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viernes, 3 de julio de 2020

BATMAN & ROBIN. LA ÚLTIMA ADAPTACIÓN AL CÓMIC DE LOS CUATRO PRIMEROS BATMAN


BATMAN Y ROBIN de Dennis O'Neal y Rodolfo Damaggio - 1997 - ("Batman & Robin: The Official Comic Adaptation")

Termino hoy las reseñas de la serie de cómics "Batman: The Movies" con la última de sus entregas: la adaptación a las viñetas de aquella cosa horripilante que fue "Batman & Robin".

No sé qué diablos movió a la contratación, otra vez, de Joel Schumacher para encargarse de la cuarta entrega de la malograda saga que Tim Burton lanzó a las estrellas y que él destrozó, pero lo cierto es que esto ocurrió y "Batman & Robin" fue, contra todo pronóstico, todavía peor que "Batman Forever".


En fin, lo que es esta película lo sabemos ya bien (y encontrarán la reseña en esta misma etiqueta), y el cómic que la adaptó pues básicamente siguió todas sus horrendas líneas.

Dennis O'Neal volvía al guión, y daba completamente igual porque su labor era simplemente traspasar a las viñetas la aberrante historia de la peor película de Batman de todos los tiempos.

El dibujo en esta ocasión era de Rodolfo Damaggio, un gran artista brasileño que aquí, en esta obra de simple encargo, cumplía su labor con solvencia. No, este cómic no está mal dibujado, desde luego que no.


Tampoco estaba mal coloreado para el material previo que había. La concepción de Schumacher de una Gotham de neón, kitsch, de colores delirantes, aquí ya estaba completamente desbocada: tanto, que llegaba a lo puramente cutre.

Pat Garrahy y Jameson se encargaron de este color y la verdad es que, para lo chillona que es la película, conseguían darle a todo un tono más neutro, que por lo menos conservase algo de lo que supuestamente debería ser un cómic de Batman, lo cual es de agradecer.

Con esta adaptación terminó la serie "Batman: The Movies", orientada a vender "películas en cómic" en una época en la que Internet no estaba en todos los hogares y no se podía ver cualquier cosa que alguien quisiese con un solo click.


En los años siguientes (estamos ya en 1997) todo cambiaría para siempre y este tipo de productos, si bien siguieron (y siguen) existiendo, no tendrían ya tantísima importancia.

Como conclusión, no dejo de recomendar "Batman 1989" y rezo para que alguien quiera reeditar algún día y en condiciones "Batman Returns".

"Batman Forever" y "Batman & Robin" me parecen sin embargo totalmente prescindibles, pero reconozco que tienen algunas virtudes en sus dibujos y que también podrían resultar interesantes para los completistas.

jueves, 2 de julio de 2020

BATMAN FOREVER. HASTA AL CÓMIC LLEGÓ EL DESTROZO DE JOEL SCHUMACHER


BATMAN FOREVER de Dennis O'Neal y Michal Dutkiewicz  - 1995 - ("Batman Forever: The Official Comic Adaptation")

Ya conocemos de sobra el traumático cambio que supuso el sacar a Tim Burton de la saga de Batman que él comenzó y sustituirlo por el recientemente fallecido Joel Schumacher. 

Esto se notó también en las dos adaptaciones a las viñetas de sus dos horripilantes películas: "Batman Forever" y "Batman & Robin".


En 1995, se estrena la tercera parte de esta malograda saga y llega este cómic que hoy comento, un producto estrictamente comercial, como los basados en las dos anteriores películas, para ser vendido en la edad dorada del videoclub, una época en la que Internet no estaba en los hogares y en las que los recorridos de los grandes estrenos en los cines eran mucho más largos que ahora.

Esta adaptación de "Batman Forever" pierde muchos enteros frente a sus antecesoras, incluso para los nostálgicos y los coleccionistas.

A nivel de guión, tenemos el horror infame que era la película. Y, a nivel de dibujo, pues tenemos la nueva estética de Schumacher.


El tenebrismo gótico y expresionista de Tim Burton ya saben que se va al carajo y llega una Gotham de circo, de luces de neón y de opereta barata. 

Esto se traslada a estas viñetas, que, aún contando con un buen dibujo de Michal Dutkiewicz, muestran una apariencia mil veces menos atractiva (y precisamente esto es, valga la redundancia, lo atractivo que tenían y tienen estos cómics: su aspecto visual).

