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lunes, 22 de julio de 2024

LOS ODIOSOS OCHO. OTRA MAGNÍFICA MEZCLA DE GÉNEROS DELIRANTE DE TARANTINO

LOS ODIOSOS OCHO de Quentin Tarantino - 2015 - ("The Hateful Eight")

Primer retorno de Quentin Tarantino al western, género en el que repite tras la espléndida "Django desencadenado". "Los odiosos ocho", octava película del poco prolífico pero casi nunca decepcionante director de "Reservoir Dogs", aunque a mi se me antoja una obra algo menor en su filmografía (y es que la sombra de las mencionadas "Djando desencadenado" o "Reservoir Dogs" o de películas como "Pulp Fiction" es alargada), es desde luego una película excelente y que engancha desde el primero momento. 

Creo que es éste un filme del que no hay que hablar demasiado con las personas que todavía no lo han visto, así que abajo hay un espacio para spoilers en el que detallo lo que más me ha gustado de él. Sí que no dejo de recomendarlo. 

Es, como casi todo lo de Tarantino, una propuesta fresca, un refrito con clase de géneros que trasciende el suyo y que explora con coherencia y gracia muchos estilos sin encasillarse en ninguno. 

Los diálogos son fabulosos, como siempre, y cargados de inteligencia, lucidez e ironía (uno en concreto sobre la justicia perpetrado por Tim Roth es maravilloso), mientras que los personajes son una delicia de la construcción freak y, por supuesto, vienen interpretados por un plantel excelente. 

Los ocho odiosos del título y los demás seres que les rodean son un dechado de carisma y personalidad, y actorazos como Samuel L. Jackson, Jennifer Jason Leigh, Kurt Russell, Walton Goggins, Tim Roth o Michael Madsen están fantásticos (en especial creo que Jason Leigh, una pedazo de actriz a menudo no todo lo reconocida que debería estar, se lleva a todos de calle y entrega uno de los papelones de su carrera). 

Y también, por supuesto, hay muchas escenas para el recuerdo, desde el largo y perfectamente medido prólogo en la diligencia hasta los estallidos de violencia clásicos de este director, como siempre magnificas coreografías de la sangre. Muy recomendable es "Los odiosos ocho".

-COMENTARIO CON SPOILERS:


"Los odiosos ocho" es la culminación del estilo "tarantinesco" de acción. En todas sus películas es famosa la escena, que nunca falta, de diálogo contenido y tensión casi insoportable que termina en un brutal y formidablemente representado estallido de violencia. 

En ésta este sentido del plano tenso es llevado hasta sus últimas consecuencias a lo largo de tres horas de calma chicha en la que se sabe que algo va a terminar explotando. Es, además, un fantástico "mix" de géneros: el western crepuscular se da la mano con la obra negra (y es que el autohomenaje a "Reservoir Dogs" está ahí siempre presente), con el estilo más teatral y con el thriller de intriga que bebe de la mejor tradición de las historias de asesinatos. El poso del rollo Agatha Christie está muy presente. 

Lo dicho: muy buena obra es "Los odiosos ocho", a pesar de no estar tal vez a la altura de otras creaciones inconmensurables de Tarantino. Lo cual es difícil, oigan, y uno no siempre puede ser magistral sin interrupción.

miércoles, 5 de junio de 2024

DJANGO DESENCADENADO. LA MEJOR OBRA DE TARANTINO DESDE PULP FICTION

DJANGO DESENCADENADO de Quentin Tarantino - 2012 - ("Django Unchained")

Creo que "Django Desencadenado" es la mejor película de Quentin Tarantino desde "Pulp Fiction" y una obra magistral en la que, en su primera incursión en el western, mezcla sin fisuras el drama y la comedia, la seriedad y el frikismo puro, la referencia y el homenaje constante con un buen puñado de nuevas ideas de su cosecha. 

