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lunes, 26 de agosto de 2024

LA CASA DEL DRAGÓN. UNA NUEVA TEMPORADA CONTINUISTA CON LO BUENO DE LA SERIE

LA CASA DEL DRAGÓN de George R.R. Martin y Ryan Condal - De 2022 a 2024 - ("House of the Dragon")

A la segunda temporada de "La Casa del Dragón" solamente le puedo poner un "pero": que es prácticamente en todo momento un prólogo para la tercera. No soy el único que ha comentado esto por las redes recientemente: pienso que le hace falta un "momento estrella", un giro impactante y clave que le de además su personalidad como temporada independiente.

Nos pasamos casi todos los capítulos esperando a que estalle algo y esto no va a ocurrir por lo menos hasta la siguiente colección de capítulos, valga la redundancia. No es algo malo necesariamente no obstante, y esta serie, y ya lo vimos en la temporada anterior, es una serie que busca en todo momento cocerse a fuego lento. Pero sí que creo que esto la impide brillar tantísimo como a la anterior.

Dejamos la trama donde se quedó y ahora el enfrentamiento por el reino está ya totalmente encarnizado y dando sus primeros horrores, aunque la guerra abierta en sí todavía no ha estallado.

Volvemos a tener lo que tuvimos en la primera parte de la serie: una lucha palaciega por el poder centrada más en la pura conspiración y en los tejemanejes políticos que en la acción, al contrario de lo que ocurría en "Juego de Tronos", que combinaba más ambas vertientes, y un retrato geopolítico de una Edad Media ficticia y fantástica de corte europeo que hace referencia directa a nuestra historia real y que vuelve a ser un tratado de la mencionada geopolítca donde podemos encontrar muchas realidades que no son ficticias retratadas. 

Éste ha sido desde siempre uno de los grandes valores de la obra de George R.R. Martin, incluso desde sus novelas y relatos que no son del mundo de "Canción de Hielo y Fuego": podemos encontrar estos temas en creaciones fantásticas como "Sueño del Fevre" o "Refugio del viento" (escrito junto a Lisa Tuttle) o en su novela corta "Los reyes de la arena".

Los personajes siguen evolucionando en esta temporada y, en este aspecto, creo que es en lo que más sorprende el nuevo segmento: si en la primera todos, prácticamente todos, eran caracteres grises, la mayoría interesados, muchísimos viles o directamente sanguinarios y monstruosos, aquí asistimos a un cambio en bastantes de ellos, que se muestran sorprendentemente ante crudos dilemas morales y ante cambios de conciencia inesperados. 

Un acierto total y absoluto este retrato y esta evolución de caracteres, que los humaniza y los hace más creíbles que nunca, porque todo el mundo tiene luces y sombras y todo el mundo es capaz de lo peor y también de lo mejor. Amén de que las interpretaciones del reparto siguen siendo espectaculares.

La temporada mantiene además el tono más sombrío y crudo (todavía más) que el de "Juego de Tronos": es sucia, sangrienta, sádica por momentos, y representa perfectamente esa Edad Media de esplendor y también de auténtica cutrería, de palacios imponentes y de ciudades llenas de porquería, de banquetes apetitosos y de auténticas bazofias en las mesas de la gente más pobre. 

Y el aspecto visual de todo vuelve a ser riquísimo y cuidadísimo hasta el detalle: es una absoluta delicia observar tanto los exteriores como los interiores. Además, los efectos especiales vuelven a cumplir de sobra (especialmente en el tema de los dragones).

La segunda temporada de "La Casa del Dragón", dejando a un lado lo que he comentado al inicio, me parece igual de buena que la primera y una gran seguidora de su legado. Muchas ganas de ver cómo se ubica la tercera.

lunes, 7 de noviembre de 2022

LA CASA DEL DRAGÓN. TEMPORADA I. UNA PROMETEDORA Y PERSONAL PRECUELA

LA CASA DEL DRAGÓN de George R.R. Martin y Ryan Condal - 2022 - ("House of the Dragon")

"La Casa del Dragón", por lo menos en su primera temporada, me parece un ejemplo perfecto de lo que pienso que debería ser una precuela o un spin-off de una gran "serie madre": una obra que mantiene la esencia original pero que es capaz de introducir ciertas variantes que la hacen, a su vez, única.

