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jueves, 29 de diciembre de 2022

EL ARCHIVO DE SHERLOCK HOLMES. EL IRREGULAR FINAL DE UNA SAGA MÍTICA

EL ARCHIVO DE SHERLOCK HOLMES de Arthur Conan Doyle - 1927 - ("The Case-Book of Sherlock Holmes")

Tras varios años leyendo el canon holmesiano y comentando sus obras en este blog en orden de publicación, ha llegado el día de cerrarlo con "El archivo de Sherlock Holmes", el último libro de los relatos del detective más famoso del mundo.

Este último volumen de casos se publicó en 1927 y recopiló doce de ellos, los últimos, valga la doble redundancia, que habían aparecido antes en la habitual The Strand Magazine entre 1921 y ese año de la pluma de un Arthur Conan Doyle cansadísimo de su personaje estrella pero que, eventualmente y por dinero (los fans, como ya sabemos, no paraban de pedirle más y más material) volvía a él.

Una vez más, y como venía siendo la tónica general desde "El regreso de Sherlock Holmes", la mayoría de los cuentos que tenemos aquí pertenecen al archivo de Watson y pocos, muy pocos, se sitúan en un tiempo en el que Holmes está retirado.

Conan Doyle vuelve a dejarlo claro por última vez: no va a haber más grandes aventuras de su ya aborrecido detective. Las que hay son las que hay: o del mencionado archivo, por lo cual pertenecen al pasado, o algunas eventuales de ese mencionado Holmes jubilado que vive en su apartada localidad rural dedicado a la existencia sosegada y al estudio. Fin.

"El archivo de Sherlock Holmes" alterna aventuras muy buenas con otras bastante olvidables. Pasaba igual ya en los dos libros recopilatorios anteriores. El hartazgo se nota.

En la edición que yo tengo, esta última colección de casos empieza con "La piedra de Mazarino". Leo que originalmente era una obra de teatro que fue adaptada a relato. Me parece muy divertida y con un final, como siempre, sorprendente. Curiosa sobre todo además por estar narrada en tercera persona.

El segundo relato es "El problema del puente de Thor". No me parece de los más destacados de esta última saga de aventuras del detective de Arthur Conan Doyle, pero el final sí que tiene un giro muy sorprendente.

El tercero se titula "El hombre que trepa", y es el primero que yo considero verdaderamente muy flojo de la lista, aunque tiene el aliciente de ser bastante extraño y con una resolución también extraña. Un relato curioso pero endeble.

"El vampiro de Sussex" es el cuarto, un cuento bastante oscuro y sangriento, lo que no suele ser habitual en el canon del personaje. Final sorprendente que me pilló totalmente por sorpresa, por cierto. Muy destacado.

Llegamos al quinto con "Los tres Garrideb". Aventura curiosa, con final de nuevo impactante y con un momento en el que Holmes y Watson lo llegan a pasar relativamente mal. 

"La aventura del cliente ilustre" vuelve a ser otro de los mejores cuentos: genial, lleno de garra y de malevolencia, con un villano terrible y cruel y con un toque macabro inesperado.

Volvemos por desgracia a tener un resbalón en "Los tres frontones", caso para mí muy menor y por cierto muy racista y bastante misógino: hay que tener no obstante en cuenta que se publicó en Inglaterra en 1926, un tiempo aún lleno de prejuicios y de clasismo en el país (y en prácticamente todo el planeta).

El siguiente, "El soldado de la piel decolorada", tampoco es maravilloso, pero aún siendo menos impactante que otros anteriores resulta interesante y tiene momentos sorprendentes y con la intriga justa y medida habitual de Arthur Conan Doyle.

"La melena de león", el que sigue, es una aventura curiosa del detective, que, ya jubilado en su retiro campestre y sin Watson cerca, se encuentra con un dilema que casi parece sobrenatural y que está narrado por él mismo (una de esas excepciones). Muy interesante y diferente en su serie. 

"El fabricante de colores retirado" es por otra parte una aventura con un fondo bastante malévolo que me ha parecido algo predecible. Divertida, eso sí, como siempre.

También es curiosa "La inquilina del velo", de corte macabro (hay varias así en este libro, la verdad) con momentos bastante violentos y hasta desagradables de nuevo para lo que suele ser el estilo del detective de Conan Doyle.  

"Shoscombe Old Place" cierra la colección y el canon holmesiano. Una aventura de nuevo más predecible que otras y de nuevo algo menor, aunque su ambientación en el mundo de la hípica inglesa tiene su punto decadente.