Volvemos a tener una historia de venganza ("Kill Bill", "Death Proof", "Malditos Bastardos") y volvemos a tener una estética tan heredera del western clásico como del menos clásico y del de "series consideradas menores" que no deja de tener un pie en la modernidad (en la excelente banda sonora se puede ver claramente) y volvemos a tener a unos personajes llenos de carisma y una historia cargada de violencia y de diálogos inteligentes e imaginativos y, por supuesto, de escenas que quedarán para el recuerdo. 


"Djando Desencadenado"
es lo de siempre, lo que siempre hace Tarantino, pero reinventado y fresco, fresquísimo.

La trama de la película, que pasa sobradamente de las dos horas de duración, fluye con una agilidad pasmosa y consigue que no se mire el reloj ni un solo momento, y lo hace gracias a la mencionada combinación de drama y comedia y a las referencias y autoreferencias que la salpican sin cesar. 

Tenemos una historia de amistad extraordinariamente tierna (Django y el Doctor Schultz quedarán para los anales como pareja mítica del western), tenemos otra de amor más que solvente, tenemos a villanos verdaderamente despreciables, tenemos escenas de acción y tiros y otras intimistas y otras directamente delirantes (cómo no), tenemos diálogos como he dicho inteligentes y siempre estimulantes y tenemos un desenlace apoteósico. 

Y por supuesto, un plantel de actores y actrices de infarto: Jaime Foxx está genial como el protagonista y lo mismo se puede decir de Kerry Washington como su amada, y secundarios como Don Johnson, Franco Nero o el propio Tarantino haciendo de él mismo una vez más están graciosísimos. 

Pero sobre todo hay que quedarse con el trío de ases que conforman el villanísimo Leonardo Di Caprio, un cabronazo asqueroso que pone los pelos de punta y al que todos torturaríamos hasta la muerte con gusto; el en este caso repulsivo Samuel L. Jackson, que borda al "negro colaboracionista" y extremadamente patético y acomplejado de su origen y, sobre todo, al laureado (y con razón) Christoph Waltz, que clava al mejor personaje de la película, un cazarrecompensas ambiguo pero progresista y honorable cuya relación con Django llega a emocionar (qué química tienen él y Foxx; genial).

"Django desencadenado" recupera el mejor Tarantino de todos desde mi punto de vista. Una de las grandes sorpresas de su año y de la filmografía de este creador inimitable.

viernes, 12 de abril de 2024

MALDITOS BASTARDOS. LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL EN WESTERN POR TARANTINO

MALDITOS BASTARDOS de Quentin Tarantino – 2009 – (“Inglorious bastards")

Inspirada muy libremente según he leído en la película de 1978 de Enzo Castellari “Aquel maldito tren blindado” (traducida al inglés precisamente como “The Inglorious bastards”), “Malditos bastardos”, sexto largometraje de Quentin Tarantino, narra la clásica historia de un grupo de hombres extravagantes que en una guerra se dedican a hostigar al enemigo de maneras todavía más extravagantes (y salvajes). 

La guerra es una vez más la Segunda Guerra Mundial, y estos hombres son unos brutales y delirantes “matanazis” sedientos de venganza. 

A caballo entre el cine bélico, el negro (cómo no), la comedia negra (cómo no de nuevo) y el drama (muchas de las películas de Tarantino terminan resultando puros dramas), “Malditos bastardos” es un nuevo collaje de influencias que se erige como todo un homenaje a toda una época (la que ambienta al filme) y al propio cine, contemplado de una manera muy cachonda como un arte-ente asesino que otorga justicia allí donde no la hay.

Canalla por encima de todo y cargada de referencias culturales (a la UFA y al cine de propaganda de Goebbles, a las películas de Leni Riefenstahl y de Georg Wilhelm Pabst, a actores como el gran Emil Jannings, al cine francés...), este filme de Tarantino realiza una suerte de reconstrucción de la Alemania del momento realista pero con aires de western e incluso de kitsch en la que no dejan de sucederse las escenas que el director adora (un “duelo mexicano a la alemana” en el que todos se apuntan mutuamente, conversaciones rápidas e inteligentes cargadas de guiños, momentos sádicos y sangrientos –que no falten-, pantomimas históricas delirantes...) que configuran una película agilísima cargada de tensión que, a pesar de durar dos horas y media, se pasa en un vuelo. 

