinea las claves de la amenaza en un prólogo estremecedor y pasa a exponer el ambiente del pueblo seguidamente, un pueblo totalmente pendiente de su temporada de verano, que trae mucho dinero, y que por ello se resiste (especialmente su alcalde) a cerrar sus playas hasta que el tiburón haya sido cazado. 

La lectura social es simple y directa pero efectiva, y está de plena actualidad todavía (tal vez incluso más) en estos tiempos de turismo mundial enloquecido y masificado donde lo que se busca es hacer dinero como sea y a cualquier precio.

No en vano, el propio Spielberg y Carl Gottieb, el guionista, describieron a "Tiburón" como una mezcla de "Moby Dick" de Herman Melville con "Un enemigo del pueblo" de Henrik Ibsen. La intencionalidad social está bien patente, y con ella, algo muy de Spielberg, el triunfo del hombre modesto e íntegro en una sociedad podrida (con montones de interpretaciones dentro de este concepto: desde las que lo acusan de conservador por tratarse éste de un agente de la ley blanco a todo lo contrario por ser el alcalde, un político, el verdadero villano). 

Los caracteres de Matt Hooper y Quint, interpretados por Dreyfuss y Shaw, que son dos bombas de carisma, ofrecen a este protagonista dos idiosincracias diferentes que le sirven de contrapeso en direcciones opuestas.

"Tiburón" es terror del bueno, del que explota hasta prácticamente el final lo que se sabe que está ahí pero no se ve. Los problemas que Spielberg tuvo con el escualo mecánico, que propiciaron retrasos, los supo resolver utilizando la sugerencia y sirviéndose de la banda sonora de Williams: pienso que esto fue finalmente casi lo mejor que podría haber pasado, porque la película es absolutamente estremecedora y una verdadera bomba de tensión (y de acción cuando todo estalla).

Escenas para el recuerdo tiene miles: el inicio salvaje, el ataque en la playa abarrotada, la exploración submarina, los momentos intimistas de Brody con su familia, la presentación estrafalaria de Quint y, por supuesto, el combate final en ese barco que es pura angustia, puro horror, pura catástrofe y pura acción frenética.

"Tiburón" fue un bombazo absoluto de taquilla que trajo tres esperables secuelas en las que ya no estuvo tras las cámaras Steven Spielberg. Ni una sola de ellas le llegó a la suela de los zapatos (y mañana empezaré a comentarlas también aquí en el blog, una por día).

jueves, 7 de diciembre de 2023

LOCA EVASIÓN. UNA DESTACADA Y OLVIDADA PELÍCULA DEL SPIELBERG SOCIAL

LOCA EVASIÓN de Steven Spielberg - 1974 - ("The Sugarland Express")

Una de las películas más desconocidas de Steven Spielberg es "Loca evasión", de título real "The Sugarland Express". Es su segunda obra tras la genial "El diablo sobre ruedas", y aunque no es tan perfecta como ésta y como la posterior y mítica "Tiburón", sí que es muy interesante, está muy bien rodada y da fe de ese Spielberg más oscuro, que existe y que siempre existió.

"Loca evasión" narra una historia que según leo está basada en hechos reales ocurridos en los USA en 1969: una pareja depauperada de la Norteamérica profunda que tiene un hijo en común reclama a este niño, entregado a un matrimonio de acogida debido a su pésima situación familiar y económica, mientras es perseguida por la policía, ya que él se ha fugado de la cárcel con la ayuda de ella. 

El filme vuelve a ambientarse en las carreteras del país de Spielberg, como el mencionado "El diablo sobre ruedas", pero ahora estamos ante una road-movie reivindicativa y social en la que se retrata la dura vida de las personas que han crecido sin oportunidades y marcadas por ambientes donde apenas se les ha dado lo más básico.

Una Goldie Hawn inolvidable y un William Atherton genial dan vida a esta pareja, que en su periplo se irá haciendo cada vez más popular hasta convertirse en un fenómeno mediático. 