Se acaba un ciclo en este blog, el de Sherlock Holmes. Arthur Conan Doyle murió a los 71 años de un ataque al corazón en 1930, solamente tres después de haber publicado "El archivo de Sherlock Holmes". ¿Habría vuelto a su odiado personaje estrella, el que eclipsó la mayor parte del resto de su obra, alguna vez más si hubiese vivido más tiempo? No lo sabremos, pero me da a mí que sí lo habría hecho. Poderoso caballero es don Dinero.

sábado, 10 de julio de 2021

SU ÚLTIMA REVERENCIA. LA DESPEDIDA (CASI) DEFINITIVA DE SHERLOCK HOLMES

SU ÚLTIMA REVERENCIA de Arthur Conan Doyle - 1917 - ("His last bow")

Lo de Arthur Conan Doyle con Sherlock Holmes fue siempre, hasta su muerte, un continuo ir y venir por aventuras interminables de un personaje que odiaba y que pensaba que eclipasaba al resto de sus creaciones (lo cual fue cierto, desde luego, por lo menos en gran parte).

En 1917, salía publicado "Su último saludo en el escenario", también conocido como "Su última reverencia", en la habitual The Strand Magazine. En este relato, Doyle se despedía, supuestamente de forma definitiva, de su mítico detective. De una forma nostálgica pero feliz, alejada de la muerte que le dio en un principio en su lucha contra James Moriarty.

En este 1917 se publicaba también este penúltimo (penúltimo todavía) libro de relatos, llamado "Su última reverencia". Incluía esta aventura y seis más. Era más corto que el resto y el aire de despedida estaba bien presente. Los casos eran en gran parte casos aislados de cualquier trama principal que diese a entender que Sherlock Holmes iba a volver. El hartazgo de Doyle era evidente. Y, sin embargo, sus fans seguían disfrutando a su personaje como siempre y demandando más y más.

En "Su última reverencia" encontramos todavía un buen puñado de historias divertidísimas y algunas que otras míticas y geniales. Y el aura de nostalgia es, como he dicho, evidente ya en varias de ellas. Holmes se retiraría a la vida tranquila en el campo en la última y en otras se anunciarían algunos de sus problemas de salud derivados de su trabajo frenético e incansable durante años de lucha contra el crimen.

Abre la colección "El pabellón Wisteria", el cual es posiblemente uno de los relatos más racistas y prejuiciosos de Arthur Conan Doyle. En sus páginas salen a relucir prejuicios brutales e insultantes, típicos de los ingleses de la época, contra lo que se consideraban "razas inferiores" en su momento. Los "indígenas" y los personajes latinos son retratados aquí de una forma aberrante. 

Hay que tener en cuenta, siempre digo en estos casos, en la época en la que estamos. Dejando esto de lado, la aventura es muy entretenida y tiene giros sorprendentes. Más que notable y muy curiosa además como estudio de un momento de la historia de Inglaterra profundamente racista e imperialista.

El segundo relato es "Los planos del Bruce-Partington". Si el anterior era racista, este es patriotero. Sherlock Holmes se mete en otro de sus casos políticos, de espionaje, para desmembrar una trama de traición y de potencias enfrentadas con la seguridad del país de por medio. 

Se trata de una aventura con una intriga muy bien llevada, con personajes con claroscuros y con sorpresa final. Es, además, una arenga contra los traidores: Doyle odiaba a las personas que traicionaban a los suyos o a su país. 

"El pie del Diablo", el tercer caso de la colección, me parece fantástico. Se trata de un caso muy siniestro, muy macabro, muy, muy oscuro, y además complicadísimo de resolver incluso para el propio Holmes.

Uno de los mejores de toda su saga desde mi punto de vista y uno, además, en los que Doyle arremete contra algo que le parecía injusto para la mujer de la época: la ley de divorcio inglesa. Si podemos encontrar relatos racistas, también los encontramos más combativos y abiertos.


"El círculo rojo"
me parece en cambio uno de los cuentos más flojos de esta colección. Esencialmente, porque es un refrito de muchos anteriores, de todas las etapas del personaje, e incluso tiene elementos del cercano "El pabellón Wisteria". No obstante, hay algo curioso aquí, y destacado: una mujer le da una lección a Holmes y a su misoginia. Nada mal para la sociedad que había en Inglaterra a principios del siglo XX.

"La desaparición de lady Frances Carfax" mejora. Se trata de una aventura con tintes de nuevo macabros y resolución inesperada y escalofriante en la que se critica la hipocresía religiosa de timadores y charlatanes que tratan de aprovecharse de personas que están en estado de debilidad o desamparo de algún tipo.