El color de Adrienne Roy imita en todo momento al colorido enloquecido y cutre de los escenarios, vestidos y ambientaciones de Joel Schumacher. Ya se imaginan lo que hay (y lo estarán viendo en las fotos).


Dennis O'Neil repite al guión, pero claro, tratándose de adaptar "Batman Forever" de la forma más fidedigna posible, no se esperen una gran cosa (de hecho, esperen más bien una porquería de nivel).

Poco más hay que decir de esta tercera adaptación de la colección "Batman: The Movies". Para regocijarse con el dibujo, que es bueno, y para volver a revivir una época, y poco más. Mañana, una todavía peor: la de "Batman & Robin".

miércoles, 1 de julio de 2020

BATMAN RETURNS. LA ADAPTACIÓN DE LA PELÍCULA AL CÓMIC DE LOS AÑOS NOVENTA


BATMAN RETURNS de Dennis O'Neal y Steve Erwin - 1992 - ("Batman Returns: The Official Comic Adaptation")


Hace alrededor de un mes y medio, comenté en este blog el cómic "Batman 1989", que recopilaba, en un formato fantástico y con cada página en color y en blanco y negro, la adaptación a las viñetas de la primera película del hombre murciélago de Tim Burton.

Introducía en aquella entrada también la época de la que provenía el cómic original: los ochenta y los noventa, décadas en las que no había Internet (llegó a algunos hogares a finales de la segunda, pero era cara y no estaba en todos).


Y comentaba también que este tipo de productos solían funcionar bastante bien porque los recorridos de las películas en las salas eran bastante más largos que ahora y porque la posterior salida a vídeo de las películas se retrasaba mucho tiempo (eso aparte del precio de los VHS, que no solía ser bajo en absoluto).

El tener películas en cómic era un pequeño lujo para los niños de entonces. Y, hoy en día, estas adaptaciones me parecen joyitas. No están editadas en condiciones salvo la mencionada primera de ellas, pero he podido encontrar, trasteando en casas de amigos, los tres cómics de esta colección que me faltaban, colección que se llamó "Batman: The Movies".


El cómic de "Batman Returns", al igual que el de su antecesora, no aporta demasiado nuevo a nivel argumental a lo que es el cuerpo de la película. Es casi idéntico a la segunda aportación de Tim Burton al personaje, como debía ser. Sin embargo, creo que visualmente es también delicioso.

Repite Dennis O'Neal en el guión y el dibujante ahora no es Gerry Ordway, pero sí Steve Erwin, uno de los grandes habituales de DC. El color igualmente no es de Steve Oliff, pero creo que Tom McCraw, otro habitual de la compañía, también se luce.


Sabemos a lo que nos enfrentamos. A un objeto artístico producto de unas circunstancias muy determinadas, nostálgico hoy, porque proviene de una época muy diferente a la actual, pero que es muy, muy disfrutable y, especialmente, un pequeño gran placer para los sentidos visuales.

Conserva, de todas maneras, además, el guión de Burton, que siempre es un punto extra que hay que tener en cuenta (y que por desgracia no está ya en las adaptaciones de las dos horrendas películas de Joel Schumacher).


Creo que, al igual que "Batman" ha sido rescatado en una edición en condiciones en "Batman 1989", "Batman Returns" debería volver a las librerías con ese nuevo acabado tan primoroso, con sus páginas en blanco y negro también. ¿Veremos esto alguna vez? Espero que sí.

Mañana, hablaré de la adaptación de "Batman Forever". A nivel argumental es, como la película, una ridícula aberración, pero de su aspecto visual se puede sacar un buen rato de buenas viñetas.

sábado, 25 de abril de 2020

BATMAN 1989. LA PRECIOSA ADAPTACIÓN AL CÓMIC DE LA PELÍCULA DE TIM BURTON


BATMAN de Dennis O'Neal y Jerry Ordway - 1989 - ("Batman: The Official Comic Adaptation")

El "Batman" de Tim Burton supuso una total revolución en el concepto que se tenía a finales de los años ochenta del cine de superhéroes, independiente de que como adaptación fuese más o menos aceptada.

Su versión oscura, adulta, violenta, del hombre murciélago, totalmente alejada de la saga de Superman de Donner y Lester (su referente más directo entonces, pienso), fue demoledora y abrió el camino a otro tipo de estilo en el género.


