SOLOMON KANE. LA ETAPA MARVEL ORIGINAL de varios autores - De 1973 a 1994 - ("Solomon Kane")
Solomon Kane ha quedado eclipsado, en la obra de Robert E. Howard, por su bárbaro mítico Conan e incluso por otros personajes menos conocidos que éste como Red Sonja o Kull el Conquistador. No obstante, es también uno de los más carismáticos y originales que creó y tuvo sus adaptaciones al cómic (y todavía las tiene).
Solomon Kane es un guerrero puritano del siglo XVII que se embarca constantemente en todo tipo de aventuras para defender a los más débiles y que nunca deja de viajar (especialmente por una África mítica llena de extrañas criaturas, pueblos hostiles y poderes misteriosos -y también de tópicos que hoy son muchas veces insultantes: es algo propio de la época en la que se publicaron sus relatos-).
Para más información sobre el personaje y sobre dichos relatos en esta misma etiqueta del blog los tenéis comentados y, también, la floja película que tuvo en el año 2009.
La etapa original de Solomon Kane en los cómics de Marvel (que tenía la licencia de éste y de otros personajes del autor como el eterno y mentado Conan, que nos dio obras maestras de las viñetas) de los años setenta a los noventa está recopilada, por ejemplo, en el tomo que en España sacó Panini con toda ella. Grandes autores al guión y al dibujo supieron, en general, traspasar muy bien al aventurero a las viñetas. Entre ellos hubo nombres como Roy Thomas, Don Glut, Ralph Macchio o Howard Chaykin.
El personaje empieza a ser adaptado en revistas de cabecera de otros personajes habitualmente de Howard (como "La espada salvaje de Conan") y en blanco y negro: el formato de revista permitía en su momento saltarse muchísimo las restricciones del Comics Code y hacer historias más sombrías y violentas.
En esta época hubo adaptaciones de cuentos del autor (como "Calaveras en las estrellas", "Los cerros de los muertos", "En la ciudad silenciosa", "La diestra de la muerte", "Espadas de la hermandad", "Luna de calaveras", "Los pasos que se oyen dentro" o "Alas en la noche") pero también historias propias creadas para la ocasión como "El Castillo de los no muertos" y su secuela "Retribución en sangre", en las que Kane se enfrentaba al mismo Drácula en un loco crossover, "La bestia plateada que ronda por Torkertown", "La senda de Solomon Kane", "El dragón del Castillo Frankenstein" o "Mares rojos". Los guionistas que se van alternando son Roy Thomas y Doug Moench, y los variados dibujantes bordan al personaje y la ambientación oscura de su mundo.
También se adaptaron poemas del autor como "El retorno al hogar de Solomon Kane", "El retorno de Sir Richard Grenville" o "La negra mancha".
La mini-serie "La espada de Solomon Kane", que por desgracia solamente tuvo seis números sacados entre septiembre de 1985 y julio de 1986, es, pienso, la mejor parte de esta etapa del personaje en los cómics. Con Ralph Macchio al guión y con diversos dibujantes magníficos, se adaptaron de nuevo varios de los relatos más míticos del espadachín y se aportaron dos nuevos a su mitología.
Los primeros fueron "Sombras rojas", "Espadas de la hermandad", "Los cerros de los muertos" y "Alas en la noche", y los segundos "Y la fe, inmortal..." y "¡El profeta!" (éste con un dibujo hermosísimo de un Mike Mignola que ya despuntaba a los lápices).
Continúa la etapa tras esta mini-serie con, de nuevo, diversos relatos de revistas como otra vez "La espada salvaje de Conan". Hay nuevas adaptaciones de poemas del personaje como de nuevo, valga la redundancia, el melancólico "El retorno al hogar de Solomon Kane" escrito y dibujado por Steve Carr, o historias creadas de cero como la terrorífica "Inocencia destrozada" con guión de John Arcudi y dibujo de Carr de nuevo o "El Santuario de Satán" con guión de Alan Rowlands y dibujo una vez más de Carr.
La etapa termina ya en 1994 con "Los oscuros jinetes de la muerte" y "La oscura torre de la muerte", un crossover espectacular de Kane con Conan el Bárbaro escrito por Roy Thomas y dibujado por Colin McNeil que es un frenético y épico homenaje a los dos personajes, al propio Robert E. Howard y a los mundos de ambos, que quedan solapados además de forma coherente y encantadora aunque pueda parecer a priori lo contrario.
Esta etapa original de los cómics de Solomon Kane, recopilada en este tomo, es una maravilla del pulp y de las adaptaciones de la obra de Robert E. Howard y vino además con plumas y con lápices de grandes nombres que hicieron un trabajo conjunto excelente. Imprescindible para fans del personaje, del autor, del pulp y de la aventura y el terror en general.











