"El detective moribundo", el penúltimo relato de la recopilación, me parece una obra maestra y el mejor de toda ella. Es, además, uno de los casos más míticos de la historia de Sherlock Holmes, que ahora deberá enfrentarse a una enfermedad misteriosa. Y no digo nada más, por si no lo han leído. Si no lo han hecho, háganlo. Es una joya.

"Su última reverencia" o "Su último saludo en el escenario" es el último cuento, valga la redundancia. No es de los mejores, y de hecho como caso es bastante simplón y predecible. No obstante, supone ya la despedida definitiva de Sherlock Holmes en una historia emotiva, sentida, bonita, que es un regalo para los lectores y que, como dije, deja al personaje en un retiro en el campo, tranquilo y sosegado, dedicado a la filosofía o la apicultura.

Hay una trama bélica de por medio también, con espías alemanes, en la que el propio Doyle hace puntualizaciones críticas sobre la preparación de Inglaterra para la guerra. Estamos, recordemos, en 1917: en el final de la Gran Guerra. Este evento traumatizó, como a otras tantas personas, al autor.

Puntualizo, para terminar mi reseña, que el relato "La aventura de la caja de cartón" suele estar incluido en esta colección en la mayor parte de sus ediciones americanas, mientras que en la mayor parte de las británicas suele estar compilado en "Las memorias de Sherlock Holmes".


En esta misma etiqueta
tenéis comentado dicho relato, en el referido recopilatorio "Las memorias de Sherlock Holmes", que es el que yo tengo y el que he seguido a la hora de reseñar toda la saga en su orden de publicación.

El detective más famoso del mundo no tendría, sin embargo, su última aparición aquí. En 1927, diez años después, se publicaría "El archivo de Sherlock Holmes", con más casos que quedaban por recopilar.

sábado, 26 de diciembre de 2020

EL VALLE DEL TERROR. LA ÚLTIMA Y FANTÁSTICA NOVELA DE SHERLOCK HOLMES

EL VALLE DEL TERROR de Arthur Conan Doyle - 1914 - ("The Valley of Fear")

Con "El regreso de Sherlock Holmes" quedó claro, a priori, que Arthur Conan Doyle no iba a volver a escribir nada de su personaje estrella, al que llegó a detestar porque eclipsaba al resto de su obra y además le quitaba el tiempo que necesitaba para dedicarse a ella con más profundidad.

Holmes sobrevivía a su lucha contra Moriarty, como pidieron sus fans (a veces hasta con amenazas), pero se retiraba a Sussex para dedicarse, entre otras cosas, a la apicultura y a llevar una vida tranquila. 

Sin embargo, la fama es la fama, y el dinero es el dinero, y once años después de su último relato de 1903 volvió a narrar otra aventura suya y de su inseparable Watson y empezó a publicar por entregas en su habitual "The Strand Magazine" la que fue su última novela de esta saga: "El valle del terror", que salió al mercado como un único libro ya en 1915.

No obstante, como en "El perro de los Baskerville" y como en muchos de los relatos de "El regreso de Sherlock Holmes", los hechos de esta novela tenían lugar una vez más antes del enfrentamiento contra el mencionado Moriarty.

Arthur Conan Doyle, aunque retornaba a su personaje estrella otra vez, volvía a dejar bien claro de una forma u otra que no iba a haber ya grandes aventuras posteriores a la del cuento "El problema final".

"El valle del terror" es una novela genial, pero se aprecia en ella el notable hastío del autor para con Sherlock Holmes, que imagino que por aquel entonces ya era solamente una máquina de hacer dinero rápido y abundante por medio de las legiones de fans que tenía (a pesar de que llevaba más de una década sin material nuevo ya era parte indisoluble del imaginario colectivo inglés y hasta extranjero).

Nada más empezar, encontramos uno de los errores más sonados y gordos que nunca cometió Doyle: Watson sabe quién es Moriarty y charla sobre él con Sherlock Holmes cuando al inicio de "El problema final" ni siquiera había oído pronunciar su nombre. 

Este hecho da fe de lo hartísimo que tendría que estar el creador del detective más famoso del mundo de su larga saga: la dejadez con su línea temporal alcanza ya un nivel tal que le hizo que ni siquiera se molestase en releer un relato que no llega a las veinte páginas antes de escribir una novela que transcurre antes de este relato y con el que está directamente enlazada. 