Las dos películas que Burton realizó de Batman tuvieron sus correspondientes adaptaciones al cómic (y también las dos posteriores de Schumacher).

Eran los ochenta y los noventa, y este tipo de productos solían funcionar muy bien porque los recorridos de las películas en las salas de cine eran más largos que ahora (que son ya cortísimos) y, posteriormente, su salida al vídeo se retrasaba a veces bastante tiempo (y además los VHS eran caros y había que recurrir a los más económicos videoclubs). Añado finalmente el elemento más importante de la ecuación: no había Internet.


El tener la película en un cómic, para poder revisitarla cuando uno quisiese, mientras salía el mencionado y esperado VHS, era uno de aquellos pequeños y encantadores lujos que podían adquirir los niños de estas décadas.

Estas adaptaciones en papel, por supuesto, siempre han sido muy defenestradas. A veces, había desde luego sobradas razones para ello: el guión era un calco del de la película y no siempre se contrataban a dibujantes de calidad.


"Batman 1989" es la adaptación del "Batman" de aquel año. Ha sido reeditado hace no mucho y, la verdad, creo que sí que merece la pena.

El guión era de Dennis O'Neal y el dibujo era de Jerry Ordway, que aquí captaba perfectamente la esencia del filme copiando con encanto a sus actores y sus fabulosos escenarios.

El color, además, se le encargó a Steve Oliff, uno de los pioneros del coloreado por ordenador y fundador de la mítica compañía Olyoptics, que coloreó, valga la redundancia y no sin su polémica, el "Akira" de Katsuhiro Otomo.


El interés de este cómic está, pienso, además de en lo nostálgico o en el elemento coleccionista, en su aspecto gráfico y "técnico". Porque la reedición viene con doble página: una en blanco y negro, la original, y la otra en color. Ambas me parecen una pasada y poder compararlas es una delicia.

En el aspecto argumental, "Batman 1989" es la película que adapta. Novedades, prácticamente ninguna. Omisiones, algunas. Ritmo, muy irregular (a veces va que se las pela). Pero todo esto es parte del encanto. 


Como he dicho, las otras tres películas de esta saga que empezó genial con Tim Burton y que se fue vertiginosamente al carajo con Joel Schumacher también fueron llevadas al cómic. La colección se llamó "Batman: The Movies".

No estaría mal que se editasen también los demás. Su valor es el que es, y, en el caso de "Batman Forever" y "Batman & Robin", podemos afirmar que sus guiones son como los de las dos películas: verdaderamente lamentables.

Sin embargo, en lo estético, y viendo imágenes en la red se puede comprobar, son cómics muy bien dibujados y que van más allá, pienso, de ser meramente resultones.

sábado, 6 de abril de 2019

BATMAN Y ROBIN. JOEL SCHUMACHER ES CAPAZ DE HACERLO TODAVÍA MUCHO PEOR


BATMAN Y ROBIN de Joel Schumacher - 1997 - ("Batman & Robin")

Después del gran éxito de “Batman Forever”, Joel Schumacher se puso a trabajar con rapidez en la que iba a ser su siguiente película y la cuarta entrega de las aventuras del defensor de Gotham: "Batman & Robin". Y obtuvo (y miren que era bien difícil) resultados infinitamente peores (unos resultados del todo deleznables).

El ambiente vuelve a ser el mismo, pero mucho más hiperbólico en todos los aspectos. Gotham es ya un puro circo/opereta colosal glam/kitsch/camp/pop: el neón literalmente se sale de la pantalla y hasta los objetos más insignificantes desprenden algún tipo de fosforescencia.


El empalagoso aspecto visual de “Batman & Robin” no importaría de todas formas hasta cierto punto (hay algunos a los que la Gotham de Schumacher no les desagrada) si el guión mereciera un mínimo la pena. Pero no: el guión no hay por donde cogerlo.

Si “Batman Forever” era plana e infantil, “Batman & Robin” es una película que en puerilidad se queda incluso por debajo de la serie de Adam West y Burt Ward a la que pretende, como aquella, imitar u homenajear.