“Malditos bastardos” es una vez más un precioso y completamente desprejuiciado ejercicio de estilo con protagonista coral (y qué protagonista coral: Brad Pitt, Mélanie Laurent, Diane Kruger, Michael Fassbender, Eli Roth y unos inolvidables Daniel Brühl –genial su tontaina personaje- y Christoph Waltz –un villano de opereta carismático como pocos, estremecedor y despreciable pero también patético-) en el que todo vale, hasta pasarse la historia por el forro en aras de una venganza romántica. Muy buena película en todos los aspectos.

jueves, 16 de noviembre de 2023

GRINDHOUSE. DEATH PROOF. EL HOMENAJE A RUSS MEYERS DE QUENTIN TARANTINO

GRINDHOUSE. DEATH PROOF de Quentin Tarantino - 2007 - ("Grindhouse. Death Proof")

Si “Planet Terror” era un homenaje a las películas clásicas de zombies, “Death Proof”, la aportación de Quentin Tarantino a “Grindhouse”, lo es al slasher, aunque de manera muy particular. 

Menos descerebrada (excepto tal vez en su desenlace), más pausada, con más y mejores diálogos y con una dirección más cuidada en líneas generales, ésta segunda película del conjunto narra la historia de un asesino en serie de jovencitas (un simplemente soberbio Kurt Rusell) cuya arma es… su coche, una terrible máquina de correr y de matar, asesino en serie que es, según se dice en el filme, un viejo especialista de cine curtido en mil escenas peligrosas (responde como El Especialista Mike). 

Es un hombre socarrón, cínico, inhumano y tremendamente machista… Que va a encontrarse en su camino con tres mujeres que le van a dar una lección. ¿No os recuerda a algo? Por supuesto: “Death Proof” es un homenaje también al cine de Russ Meyers, en el que grandes mujeronas o jovencitas aparentemente tiernas acaban con hombres como él y terminan superándolo en brutalidad tras darle una lección feminista.

Las referencias no terminan sin embargo aquí: hay un homenaje más; el homenaje a los mencionados especialistas de cine. El Especialista Mike dice serlo, pero Zoe Bell, una de las tres chicas a las que él ataca y que le devuelven el cumplido, es una auténtica maestra de este arriesgado y poco reconocido oficio (con trabajos en la misma “Planet Terror”, en “Kill Bill”, en “Poseidón” o en la serie “Xena. La princesa guerrera”) que se interpreta a sí misma y que protagoniza una de las mejores escenas del filme, la de la primera carrera final. 

Quedan además las referencias clásicas y habituales en las producciones de Tarantino a la cultura norteamericana y a sus propias películas, algún toque de divertido metacine y una persecución que se asemeja a la de la gran “Bullit”. 

El resto ya se lo imaginan: conversaciones muy ágiles que van desde lo inteligente y lo irónico hasta lo absurdo y lo zafio, un despiadado humor negro y una violencia vistosa descarnada y terrible que estalla en el momento menos esperado rompiendo una tensa calma. 

Hay que reconocer además que Tarantino es siempre un excelente director: su más que buen hacer se siente en cada plano, rodado con ilusión y primor, y especialmente en las escenas de acción de la cinta, que son pocas pero tremendamente efectivas y que gozan de un ritmo a veces frenético y de una imaginación y un pulso dramático que ya quisieran muchos otros.

martes, 5 de septiembre de 2023

KILL BILL. VOLUMEN 2. UNA SEGUNDA PARTE SOBRIA, REFLEXIVA Y SORPRENDENTE

KILL BILL. VOLUMEN 2 de Quentin Tarantino – 2004 – (“Kill Bill. Volume 2”)

En “Kill Bill. Volumen II” se desarrolla la historia a la que “Kill Bill. Volumen I” sirvió como prólogo. La Novia, de la que poco a poco vamos sabiendo más secretos, se enfrenta a los dos esbirros de Bill que le quedan por asesinar: Budd (un muy solvente Michael Madsen) y Elle Driver (una genial Daryl Hahnnah) para, posteriormente, enfrentarse al propio Bill en un duelo dialéctico primero y físico después. 