También se nota este pasotismo en el hecho de que "El valle del terror" es, a pesar de su maestría como novela negra (la cual es indiscutible) una aventura corta de Sherlock Holmes a la que se le inserta de golpe y porrazo otra novela secundaria que es más larga y más importante que la principal y que está hasta escrita con más ilusión.

Esto ocurría en "Estudio en escarlata" y en "El signo de los cuatro", y de una forma u otra el que haya una historia dentro de la historia principal es una seña de identidad de tres de las cuatro aventuras largas de Sherlock Holmes, pero aquí el descaro de un Doyle que no quiere saber nada de su detective llega a ser brutal.

No obstante, repito: "El valle del terror" es una gran novela negra. Porque quien es buen escritor, es buen escritor, y quien tiene oficio narrativo y maestría para crear tramas negras, las tiene.

"El valle del terror" contiene, como he dicho, un caso más de Sherlock Holmes y de Watson que cumple a la perfección: es interesante, es retorcido, es un delicioso quebradero de cabeza para el lector y es ágil y divertidísimo.

Y contiene también, como he señalado, una narración secundaria que es, desde mi punto de vista, la mejor de todas las que Doyle introdujo en sus novelas.

Esta narración está inspirada en los estudios del detective y espía escocés Allan Pinkerton (el fundador de la Agencia Pinkerton, la primera agencia de detectives del mundo) sobre los Molly Maguires, una sociedad secreta irlandesa del siglo XIX que estuvo activa en Irlanda y en algunas zonas de Inglaterra y de los Estados Unidos.

Esta pequeña novela dentro de la novela principal es una joya: es frenética, es brutal, guarda una intriga genial llena de sorpresas y retrata un mundo violento y terrible por medio de una aventura que enlaza con el género del western y que ha sido considerada por gran parte de la crítica como el anticipio de la novela negra moderna (también he leído que inspiró de forma decisiva al Dashiell Hammet de "Cosecha roja").

"El valle del terror" es pura desgana, como he dicho (y además se cierra con uno de los epílogos más precipitados que ha tenido Sherlock Holmes), pero, como he dicho también, quien escribe bien, escribe bien, y a pesar de todo esto es una novela deliciosa.

¿Adivinan que pasó tras su publicación? Efectivamente: ocurrió que Arthur Conan Doyle volvería otra vez más (otra vez más) a escribir relatos de su detective bendito y maldito. De "Su última reverencia", el siguiente libro de historias cortas de la saga, hablaré en los próximos meses.

viernes, 4 de septiembre de 2020

EL REGRESO DE SHERLOCK HOLMES. DOYLE VUELVE DESGANADO A SU SAGA ESTRELLA

EL REGRESO DE SHERLOCK HOLMES de Arthur Conan Doyle - 1903 - ("The Return of Sherlock Holmes")

Después de la genial novela "El perro de los Baskerville" (en la que no "resucitó" a Sherlock Holmes al narrar un caso anterior a su lucha contra Moriarty) Arthur Conan Doyle insistía en no querer volver a contar más aventuras de su, para su suerte o para su desgracia, personaje estrella.

Por suerte para nosotros, valga la redundancia, a pesar de todo esto y de la tirria que le había cogido a Holmes y a Watson y a todo su mundo, acabó retornando a él en trece nuevas historias (y más retornos que le quedarían).


"El regreso de Sherlock Holmes" devolvía al detective más famoso del mundo a la acción con una "resurrección" bastante bien planteada, coherente, que no rechina en ningún momento y desarrollada además en uno de los mejores relatos de Doyle: "La casa vacía".

Sin embargo, a la hora de estudiar lo que es el conjunto de relatos de esta época, se nota, o por lo menos yo lo he notado, el cansancio e incluso el hartazgo del autor para con su personaje.

Como he dicho, "La casa vacía" es un cuento genial, y un regreso por todo lo alto para Sherlock Holmes (ahora pasaré a comentarlo con más detalle). Los demás que han sido reunidos en el tomo, publicados como era habitual en la revista"The Strand Magazine", oscilan ya entre el caso fantástico (nos encontraremos con varios clásicos imprescindibles de la saga) y entre el caso completamente menor.

Es ésta la primera recopilación de relatos del personaje en la que encuentro esta irregularidad. Y no solamente hablo de irregularidad en lo que se refiere a la "redondez" de los misterios que resuelve Holmes, sino que también noto bastante dejadez en el propio autor a la hora de articular su universo.

