sábado, 13 de julio de 2024

BUMBLEBEE. UNA JOYITA INESPERADA EN UNA SAGA QUE PARECÍA IMPOSIBLE DE SALVAR

BUMBLEBEE de Travis Knight - 2018 - ("Bumblebee")

¡No me lo creo! ¡Por fin una película buena de la saga de los "Transformers"! ¡Por fin! Esto fue lo que dije cuando vi esta película, valga la redundancia, que hoy comento, en el cine en su momento. 

Porque "Bumblebee" sorprende, y no solo para bien, sino para muy, muy bien: la sexta entrega de esta franquicia ya ridícula y agotada en su estiramiento comercial de chicle por Michael Bay y compañía es un peliculón con todas las letras. Inesperadamente lo es, aunque mucha gente no se lo crea (y con razón).

Para empezar, está dirigida por Travis Knight, un director todavía con pocas obras en su haber pero con una maravilla como "Kudo y las dos cuerdas mágicas" a sus espaldas. Y está hecha con cariño. Pero con cariño de verdad. No es tan difícil, ¿cierto? 

"Bumblebee" aprovecha el tirón de los "revivals" nostálgicos del estilo de los años ochenta que están tan de moda ahora para hacer una precuela de la saga protagonizada por el carismático robot amarillo ambientada precisamente en estos ochenta. Y es maravillosa. 

Personajes entrañables y bien desarrollados, buenos actores, buenos diálogos, humor inteligente (inteligente en "Transformers", sí...), una trama frenética y profunda con los temas bien llevados, efectos especiales con personalidad y con un toque "retro" que se alejan del abuso de metal brillante de las otras entregas y una banda sonora genial llena de grandes referencias musicales clásicas. 

En fin, una delicia. Una delicia del cine de aventuras y de ciencia ficción que nos demuestra que, cuando las cosas se hacen con ganas, las cosas salen bien. No se la pierdan, en serio: aunque tenga detrás de ella las pésimas referencias de su carroñera franquicia. Curiosamente, y por suerte, la siguiente entrega, sin ser tan buena, fue bastante aceptable. ¿Mejorará la saga definitivamente a partir de aquí?

viernes, 12 de julio de 2024

TRANSFORMERS: EL ÚLTIMO CABALLERO. QUINTA PARTE, QUINTO BODRIO: NADA MEJORA

TRANSFORMERS: EL ÚLTIMO CABALLERO de Michael Bay - 2017 - ("Transformers: The Last Knight")

La quinta parte de "Transformers" nos trae de vuelta una vez más toda su pirotecnia absurda de siempre y todo su patrioterío para tontos de siempre, aunque ahora, por suerte, no nos comemos con patatas la sobredosis de barras y estrellas que nos comimos en la cuarta entrega, una película que claramente estaba orientada a animar a la población americana en 2014, cuando se acababan de superar los peores años de la crisis mundial que empezó en 2008.

El resto está igual, no se hagan ilusiones de todas formas: personajes chorras, explosiones gratuitas, escenas de acción confusas, lagunas en la trama de la saga por todas partes, diálogos diarreicos y un humor lleno de gags de pura vergüenza ajena. 


Mark Whalberg repite como protagonista humano
y gana mucho dinero pero también pierde muchos puntos de seriedad, y los robots habituales con alguno nuevo que no nos importa un pito están por ahí otra vez haciendo sus cabriolas y diciendo sus habituales frases fostiables. 

Hay personajes nuevos que tampoco nos importan un pepino (un grande como Anthony Hopkins se une a Whalberg en hacer el pamplina con un papel lamentable) y los robots dinosaurios que en la cuarta película eran lo más de lo más aquí sólo sirven para hacer el tonto un rato y ahora la última moda son unos transformers medievales de rollo artúrico para aprovechar el tirón de la versión de las aventuras del Rey Arturo que aquel mismo verano de 2017 estrenó Guy Ritchie.

