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viernes, 3 de julio de 2020

BATMAN & ROBIN. LA ÚLTIMA ADAPTACIÓN AL CÓMIC DE LOS CUATRO PRIMEROS BATMAN


BATMAN Y ROBIN de Dennis O'Neal y Rodolfo Damaggio - 1997 - ("Batman & Robin: The Official Comic Adaptation")

Termino hoy las reseñas de la serie de cómics "Batman: The Movies" con la última de sus entregas: la adaptación a las viñetas de aquella cosa horripilante que fue "Batman & Robin".

No sé qué diablos movió a la contratación, otra vez, de Joel Schumacher para encargarse de la cuarta entrega de la malograda saga que Tim Burton lanzó a las estrellas y que él destrozó, pero lo cierto es que esto ocurrió y "Batman & Robin" fue, contra todo pronóstico, todavía peor que "Batman Forever".


En fin, lo que es esta película lo sabemos ya bien (y encontrarán la reseña en esta misma etiqueta), y el cómic que la adaptó pues básicamente siguió todas sus horrendas líneas.

Dennis O'Neal volvía al guión, y daba completamente igual porque su labor era simplemente traspasar a las viñetas la aberrante historia de la peor película de Batman de todos los tiempos.

El dibujo en esta ocasión era de Rodolfo Damaggio, un gran artista brasileño que aquí, en esta obra de simple encargo, cumplía su labor con solvencia. No, este cómic no está mal dibujado, desde luego que no.


Tampoco estaba mal coloreado para el material previo que había. La concepción de Schumacher de una Gotham de neón, kitsch, de colores delirantes, aquí ya estaba completamente desbocada: tanto, que llegaba a lo puramente cutre.

Pat Garrahy y Jameson se encargaron de este color y la verdad es que, para lo chillona que es la película, conseguían darle a todo un tono más neutro, que por lo menos conservase algo de lo que supuestamente debería ser un cómic de Batman, lo cual es de agradecer.

Con esta adaptación terminó la serie "Batman: The Movies", orientada a vender "películas en cómic" en una época en la que Internet no estaba en todos los hogares y no se podía ver cualquier cosa que alguien quisiese con un solo click.


En los años siguientes (estamos ya en 1997) todo cambiaría para siempre y este tipo de productos, si bien siguieron (y siguen) existiendo, no tendrían ya tantísima importancia.

Como conclusión, no dejo de recomendar "Batman 1989" y rezo para que alguien quiera reeditar algún día y en condiciones "Batman Returns".

"Batman Forever" y "Batman & Robin" me parecen sin embargo totalmente prescindibles, pero reconozco que tienen algunas virtudes en sus dibujos y que también podrían resultar interesantes para los completistas.

jueves, 2 de julio de 2020

BATMAN FOREVER. HASTA AL CÓMIC LLEGÓ EL DESTROZO DE JOEL SCHUMACHER


BATMAN FOREVER de Dennis O'Neal y Michal Dutkiewicz  - 1995 - ("Batman Forever: The Official Comic Adaptation")

Ya conocemos de sobra el traumático cambio que supuso el sacar a Tim Burton de la saga de Batman que él comenzó y sustituirlo por el recientemente fallecido Joel Schumacher. 

Esto se notó también en las dos adaptaciones a las viñetas de sus dos horripilantes películas: "Batman Forever" y "Batman & Robin".


En 1995, se estrena la tercera parte de esta malograda saga y llega este cómic que hoy comento, un producto estrictamente comercial, como los basados en las dos anteriores películas, para ser vendido en la edad dorada del videoclub, una época en la que Internet no estaba en los hogares y en las que los recorridos de los grandes estrenos en los cines eran mucho más largos que ahora.

Esta adaptación de "Batman Forever" pierde muchos enteros frente a sus antecesoras, incluso para los nostálgicos y los coleccionistas.

A nivel de guión, tenemos el horror infame que era la película. Y, a nivel de dibujo, pues tenemos la nueva estética de Schumacher.


El tenebrismo gótico y expresionista de Tim Burton ya saben que se va al carajo y llega una Gotham de circo, de luces de neón y de opereta barata. 

Esto se traslada a estas viñetas, que, aún contando con un buen dibujo de Michal Dutkiewicz, muestran una apariencia mil veces menos atractiva (y precisamente esto es, valga la redundancia, lo atractivo que tenían y tienen estos cómics: su aspecto visual).