Salvo en la mencionada "La casa vacía", la historia del mencionado Holmes no avanza. Aunque lenta, siempre había habido una progresión del personaje que poco a poco le llevaba en otros libros a encontrarse ante problemas especiales que le hacían evolucionar (conocer a Irene Adler, fallar inesperadamente en su diagnóstico de un caso, enfrentarse a Moriarty...).

Aquí, todo está estancado. También Watson lo está, que pasa de buenas a primeras a vivir con Holmes de nuevo en Baker Street con una explicación bastante chapucera y que ignora por completo su matrimonio y toda su vida anterior.

Tampoco se introducen secundarios nuevos de gran entidad, y otros que antes habían aportado novedades a las historias como Mycroft Holmes, el hermano del detective, no aparece salvo mentado, y de pasada. 

Muchas de las historias, además, pertenecen al periodo anterior a la lucha contra Moriarty (y algunas hasta vienen con errores cronológicos), por lo que la sensación de estancamiento aumenta todavía más.

Por otra parte, el anuncio del retiro de Holmes es precipitado, improvisado, y está cerrado con poco detalle por un Doyle al que se nota con muchas ganas de desembarazarse de él de una vez por todas.

No obstante, volvemos a tener en "El regreso de Sherlock Holmes" casos excelentes y algunos también míticos. Y el libro se lee en un vuelo, eso desde luego, aunque ante sus hermanos de saga esté deslucido por sus circunstancias.


Como he dicho, "La casa vacía", el cuento de apertura, es una maravilla y uno de los míticos de todo el canon. Holmes vuelve tras su "Gran Hiato" y lo hace en una aventura sugerente, violenta, frenética y envolvente que presenta a uno de los mejores villanos que creó Doyle junto a Moriarty: el inolvidable Sebastian Moran. Una joya para un retorno por todo lo alto.

"El constructor de Norwood", el segundo de la serie, es también excelente y presenta a otro personaje cruel y despreciable lleno de carisma (que no revelaré). El caso, basado en la entonces emergente tecnología del análisis de las huellas digitales, es retorcido, oscuro, turbio y con un desenlace de auténtico tortazo en la cara.

"Los bailarines" es otro más de los míticos, e incluye un estimulante rompecabezas diseñado por medio de dibujitos de monigotes que bailan. Es una historia visceral, con otro final absolutamente sorprendente e inolvidable.

"El ciclista solitario" se me antoja algo menor que los tres anteriores, pero resulta igualmente divertido y tiene varios giros, si bien menos perfectos, igualmente resultones. Curiosamente, Doyle no estuvo nunca contento con esta historia, que tuvo que reescribir debido a que Holmes, según los editores de "The Strand Magazine", no estaba muy implicado realmente en su resolución.

El cuento "El colegio Priory" tiene elementos muy interesantes. El principal, pienso, es la lección que el detective le da un hombre rico y soberbio que cree que puede solucionar todas las cosas a golpe de dinero y tejemanejes. 

El secundario, pero no menos importante, es el retrato moral que delinea, que da muestra del clasismo de la época (clasismo que está interiorizado en el mismo Doyle, a pesar de que en muchos otros relatos ha abogado por la defensa de los más débiles de la sociedad).

El caso es retorcido, y se centra en las ambiciones y en las venganzas familiares, aunque descarga los peores síntomas de la podredumbre de su tiempo en las clases bajas de Inglaterra, absolutamente despreciadas. Es uno de los más interesantes como documento de una época que por suerte ya ha pasado.

"Peter el Negro" es otro de los relatos grandes de esta compilación. Muy sangriento para el tono general de la serie, con personajes con muchísimo carisma y con un desenlace muy acertado. Además, usa su ambientación marinera para hacer un homenaje a "La isla del tesoro".

"Charles Augustus Milverton" es un cuento magistral más que, además, presenta al despreciable personaje que le da nombre, basado en un ladrón y chantajista real llamado Charles Augustus Howell. 

Doyle, interesado siempre por los crímenes de su momento, odiaba a las personas que se aprovechaban de los demás y que para colmo se las ingeniaban para saltarse la justicia a la torera. Howell, que murió en extrañas (y posiblemente merecidas) circunstancias, inspiró al depredador social de este caso de avaricia desbocada y maldad pura con desenlace brutal y totalmente inesperado. Un clásico.

Y ahora toca "Los seis Napoleones", otro de los relatos emblemáticos de toda la historia de Sherlock Holmes y por méritos propios. Un reto delirante, bien hilado, divertido, con pistas locas por todas partes. 

Sí, se parece ligeramente a "La aventura del carbunclo azul". Es cierto. Pero también aporta variantes frescas en todo momento.