La acción frenética que contenía la primera entrega de las dos que conforman el conjunto se relaja notablemente para que la trama se desenvuelva y se muestren las razones de la búsqueda de venganza de La Novia en lo que queda por exponer de su turbio pasado, unido sentimentalmente al de Bill (el fallecido David Carradine, que es homenajeado por Tarantino y que realiza un papel soberbio y aterrador en todo su cinismo desencantado y asesino). 

La narración se vuelve a mover entre este pasado y el presente, y el tono épico aumenta hasta un clímax muy bien resuelto y alejado de los efectismos y excesos conscientes del resto del metraje. Por supuesto, no dejan de aparecer constantes referencias culturales de todo tipo y el humor negro inteligente y absurdo característico del autor sigue presente.

El único combate realmente espectacular que muestra “Kill Bill. Volumen II” es el de La Novia contra Elle Driver, lo cual es de agradecer después del enorme y delirante festival de artes marciales de la anterior entrega. 

Los diálogos mejoran y son más abundantes, y los personajes están más desarrollados que los del primer volumen a excepción del bastante desperdiciado Budd (un notable punto negativo del filme que, sin embargo, no lo hunde), que, la verdad, podía haber dado mucho más juego del que da, especialmente siendo el hermano del antagonista principal y viniendo interpretado por un experto en dar vida a villanos sádicos como Michael Madsen (recuerden su soberbio papel como el Señor Rubio de "Reservoir Dogs"). 

Las escenas de violencia vuelven a ser completamente desprejuiciadas y de alto voltaje, en especial la mencionada y muy sangrienta lucha contra Elle Driver y el intento de entierro en vida de La Novia agonizante por parte del también mencionado Budd. 

El desenlace resulta por momentos muy emotivo, lo que demuestra que Tarantino además de la comedia negra y canalla domina bien el drama, y lo hace hasta con una gran delicadeza que ya se mostró en la injustamente subvalorada "Jackie Brown". 

Otro momento para el recuerdo es el tópico (de manera consciente) entrenamiento de La Novia con su viejo maestro oriental Pai Mei, entrenamiento que aporta las escenas más desternillantes de la cinta.

“Kill Bill”, como conjunto, es una producción tremendamente entretenida y que como collage funciona muy bien, ya que Quentin Tarantino es un mezclador de influencias muy bien dotado que además mejora con los años. 

Es, sobre todo, es un refrito con mucho estilo (y plenamente consciente de su condición de refrito, lo cual no es en absoluto algo negativo) de géneros, y, aunque a mi parecer como conjunto no es la mejor obra de su creador, sí que queda para el recuerdo como el mencionado "tuti-frutti" cargado de buen hacer con desenlace sorprendente e inesperadamente trascendental y hasta lírico.

lunes, 4 de septiembre de 2023

KILL BILL. VOLUMEN 1. TARANTINO HOMENAJEA AL MANGA Y A LAS ARTES MARCIALES

KILL BILL. VOLUMEN 1. de Quentin Tarantino – 2003 – (“Kill Bill. Volume 1.”)

“Kill Bill” es el cuarto largometraje dirigido por Quentin Tarantino tras las excepcionales “Reservoir Dogs” y “Pulp Fiction” y la muy buena e infravalorada “Jackie Brown”. Presentado en dos entregas debido a su muy larga duración, el filme vuelve a ser un ejercicio de estilo en el que su creador mezcla todo tipo de influencias estéticas, narrativas y argumentales para configurar un loco homenaje a las series y películas de acción y artes marciales orientales y también a los clásicos mangas japoneses (sus tres filmes anteriores eran homenajes al cine negro clásico y moderno, al pulp y al blaxploitation). 

“Kill Bill” no trae nada nuevo, pero como el cóctel espectacular (spaghetti western, serie B, cine de yakuzas, animación oriental…) y la parodia que es funciona perfectamente. 