Basada en el libro "Fuego y sangre" de George R.R. Martin, creador de la saga literaria y guionista de su adaptación a la pequeña pantalla, "La Casa del Dragón" transcurre casi 200 años antes de "Juego de Tronos" y se centra en lo que hizo más famosa, tal vez, a esta saga en sus primeras temporadas y en sus primeros libros: la intriga palaciega.

El tema central se puede intuir: la lucha por el poder y por la corona. Estamos en Desembarco del Rey, la famosa capital de Poniente (políticamente diferente en este momento), y, tras una serie de eventos y a consecuencia de ellos, estalla una guerra en las sombras por el mencionado poder auspiciada por bandos enfrentados.

"La Casa del Dragón", al contrario de "Juego de Tronos", se centra en un grupo de personajes más reducido y en unos escenarios más limitados. La situación es, a pesar de su complejidad, más clara desde un principio, y el tablero es más acotado. 

No obstante, seguimos teniendo lo que hizo famosa a la mencionada saga principal: un retrato geopolítico de una Edad Media fantástica muy cercano en realidad a nuestro mundo e incluso a nuestra época. La ambición, la perfidia, la crueldad, la rivalidad, el odio, el amor, el sexo, los bailes de intereses, la hipocresía, los tejemanejes de todo tipo y los eventos personales que pueden desatar y condicionar una guerra entera están aquí perfectamente retratados.

"La Casa del Dragón" es, como lo fue "Juego de tronos", pura política, y dibujada de forma irónica y exquisita y, también, sin ningún tipo de concesiones, y en este aspecto recalco que esto se lleva de forma estricta: aquí no hay malos y buenos, ni personajes como Jon Nieve, Brienne de Tarh o Sam Tarly, que son bondadosos o heroicos y que aligeran la brutalidad de los que les rodean.

En esta serie precuela todos, absolutamente todos los personajes, son puro gris. Los hay malévolos y sanguinarios, por supuesto, e igualmente los hay con mejor fondo, pero en general prácticamente todos son, como he dicho, grises en sus comportamientos e idiosincracias: pueden ser tan oscuros como carismáticos, tan magnánimos como retorcidos, tan dignos de terror como de compasión (y además, el plantel de actores y de actrices está absolutamente impresionante: todos y todas tienen un momento en el que brillan y truenan).

El tono acompaña: se trata de una serie oscura que deja escapar esta oscuridad por todos sus poros. Imperan los interiores fríos, los ambientes sombríos, los días de lluvia, los amaneceres turbios, y también una violencia que a veces roza el gore. 

Hay momentos en esta primera temporada de la serie que llegan a ser verdaderamente desagradables y malsanos, y además no hay, como he señalado, un contrapeso heroico para ello.

"La Casa del Dragón" empieza muy bien: de forma personal pero férreamente atada a su saga, ofreciendo algo novedoso y a la vez reconocible y con una factura técnica preciosa e ideal. Mucha expectación con lo que está por venir en sus siguientes temporadas. 

martes, 31 de diciembre de 2019

MIS MEJORES OBRAS DE 2019. Y... ¡FELICES AÑOS VEINTE!


Termina otro año, y empiezan los Felices Veinte. Que espero que sean felices. Sí, sí, sí.

Gracias a todas las personas que me siguen aquí, en mi Blog, y en mi Twitter y Facebook también, y gracias especiales a todas las personas que se han aventurado en mi carrera literaria, en la que he puesto otros cuantos ladrillos importantes a lo largo de estos meses.

Este 2020 espero mantener mi ritmo de reseñas y hasta implementarlo.

¡Un nuevo viaje comienza!

Y no me voy sin hacer mi lista anual de las obras que me han marcado más. Justa o injusta, es subjetiva, y soy consciente de que me dejo cosas atrás que merecían estar en estas filas.