"Los tres estudiantes" sí que me resulta ya flojo. Se trata de una aventura ambientada en el mundo de los estudiantes completamente menor, amena, sí, pero con pocas sorpresas y algo predecible. Viene también impregnada de una moralina propia de su tiempo que hoy choca bastante.

"Las gafas de oro" es otro caso igualmente menor, de oscuros secretos familiares, que, sin embargo, guarda en su interior un retrato certero de relaciones humanas podridas y clasistas. Interesante, aunque como intriga no es tan brillante como otros.

Le sigue otro también menos redondo: "El tres cuartos desaparecido". Volvemos al ambiente estudiantil, pero al terreno deportivo y a la rivalidad que existe en el campo del rugby entre las universidades británicas. 

El relato tiene una intriga floja, con una resolución precipitada. Choca su dramatismo descarnado, el cual es una sorpresa, aunque no es de los mejores de Doyle ni de lejos en general.

Muchísimo más interesante es "La granja Abbey", que como intriga tampoco es especialmente sugerente pero que es un ataque al machismo de su tiempo, ejemplificado en las absurdas leyes inglesas referidas al divorcio, que dejaban a las mujeres a merced de todo tipo de abusos por parte de posibles maridos negligentes o maltratadores.

En este caso, sí opera Sherlock Holmes un cierto cambio: es de los pocos de esta colección en los que el personaje presenta algún avance novedoso que le haga salir de la zona de confort en la que lo tiene Doyle durante prácticamente todos los demás. Muy destacado.

Todo termina con "La segunda mancha", el único caso político que hay en este libro, aunque hunda sus raíces también en el melodrama. 

Basado en hechos reales, es un caso correcto, interesante, con ritmo, aunque está lejos de la brillantez de otros en los que Holmes se enfrentó a asuntos de envergadura suficientes como para desatar un conflicto diplomático grave.

Aquí, Watson ya explica el destino "último" del detective: retirarse al campo de Sussex para dedicarse a sus estudios y escritos y a la apicultura. 

Todo lo explica con notable desgana, hay que decirlo. Se aprecia el hastío de Doyle, las ganas de darle carpetazo de una vez a su creación estrella con un final que no implique de nuevo su muerte pero que de pie a que no vuelva a tomar más casos bajo su batuta. 

Ya sabemos que esto se quedaría, por segunda vez, en una mera intención. Tras la finalización de este supuesto último ciclo del detective, en 1903, tendría que volver a escribir más aventuras suyas. La novela "El valle del terror" llegaría ya bastante más tarde, en 1914, pero llegaría. 

sábado, 23 de mayo de 2020

EL SABUESO DE LOS BASKERVILLE. HOLMES REGRESA EN UNA FASCINANTE NUEVA NOVELA


EL SABUESO DE LOS BASKERVILLE de Arthur Conan Doyle - 1901 - ("The Hound of the Baskervilles")

Arthur Conan Doyle estuvo, tras "El problema final", ocho largos años sin publicar nada de su personaje estrella, Sherlock Holmes, al cual mató en aquel épico relato debido a que estaba harto de él, a pesar de que le había dado la fama.

Toda esta historia es de sobra conocida y se han escrito ríos de tinta sobre ella y, también, sobre las peticiones de los fans del personaje de que volviese (alguno que otro llegó incluso a amenazar al escritor).


Ante la insistencia de sus editores, Doyle accedió a elaborar la tercera novela de esta saga, aunque la ambientó cronológicamente antes de "El problema final": quedaba claro que, a priori por lo menos, y a pesar del soplo de aire fresco para los seguidores de Sherlock Holmes, éste permanecía muerto y bien muerto.

Esta tercera novela se llamó "El sabueso de los Baskerville", y se publicó en la habitual revista "The Strand Magazine" por entregas entre 1901 y 1902. Fue un éxito, como se esperaba. Y fue una novela magistral. Para mi gusto, la mejor de las cuatro que tuvo Holmes.


Doyle, asesorado por el periodista y escritor Bertram Fletcher Robinson, se inspiró para crear su historia en una leyenda real, la de Richard Cabell, un escudero perverso de la pequeña localidad de Buckfastleigh, en Devon, que murió en 1677 y sobre el que pesaba una leyenda de "hombre maldito" que decía que había asesinado a su mujer y que un perro fantasma rondaba su tumba por las noches.

"El sabueso de los Baskerville" es una maravilla de la intriga. Una obra maestra absolutamente redonda. El retorno a Sherlock Holmes y a su amigo Watson, después de ocho años, les sienta estupendamente bien. No han perdido un ápice de carisma. Y tampoco ha perdido una pizca de fuelle la habilidad de su creador para sumergirles en otro de sus retorcidos casos.