Steven Spielberg rueda con ritmo y garra esta obra de persecuciones y de momentos emotivos mientras delinea un retrato emocional de los mencionados USA profundos: la pareja encontrará en su camino la persecución y la marginación, pero también la solidaridad y la ayuda desinteresada de las personas más inesperadas. Es además ésta una película dura, nada complaciente a pesar de sus buenos sentimientos y alejada por esto de otras cintas de la primera etapa de su creador.

"Loca evasión", que según leo también fue un fracaso, no está entre las mejores obras del creador de Indiana Jones (es imposible que lo esté, aunque sea una buena película) pero es otro ejemplo más de cómo su carrera iba en los años setenta creciendo poco a poco y, sobre todo, es una obra interesante por tratarse del "anticipo" del Spielberg más realista y sobre todo más crudo que veríamos ya en "El color púrpura", "El Imperio del Sol" o "La lista de Schindler".

sábado, 28 de enero de 2023

EL DIABLO SOBRE RUEDAS. EL GENIAL Y SALVAJE DEBUT DE STEVEN SPIELBERG

EL DIABLO SOBRE RUEDAS de Steven Spielberg - 1971 - ("Duel")

Empezamos a comentar la filmografía de Steven Spielberg en orden en este blog (aunque realmente ya están en esta etiqueta las sagas de Indiana Jones y "Parque Jurásico") y empezamos con su primera gran obra larga, esta fascinante mezcla de película de terror, de western y de acción que es "El diablo sobre ruedas" (de título original más adecuado "Duel").

El debut de este gran director está basado, por si fuera poco, en un relato (o más bien novela corta) de otro grande: de Richard Matheson. Un maestro a la hora de traspasar la inquietud y el horror a la cotidianeidad para destrozarla por completo. Y de ambos creadores no podía sino surgir esta obra maestra.

"El diablo sobre ruedas" era originalmente un telefilme de la ABC que se emitió en las televisiones en 1971 pero que, debido a su gran éxito, fue llevado a las salas de cine al año siguiente y con una duración ampliada.

La ópera prima de Spielberg es un ejemplo de economía de medios de toda clase: económicos, narrativos e interpretativos. Económicos porque fue rodada con un presupuesto ínfimo que se aprovechó hasta la última moneda. Narrativos porque en una hora y veinte minutos cuenta una historia magistral, concisa y potente hasta lo increíble. E interpretativos porque apenas hay un protagonista (visible), un Dennis Weaber sufriente que borda un auténtico papelón.

"El diablo sobre ruedas" narra, a modo de western, un duelo de un coche contra un camión cisterna en las carreteras de los USA profundos. Es un western de terror, porque describe un microcosmos asfixiante y angustioso de locura, insolidaridad y violencia que pone los pelos de punta y que conecta perfectamente con ese realismo viciado en el que de repente entra lo delirante de Richard Matheson, y es también una frenética obra de acción rodada con planos audaces, electrizantes, que captan una tensión y un horror que se pueden palpar.

Lecturas, intencionadas o no, tiene muchas: el estrés de la carretera, la violencia atávica de los Estados Unidos, la cerrazón del americano medio, la crítica a una cultura competitiva en exceso que se acaba desmadrando por completo, el pasotismo cruel de los pueblos del país ante los problemas ajenos... Pasen e interpreten.

