Escritor. Creador de la tira cómica "Coaching para esclavos". Cinéfilo, melómano y superdotado con TDAH. Hablo por aquí de películas, series, libros o cómics que me gustan. También estoy en Twitter (@torres_criado), en IG (josetorrescriado) y en Bluesky (@josetorrescriado.bsky.social).
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lunes, 5 de agosto de 2019
LOS OTROS SUPERMAN II. SUPERMAN II
“Superman” y “Superman II” fueron rodadas casi a la vez por Richard Donner, o por lo menos muchas de las escenas de la segunda se rodaron junto a la primera.
Este director fue el encargado de ambas hasta que, por causas aún no del todo aclaradas, la Warner le despidió y le sustituyó por Richard Lester. Al parecer, los productores no estaban contentos con el tono de excesiva seriedad que le estaba otorgando a la saga. Querían introducir más toques de comedia y que los villanos fueran aún más esperpénticos que el Lex Luthor de la primera entrega.
Al marcharse Donner, una buena parte del equipo artístico de la anterior película le siguió indignado por solidaridad. Lester hubo de volver a rodar escenas que ya estaban rodadas y, mezclándolas con otras que no se pudieron volver a rehacer, compuso esta excelente y a menudo infravalorada segunda entrega de las aventuras del hombre de acero.
Queda un poco en el aire la autoría real de “Superman II”: se pueden encontrar en ella huellas de sus dos directores. Muchos la han atribuido por completo a Donner y han despreciado a Lester. Otros al contrario.
Yo creo que, para bien o para mal, el trabajo fue conjunto. El filme, de hecho, creo que es igual de bueno que el anterior, aunque ya ha perdido, como era lógico, la capacidad de sorprender.
Christopher Reeve vuelve a encarnar a Superman, y Gene Hackman a Lex Luthor. Entran en la historia, además, tres nuevos villanos con un gran carisma (encabezados por el gran Terence Stamp como el inolvidable General Zod) que añaden a la trama unas justas dosis de violencia que la primera entrega no tenía, aunque también, a su vez, añaden otras pequeñas dosis de humor infantiloide bastante fuera de lugar.
Estos villanos aparecen justo al inicio de “Superman”, siendo expulsados de Krypton por el padre del héroe (Marlon Brando). En este detalle se descubre que Donner planeó ambas películas casi como una sola, sin fisuras temporales de ningún tipo.
Las escenas de acción vuelven a ser geniales, así como los efectos especiales, y la trama guarda el justo equilibrio entre la aventura, la lucha, el romance, y el humor.
El personaje del protagonista también aparece más desarrollado: en un momento determinado, habrá de elegir, entre la espada y la pared, entre sus superpoderes o el amor de Lois Lane.
Muchos prefieren “Superman II” a “Superman”. Otros, injustamente, la han denigrado hasta la saciedad. Yo creo que ambas son excelentes. “Superman II” es una más que genial secuela para una de las películas más míticas de la historia.
Eso sí, fue la última de las cuatro primeras entregas que mereció la pena. “Superman III” y “Superman IV” tiraron la saga por los suelos. Como curiosidad, el montaje auténtico de Richard Donner de esta “Superman II” ya existe.
domingo, 4 de agosto de 2019
LOS OTROS SUPERMAN I. SUPERMAN
“Superman”, película mítica donde las haya y una de las grandes obras de Richard Donner, fue la primera incursión en la gran pantalla del mítico personaje creado por Jerry Siegel y Joe Shuster en 1935, además de la primera película “seria” sobre un superhéroe que se lanzó a las salas.
La andadura audiovisual de Superman había comenzado en los años cuarenta, dado el tremendo éxito de la obra homónima de las viñetas, con cortometrajes animados, tras los cuales llegó una serie de televisión en los años cincuenta: “Las aventuras de Superman”, a la que siguieron numerosas series de dibujos animados e incluso películas en blanco y negro hasta la llegada del filme comentado.
Posteriormente, a éste le siguieron otros cuatro de desigual calidad y nuevas series de animación y de actores como “La Liga de la Justicia”, “Superboy”, “Lois & Clark” o “Smallville” y películas sobre personajes relacionados como la bastante olvidada “Supergirl”.
Finalmente, llegó en 2013 "El hombre de acero", con la que se inició el tambaleante Universo Cinematográfico de DC. No se sabe qué ocurrirá todavía con esta saga y es dudoso si Henry Cavill seguirá encarnándolo: es algo de lo que en estos momentos se debate bastante.
El trabajo de Donner en esta inolvidable cinta de 1978, apoyado por artistas como John Williams en el apartado sonoro o Mario Puzo y Robert Benton en el guión, es inmejorable.
La historia que narra guarda el justo equilibrio entre la presentación del héroe por medio de su triste pasado y entre su lucha contra su peor enemigo, el ominipresente Lex Luthor.
Tiene “Superman” su dosis justa de acción (cimentada en unos efectos especiales soberbios que se llevaron un más que merecido Oscar), su dosis justa de romance, su dosis justa de aventura y su dosis justa de humor.
El actor elegido para dar vida al hombre de acero fue, después de barajar interminables listas de nombres, el entonces casi desconocido Christopher Reeve (elección acertadísima), que bordó su papel y que se convirtió en un símbolo más de la cultura de los USA, mientras que para Lex Luthor fue escogido otro excelente Gene Hackman que otorgó la dosis justa de excentricidad y malevolencia y que repitió como villano en dos entregas más.
En el punto flaco quedan la moralina y el patrioterío que tantas veces se ha usado en este género, además de ciertos momentos de la trama que hoy vistos quedan realmente infantiles. Sin embargo, se le perdona todo a “Superman”, que tiene un encanto y un buen hacer que pocas películas pueden imitar.
Después de terminar este filme, Richard Donner tenía previsto rodar la segunda entrega, que ya había empezado a la par que esta (los villanos de “Superman II”, el general Zod y sus secuaces, aparecen brevemente al inicio de “Superman”, conectando ambas películas).
Por problemas que aún no están del todo aclarados, la Warner le despidió cuando ya tenía terminada gran parte de esta secuela y lo sustituyó por Richard Lester, que la acabó con notable solvencia.
Queda todavía un poco en el aire la autoría que cada director tiene sobre esta segunda entrega de la saga, que para mí está al nivel de la primera aunque pierda parte de su encanto original.
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