Me resulta difícil aceptar que Doyle odiase a estos personajes viendo la maestría que derrochó en esta novela. La ambientación es de matrícula de honor (el páramo se puede sentir bajo los pies: da verdadero pavor, de día y de noche), los momentos de terror ponen los pelos de punta, los personajes son carismáticos, el enigma es redondo y subyugante de principio a fin y las escenas inolvidables abundan.

Hay, además, un elemento especial en esta aventura: pone a Holmes a enfrentarse por primera vez con un problema que tiene un corte claramente sobrenatural. Esto le da un valor añadido con una garra enorme.


También introduce otra novedad: durante gran parte de la trama, es aquí Watson el protagonista, el personaje prácticamente principal. Doyle lo pone cara a cara con el enigma y con el terror y redescubrimos que el doctor es, contrariamente a la imagen injusta que se ha instalado de él debido a tantas adaptaciones fallidas del medio audiovisual, un hombre fuerte, ágil, aguerrido e inteligentísimo (aunque menos que su amigo Holmes, claro está).

"El sabueso de los Baskerville", incluida en montones de listas, y con razón, de las mejores novelas en lengua inglesa, se ha convertido en la historia tal vez más famosa de Sherlock Holmes debido a su gran éxito desde el primer momento, a su aura mítica y a las numerosas adaptaciones que ha tenido para todos los medios.

En 1903, un año después de su finalización, el detective más famoso del mundo volvió, ya sí "resucitado", en el relato "La casa vacía", que reanudó sus aventuras de forma "oficial".


viernes, 14 de febrero de 2020

LAS MEMORIAS DE SHERLOCK HOLMES. HOLMES SE ENFRENTA A SU PEOR ENEMIGO


LAS MEMORIAS DE SHERLOCK HOLMES de Arthur Conan Doyle - 1894 - ("The Memoirs of Sherlock Holmes")

"Las memorias de Sherlock Holmes" es la segunda recopilación de relatos del detective más famoso del mundo y, también, la que Arthur Conan Doyle esperaba que fuese la última.

Como es bien sabido, Doyle, a pesar de que este personaje le había llevado a las mieles del éxito y de la fama, estaba harto de él porque le ocupaba muchas horas de trabajo y eclipsaba a sus obras obras. Por ello, en el relato "El problema final" le daba un final heroico, pero final a pesar de todo.

Esto no fue así, claro, como también es bien sabido. Para desgracia suya, y ante la presión de los fans y de los editores, tuvo que volver a Sherlock Holmes, y no fue solamente una vez.


Los doce relatos incluidos en este segundo tomo, publicados entre 1892 y 1893, vuelven a tener prácticamente todos (salvo un par de excepciones) al doctor Watson como narrador de la historia. Y volvemos a tener doce casos abigarrados, casi imposibles de resolver algunos de ellos a primera vista, y cuyas incógnitas son despejadas por Sherlock Holmes como totalmente lógicas y claras.

Una vez más, Conan Doyle busca mostrar injusticias de su tiempo en bastantes de ellos, y una vez más el detective de Baker Street es un "equilibrador de la balanza" que pone orden en donde los agentes oficiales de la ley son incapaces de hacerlo.

La colección se abre con uno de los relatos más famosos de la saga: "Estrella de plata". También es uno de los más brillantes: una caja de muñecas rusas delirante pero perfectamente lógica ambientada en el mundo de la hípica, que para los ingleses del momento era una tradición social sagrada.


"La aventura de la caja de cartón", el segundo relato, tiene una historia extraña detrás. Apareció en la Strand Magazine en enero de 1893, pero no estuvo incluido en la edición inglesa de "Las memorias de Sherlock Holmes" y en la americana, aunque lo estuvo en las primeras tiradas, fue eliminado de las segundas.

La razón, al parecer, era su carácter de historia de adulterio, que no era considerado adecuado para el público juvenil. Años después, este relato fue repescado en la colección de "Su última reverencia" en los Estados Unidos, mientras que en las ediciones británicas posteriores volvió al lugar que le correspondía.

También me parece una de las mejores historias de la colección: el problema que propone es estimulante y sorprendente y, sobre todo, su trama es más turbia y macabra de lo habitual.


"El rostro amarillo" es una las más grandes historias del detective de Conan Doyle. En ella, éste se enfrenta a un problema que le va a dar una sorpresa inesperada a él mismo y que va a poner en la picota el racismo de la sociedad inglesa de su momento. Para mi, es redonda.