MI LIBRO DEL AÑO: "El arcano y el jilguero" de Ferran Varela. Porque es una novela de fantasía oscura que, aparte de estar espléndidamente escrita, de crear un mundo único lleno de belleza y de posibilidades, nos coloca ante un dilema moral y ante una total escala de grises que pone patas arriba la literatura fantástica en nuestro país.


MI CÓMIC DEL AÑO: "The Boys". No es de este año, pero es uno de los que más me han marcado nunca. Una patada en la boca al Sueño Americano de Garth Ennis. Otra más. Mil temas sociales y políticos agitados en una coctelera de lucidez, brutalidad, irreverencia y poca vergüenza sin par. Como tiene que ser. 


MI SERIE DEL AÑO: "Juego de Tronos". Con su precipitado desenlace, con sus fallos, con sus ciertas decepciones, es una serie que se ha cerrado este año, no sin polémica, y que me ha dejado un gran vacío. La he visto dos veces y la veré una tercera y una cuarta. ¿Podrán sustituirla estos meses "The Witcher" o "The Mandalorian"?


MI PELÍCULA DEL AÑO: "Joker". Aquí me ha costado mucho, mucho, muchísimo decidirme. Porque hay maravillas por ahí como "Parásitos" o "Puñales por la espalda" que, tal vez, sean incluso mejor que este inesperado "What if?" que se ha marcado DC. Sin embargo, lo he elegido al final porque creo que es la película más sugestiva que se ha estrenado en una sala comercial en mucho, mucho tiempo. Que todavía, meses después de su estreno, haya gente fanática peleándose por las redes a cuento de si el Joker es un "revolucionario bolivariano piojoso" o un "incel blanco hetero opresor" merece todos los premios del mundo. 


MI DISCO DEL AÑO: "Ghosteen" de Nick Cave and The Bad Seeds. El gran músico perdió hace poco a su hijo adolescente y se marcó este discazo que pone los pelos de punta y que salta las lágrimas a puñetazos vitales. Una maravilla que te destruye en sus primeros temas y que te ayuda a seguir viviendo en los últimos. Una transmutación del dolor puro en arte precioso y perfecto.

¡FELIZ 2020! ¡COMENZAMOS OTRO PERIPLO!

domingo, 2 de junio de 2019

JUEGO DE TRONOS (CON SPOILERS). TEMPORADAS VII Y VIII: LAS PRISAS


Creo que el principal problema de las dos últimas temporadas de "Juego de Tronos" no es el fondo, sino la forma. Por primera vez, y por desgracia, la serie tiene sus primeros grandes bajones, y precisamente cuando no debería tenerlos: en su desenlace.

La séptima temporada tiene siete capítulos en vez de los diez habituales, y la octava, uno menos: solamente seis. ¿Por qué? Imagino que por cuestiones estrictamente monetarias. Pero meten la pata. Todo sucede deprisa, precipitadamente, y sin tiempo para asimilar los cambios de los personajes. Todo evoluciona de forma coherente, pero a trompicones. Y es una lástima.


SÉPTIMA TEMPORADA

Siete capítulos. Todo a la carrera. Esta penúltima temporada se dedica a reorganizar a los personajes y a los bandos de cara a lo que va a llegar en la última. Es lógico. El problema es que lo haga volando, cerrando subtramas en diez minutos y haciendo auténticas barrabasadas con el espacio y el tiempo.

También empeoran los diálogos. Y hay algunas incoherencias, como el hecho de que Gendry se una a Thoros de Myr y a Beric Dondarrion sin apenas discutir que le vendieron a la Bruja Roja. Lo hace casi "de buen rollo". Mal.


La mencionada Bruja Roja se dedica por otra parte a errar por ahí sin ton ni son. Y el reencuentro de Tyrion y Bron está totalmente desdibujado, por otra parte, así como esa historia de amor entre Daenerys y Jon Nieve, que surge de golpe y porrazo, de forma tópica, sin que haya habido nada importante entre ellos que los una (o, si no importante, por lo menos creíble).

