Mostrando entradas con la etiqueta Paul W.S. Anderson. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paul W.S. Anderson. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de julio de 2026

MORTAL KOMBAT. UN BODRIO DE ADAPTACIÓN QUE NO RESPETÓ A SU VIDEOJUEGO

MORTAL KOMBAT de Paul W.S. Anderson - 1995 - ("Mortal Kombat")

En los años noventa llegaron las primeras adaptaciones de videojuegos al cine y todas fueron cuando no malas directamente horrendas. "Super Mario Bros", "Double Dragon", la mítica por terrible y comedia involuntaria "Street Fighter: La última batalla", "Wing Commander" y la que hoy comentamos, "Mortal Kombat", y su despreciable secuela, que comentaremos mañana.

Por suerte, el percal ha ido mejorando y ya hay películas de este tipo que han sido buenas, pero en aquella década el despropósito era constante y se creó hasta el mito, que perduró casi hasta finales de la de los 2000, de que era imposible hacer una película digna de este tipo.

"Mortal Kombat" fue la segunda cinta de Paul W.S. Anderson tras "Shopping" y fue un horror que inauguraba el periplo que este director iba a tener adaptando videojuegos: en la siguiente década se cargaría por completo a la saga de "Resident Evil" al llevarla al cine.

"Mortal Kombat" tiene un aura kitsch y camp a la que se la ve con cierto cariño y, también, actores y actrices que se parecían físicamente a sus personajes (salvo Cary-Hiroyuki Tagawa y Christopher Lambert, que tienen su carisma pero que no tienen nada que ver con Shang Tsung y Raiden). Y paren de contar. El resto fue absolutamente terrible.

Sé que adaptar un videojuego de lucha no es fácil, pero hacerlo bien tampoco es imposible. Ahí estuvo, también en los noventa, la película animada "Street Fighter II: La película" de Gisaburo Sugii, que esa sí fue una absoluta maravilla y la honrosísima excepción que confirmó la regla.

Paul W.S. Anderson toma el videojuego y se dedica a colocar combates entre sus luchadores puestos de cualquier manera en un torneo sin reglas claras en los que van muriendo los que pierden a veces y a veces, por la cara, no. Montones de estos luchadores que son importantes en el videojuego tienen apenas una aparición que no sirve para nada y ya. Es muy decepcionante. Pero peor es el resto del guión.

Los giros son improvisados y cutres, los protagonistas tienen desarrollo nulo y muchos están sobreactuados y son hasta ridículos (Johnny Cage es insoportable), los diálogos dan pena (y el humor es vergonzante) y hasta los combates, a ritmo de la música tecno que estaba tan de moda en la época, son descafeinados.

Unimos a todo esto unos efectos especiales solamente regulares ya en su año, una eliminación casi total de la violencia sangrienta del videojuego para que el filme abarque más público y un final que es un despropósito de risa y tenemos otro típico bodrio videojueguil de la década. La segunda parte, que toca mañana, fue todavía peor. Abróchense los cinturones.

jueves, 15 de mayo de 2025

TIERRAS PERDIDAS. UN BODRIO INFECTO QUE NO SIRVE NI SIQUIERA PARA ENTRETENER

TIERRAS PERDIDAS de Paul W.S. Anderson - 2025 - ("In the lost lands")

Paul W.S. Anderson tuvo un inicio más o menos prometedor con "Horizonte final", pero luego se instaló en las adaptaciones malas de videojuegos (ya venía de "Mortal Kombat") y en películas fantásticas igual de malas. Que algunas pueden ser entrañables y que su falta de pretensiones es totalmente cero, ok, pero eso no justifica que montones de ellas no valgan ni para entretener.

Quería presentar en condiciones a este director en el blog con esa "Horizonte final", que es un clásico del terror espacial, pero ayer fui al cine con un amigo a ver "Tierras perdidas" y, bueno, pues ya la pongo por aquí también (igualmente de él tenéis en ésta etiqueta y en la de las sagas de "Alien" y "Predator" la primera "Alien VS Predator", que muy buena tampoco es, la verdad).

"Tierras perdidas" está basada en un relato corto de George R.R. Martin y, desconociendo cómo es el relato porque no lo he leído, la película me parece un bodrio auténtico y de gran categoría, de lo verdaderamente más terrible que he visto en mucho tiempo.