La ambientación, realista y polvorienta, consigue contribuir a crear la sensación de desazón que el filme mantiene de principio a fin, y la banda sonora de Billy Goldenberg pone de verdad de los nervios. Los efectos especiales, para el presupuesto que había disponible, son magníficos y terminan de redondear esta imprescindible obra maestra de sus géneros con la que comienza una de las carreras más importantes de la historia del cine.

miércoles, 22 de junio de 2022

EL MUNDO PERDIDO. MÁS DINOSAURIOS, MÁS ACCIÓN Y MUCHO PEOR ARGUMENTO

EL MUNDO PERDIDO de Steven Spielberg - 1997 - ("The Lost World")

Steven Spielberg dirigió tal vez "El Mundo Perdido" con pocas ganas. El propio Michael Crichton escribió la secuela de su novela cuando no estaba inicialmente en sus planes azuzado por el éxito comercial de la película de 1993 y por el propio Spielberg, que tal vez buscaba otro nuevo taquillazo fácil después de haber rodado su película más arriesgada hasta entonces, "La Lista de Schindler", o que tal vez, simplemente, estaba saturado y cansado porque aquel mismo 1997 había estrenado también su nuevo drama histórico "Amistad". 

No lo sé, pero el caso es que "El Mundo Perdido" parece más bien una película de Renny Harlin, de Roland Emmerich, de Michael Bay o de un John McTiernan o un Robert Zemeckis en horas bajas. 

El tópico de "más y peor" se aplica aquí perfectamente, al igual que ocurría en la mencionada y horrorosa novela (comentada en esta etiqueta). La película tiene más dinosaurios (dos tiranosaurios, hay que doblar la apuesta por la espectacularidad), más escenas de acción y mucho menos guión. 

El protagonista ahora es Ian Malcolm (Jeff Goldblum), que es el personaje conexión con la anterior entrega y que cambia totalmente su carácter (ahora es menos esnob, menos cínico y más "del montón", un fallo de guión terrible), y los secundarios no tienen especial carisma ni aportan demasiado. 

La trama se reduce a acción, mucha acción, y a algunos apuntes argumentales dignos (o que por lo menos no dan vergüenza ajena) pero nada más.

Hay en la cinta errores de bulto como el hecho de que un personaje sacrifique su vida para salvar a los demás y a los demás su muerte se la traiga floja (error propio de las peores películas de terror cutre) y hay escenas ridículas como la que muestra a una niña que haciendo gimnasia le da una patada en la cara un velociraptor (en fin...). 

Y hay un desenlace muy cuestionado: el del Tiranosaurio Rex atacando la civilización, que a muchos les parece una chorrada y a otros les resulta acertado por tratarse de una ejemplificación de la crítica social sobre el mal uso de la ciencia que es marca de la saga. Este debate seguirá abierto (aunque con las dos últimas películas de dicha saga casi que puede que se haya quedado algo pasado ya). 

"El Mundo Perdido" puede ser esencialmente entretenida, pero no hace justicia a una primera parte fantástica y como conjunto es muy mediocre y funcional en el peor de los sentidos. No es nada propia de un director como Steven Spielberg.

martes, 21 de junio de 2022

PARQUE JURÁSICO. UNA DE LAS MÁS IMPACTANTES PELÍCULAS DE DINOSAURIOS

PARQUE JURÁSICO de Steven Spielberg - 1993 - ("Jurassic Park")

Steven Spielberg, cuando quiere, es capaz de entregar obras que conjugan a la perfección la mejor pulsión evocadora del cine de aventuras y la crítica social (eso sí, a veces esta crítica social le sale muy maniquea). 

Su larga filmografía alterna casi constántemente obras maestras con otras que son inexplicables mediocridades maniqueas, valga la redundancia. 

"Parque Jurásico" es una de sus más grandes películas, una indiscutible joya del cine de ciencia ficción que fue uno de los títulos, merecidamente, más impactantes del cine de los años noventa. 

Basada en la novela homónima de Michael Crichton (comentada en esta etiqueta con su secuela, "El mundo perdido") la película presentaba una nueva fábula ecologista en la que se atacaba al ansia del hombre de manipular a la naturaleza a su antojo y tomar el control total de la vida de otros seres para su beneficio personal. 