El tío de Jon, Benjen Stark, es por otra parte despachado de una forma extremadamente cutre: muere porque tiene que morir, porque sí, porque ya están cerrando personajes y esto es lo que hay. Le dice a Jon que "no hay tiempo", pero sí que lo hay, y hay hasta sitio en el caballo para que puedan escapar los dos holgadamente. Pero no, se sacrifica gratuitamente. En fin.


Lo que hacen con las casas Tyrell y Martel es también de traca: entiendo que todas las casas no sobreviven, pero que no se las quiten de en medio de un plumazo, por favor. Y todavía los Tyrell han tenido un protagonismo destacado a lo largo de toda la serie, pero lo de los Martell es indignante. 

Dorne, un reino mítico, el más sureño y diferente de los siete, inspirado en las culturas árabes de nuestro mundo, apenas es mostrado desde que entra en la acción en la cuarta temporada. Las Serpientes de Arena son el grupo de personajes más maltratado de la serie con diferencia. Tristísimo.


Luego, tenemos el teletransporte. Sí, porque Daenerys, tras tirarse varias temporadas tratando de pasar de Essos a Poniente, aquí simplemente coge sus dragones y, hala, a volar y a ir en cinco minutos a donde le da la gana.

Lo mismo se puede decir del mencionado Gendry, que para salvar a sus compañeros cruza a toda leche medio Norte corriendo. Ni se pierde, ni sufre el frío extremo, ni se encuentra con ningún animal salvaje, ni con ningún Caminante Blanco. Y eso que previamente su grupo se enfrentó a un oso "zombie" que casi los mata.


No todo es malo en la séptima temporada. Las escenas de acción son geniales. La espectacular y frenética lucha de Bron contra el dragón, la aventura en los hielos, el rescate de Daenerys o la muerte de Thoros de Myr son fantásticas, así como la destrucción del trozo de Muro por parte del dragón congelado.

Y no olvido la muerte de Meñique. Ese ser despreciable que es en tantos aspectos el verdadero instigador de tanta muerte, tanta destrucción y tanto enfrentamiento, encuentra por fin su merecido final sangriento a manos de Arya. Genial momento, uno de los mejores junto al retorno de Theon Greyjoy a la valentía para ir a salvar a su hermana.


OCTAVA TEMPORADA

Llegamos al final de la serie, al desenlace criticado, a la decepción para unos y a la gran catársis para otros. Ha pasado con prácticamente todas las que han marcado una época: desde "Twin Peaks" hasta "Expediente X" pasando por "Friends" o por "Perdidos". Todas o casi todas han muerto de éxito de una forma u otra.

Como he dicho antes, creo que el problema de estas dos temporadas no es el fondo, sino la forma. Seis capítulos no dan para un buen desarrollo, aunque algunos de ellos duren más de una hora.


Los tres primeros de esta colección final me parecen totalmente coherentes. Reunión de personajes, escenas emotivas, conversaciones clave (mejoran los diálogos mucho), cierre de subtramas y, finalmente, combate.

Y qué combate: el capítulo tercero me parece una maravilla que quedará para los anales. Aún con sus exageraciones, su sentido épico y sobre todo su aspecto técnico son impecables. Emociona, pone los pelos de punta, entrega un puñado de muertes que duelen de verdad (se nos van personajes que nos han marcado durante toda la serie como Jorah Mormont o Theon Greyjoy) y nos regala un desenlace inolvidable, con Arya haciendo leyenda.


El cuarto capítulo creo que es igualmente destacado: es otro de entreguerras, con nueva reagrupación de personajes, y en el que por fin Jaime y Brienne tienen algo juntos.

Los dos últimos traen ya la polémica. Y yo creo que son perfectamente coherentes con la saga: el problema es que todo va a toda leche. Daenerys me recuerda a ese Anakin Skywalker del "Episodio III" que se arrodilla ante Palpatine en dos segundos. Su evolución hacia la tiranía está clara, pero faltan junturas: que se lance a quemar Desembarco del Rey en dos minutos cuando la ciudad se ha rendido es una torpeza de las grandes, por mucho que hayan decapitado a Missandei. Falta desarrollo.