La historia de "Transformers: El último caballero" es un despropósito que da risa y que mezcla a los robots cansinos y molones de Bay con la historia del mencionado rey de Camelot con explicaciones que producen la hilaridad cuanto menos (si no te dan ganas de ponerte a llorar). 

Luego, tenemos como he dicho un humor vergonzante (especialmente representado por ese robot mayordomo supuestamente chistoso al que dan ganas de desintegrar), tenemos glorificación a todo tren de la vida militar (marca de la casa), tenemos mucho fuego y mucho grito y mucha carrera imposible de corte de videojuego, tenemos incongruencias con las otras partes de la saga (y faltan personajes) y, por supuesto, un metraje al que le sobran por lo menos cuarenta y cinco minutos. 

Dos horas y media de robots dándose hostias y diciendo paridas es insoportable, aunque los efectos especiales sean preciosos (es cierto, al César lo que es del César). Valoración: basura (otra vez). Menos mal que luego llegó "Bumblebee".

jueves, 11 de julio de 2024

TRANSFORMERS: LA ERA DE LA EXTINCIÓN. MÁS DE LO MISMO; IGUAL DE MALO O PEOR

TRANSFORMERS: LA ERA DE LA EXTINCIÓN de Michael Bay - 2014 - ("Transformers. Age of Extinction")

"Transformers: La era de extinción" seguía ahondando en la decadencia de su saga y siendo otra entrega que se limitaba a ofrecer de nuevo lo mismo que las otras tres pero una vez más igual de malo y hasta peor, y en esta ocasión con todavía más patrioterío barato norteamericano y más banderitas.

La historia vuelve a estar en la línea de las mencionadas otras partes y de un soplo extremadamente cutre desaparecen los protagonistas de la anterior trilogía y están ahí ahora unos nuevos liderados por Mark Wahlberg que han sido metidos con calzador y sin apenas explicaciones y que ahora ayudan a unos Autobots un poco hartos de defender a los humanos pero que no van a dejar este camino del bien, claro, como se imaginan.

Hay ahora también unos diálogos todavía más grandilocuentes que hacen constante referencia a "la necesidad de volver a creer en la humanidad" y a la glorificación del "perdón entre clases sociales", representado por la amistad que surge entre el protagonista, un hombre pobre, un obrero, y entre un empresario esnob y deshumanizado (y explotador de sus trabajadores) que comienza el filme siendo uno de los malos de la función. Recordemos que la película es de 2014, cuando se empezó a vislumbrar el fin de la crisis económica de 2008: hacía falta animar al personal de forma simplona y barata.

El resto es lo de siempre: acción descerebrada (y liosa), humor diarreico, personajes planos y tontos, conflictos manoseados, robots nuevos muy espectaculares y bonitos (ahora centrados en los dinosaurios) y poco más. La película además dura demasiado para lo que cuenta una vez más: le sobra perfectamente media hora de metraje.

No se puede decir también, no obstante, que como espectáculo visual la cinta no sea genial; al César lo que es del César. Es una delicia ver a los robots dándose de hostias, ver esos brillos maravillosos que siguen mejorando con respecto a las otras entregas. Pero ya está: el resto es terrible.

Y la crítica me va a salir corta, cortita, pero es que les juro que a estas alturas de la saga no hay nada más que comentar. La cosa y la gracia es que no termina esto aquí: va a haber una quinta igual o peor que ésta y, eso sí, un spin-off de Bumblebee luego que sería una sorpresa y la mejor película de toda la franquicia.

miércoles, 10 de julio de 2024

TRANSFORMERS III. EL LADO OSCURO DE LA LUNA. MEJOR QUE LA SEGUNDA, PERO MALA

TRANSFORMERS III. EL LADO OSCURO DE LA LUNA de Michael Bay - 2011 - ("Transformers III. Dark of the Moon")

"Transformers III. El lado oscuro de la Luna" es más digerible que la porquería de "Transformers II. La venganza de los Caídos", pero eso no significa que deje de ser una película sin interés ninguno en ninguno de sus aspectos salvo el visual. 