No ha perdido un ápice de actualidad: la revisión del mito de Frankenstein (así la veo yo y así la ven otros también) que planteaba la película de "Parque Jurásico" hace ya casi veintidós años es todavía, y por desgracia, extrapolable a nuestros días, en los que siguen en la parrilla asuntos como la clonación, la destrucción del medio ambiente, los estragos del capitalismo más agresivo, los medios de producción inhumanos y el maltrato a los animales. 

En el Parque Jurásico que da título al filme un grupo de personajes, empresarios, científicos e informáticos, han dado vida a los dinosaurios que poblaron la Tierra hace millones de años en busca de la gloria científica o del dinero contante y sonante. Como se imaginan (los que no la hayan visto aún), la cosa se descontrola y pasa lo que pasa.

"Parque Jurásico", además de su mensaje moral y social, presentaba uno de los planteles de efectos especiales más espectaculares de toda la historia del cine. Porque no ha habido todavía, y parece que no los va a haber, dinosaurios más perfectamente recreados que los de esta película. Son una delicia, una maravilla, una explosión de puro carisma. 

El mítico Tiranousauio Rex y los aterradores Velociraptores se llevan la palma (cuando era pequeño, me aterrorizaban). Hoy en día, a más de veinte años de su estreno, "Parque Jurásico" sigue sorprendiendo por estos efectos especiales. 

Le sumamos además una trama llena de acción frenética e imaginativa (marca de la casa de Steven Spielberg), de terror efectivo (se olvida mucho que estamos ante una obra de terror en gran parte) y unos personajes bien desarrollados y perfectamente interpretados por actores llenos de carisma (Alan Grant, Ian Malcolm, Ellie Satler o John Hammond son caracteres míticos también del cine de aventuras de los años noventa). "Parque Jurásico" es un clásico indiscutible y una pieza magistral de su década y del cine de ciencia ficción.

jueves, 14 de febrero de 2019

INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL


Una de las películas más esperadas de 2008 fue sin ninguna duda la cuarta entrega de las aventuras de Indiana Jones, que desde que fue anunciada por Steven Spielberg y George Lucas creó una expectación sobrecogedora en todo el mundo.

Pero “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” fue, finalmente, uno de los chascos más gordos de su década, como por ejemplo lo fueron también las dos nuevas trilogías de "Star Wars" (recordemos que "La amenaza fantasma" fue tan vilipendiada en su día como "El despertar de la fuerza").


Yo creo, sin embargo, que esta cuarta entrega no es más que, valga la redundancia, una entrega más de la saga del doctor Jones que ofrece exactamente lo mismo que ofrecieron las otras. Sí, la opinión será polémica para muchos, pero sigo explicándome.

En “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” encontramos todos los elementos de la trilogía original tratados con meticuloso respeto y acompañados de unas pocas novedades que otorgan frescura al conjunto.


Indiana Jones sigue gozando de un carisma envidiable (Harrison Ford sabe repetir papel y adecuarlo al paso del tiempo) y continúa siendo, ya a finales de la década de los cincuenta, un aventurero empedernido cínico y con miedo a las serpientes.


Aunque ahora vive un cierto crepúsculo de su existencia anterior: se encuentra más viejo y menos ágil (aunque no menos inteligente), algunos de sus mejores amigos han muerto (Marcus y su padre –por desgracia no se dice nada de Sallah, al que daba vida John Rhys-Davies y al que se echa muchísimo de menos en esta película-), lo van a expulsar de su cátedra y lo persiguen tanto los rusos (los villanos de turno de la cinta –era de esperar tras la caída del Tercer Reich-) como algunos norteamericanos que no valoran su trabajo.


La aventura que presenta Spielberg en este filme es ya completamente familiar: Indy lucha contra sus enemigos (liderados por una muy carismática, fría y por supuesto paródica Cate Blanchett) acompañado de su vieja amante Marion (vuelve Karen Allen desde la lejanísima “En busca del Arca Perdida” para realizar un papel breve pero divertido), del hijo de ésta que resulta ser también su hijo (igualmente divertido Shia LaBeouf, parodia de los jóvenes rockers rebeldes de los años cincuenta y sesenta, y que sin embargo fue odiado desde el primer momento por los fans) y del viejo y querido maestro de éste (un secundario cómico solvente al que da vida John Hurt).