Estamos en un mundo post-apocalíptico que ha experimentado una involución a un estilo de vida medieval europeo donde hay una bruja y un cazarrecompensas que tienen que cumplir una misión en tierras peligrosas mientras los persiguen los agentes inquisidores de una reina malévola.

Insisto: se puede hacer una obra distraída con estas premisas. Pero esto no llega ni a eso. Bostecé sin parar durante toda la sesión porque la trama de esta cosa es lo más simple y predecible en el peor de los sentidos, los personajes son tópicos de andar por casa, los diálogos son lamentables y hasta las escenas de acción son perfectamente mediocres.

Milla Jovovich vuelve a hacer su papel de siempre con sus escenas de acción chorras de siempre y Dave Bautista la acompaña al compás de la dejadez. Ni te los crees, ni tienen carisma, ni te importa un pimiento si viven o mueren. 

No salvo de la última película del director de la primera saga de "Resident Evil" ni su ambientación, que es un puro empaste cansino y antiestético, saturado de luz absurda, que induce al puro sopor. No puede todo ser más feísimo y cutre, en serio, porque es que además ni los efectos especiales son buenos para las cosas que se pueden hacer hoy.

"Tierras perdidas" es un desastre de los peores: de los que desde el principio saben que lo van a ser y que no se piensan currar ni un mínimo de calidad. Un absoluto horror infecto de la peor calaña: así de cruelmente afirmo lo que me parece que es.

lunes, 21 de septiembre de 2020

ALIEN VS PREDATOR. UN ESPERADÍSIMO ENCUENTRO TIRADO A LA BASURA

ALIEN VS PREDATOR de Paul W.S. Anderson - 2004 - ("Alien VS Predator")

Era de esperar que alien y depredador, dos de los monstruos alienígenas más famosos e importantes de la ciencia ficción y del terror modernos, se encontrasen algún día: la fórmula comercial era perfecta y sus aventuras juntos han creado toda una saga que comenzó en el mundo de los cómics y que se ha extendido al de las novelas, al de los videojuegos y al del cine. 

El merchandising de ambos iconos sigue siendo hoy abrumador. Por desgracia, el debut de los dos monstruos juntos en las pantallas no tendría que haber llegado de la mano de quien llegó: de Paul W.S. Anderson, un director con alguna película digna por ahí como "Horizonte final" y con un buen puñado de infames porquerías (entre ellas, varias y aberrantes adaptaciones de videojuegos que fueron destrozados sin piedad).

Posiblemente “Alien VS Predator” fue una de las películas más decepcionantes de su año y una de las más vilipendiadas (con razón) por los fans de ambos mitos junto con su secuela. 

Una vez más, sus creadores únicamente tenían que adaptar un videojuego y/o un cómic calcando algunas de las tramas que en ellos se presentaban. Una vez más, no lo hicieron, y optaron por diseñar una nueva que no era más que un refrito cutre y anodino de hechos que ocurren tanto en unos (los cómics) como en otros (los videojuegos).

“Alien VS Predator” narra el referido enfrentamiento entre ambas razas extraterrestres en una laberíntica pirámide milenaria egipcio-azteca-maya-inca-babilónica situada en la Antártida. 

Los depredadores han venido a cazar aliens y los aliens se les van de las manos, por lo que han de acabar con ellos mientras los humanos, que se pierden en medio de la contienda, han de correr por sus vidas. 

El filme es mediocre y tiene muy pero que muy “poca alma”: los protagonistas son planos y simples hasta decir basta y las luchas entre los aliens y los depredadores no inspiran absolutamente nada. 

No hay terror por ninguna parte, pero tampoco hay escenas de acción imaginativas y mucho menos una trama medianamente digna que lo articule todo. 

Nada resulta interesante en “Alien VS Predator”: la cinta tiene unos cuantos apuntes argumentales bastante breves que dan paso a los constantes combates (sosos, terriblemente sosos) y el resto ya es sólo sangre y monstruos y disparos y explosiones. 

La relación de compañerismo y respeto del depredador superviviente con la protagonista humana ayuda a realzar ligeramente el conjunto, pero no deja de ser bastante fría y distante, mientras que las supuestas conexiones con las sagas individuales de “Alien” y de “Depredador” están mal planteadas y desarrolladas y lucen en todo momento muy difuminadas (ahí está Lance Henriksen de nuevo, pero sin concretar mucho sobre su personaje y sobre el nacimiento de la empresa que ya todos conocemos). Un desastre. Eso sí, su secuela es aún peor.