Tarantino, hábil creador de collages fílmicos, presenta una película tremendamente simple que logra hacer pasar un buen rato frente a la pantalla (ambas entregas) mientras reproduce de nuevo una personalidad artística destacada. 

Su estructura, al contrario que la de las mencionadas “Reservoir Dogs” y “Pulp Fiction”, no presenta una construcción ni innovadora ni imaginativa: es, tal vez, conscientemente lineal (salvo en ciertos momentos iniciales). La historia que narra es bien simple: una mujer misteriosa, La Novia, despierta de un letargo de varios años para vengarse de los que destrozaron su vida. Estos son cuatro grandes guerreros y su líder, Bill, un personaje también misterioso. 

Mientras las identidades de La Novia y de este último se van desvelando por el divagar de la trama, que contiene numerosos flashbacks y que se mueve adelante y atrás en el tiempo (aunque se estabiliza posteriormente, como he comentado), la primera va asesinando uno a uno a los guerreros mencionados en espectaculares combates por todo lo alto. Y fin de la obra.

“Kill Bill” narra, con mucho desenfado y mucho cachondeo, lo que hemos visto en miles de series y mangas (y videojuegos) de lucha: el protagonista pelea contra unos combatientes con poderes especiales y se enfrenta a un “jefe final” cuando ya los ha vencido. Como fondo, hay una historia, además de venganza, de amor y de desamor, de decepciones, de ambiciones, de mentiras y de engaños que no revelo con el asunto principal centrado en la necesidad que puede aflorar en una máquina de matar de integrarse en la sociedad y "sentar la cabeza". 

Tarantino le da a esta obra un toque épico que ninguna de sus anteriores cintas ha tenido y que se fusiona sin problemas con su ya sí característico humor negro canalla, absurdo, delirante y completamente desprejuiciado. 

La violencia vuelve a ser cruda y vistosa, brutal y sádica, y los diálogos vuelven a ser chispeantes, ágiles, divertidísimos; a veces inteligentes, a veces zafios, a veces directamente surrealistas. 

Los personajes también siguen su línea: estrambóticos, esperpénticos, con un cierto toque tierno y otro brutal (estos personajes poseen además, y cómo no viniendo de Tarantino, un gran carisma y personalidad, mientras que como es costumbre vienen interpretados por grandes actores y actrices, algunos -los secundarios especialmente- en horas bajas en su momento, a los que el director sabe extraerles todo su jugo: Uma Thurman, Lucy Liu, Vivica A. Fox, Michael Madsen, Daryl Hannah y David Carradine). 

Por supuesto, todo el metraje está lleno de guiños y referencias culturales de todo tipo, especialmente en lo referente al cine y a la música (la banda sonora vuelve a ser genial y a estar exquisitamente escogida). También, por supuesto, hay referencias divertidas y autocomplacientes hacia los propios filmes de su creador.

Respecto al “Volumen 1”, que es el que ahora comento, hay que decir que no es más que un larguísimo prólogo al “Volumen 2”: es una presentación escueta de los personajes principales y un interminable muestrario de escenas de acción y homenajes desquiciados. 

Es lo que pretende ser, y es muy divertido y directo, aunque sí que se echan en falta más escenas que aporten algo a la trama principal: apenas existen cinco o seis apuntes argumentales que sirven como excusa para una imparable y frenética orgía de luchas y sangre (entre las que destaca el delirante combate contra los 88 Maníacos). 

Por otra parte, se echa en falta en este primer volumen, también, más desarrollo de los personajes; las dos guerreras a las que La Novia (una muy carismática Uma Thurman) se enfrenta (Vivica A. Fox y Lucy Liu) apenas tienen peso en la trama: son dos personajes planísimos y que, salvo sus aspectos y actitudes extravagantes, no aportan absolutamente nada (y en, por ejemplo, “Pulp Fiction”, hasta el más insignificante secundario aportaba algo a la historia). A pesar de todo es este un primer volumen, un prólogo, como he comentado, y se le pueden perdonar estos fallos en vista a la segunda entrega.