Queda en el tintero un personaje que desde mi punto de vista aporta bastante poco a la trama y que podría haber sido eliminado o sustituido por el mencionado Sallah: Mac, el amigo traidor y ambicioso de Indy, interpretado con gracia pero poco más por Ray Winstone. 


Sin embargo, es esto, prácticamente, lo único que le puedo achacar a una obra que ofrece lo que sus antecesoras han ofrecido a pesar de algunos fallos puntuales: acción frenética delirante (la cachondísima escena de la persecución selvática es genial y demuestra que Spielberg sigue en plena forma a la hora de dirigir este tipo de cine), mucho humor (las escenas de la huida en el frigorífico o la tarzanesca de las lianas, tan mal juzgadas por muchos, atestiguan el cachondeo que el filme pretende transmitir –cachondeo que ya transmitían los demás de la saga, especialmente “Indiana Jones y el Templo Maldito”-), mucha parodia y homenaje, muchos guiños a las otras aventuras del héroe (incluso sale unos segundos el Arca de la Alianza) y una historia de misterio esotérico de aire completamente pulp (aunque también hay que decir que cautiva bastante menos que las de “En busca del Arca Perdida” e “Indiana Jones y la Última Cruzada” por ser mucho más predecible y por contar con elementos ciertamente fuera de lugar como los indígenas o los niños que vigilan las tumbas peruanas).


Incluso la villana de turno (para mi una de las mejores de la saga) de ésta cinta termina igual que la mayoría de los villanos de las otras películas. Buscando el poder y el conocimiento, se enfrenta a un enigma que no puede solucionar y encuentra la perdición (al igual que la encontraron los que abrieron el Arca de la Alianza o los que bebieron del falso Santo Grial).


Steven Spielberg ha presentado exactamente lo mismo que presentó en el pasado... Únicamente hay un problema con esto: hoy en día una película de éste tipo no causa el mismo efecto que causaba en la década de los ochenta. 

El público no es el mismo, y muchos de los veteranos de la saga tienen idealizado a Indiana Jones de tal manera que cualquier cosa que se haga ya con su mito va a sentarles mal (creo que algo similar ocurre con "Star Wars").


Spielberg, para haber cuajado hoy en las salas con una nueva entrega de Indy (es decir, para contentar a más espectadores “al uso”- a los mencionados veteranos es casi imposible-), tendría que haberla envuelto con los efectos especiales y con el humor ligeramente más desquiciado del que hacen gala, por ejemplo, las primeras y excelentes entregas de “La Momia” y “Piratas del Caribe”, dos de las pocas películas modernas que han sabido actualizar, por lo menos ligeramente y con dignidad, las bases que dejó sentadas “En busca del Arca Perdida” (por supuesto, las siguientes entregas de ambas destrozaron vilmente todo esto).


No voy a decir que “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal” sea una obra maestra, pero desde luego tampoco voy a tirarla por los suelos como creo que se ha hecho con ella.

Sería bastante injusto, ya que no es más que un calco de las anteriores tramas del personaje con unas pocas novedades nostálgicas y con un guiño a la “Fiebre OVNI” que arrasó durante la Guerra Fría. Si los nazis estaban obsesionados con viejos objetos de la Antigüedad, los rusos lo están... con los extraterrestres. Es perfectamente coherente y además contribuye a aumentar las dosis de pulp que siempre ha tenido la saga.


Creo que, en general, se ha infravalorado mucho a esta película. No es el culmen del cine de aventuras (a estas alturas no puede serlo de ninguna manera), pero sí un regreso divertidísimo, que es lo que se le pedía a la nueva historieta del doctor Jones. De hecho creo que pedirle más está incluso fuera de lugar.