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viernes, 14 de junio de 2024

GHOST IN THE SHELL (REMAKE). UNA VERSIÓN HORROROSA DONDE TODO ESTÁ AL REVÉS

GHOST IN THE SHELL de Rupert Sanders - 2017 - ("Ghost in the Shell")

No me gusta la cultura del remake a mansalva. Entiendo que algunos pueden ser interesantes, pero creo que cuando una buena obra está ahí, no hace falta copiarla, salvo en casos excepcionales, muy excepcionales (o la obra es muy antigua o la obra era un truño desaprovechado). 

Pero bueno, si el remake de marras está bien, tampoco lo voy a putear sólo por ser un remake. El de hoy no está bien sin embargo, y está hasta mal, muy mal. 


"Ghost in the Shell"
es una de las películas animadas japonesas más importantes de la historia y era raro que Hollywood no le hubiese hecho antes una versión con actores. Insisto: si la hacen bien la puedo perdonar. Pero es que esta cosa no hay por donde cogerla. 

Toda la trama es inventada, una sombra patética de la trama original a la que le han puesto tres o cuatro de sus escenas calcadas para que el fandom tal vez no proteste mucho. No hay mensaje filosófico ni retrato político, no hay desarrollo de personajes, los diálogos son cutres y toda la historia se reduce a una lucha típica de buenos contra malos (todo lo que no era el filme de Mamoru Oshii de 1995, ni de lejos). 

Los actores tienen carisma cero; es que ni Scarlett Johansson ni un invitado de lujo como Takeshi Kitano (que sólo habla japonés y todos le entienden por la puta cara) dan para nada más que para figurar. Y encima la estética es terrible, horrorosa, y además está hoy totalmente fuera de lugar: todo el realismo sofisticado de la obra original, con esas calles a caballo entre el siglo pasado y el presente que resultó bastante profético con el paso del tiempo es sustituido por un universo kitsch que no es más que una copia penca de "Blade Runner" devaluado. 

El futuro barroco de carteles luminosos y hologramas con el que se soñaba en los ochenta y en parte de los noventa ya está más que superado: si hoy en día tenemos miles de datos en un robotito de bolsillo, ¿a qué leches viene construir una sociedad supuestamente más avanzada que la nuestra donde todo es incómodo e invasivo, nada sutil ni minimalista?

En fin, es que no hay por donde coger a esta cosa infame y salchichera. Y si para colmo esperan los fans de la franquicia parecidos con la cinta original, ya pueden echarse a llorar: todo está al revés. Pero todo, todo, todo. 

Sí, se han lucido Rupert Sanders y sus chicos: no podían haberlo hecho peor, es que ni queriendo, oigan. Y ahora me voy al espacio de los "spoilers" para terminar con el destripe de esta infamia. 

ESPACIO CON SPOILERS: ¿Motoko Kusanagi es una ex adolescente problemática? ¿Y el villano es un emo hecho polvo que es capaz de dominar sistemas y sistemas él sólo y luego no se arregla su propio cuerpo o su propia voz? ¿Y ambos eran amigos de la infancia manipulados por un experimento del gobierno? ¿De verdad? ¿Y Motoko al final no se fusiona con él? ¿En serio? ¿Y todo el mundo puede ponerse el cuerpo que quiera y resulta que la gente elige cuerpos feos y destrozados con prótesis de hierro que los convierten en monstruos humanoides? Está TODO AL REVÉS. ¡TODO! Menuda bazofia. Que porquería, señoras y señores. Hollywood riza el rizo.

jueves, 13 de junio de 2024

GHOST IN THE SHELL II: INNOCENCE. NO TAN PERFECTA COMO SU ANTECESORA, PERO BUENA

GHOST IN THE SHELL II: INNOCENCE de Mamoru Oshii - 2004 - ("Ghost in the Shell II: Innocence")

Como era de esperar, un fenómeno como "Ghost in the Shell" no iba a quedarse sin secuelas y sin remakes. En los años 2002, 2004 y 2006 vieron la luz tres series animadas basadas en el manga homónimo de Masamune Shirow y en 2015 "Ghost in the Shell: The Rising", una película que solo se estrenó comercialmente en los cines de Japón engarzada con estas series. 

También hubo dos re-invenciones de la película original: "Ghost in the Shell 2.0" en 2008, que era un "remontaje" de la de 1995, y "Ghost in the Shell: Arise", de 2013, que consistía en cuatro filmes construidos a modo de "remake". 