"El oficinista del corredor de bolsa", la cuarta historia, me parece también muy destacada. Frenética, muy divertida, interesante desde el primer momento, tiene igualmente una resolución inesperada, imaginativa y cuadrada.


"La corbeta Gloria Scott" presenta una novedad: es uno de los casos de juventud de Holmes, y es él quien lo narra a Watson, que no lo vivió porque todavía no lo conocía. Me parece un soplo de aire fresco dinámico y divertido que amplía el universo del personaje y que nos ofrece otros momentos de su vida.

Lo mismo ocurre con "El ritual de los Musgrave". Es otro de los primeros casos de Sherlock Holmes, y Watson transcribe su historia. En ella, el detective se muestra más inexperto, pues es su tercer encargo, el cual no es resuelto todavía con la perfección exquisita que le caracterizaría años después.


En "Los hacendados de Reigate" vemos a Holmes saliendo de su Londres de siempre y resolviendo un caso en Lyon que le deja agotado. Posteriormente, recuperándose en una suerte de vacaciones, su mente hiperactiva no puede dejar de trabajar y resuelve otro que le cae de casualidad y que me parece totalmente inesperado e ingeniosamente resuelto. Otro cuento magnífico.

"La aventura del jorobado" me resulta tal vez menos redondo que otros cuentos de la saga, y algo folletinesco. Sin embargo, es entretenido y estimulante y tiene un matiz social interesante.

Otro de los más divertidos de la colección es para mi el que le sigue, "El paciente interno". Un rompecabezas de hechos que se van sumando locamente para desembocar en una brillante resolución más. Muy destacado y con un desenlace con elementos bastante negros.


Llegamos ahora a uno de los más importantes relatos de toda la saga holmesiana: "El intérprete griego". Sobre todo porque en él se presenta al mítico hermano de Sherlock Holmes, Mycroft Holmes, y su Club Diógenes, tan delirante como encantador.

Mycroft es en todo momento retratado como superior a su hermano en artes deductivas. Sin embargo, también bastante más vago, y no tiene la ambición ni la energía de éste para resolver casos. Es divertidísimo observar como Watson se sorprende ante él hasta quedar totalmente alucinado.


La aventura con Mycroft también me parece muy destacada: es una historia de ambición brutal con elementos bastante violentos y oscuros que termina con una agridulce sorpresa. 

En el penúltimo de los cuentos, "El tratado naval", Sherlock Holmes se mete en la alta política, en un caso complicadísimo que implica el honor de Inglaterra frente a dos de sus rivales de siempre del momento: Francia y Alemania.

El desenlace de esta aventura me parece especialmente brillante. Conan Doyle tenía una capacidad increíble para rizar el rizo de sus tramas y ofrecer siempre algo sorprendente y novedoso, una vez tras otra. Lástima que odiase tanto a su personaje estrella.



-EL PROBLEMA FINAL

El volumen termina con el polémico en su día "El problema final", donde Sherlock Holmes se enfrenta al peor rival que tuvo nunca: al profesor James Moriarty.

Genio del mal, asesor de criminales, líder en la sombra de una red gigantesca de malvados de todo pelaje, Moriarty, carácter mítico también donde los haya (en gran parte debido a que las adaptaciones de las aventuras de Holmes le han colocado como villano eterno), es el reverso oscuro del propio detective de Baker Street: es lo que él podría haber sido si se hubiese dedicado a hacer el mal. Un personaje único, un clásico de los villanos.

El encuentro entre ambos es inolvidable. Y todo el relato, que desprende un aura fatalista que no tienen otros de la serie y que presenta a un Holmes huyendo de su rival y tratando de desenmascararle mientras es constantemente amenazado de muerte.


Todo es genial en "El problema final". Incluso su agridulce desenlace, que no fue bien recibido en su momento a pesar de que Sherlock Holmes terminaba su vida de una forma épica, grandiosa, dedicada a la justicia y a la lucha por la verdad.

Arthur Conan Doyle no dejó de recibir presiones desde que decidió acabar con su personaje estrella. Muchos fans le escribieron cartas en las que le instaban a "resucitarlo" y muchas de estas cartas llegaron a ser bastante agrias e incluso insultantes.

Finalmente, cedió. Y Holmes volvió. Pero eso es ya en la tercera novela de la saga, "El perro de los Baskerville", y en el relato "La casa deshabitada". Hablaré de ellos en este blog en los próximos meses.