miércoles, 12 de julio de 2023

JACKIE BROWN. LA PRIMERA PELÍCULA INCOMPRENDIDA DE TARANTINO

JACKIE BROWN de Quentin Tarantino - 1997 - (“Jackie Brown”)

Después de rodar las geniales “Reservoir Dogs” y “Pulp Fiction”, Quentin Tarantino rodó su única película totalmente “seria” hasta la fecha, esta en un principio vilipendiada “Jackie Brown”, una película que, a pesar de seguir contando con numerosos toques tarantinescos, no podía inscribirse plenamente en la línea de comedia negra de las dos anteriores, la línea que en su momento todos esperábamos que Tarantino mantuviese cuando la vimos. 

Por eso nos decepcionó tal vez. No supimos ver que “Jackie Brown” era una película aparte, y negando que su creador pudiera tener otro estilo distinto al que ya había experimentado, la menospreciamos injustamente. 

Ahora creo que habría que reivindicarla, porque es una excelente película negra. Seguimos encontrando en ella personajes estrambóticos, policías y delincuentes de poca monta a caballo entre brutales y tiernos sumergidos en conversaciones absurdas que se balancean entre lo zafio y lo hondo; seguimos encontrando un tratamiento completamente desprejuiciado de la violencia física y psíquica y muchos toques de humor negrísimo, mucha sangre y muchas armas, y también el clásico constante juego de referencias culturales que existe en todas las películas del autor. 

Eso además de que “Jackie Brown” es una vez más, a pesar de tener una protagonista más o menos principal, una historia coral en donde cada personaje hace su propia pirueta.

Sin embargo, la narrativa de esta gran cinta se nos presenta en todo momento más sobria y pausada que la de “Reservoir Dogs” y “Pulp Fiction”, y también más lineal. Tarantino buscaba, tal vez, en este filme, despojarse de artificios para redondear una película negra más cercana al clasicismo que las anteriores, aunque también con sus toques de modernismo. 


La estética y la banda sonora son un sentido y nostálgico homenaje al cine setentero y a la serie B, y en concreto al género del “blaixplotation”, personificado en la protagonista, una excelente y cautivadora Pam Grier a la que Tarantino, como a John Travolta en su momento, da un papel importante en aras revitalizar su carrera, entonces de capa caída. 

El resto de los actores están también geniales: Samuel L. Jackson crea a uno de sus grandes personajes (injustamente olvidado el inolvidable Robbie), Robert De Niro es verdaderamente entrañable, Michael Keaton muy solvente, Bridget Fonda divertida y Robert Forster está como nunca, sobrio, comedido y destilando amor por todos sus poros (tal vez el mejor carácter del filme junto a Grier y Jackson, con los que instaura una genial trilogía de personajes interrelacionados). 

La trama, que comienza como un retrato humorístico más del mundo de las mafias y de los traficantes de drogas y armas, termina resultando una mezcla entre drama y comedia redentores con un desenlace inesperadamente tierno y resuelto con un comedimiento y una madurez ejemplar. “Jackie Brown” es un filme que hay que reivindicar sin parar.

viernes, 17 de marzo de 2023

PULP FICTION. LA PELÍCULA QUE TERMINÓ DE CONFIRMAR A QUENTIN TARANTINO

PULP FICTION de Quentin Tarantino - 1994 - ("Pulp Fiction")

Después de su debut con la genial e imprescindible “Reservoir Dogs”, Quentin Tarantino terminó de darle su vuelta de tuerca definitiva al género negro tradicional con “Pulp Fiction”, su segunda obra, la película que terminó de confirmarle como uno de los cineastas más originales y renovadores de su tiempo. 

Como “Reservoir Dogs”, “Pulp Fiction” (homenaje a las míticas revistas negras baratas “pulp”) hace de un atracón de vistosa violencia un espectáculo cotidiano de variedades de humor negro, romance, intrigas y constantes referencias culturales y (entonces) contraculturales norteamericanas en donde el tratamiento de la mencionada violencia es completamente surrealista y delirante, desprejuiciado y hasta alegre, mezclando el humor más inteligente o más canalla con macabras o aberrantes escenas de inusitada brutalidad e, incluso, momentos ciertamentes intimistas y delicados (“Pulp Fiction” tiene algunas geniales escenas de puro drama triste y desolador). 