La lista de productos que surgieron del filme original es enorme, y eso sin contar los manga que lo ampliaron en el mundo de las viñetas o el remake norteamericano terrible (del que hablaremos ya mañana). Sin embargo, la única segunda parte directa relacionada con la primera fue "Ghost in the Shell II: Innocence", que llegó de forma tardía a las salas, nueve años después de su antecesora. 

Por suerte, Mamoru Oshii, que rechazó participar en las series a pesar de dar ideas para ellas o haberlas supervisado, volvió a la dirección. Esta segunda entrega de "Ghost in the Shell" sigue buceando en los asuntos de la primera parte, aunque se centra especialmente en uno: en todo lo referente a los sentimientos de la inteligencia artificial. 

El espectador ahora se encuentra frente a los dilemas eternos de qué sería humano y que no lo sería, de si las máquinas pueden o no tener conciencia o "alma" o como se le quiera llamar y de, en el caso de tenerla, si han de ser vistas como seres vivos o no. Y de fondo un asunto bastante polémico: la prostitución, ejercida en este caso por muñecos sexuales que no son más que robots pero que pueden guardar algo más en su interior. 

Recuperamos a los personajes del anterior filme con el idéntico carisma y recuperamos una acción genial y una estética maravillosa, ahora mejorada por los avances técnicos en animación (de 1995 a 2004 han pasado muchas cosas).

Sin embargo, hay que decir que a pesar de todo esto este filme, aún siendo de nuevo inteligente, lógico, coherente y lleno de interesantes dilemas morales y filosóficos y magníficos diálogos, no me parece tan redondo como su predecesor, esencialmente porque creo que deja en el tintero demasiadas cosas. 

Propone mucho, pero finalmente soluciona poco: es algo que al primer "Ghost in the Shell" no le ocurría, mientras que además, por lo menos desde mi punto de vista, creo que tiene un desenlace bastante precipitado y cortado con demasiada rapidez. 

Dejando esto a un lado, que no consigue tampoco lastrar a un filme que desde el primer momento se muestra como "hacedor de preguntas", "Ghost in the Shell II: Innocence" es una continuación más que digna y que no desentona con la saga, aunque sea inevitable el ser comparada con su compañera al ser esta tan mítica y tan redonda.

miércoles, 12 de junio de 2024

GHOST IN THE SHELL. UNA OBRA MAESTRA PROFÉTICA SOBRE NUESTRO FUTURO

GHOST IN THE SHELL de Mamoru Oshii - 1995 - ("Ghost in the Shell")

"Ghost in the Shell" es una de las películas animadas más importantes de los años noventa y una de las que terminó de asentar en occidente la "moda" del manga japonés tras el bombazo de "Akira" de Katsuhiro Otomo. 

No es para menos: es una de las películas de ciencia ficción más personales de la historia. Basada en el cómic homónimo de Masamune Shirow, Mamoru Oshii, en la que es una de sus adaptaciones más destacadas, mostraba uno de los mundos más precisos y realistas nunca creados sobre la relación entre el hombre las máquinas, mundo que además ha resultado ser profético en algunos de sus aspectos. 

El filme retrata una humanidad cada vez más informatizada, más relacionada con la tecnología; un mundo en el que el ser humano, valga la redundancia, está a punto de perder su identidad. No en vano, el antagonista de la historia se dedica a piratear las mentes de las personas, la cuales tienen, prácticamente todas, algún añadido cibernético (memorias ampliadas, inteligencias mejoradas, prótesis corporales...). 

La mayor Mokoto Kusanagi, la protagonista, se enfrenta como agente de la ley a un caso que le plantea la reformulación de la definición del ser humano en el mundo moderno, y añade a su periplo una enorme batería de preguntas al espectador, que se encuentra sin cesar ante dilemas éticos y filosóficos sobre su conciencia, sobre su autenticidad y su personalidad, sobre la vida y sobre retos futuros como la inteligencia artificial y la existencia o no de su supuesta "alma" o el mundo ultrainformatizado y deshumanizado en el que podemos llegar a ser números desprotegidos y manipulados por los gobiernos. 

Todo esto está envuelto en un drama de acción en el que está todo perfectamente equilibrado y que contiene unas escenas con una potencia y un realismo tremendos, en 1995 y hoy en día.

La animación es de una fluidez y un detalle que deja de piedra, y los escenarios, que retratan una ciudad futurista y claramente ciberpunk sin caer sin embargo en lo gratuitamente barroco o abusivo (sin ser en definitiva copias cutres y devaluadas de "Blade Runner"), son una absoluta delicia. 

"Ghost in the Shell" es una de las películas clave de su década y no ha perdido actualidad. Profética como he señalado, dura, cruda, lógica y coherente, es una obra imprescindible para todo amante de la buena ciencia ficción.