Es más digerible porque su argumento, sin ser una maravilla en absoluto, por lo menos va a alguna parte, y porque se han eliminado la mayor parte de los secundarios cómicos de la anterior película, que la terminaban de hacer verdaderamente insufrible. 

Michael Bay vuelve a diseñar un precioso espectáculo visual que vuelve a ser por desgracia bastante vacío y que no llega a cumplir tampoco como filme de aventuras simplemente divertido. 

Como la primera "Transformers" de 2007, esta película es otra vez demasiado larga (dos horas y veinte minutos) para una trama sin sorpresas apoyada en constantes escenas de acción a cada cual más delirante y, todo hay que decirlo, pesada (todas estas escenas son demasiado extensas y para colmo algunas, entre tanto efecto especial de lujo, llegan a ser confusas, como ya ocurrió en las dos antecesoras del filme). 

El reparto básico de la obra repite exceptuando a Megan Fox, que es sustituida por la solvente Rosie Huntington-Whiteley como novia del protagonista, y también repiten toda la glorificación del ejercito y de la vida militar y un humor bastante insoportable y por momentos de pura vergüenza ajena que, por lo menos, no está tan presente como en la mentada segunda entrega de la saga. 

Alguna sorpresilla salva ligeramente al conjunto del aburrimiento, así como un combate final que sorprende por su inesperada brutalidad (para tratarse de la película de la que se trata) ayuda a hacer algo más amena la plasta de acción y efectos sin sentido con la que Bay nos atosiga durante toda la película, la más rococó en lo que a espectacularidad se refiere de esta primera trilogía de la saga. Mañana, la cuarta.

martes, 9 de julio de 2024

TRANSFORMERS II. LA VENGANZA DE LOS CAÍDOS. EMPIEZA LA CUESTA ABAJO DE LA SAGA

TRANSFORMERS II. LA VENGANZA DE LOS CAÍDOS de Michael Bay - 2009 - ("Transformers II. Revenge of the Fallen")

Con "Transformers II. La venganza de los Caídos" empieza la cuesta abajo vertiginosa de una saga que hasta el año 2018 no verá algo de luz con "Bumblebee". Porque esta primera secuela ya es todavía peor que su antecesora y riza el rizo de la vergüenza ajena.

Estamos ante una chorrada interminable de casi dos horas y media con escenas de acción aburridas y sin ritmo completamente abusivas, con unos personajes de pura pena (repite prácticamente todo el reparto de la original), con unos diálogos para llorar y con un humor sonrojante (y estoy siendo benigno, muy benigno). 

Y es que la película tiene, aunque parezca increíble, más secundarios cómicos que protagonistas principales, y todos son igual de cansinos e irritantes: el de John Turturro vuelve con toda su ridiculez acompañado de dos robots gemelos orejones de horripilante diseño, de una suerte de robot gremlin que intenta tirarse al de Megan Fox (¿a los robots les gustan las humanas?), de dos perros que a la mínima están fornicando en cualquier esquina, de los padres verborréicos de Sam Witwicky (insufribles), de un informático universitario bastante gilipollas, de un funcionario gubernamental ridículo y de un robot "viejo" y chocho perdido (sí, con barbas metálicas y todo... de infarto). 

La trama central, por otra parte, es errática y vacía y está engordada con escenas gratuitas de todo tipo de manera artificial para intentar hacer parecer al público que tiene una mínima consistencia (no lo consigue, por supuesto). 

El metraje es encima demasiado largo para no contar casi nada, mientras que, exceptuando a Bumblebee, los Autobots clave de la primera entrega apenas tienen protagonismo (una batallita de Optimus Prime al empezar la película y otra al final ya con toda la tropa -por supuesto como la de la primera parte, confusa e indefinida- y paren de contar). 

Los nuevos villanos de la función son, finalmente, el anticarisma personificado (uno de ellos con dos bolas de hierro colgándole del paquete... para salir corriendo). 

La cosa es que no acaban aquí los despropósitos, porque hay que volver a sumar el patriotismo trasnochado al más puro estilo de Michael Bay de siempre y la fanfarrona glorificación del ejército y de la vida miltar que está en tantas de sus películas.