Narra Tarantino en su película más famosa un grupo de historias de varios personajes del mundillo de la mafia que se muestran aparentemente desordenadas pero que en realidad se encuentran meticulosamente atadas en un soberbio orden/desorden interno que propicia que se vaya saltando de una a otra e incluso del pasado al presente sin que el espectador se note pertido y haciendo, además, que se rompan ciertos convencionalismos narrativos del cine más tradicional. 

Es el de “Pulp Fiction” todo un mundo de azar y de casualidades, de pura arbitrariedad. Los diálogos, que van de “hondos” a triviales, tienen una agilidad pasmosa para fluir y enganchar al espectador sin que éste siquiera se percate de ello, así como el ritmo y el genial montaje, que hacen que casi tres horas de película se pasen en un vuelo. 


Los personajes
, todos del mundo del crimen de la poca monta o de sus arrabales, son, como viene siendo habitual en Tarantino, extraños y humanísimos, tan mediocres como dignos, a veces rastreros, a veces grandes, y están interpretados por un magnífico elenco de actores en el que todos sobresalen y brillan con esplendor. 

Conflictos de amor y amistad se mueven entre ellos, de fidelidad a otros o a uno mismo y de lucha por la vida. Una de las grandes tragicomedias de los noventa.

martes, 31 de enero de 2023

RESERVOIR DOGS. LA FULGURANTE ÓPERA PRIMA DE QUENTIN TARANTINO

RESERVOIR DOGS de Quentin Tarantino - 1992 - ("Reservoir Dogs")

Película negra completamente desprejuicidada y clave en la renovación del género a principios de los años noventa, "Reservoir Dogs" fue la ópera prima de Quentin Tarantino y una de las cintas más influyentes de las últimas décadas a todos los niveles. 

Producida por Harvey Keitel y rodada con un muy modesto presupuesto en un escenario prácticamente único, narra el filme la historia de un atraco frustrado que precipita un terrible juego de relaciones personales entre los que lo han perpetrado que, a pesar de su enorme carga cómica (negra y sádica hasta límites insospechados) termina desembocando en una tragedia con el asunto de la traición y de su relación con el deber y el honor de fondo. 

A través de flashbacks que ordenan y desordenan la agilísima trama, el espectador va reconstruyendo lo que realmente ocurrió mientras no para un segundo sumido en una intriga excelentemente desarrollada  y dosificada.

Los personajes, todos geniales y tremendamente reales, se mueven a través de diálogos completamente triviales y a menudo tremendamente soeces y desquiciados que, homenajeando a todo lo que homenajea siempre Tarantino (desde la música hasta las drogas pasando por el propio cine, la serie B, el sexo, las armas o la comida basura), describen a los personajes a la perfección demostrando el poderío en economizar medios escasos del entonces jovencísimo director (esto unido al hecho de no rodar el atraco, lo que otorga más suspense al conjunto). 

Mientras, las escenas para el recuerdo se suceden: la primera conversación en la cafetería, la asignación de alias a los protagonistas, la brutal tortura al ritmo de "Stuck in the middle with you" y el baile del señor Rubio, la persecución por las calles a tiros, el "duelo mexicano" final... 

Por supuesto, todo esto no habría sido posible sin las soberbias actuaciones de todo el reparto del filme, que brilla con luz propia: Harvey Keitel, que se reservó un papel; Tim Roth, Michael Madsen, Steve Buscemi, Chris Penn, Laurence Tierney y el propio Tarantino, que como hace a veces se reserva también, valga la redundancia, un pequeño papel secundario. 

El de Quentin es sin ninguna duda uno de los debuts más importantes de los años noventa. Tras él, "Pulp Fiction" terminó de encumbrarle. Esta otra obra maestra la comentaré en las próximas semanas.