Lo mismo se puede decir de Cersey: uno de los mejores personajes de la serie apenas hace nada en esta última temporada y muerte a toda prisa con un Jaime que ya llega a cansar y que mata también precipitadamente a Euron Greyjoy, el que creo que es uno de los villanos más tópicos y menos desarrollados de toda la trama.

Lo del Perro y la Montaña también es bastante cutre: el segundo, que llevaba tanto tiempo dominado por el maestre Qyburn (que también tiene una muerte lamentable), de repente se suelta, en tres segundos, y se pone a luchar a muerte con su hermano (mientras Cersey pasa tan tranquila junto al Perro sin que este le haga nada de nada). Fatal.


El último capítulo mejora. Es oscuro, melancólico, triste, pero finalmente alegre desde el realismo. Es totalmente agridulce pero esperanzador, y creo que delimita finales coherentes para todos los personajes.

Samsa en el Norte, Bran en Desembarco del Rey, Arya en busca de otros mundos (¿Un continente aislado al oeste de Poniente de inspiración precolombina? Sería interesante) y Jon de vuelta al norte, con los que verdaderamente son los suyos: los salvajes (y, por fin, liberado de sus obligaciones y listo para tomar de una vez las riendas de su vida).


Sobre el destino de Daenerys, matizo un hecho: desde la segunda temporada, en Qarth, se dan pistas clave de su evolución (recuerden la alucinación que tiene en la torre, con la sala del Trono de Hierro llena de ceniza). Quiere salvar el mundo, pero es una persona soberbia que no acepta que la contradigan.

Crucificar a los viejos amos de Meereen puede estar justificado porque eran unos monstruos (y aquí se abre un debate interesante sobre la justicia que podría dar para horas y horas), pero, por ejemplo, quemar vivos a los Tarly o a Varys, que a pesar de sus contradicciones humanas no tienen nada, pero nada que ver con alguien tan perverso como es un esclavista, es algo muy distinto.


Otra cosa es que el personaje, como he dicho, decida cometer un genocidio en dos segundos. Eso está mal, muy mal desarrollado. Y es una lástima porque lastra la profundad de uno de los caracteres más interesantes de la saga: una heroína que toma el poder tras una vida durísima y que se convierte, trágicamente, en lo que fue su loco padre o en lo que su odioso hermano iba camino de ser.


EL FEMINISMO EN "JUEGO DE TRONOS"

Matizo otro hecho ahora, éste sobre el feminismo de la serie. Me sorprende la indignación que se ha desatado por la caída en el lado oscuro de Daenerys y las acusaciones de machismo debido a ello a "Juego de Tronos", que es, precisamente, una de las sagas que más mujeres empoderadas tiene de toda la historia.


Samsa acaba como reina del Norte, Cersey ha escalado desde la nada para gobernar Poniente, Olenna Tyrell es la que pincha y corta en su reino y más allá, a las Serpientes de Arena no les tose nadie en Dorne, Yara Greyjoy es una mujer lesbiana que es capitana de toda una flota de piratas, Brienne es una mujer caballero que lleva toda la vida siendo marginada pero que le da una paliza de muerte a alguien como el Perro, Lyanna Mormont es una niña que sin llegar siquiera a la adolescencia gobierna un reino sola, Ygritte es una salvaje que vive en plena libertad haciendo lo que quiere y teniendo sexo con quien quiere...


Y queda Arya. Arya, que no quería ser una princesita, que se rebeló contra su hipócrita sociedad, que las ha pasado perras peleando y entrenando en dos contienentes. Arya, que ha salvado al mundo. No hablamos ya de reinos o de batallas humanas: hablamos de que ha salvado al mundo. Sin ella, los Caminantes Blancos habrían tomado el planeta.

¿Y ahora resulta que "Juego de Tronos" es machista porque Daenerys era una tirana? No entiendo esto. De verdad. Todos somos personas, y todos somos capaces de lo mejor y de lo peor. En la serie ha habido muchos tiranos. Desde el Rey Loco, su padre, hasta Cersey pasando por Joffrey o Ramsay. Hombres y mujeres.