La primera secuela de "Transformers" es, a pesar de su precioso acabado visual (todo hay que decirlo) un auténtico horror en todos los aspectos y una bazofia de tomo y lomo terrible, para olvidar. Pero la cosa no acaba aquí... 

lunes, 8 de julio de 2024

TRANSFORMERS. MICHAEL BAY ADAPTA A ESTOS MUÑECOS A GOLPE DE ACCIÓN DESCEREBRADA

TRANSFORMERS de Michael Bay - 2007 - ("Transformers")

“Transformers” es una de las gamas de muñecos articulados más míticas de la historia, una gama de muñecos cuyas series (varias han sido) han gozado de un gran éxito en las televisiones de todo el mundo y que se ha convertido en uno de los iconos modernos por excelencia gracias a un imparable merchandising que todavía hoy sigue arrasando entre sus legiones de fans. 

Después de las mencionadas adaptaciones para la pequeña pantalla, de infinidad de comics y de un largometraje de animación complementario para televisión, estos famosos robots transformables fueron llevados a la gran pantalla por el destrozataquillas Michael Bay en 2007 en lo que fue, una vez más y por desgracia, su clásico producto vacío de acción descerebrada. 

La historia sigue, básicamente, las pautas de las series y de los comics: los bondadosos Autobots se enfrentan a sus enemigos, los pérfidos Decepticons, en el planeta Tierra, en donde obtienen la ayuda de un grupo de héroes humanos. 

El apartado visual, como suele ocurrir en las películas de Bay, es muy efectivo y, en ese caso particular, los Transformers están realmente bien diseñados y son bastante fieles a los originales. 

Por supuesto, las batallas que se dan entre ellos no se quedan atrás: están cargadas de una espectacularidad visual de alto voltaje y las escenas de acción que las configuran son hasta cierto punto imaginativas y están excelentemente llevadas. 

Dolorosamente, aquí termina casi todo. El resto se lo pueden imaginar: los personajes no son más planos porque no es posible, y además, son demasiados, tantos que llegan a confundir al espectador. Muchos de ellos para colmo no aportan nada o prácticamente nada a la trama (los militares por ejemplo y algunos de los informáticos del ejército). 

Los diálogos que esgrimen parecen, por otra parte, escritos por niños de doce años, y el humor que destilan es, literalmente, infumable: tonto, ñoño, fanfarrón y canallesco en el sentido más zafio y simplón. Sólo reconozco una escena que sí que me hizo reír: la de la casa del protagonista principal (un soso Shia LaBeouf) con los Autobots escondidos en el jardín. El resto es absolutamente terrible. 

Hay, además, toques patrioteros trasnochados (como no en Michael Bay) que no vienen a cuento y que sí que provocan la risa (la frase del pariente lejano del protagonista principal es de infarto). 

Poco nos queda ya salvo acción, acción, y acción (montada en estilo videoclipero, por supuesto) y un combate final largo, larguíiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo, en el que llega un momento de tal desmadre de explosiones absurdas en el que se pierde la noción de lo que está ocurriendo y en el que se confunden a los robots buenos con los malos. Un desastre que, por supuesto, tuvo continuaciones... Muchas y peores (hasta la llegada de la tardía precuela "Bumblebee").

domingo, 7 de julio de 2024

MI RENO DE PELUCHE. UNA SERIE SOBRE EL ACOSO DEMOLEDORA Y SIN CONCESIONES

MI RENO DE PELUCHE de Richard Gadd - 2024 - ("Baby Reindeer")

Supe que "Mi reno de peluche" estaba basada en una experiencia real de su creador, Richard Gadd, cuando iba más o menos por la mitad de la serie, y esto me dejó totalmente anonadado porque el cómico escocés, su creador, director y protagonista, se había verdaderamente abierto en canal ante el público en ella (sólo por retratarse con la sinceridad brutal con la que él mismo se retrata me parece que merece un aplauso de los grandes y largos).