El color de Adrienne Roy imita en todo momento al colorido enloquecido y cutre de los escenarios, vestidos y ambientaciones de Joel Schumacher. Ya se imaginan lo que hay (y lo estarán viendo en las fotos).


Dennis O'Neil repite al guión, pero claro, tratándose de adaptar "Batman Forever" de la forma más fidedigna posible, no se esperen una gran cosa (de hecho, esperen más bien una porquería de nivel).

Poco más hay que decir de esta tercera adaptación de la colección "Batman: The Movies". Para regocijarse con el dibujo, que es bueno, y para volver a revivir una época, y poco más. Mañana, una todavía peor: la de "Batman & Robin".

sábado, 6 de abril de 2019

BATMAN Y ROBIN. JOEL SCHUMACHER ES CAPAZ DE HACERLO TODAVÍA MUCHO PEOR


BATMAN Y ROBIN de Joel Schumacher - 1997 - ("Batman & Robin")

Después del gran éxito de “Batman Forever”, Joel Schumacher se puso a trabajar con rapidez en la que iba a ser su siguiente película y la cuarta entrega de las aventuras del defensor de Gotham: "Batman & Robin". Y obtuvo (y miren que era bien difícil) resultados infinitamente peores (unos resultados del todo deleznables).

El ambiente vuelve a ser el mismo, pero mucho más hiperbólico en todos los aspectos. Gotham es ya un puro circo/opereta colosal glam/kitsch/camp/pop: el neón literalmente se sale de la pantalla y hasta los objetos más insignificantes desprenden algún tipo de fosforescencia.


El empalagoso aspecto visual de “Batman & Robin” no importaría de todas formas hasta cierto punto (hay algunos a los que la Gotham de Schumacher no les desagrada) si el guión mereciera un mínimo la pena. Pero no: el guión no hay por donde cogerlo.

Si “Batman Forever” era plana e infantil, “Batman & Robin” es una película que en puerilidad se queda incluso por debajo de la serie de Adam West y Burt Ward a la que pretende, como aquella, imitar u homenajear.


Sus diálogos son los más vergonzosos que he escuchado nunca en una cinta comercial (y miren que los hay horribles). Pongamos varios ejemplos que he podido sacar de Internet: -Alfred: “Señor, ¿les dejo listas las pizzas?”, -Batman: “Nunca salgo de casa sin la Bat-Tarjeta”, -Robin: “Yo también quiero un coche, eso enrolla a las nenas”, -Batman (respondiéndole): “Por eso Superman trabaja solo” o –Batgirl (dirigiéndose a Poison Ivy): “Mujeres como tú hacen que las chicas queden siempre mal”.

De puro infarto, pero hay más. La película es un encadenamiento lineal y sin ritmo ninguno de interminables escenas de acción que son un compendio de chorradas pirotécnicas (montadas de forma videoclipera) a cada cual más absurda: lucha en bat-patines sobre hielo, surfing aéreo, carreras ilegales, vuelos imposibles…


Los personajes ya no son simplemente planos: ya es que parece que no han salido de ninguna parte y, además, son verdaderamente de vergüenza ajena. Batman (ahora George Clooney tras el abandono de Val Kilmer) y Robin (de nuevo Cris O’Donnell) sólo viven para discutir por el traicionero amor de Poison Ivy, que les seduce de la manera más infantiloide nunca vista (y ellos caen en sus garras y repiten sin parar).

Esta Poison Ivy es, sin ninguna duda, el peor papel de Uma Thurman en toda su carrera: si pretende ser seductor lo que consigue es dar risa. Lo mismo le ocurre a la Bat Chica que interpreta Alicia Silverstone: su ridículo disfraz y su actitud de niña de instituto desata la carcajada.


Pero no acaba aquí la galería, porque tenemos como malo malísimo a un Señor Frío interpretado por el mismo Arnold Schwarzenegger (que se llevó una gran parte del presupuesto de la película y que aparecía en los créditos antes que el propio Clooney) que es para llorar.

Hay villanos sin carisma, y otros a los que dan ganas de estrangular. Él es uno de ellos, una suerte de Terminator congelado (él mismo lo definió así) que no hace sino trazar planes absurdos e inútiles y soltar idioteces sin descanso intentando parecer frío y distante y logrando asemejarse a un juguete mecánico.