Que se convierta en un ídolo y en un icono feminista a una sola mujer cuando hay otras ocho o nueve y que llegue el cabreo si esta sola mujer evoluciona de una forma diferente, quedando ahí las otras ocho o nueve totalmente ignoradas, me parece una pataleta muy pueril. ¡No sólo existe Daenerys! ¡Bienvenidos al mundo real, donde las cosas nunca son blancas y negras!

Volviendo a la resolución de la serie, quedan otros cuantos errores producto del apresuramiento general. Yara Greyjoy no llora a su hermano en ningún momento, y en Dorne, de repente, hay un rey que nadie sabe quién es ni por qué está gobernando.


Faltan también cerrar, o por lo menos mencionar, tramas como las de Meereen o Braavos. En especial, Daario Naharis se esfuma y no tenemos ni idea de cómo va a gobernar los territorios que liberó Daenerys en Essos. Muy mal que no se tomen aunque sea diez minutos para redondear detalles que son básicos para entender todo un universo.

Quitando estos fallos, creo que "Juego de Tronos" termina de forma coherente, lógica y satisfactoria. Una lástima que para ahorrarse dinero hayan hecho dos temporadas con pocos capítulos y poco tiempo para desarrollar sus tramas. Podría haber sido redonda.


viernes, 31 de mayo de 2019

JUEGO DE TRONOS (CON SPOILERS). TEMPORADAS V Y VI: EL ASENTAMIENTO


Con el nivel por las nubes tras la tercera y, sobre todo, tras la cuarta temporada, "Juego de Tronos" consigue mantenerse en la calidad en sus dos siguientes segmentos, a pesar de que repiten algunos errores que ya se vieron en el tercero en parte: esencialmente, hay tramas muy elaboradas y otras que no están nada desarrolladas.

A pesar de esto, estas nuevas baterías de episodios mantienen en todo momento un buen nivel y están llenas de escenas antológicas, de personajes inolvidables y de giros de guión que siguen sorprendiendo tras las "carnicerías" anteriores.


QUINTA TEMPORADA

La quinta temporada de "Juego de Tronos" es algo errática y tiene tramas llevadas de forma muy irregular, pero es en general es muy interesante en muchos de sus aspectos.

Si hay algo que destaco especialmente de toda esta saga es la excelente lección que se puede extraer de lo que ocurre en Desembarco del Rey con los Gorriones. Trasunto claro de la Inquisición, toman el poder porque Cersey se lo pone en bandeja y, de un día para otro, consiguen hacerse tan fuertes que su moral rancia infecta todos los callejones de una ciudad antes libertina e incluso son capaces de separar su poder del real para no tener que rendir cuentas ante nadie.


Tanto es así que a la propia Cersey el tiro le sale por la culata y es sometida al calvario más denigrante imaginable. El fanatismo religioso puede hacerse con cualquier sociedad en cualquier momento: sólo hace falta un "click" inesperado.

Y, además, sus gerifaltes pueden ser precisamente los más humildes de la pirámide y convertirse en auténticos inquisidores morales, en monstruosos vigilantes, inhumanos o directamente resentidos en su interior y ahora amparados por "la superioridad de lo correcto" para cometer sus desmanes.


También es muy interesante todo lo que acontece en Mereen, a donde van Tyrion y Varys, que descubren junto al espectador lo difícil que es ejecutar una transición de un régimen esclavista a otro en el que la esclavitud está prohibida y que deja una guerra de clases extremadamente difícil de manejar.

Otra trama política de diez que nos recuerda que demasiadas veces no hay soluciones blancas y negras para los conflictos, incluso aunque en ellos uno de los bandos sea claramente el de los malvados (los crueles ex-esclavistas en este caso, que quieren recuperar sus privilegios a toda costa).


Todo el arco argumental que se desarrolla en el Norte es igualmente fantástica: la brutalidad de Ramsay Bolton termina de delinear a uno de los villanos más estremecedores de la serie (y miren que los hay), y la frialdad de Stannis Baratheon al someter a los salvajes y quemar a su propia hija por orden de la Bruja Roja es algo que se queda marcado para siempre.