Sus diálogos son los más vergonzosos que he escuchado nunca en una cinta comercial (y miren que los hay horribles). Pongamos varios ejemplos que he podido sacar de Internet: -Alfred: “Señor, ¿les dejo listas las pizzas?”, -Batman: “Nunca salgo de casa sin la Bat-Tarjeta”, -Robin: “Yo también quiero un coche, eso enrolla a las nenas”, -Batman (respondiéndole): “Por eso Superman trabaja solo” o –Batgirl (dirigiéndose a Poison Ivy): “Mujeres como tú hacen que las chicas queden siempre mal”.

De puro infarto, pero hay más. La película es un encadenamiento lineal y sin ritmo ninguno de interminables escenas de acción que son un compendio de chorradas pirotécnicas (montadas de forma videoclipera) a cada cual más absurda: lucha en bat-patines sobre hielo, surfing aéreo, carreras ilegales, vuelos imposibles…


Los personajes ya no son simplemente planos: ya es que parece que no han salido de ninguna parte y, además, son verdaderamente de vergüenza ajena. Batman (ahora George Clooney tras el abandono de Val Kilmer) y Robin (de nuevo Cris O’Donnell) sólo viven para discutir por el traicionero amor de Poison Ivy, que les seduce de la manera más infantiloide nunca vista (y ellos caen en sus garras y repiten sin parar).

Esta Poison Ivy es, sin ninguna duda, el peor papel de Uma Thurman en toda su carrera: si pretende ser seductor lo que consigue es dar risa. Lo mismo le ocurre a la Bat Chica que interpreta Alicia Silverstone: su ridículo disfraz y su actitud de niña de instituto desata la carcajada.


Pero no acaba aquí la galería, porque tenemos como malo malísimo a un Señor Frío interpretado por el mismo Arnold Schwarzenegger (que se llevó una gran parte del presupuesto de la película y que aparecía en los créditos antes que el propio Clooney) que es para llorar.

Hay villanos sin carisma, y otros a los que dan ganas de estrangular. Él es uno de ellos, una suerte de Terminator congelado (él mismo lo definió así) que no hace sino trazar planes absurdos e inútiles y soltar idioteces sin descanso intentando parecer frío y distante y logrando asemejarse a un juguete mecánico.


Y luego, está Bane. Sí, ya apareció en esta película, aunque algunos, por suerte, lo han olvidado. Y por supuesto queda reducido a una bestia estúpida que no sabe ni hablar. Y nos quedamos tan panchos.

Después de este desastre de película que no gustó ni a los niños pequeños, la saga se paralizó un tiempo. Por suerte, Joel Schumacher no se encargaría de su oportuno reinicio: sería Christopher Nolan.

viernes, 5 de abril de 2019

BATMAN FOREVER. Y LLEGÓ JOEL SCHUMACHER Y DESTROZÓ LA OBRA DE TIM BURTON


BATMAN FOREVER de Joel Schumacher  - 1995 - ("Batman Forever")

Hay cambios ciertamente traumáticos, y uno de los más traumáticos del cine de superhéroes fue el que se operó en el paso de “Batman Returns” a “Batman Forever”, el paso del hombre murciélago visto por Tim Burton al hombre murciélago visto por Joel Schumacher.

Si bien es cierto que es un director capaz de realizar buenas películas (“Un día de furia”, “Última llamada”…) en sus dos aventuras de Batman metió la pata hasta el fondo, y bien metida.


En "Batman Forever" encontramos impunemente deshecho todo el camino que el director de "Eduardo Manostijeras" había hilvanado con tan buen hacer: el camino que encauzó al Batman cinematográfico en la dirección de la visión seria y digna del superhéroe que dieron en el mundo del comic grandes autores como Frank Miller o Alan Moore.

Si Tim Burton esquivó el concepto desfasado del Batman de Adam West y Burt Ward, Joel Schumacher lo retomó.

Siempre se le ha criticado mucho a este director la visión que mostró de Gotham para sus dos tristes aportaciones a la saga. La ciudad gótica de la oscuridad perpetua es ahora un paraíso fosforescente de neón empapado de colorido. 


Es como los productores de “Batman” querían que hubiera sido desde un principio: un paraíso psicodélico con reminiscencias estéticas de toda clase colocadas sin ton ni son; del cine negro de los años cuarenta y cincuenta, del musical clásico, del propio tenebrismo burtoniano, de la televisión de los sesenta, del colosalismo, del pop, del glam, del kitsch, del camp... Todo remezclado de cualquier manera otorgando al filme una atmósfera de ópera moderna algo infantil aunque curiosa, todo sea dicho.