Y luego, está Bane. Sí, ya apareció en esta película, aunque algunos, por suerte, lo han olvidado. Y por supuesto queda reducido a una bestia estúpida que no sabe ni hablar. Y nos quedamos tan panchos.

Después de este desastre de película que no gustó ni a los niños pequeños, la saga se paralizó un tiempo. Por suerte, Joel Schumacher no se encargaría de su oportuno reinicio: sería Christopher Nolan.

viernes, 5 de abril de 2019

BATMAN FOREVER. Y LLEGÓ JOEL SCHUMACHER Y DESTROZÓ LA OBRA DE TIM BURTON


BATMAN FOREVER de Joel Schumacher  - 1995 - ("Batman Forever")

Hay cambios ciertamente traumáticos, y uno de los más traumáticos del cine de superhéroes fue el que se operó en el paso de “Batman Returns” a “Batman Forever”, el paso del hombre murciélago visto por Tim Burton al hombre murciélago visto por Joel Schumacher.

Si bien es cierto que es un director capaz de realizar buenas películas (“Un día de furia”, “Última llamada”…) en sus dos aventuras de Batman metió la pata hasta el fondo, y bien metida.


En "Batman Forever" encontramos impunemente deshecho todo el camino que el director de "Eduardo Manostijeras" había hilvanado con tan buen hacer: el camino que encauzó al Batman cinematográfico en la dirección de la visión seria y digna del superhéroe que dieron en el mundo del comic grandes autores como Frank Miller o Alan Moore.

Si Tim Burton esquivó el concepto desfasado del Batman de Adam West y Burt Ward, Joel Schumacher lo retomó.

Siempre se le ha criticado mucho a este director la visión que mostró de Gotham para sus dos tristes aportaciones a la saga. La ciudad gótica de la oscuridad perpetua es ahora un paraíso fosforescente de neón empapado de colorido. 


Es como los productores de “Batman” querían que hubiera sido desde un principio: un paraíso psicodélico con reminiscencias estéticas de toda clase colocadas sin ton ni son; del cine negro de los años cuarenta y cincuenta, del musical clásico, del propio tenebrismo burtoniano, de la televisión de los sesenta, del colosalismo, del pop, del glam, del kitsch, del camp... Todo remezclado de cualquier manera otorgando al filme una atmósfera de ópera moderna algo infantil aunque curiosa, todo sea dicho.


Puede esta atmósfera gustar más o menos. A mi, personalmente, no me parece tan imaginativa ni tan adecuada al personaje como la de Burton. No es, sin embargo, el principal problema de “Batman Forever”.

Batman (ahora Val Kilmer tras el abandono de Michael Keaton) vuelve a ser un superhéroe plano al uso, al igual que su compañero Robin (un normalito Chris O’Donnell), que por primera vez le acompaña y que aporta más bien poco.


Dos Caras (ahora Tommy Lee Jones -en "Batman" fue muy brevemente Billy Dee Williams-) y Enigma son dos peleles estrambóticos y malvados porque sí, porque les ha tocado ser malvados. Además, ni Lee Jones ni Jim Carrey (excelentes actores casi siempre) saben hacer otra cosa que imitar al Joker o al Pingüino poniendo caras dislocadas y sobreactuando de manera extravagante.

Para colmo, la nueva “Chica Batman”, Nicole Kidman, es otra Kim Basinger: realiza un papel anodino y sin ninguna pasión. Todos los actores y actrices que participan en “Batman Forever” han demostrado en más de una ocasión ser geniales intérpretes. Sin embargo, aquí no hay por donde cogerlos: o no expresan nada o expresan demasiado (en el mal sentido).


A esto hay que añadir las flojas escenas de acción con infumables toques videocliperos, el lineal y aburridísimo guión, los horrorosos diálogos, la inapropiada música discotequera o de U2 (es un grupo inmenso, pero su aportación no viene a cuento) y el horrible humor que destila todo el metraje (era también esta película un nuevo vehículo de lucimiento para un Carrey recién salido de “La Máscara”).

Gozó “Batman Forever” de un gran éxito: fue incluso mejor recibida que “Batman Returns". Y lo que vino después fue, aunque parezca increíble, mucho, pero mucho peor...