Nunca olvidaré la escena en la que se ejecuta el asesinato de la niña, nunca. Otra versión del fanatismo religioso, desde otro prisma.


Sin embargo, sí que quedan actos heroicos frente a estos personajes, como el de Mance Ryder, que prefiere morir quemado a arrodillarse ante un rey extranjero que se lo exige por la fuerza, o los de Theon y Samsa, que tienen una suerte de principio de "reconciliación" y que son ayudados por Brienne y Podrick en su huida de las garras de los Bolton.

Por contra, también en el Norte triunfa poco a poco la tenacidad y la justicia de Jon Nieve, que ayuda a los salvajes, que dirige con justicia la Guardia de la Noche y que es capaz de inspirar valentía y fe frente a las atrocidades de los mencionados Ramsay y Stannis.


Todo culmina en otro gran capítulo de batallas: el de Casa Austera, absolutamente inolvidable, y en el que los Caminantes Blancos ya exponen abiertamente su increíble y casi imparable poder destructor masivo.

En los aspectos negativos de esta temporada, tenemos primeramente el hecho de que el arco argumental de Bran no aparece: es ignorado durante diez capítulos completos. Creo que fue un error y que se podrían haber desarrollado muchas más cosas en él.


Finalmente, queda en el tintero uno de los reinos más ninguneados de la serie: Dorne. Su desarrollo es casi cero. No sabemos casi nada de su gobierno, ni de su gente, ni de sus ciudades, ni de prácticamente nada salvo de la existencia de unas Serpientes de Arena totalmente desdibujadas que aportan bastante poco. Una lástima.


SEXTA TEMPORADA

La sexta temporada recupera muchos niveles con respecto a la quinta y se me antoja, desde la cuarta, la mejor de todas (porque las dos últimas, por desgracia, no estarían a la altura ya en muchos aspectos).

El arco de Desembarco del Rey continúa indagando en las luchas de poder que se dan alrededor de una ciudad tomada de un día para otro por el fanatismo religioso más delirante y rancio y nos sigue enseñando lo frágiles que pueden llegar a ser nuestras libertades personales cuando a un grupo de locos les da por imponer su forma de pensar por la fuerza.


Siguen también los problemas en Essos, en las tres antiguas ciudades esclavistas, donde las viejas clases altas tratan de retomar su viejo poder y donde Tyrion tiene que destapar sus esencias negociadores para pararles los pies.

Mientras, Daenerys está perdida y va a protagonizar uno de los capítulos más geniales de la serie: el capítulo en el que destruye el poder machista de los dothraki y les da una lección mortal a sus líderes conquistadores. Imprescindible.


Tiene por otra parte esta temporada dos grandes momentos: el inolvidable "Hold the door!", que nos dejó a todos estremecidos (imprescindible ver la serie en V.O. para poder captar todo su juego con el lenguaje), y la Batalla de los Bastardos, un prodigio de acción, de realismo sucio, de emoción y de clímax.

Pero para clímax, el último de los capítulos, con el retorno de Arya tras su duro entrenamiento por la puerta grande (impagable la venganza contra el asqueroso Walder Frey) y con la venganza de Cersey, que acaba con todos sus enemigos de un sólo plumazo (aunque, una vez más, el tiro le vuelve a salir por la culata).


Quiero recordar de todas formas un capítulo que me encanta: el de la reaparición del Perro. Capítulo en el que se da, en contraposición con la trama de los Gorriones, una visión positiva de la religión, que es capaz de operar cambios en algunas personas y ayudarles a redimirse (genial el personaje de Ian McShane: breve pero decisivo; un actorazo que se come la pantalla allí a donde va, serie o película).


En el lado negativo, sólo tengo que mencionar que no queda nada claro el porqué de que Jaqen H'ghar deje marchar a Arya después de haber violado los sacramentos del Dios de los Mil Rostros. 

No llega al grado del olvidado Dorne, pero Braavos es otra cultura importante, decisiva tanto en Poniente como en Essos, que aparece algo desdibujada, en especial toda esta parte de la Casa de Blanco y Negro: si no has leído las novelas, no te quedará nada clara su función.