Puede esta atmósfera gustar más o menos. A mi, personalmente, no me parece tan imaginativa ni tan adecuada al personaje como la de Burton. No es, sin embargo, el principal problema de “Batman Forever”.

Batman (ahora Val Kilmer tras el abandono de Michael Keaton) vuelve a ser un superhéroe plano al uso, al igual que su compañero Robin (un normalito Chris O’Donnell), que por primera vez le acompaña y que aporta más bien poco.


Dos Caras (ahora Tommy Lee Jones -en "Batman" fue muy brevemente Billy Dee Williams-) y Enigma son dos peleles estrambóticos y malvados porque sí, porque les ha tocado ser malvados. Además, ni Lee Jones ni Jim Carrey (excelentes actores casi siempre) saben hacer otra cosa que imitar al Joker o al Pingüino poniendo caras dislocadas y sobreactuando de manera extravagante.

Para colmo, la nueva “Chica Batman”, Nicole Kidman, es otra Kim Basinger: realiza un papel anodino y sin ninguna pasión. Todos los actores y actrices que participan en “Batman Forever” han demostrado en más de una ocasión ser geniales intérpretes. Sin embargo, aquí no hay por donde cogerlos: o no expresan nada o expresan demasiado (en el mal sentido).


A esto hay que añadir las flojas escenas de acción con infumables toques videocliperos, el lineal y aburridísimo guión, los horrorosos diálogos, la inapropiada música discotequera o de U2 (es un grupo inmenso, pero su aportación no viene a cuento) y el horrible humor que destila todo el metraje (era también esta película un nuevo vehículo de lucimiento para un Carrey recién salido de “La Máscara”).

Gozó “Batman Forever” de un gran éxito: fue incluso mejor recibida que “Batman Returns". Y lo que vino después fue, aunque parezca increíble, mucho, pero mucho peor...

jueves, 4 de abril de 2019

BATMAN RETURNS. Y TIM BURTON SUPERA A SU PRIMER BATMAN CON UNA OBRA REDONDA


BATMAN RETURNS de Tim Burton - 1992 - ("Batman Returns")

Después del enorme éxito de “Batman”, Tim Burton comenzó a ser reconocido como uno de los directores más originales de su momento y, después de la maravilla de "Eduardo Manostijeras", retomó al hombre murciélago para realizar una excelente segunda entrega de sus aventuras que, en mi opinión, supera a la primera.

Repite en "Batman Returns" todo lo mejor de aquella con nuevos elementos. En especial, despuntan dos de los mejores villanos que ha tenido Batman en todas sus franquicias: el Pingüino, interpretado por un genial Danny DeVito, y Catwoman, a la que daría vida una inolvidable Michelle Pfeiffer. 


Gotham siguió siendo un lugar inhóspito y negro, y esta vez estaba nevada como en un cuento tétrico, decimonónico, de Navidad.

En todos los aspectos “Batman Returns” resultó ser una cinta mucho más redonda que “Batman”. Subsanó uno de los principales fallos de su antecesora: el personaje del protagonista. Bruce Wayne ya sí que tenía el carisma y el desarrollo interior suficientes como para hacerle sombra a sus enemigos, y Catwoman, insinuante, sigilosa y salvaje, embutida en reluciente cuero, es otra criatura de la noche como él, solitaria, sedienta de odio. 


La relación entre ambos, de amor y de odio, fluctuante, enriquece a “Batman Returns” presentado un conflicto romántico trágico que en “Batman” no existía.

El tercer monstruo en discordia, el Pingüino, es capaz de igualar en mi opinión en carisma al propio Joker de Jack Nicholson. Burton se basó para recrearlo en los habituales “malvados” de las novelas de Charles Dickens: esperpénticos, retorcidos y extravagantes y también algo infantiles y muy patéticos.


 Es, además de esto, físicamente calcado al doctor Caligari de la obra clave del expresionismo alemán “El Gabinete del Doctor Caligari” (mientras que Eduardo Manostijeras era calcado a su sirviente asesino Cesare, de la misma película).

Por supuesto, también esconde el Pingüino un pasado de tristeza que le impulsa a actuar como actúa: a luchar por su reconocimiento en una sociedad que le dio de lado y, además, por su venganza. 


