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martes, 12 de mayo de 2026

ANIMAL MAN DE GRANT MORRISON. CUANDO UN SUPERHÉROE DESTROZÓ LA CUARTA PARED

ANIMAL MAN de Grant Morrison, Chas Truog y Doug Hazlewood - De 1988 a 1990 - ("Animal Man")

El "Animal Man" de Grant Morrison es uno de esos cómics que fueron tan rompedores en su momento que, todavía hoy, siguen sorprendiendo. En especial, porque nadie como Morrison ha roto hasta ahora la cuarta pared en el mundo de las viñetas (aunque con el tiempo se ha repetido muchísimo también con este asunto, pienso).

No era ésta la primera vez que un personaje de cómic rompía esta cuarta pared, pero sí que era la primera vez que lo hacía hasta las últimas consecuencias: esta ruptura, valga la redundancia, era el tema central de la saga y la metaficción acababa siendo un drama y una disertación filosófica y hasta social y política.

Grant Morrison pudo hacer esto debido a un contexto muy especial: estábamos en 1988, tiempos del DC de "Watchmen", y la editora Karen Berger estaba contratando a autores menos célebres entonces (muchísimos de Inglaterra) para dejarles a personajes poco conocidos o de capa caída con el objetivo de que hiciesen con ellos lo que quisiesen o, por lo menos, que trabajasen con mucha más libertad creativa con sus historias (esto era impensable casi en un Superman, un Batman o una Wonder Woman).

De esta línea surgió la mítica Vertigo y autores como los propios Moore y Morrison, Neil Gaiman, Peter Milligan o Jaime Delano. 

"Animal Man" empieza siendo un cómic también muy interesante aunque en sus inicios no ha irrumpido todavía la metaficción: el personaje es un superhéroe bastante fracasado, que está en paro, que tiene que mantener a una familia y que se siente completamente inferior ante otros compañeros de profesión.

A partir del mítico número 5 irá entrando este tema poco a poco y acabaremos teniendo una suerte de "Niebla" de Miguel de Unamuno que se preguntará por el sentido de la vida y del arte, por el sentido propio y la esencia del superhéroe en concreto, por la ficción y la realidad, por el olvido artístico, por la comercialidad del mismo arte e incluso por la diferencia entre el mundo de DC y nuestro mundo real, que al final acaba luciendo más feo y gris debido a la injusticia y a la política.

No obstante, "Animal Man" también trata muchos otros asuntos. Grant Morrison, animalista y vegetariano, convierte al protagonista en esto mismo, ya que es un superhéroe que toma poderes de los animales y los defiende y esta vía es la más coherente para él.

Además, en esta saga de Animal Man encontramos también relaciones familiares y de amistad, violencia en los USA, racismo, maltrato y experimentación animal, deconstrucción de personajes, problemas mundiales como la Sudáfrica del Apartheid de entonces. Es todo mucho más que simple metaficción, y eso es lo que termina de hacer tan grande y tan redondo a este cómic.

El dibujo de Chaz Truog es el adecuado: pienso que, manteniendo un estilo plenamente superheroico, es capaz también de otorgarle a todo un aura de cómic independiente, alejada de la espectacularidad más comercial (aunque tenga su propia espectacularidad) que le hace perfectamente coherente con sus cuartas paredes rotas.

"Animal Man" de Grant Morrison es un clásico imprescindible, un cómic que en su momento tuvo que volar completamente la cabeza a quien lo leía por primera vez y que todavía hoy lo hace. Grandioso.

lunes, 17 de febrero de 2020

BATMAN: ARKHAM ASYLUM. EL BATMAN ALUCINÓGENO Y ONÍRICO DE GRANT MORRISON


BATMAN: ARKHAM ASYLUM de Gran Morrison y Dave McKean - 1989 - ("Arkham Asylum: A Serious House on Serious Earth")

Una de las obras más aclamadas tanto de Grant Morrison como de Dave McKean, así como de la franquicia de Batman en general, es "Batman: Arkham Asylum". A nivel argumental y a nivel estético.

Grant Morrison, alternando constantemente entre sus creaciones propias de corte independiente y sus trabajos para personajes de ficción famosos, nos regala aquí uno de los retratos del hombre murciélago más personales de toda su historia, retrato que para algunos críticos ha sido tan básico para su universo como el de "La broma asesina" de Alan Moore.


Es curioso que ambos autores, que además llevan décadas enfrentados (su rivalidad es tan legendaria que incluso se han escrito ensayos sobre ella), afronten a la figura de Batman en sus aportaciones principales sobre ella desde el prisma de la locura.

Porque "Arkham Asylum" enfrenta, como la obra mencionada de Moore, a Bruce Wayne con dicha locura. Capitaneados por el Joker, que aquí, como en "La broma asesina", tiene un papel básico, los internos del manicomio de Gotham se han rebelado y han tomado el edificio.

Cuando Batman acude, se encontrará con un ambiente alucinógeno y delirante, oscurísimo, en el que tendrá que enfrentarse una vez más a sus peores miedos y a algunos de sus peores enemigos.


La narrativa de este cómic es conscientemente plomiza y dura: Batman parece por momentos abúlico, como si estuviese dentro de una obra de teatro ya conocida o dentro de un sueño. Interactúa con sus enemigos como en una conversación amenazante pero inofensiva a la vez, y pelea como si le pesase la capa, como si estuviese debilitado de antemano.

El lector siente lo mismo que él. El ritmo es denso y la trama casi psicodélica, y el aspecto visual de la obra, inolvidable, termina de crear esta sensación de que se está dentro de una pesadilla.


Porque lo visual en este cómic es sencillamente único. Dave McKean, en su estilo de trabajo artesanal, crea una obra de arte en cada viñeta. Es imposible no detenerse ante el dibujo, los colores, la concepción expersionista, oscura y retorcida, de un mundo conocido como es el de DC.

Se mezclan además con los dibujos, como es habitual en muchos de sus trabajos, la fotografía y el collage, que vienen unidos a la imagen como parte indisoluble de ella y que otorgan una sensación de que cada página es palpable, de que está en relieve.


También me parece una maravilla su versión del Joker: es, como bien han apuntado muchos, absolutamente satánica. Parece un Mefistófeles enloquecido, un presentador de teatro de variedades. Igualmente, hay que destacar también el atormentado Dos Caras de McKean, que le da al personaje un giro mesiánico muy acertado.

La trama de Grant Morrison para este Batman rompe la linealidad sin cesar, presenta varias líneas (valga la redundancia) de acción y temporales, echa mano constantemente de lo onírico y está llena de metáforas visuales y de símbolos. 


Mezcla además la fantasía ocultista con el psicoanálisis, y a personajes tan aparentemente opuestos como Aleister Crowley, Carl Jung o Lewis Carroll, de los que se extraen teorías y citas que complementan a un descenso a la locura en espiral muy lúcido en el que, una vez más, los conceptos de Batman y del Joker se solapan cara a cara (insisto: le veo muchos puntos en común, por lo menos de partida, con "La broma asesina").

"Batman: Arkham Asylum" es una obra maestra deliciosa de la franquicia del defensor de Gotham. Una relectura fiel a la esencia de la serie pero atrevida en sus propuestas y conclusiones. Para mi es otra saga imprescindible de este personaje.