El único personaje realmente malo en todos los aspectos del filme viene interpretado por un no menos genial Christopher Walken: Max Shreck (claro homenaje al “Nosferatu” de Murnau, filme que Burton adora y cuya influencia es más que palpable en su obra).

“Batman Returns”, a pesar de que siguió sin contentar por completo a muchos fans del personaje por el hecho de que el comisario Gordon volviese a ser una mera anécdota y de que Harvey Dent ya ni siquiera apareciese (lo haría en la bochornosa "Batman Forever" ya como Dos Caras) es una genial película de acción cargada de imaginación.

Tras ella, y al parecer observando que su Batman recibía más críticas que nunca por ser "demasiado oscuro para el público infantil y juvenil", Burton renunciaría a realizar la tercera entrega de la saga: “Batman Forever”, de la que se encargaría Joel Schumacher con los horrendos resultados que ya conocemos.

miércoles, 3 de abril de 2019

BATMAN. CUANDO TIM BURTON CAMBIÓ PARA SIEMPRE AL SUPERHÉROE EN EL CINE


BATMAN de Tim Burton - 1989 - ("Batman")

Tim Burton era, a finales de los ochenta, un joven cineasta que todavía sólo había dirigido dos comedias familiares: “La gran aventura de Pee Wee” y “Bitelchus” (con la que a pesar de todo había llamado la atención por sus oscuros conceptos visuales).

Cuando, tras el gigantesco éxito de la saga cinematográfica de Superman, se le otorgó la dirección de la primera película de Batman, muchos condenaron automáticamente la cinta. Pero el resultado fue del todo inesperado.


Tim Burton se desligó en su "Batman" del concepto de superhéroe que latía en la mente de los productores del filme: un concepto más infantil que entroncaba directamente con el del Batman de la mítica serie de televisión de Adam West y Burt Ward y con el de su hombre de acero contemporáneo.

En su “Batman” no habría colorido, no habría trajes llamativos, no habría un héroe perfecto y no habría una cara bonita para él. Su superhéroe fue como iban a ser los personajes de su posterior cine: oscuro, casi un freak.

Este Hombre Murciélago iba a ser más creíble y humano que todos los superhéroes que había habido hasta la fecha. El escenario le iba a acompañar: Gotham fue por primera vez verdaderamente gótica en las pantallas. Tim Burton realizó en ella uno de sus mejores trabajos de ambientación.


Su ciudad fue un inolvidable caos ordenado de influencias que se convirtió en un protagonista más de la cinta: sombría, siempre bajo un cielo de plomo o negro, llena de humos (la sombra de “Blade Runner” o del “Satyricon” de Fellini, entre otras, fue alargada), de claroscuros, colosalista, de puntiagudos edificios góticos junto a mugrientas fábricas, de reminiscencias de principios de siglo o de los años cuarenta y cincuenta junto a una tecnología punta glamourosa y de homenajes al cine negro clásico y, especialmente, al expresionismo alemán. 


¿Qué decir, por otra parte, del villano del filme? Jack Nicholson bordó al personaje del Joker en el que es uno de sus mejores papeles, un Joker histriónico sin caer en el ridículo, un Joker perverso y oscuro pero que es todo un festival de humor negro. 

El envoltorio se completó con la inolvidable banda sonora de Danny Elfman y con unos geniales efectos especiales.

Sin desprestigiar a los "Superman" de Richard Donner, creo que fue Tim Burton quien demostró definitivamente que en el cine la historia de un superhéroe podía ser totalmente adulta.


Y es que el director se acercó mucho a la tendencia de la oscura renovación que imprimieron a Batman grandes autores del cómic mundial como Frank Miller o Alan Moore.

Éste primer "Batman" llegó a ser un gran éxito de taquilla, aunque la crítica lo destrozó. Puede que su guión no sea nada del otro mundo y que sus personajes necesiten algo más de desarrollo (no lo niego), y también es cierto que Jack Nicholson devora al en su día discutido Michael Keaton ante la pantalla, dejando al héroe principal algo eclipsado.

Creo que se le pueden perdonar estos fallos a la obra que confirmó a Tim Burton como la joven promesa de su momento y a la que, les guste o no a muchos, cambió el cine de superhéroes y lo hizo plenamente adulto.