"Mi reno de peluche" habla de una situación de acoso que un cómico vive por parte de una especie de admiradora tóxica que llega a lo enfermizo. En concreto, el mencionado acoso real en el que se basa la serie se saldó con, copio y pego, 41.071 correos electrónicos, 350 horas de mensajes de voz, 744 tweets, 46 mensajes de Facebook y 106 páginas de cartas. Eso además de regalos "envenenados" y de los montones de problemas que le causó a Gadd. 

Esta serie, corta, concisa, sin concesiones, tajante y directa hasta lo puramente doloroso, es un retrato de este acoso pero, también, de las circunstancias terribles que llevan a una persona a tolerar dicho acoso e incluso a parecerle aceptable o hasta deseable. No haré spoilers, por supuesto. Sí diré que van a ver montones de sorpresas en una trama que en cada capítulo les va a dar un tortazo tras otro. 

"Mi reno de peluche" es además de esto un retrato agudo e irónico de una sociedad inglesa supuestamente moderna en la que la homofobia o la transfobia se resisten a morir y a desaparecer y en la que, a pesar de los derechos sociales que se han conquistado en las últimas décadas, siguen muchísimas de las actitudes relacionadas con estas fobias presentes e interiorizadas generando vergüenza o directo terror.

También habla Gadd en "Mi reno de peluche" de un asunto polémico: cómo ante el acoso las instituciones fallan muchas veces en ofrecer protección a la persona acosada. Por falta de herramientas, por poca experiencia y/o formación o por directos prejuicios (el protagonista es un hombre acosado por una mujer: no se trata socialmente esto de la misma manera que se trata cuando es al revés).

Además, su sátira del mundo del espectáculo tampoco deja títere con cabeza: el ambiente de los profesionales del humor y de la comedia es, detrás del buen rollo que aparentemente se respira en los locales de monólogos, otro nido de hienas y de esnobs igual de horrendo que el que se le presupone a otros sectores ampliamente más conocidos y criticados en sus entrañas.

Siete episodios de 35 minutos. Nada más hace falta para desplegar este impresionante retrato social, de relaciones humanas y de traumas y dinámicas terribles que nos mira directamente a la cara y que nos escupe. 

Porque "Mi reno de peluche" es profundamente incómoda en todos los aspectos y desde todos los ángulos, y es sangrante, demoledora, agobiante, triste y brutal. Me quito el sombrero ante Richard Gadd y espero ver más cosas suyas lo más pronto posible.

sábado, 6 de julio de 2024

FLAVORS OF YOUTH. TRES CORTOS ANIMADOS PRECIOSOS SOBRE EL PASO DEL TIEMPO

FLAVORS OF YOUTH de Li Haoling, Jiaoshou Yi Xiaoxing y Yoshitaka Takeuchi - 2018 - ("Si shi qing chun")

"Flavors of youth" es una película que me ha pillado por completa sorpresa y que me parece una demostración clara de que la calidad extrema en el anime y en la animación oriental no es patrimonio exclusivo de Japón. En esta preciosa producción china tres autores, dos del país y uno japonés, cuentan tres historias cortas diferentes relacionadas con la juventud y las sensaciones que deja en nuestra vida cuando pasamos a la edad adulta.

La primera, "The rice noodles" de Li Haoling, es una joya minimalista sobre las pequeñas cosas que van conformando nuestra vida centrada en la comida y concretamente en los fideos chinos. Me parece una auténtica joya ya no solamente de la animación, sino de las sensaciones: vas a tener ganas de comer fideos en cuanto termines este corto, te lo aseguro. 

La comida se puede sentir, se puede oler, se puede saborear, y con ella viajamos a nuestra infancia, a etapas anteriores más felices (o no, pero etapas al fin y al cabo) y reflexionamos sobre la memoria y el paso del tiempo. Una gozada.

La segunda, de Jiaoshou Yi Xiaoxing, se llama "A little fashion show" y se centra en la ropa y concretamente en el mundo de la moda, un mundo competitivo y cruel hasta lo puramente salvaje en el que una modelo de éxito se enfrenta a lo que puede ser el inicio del declive de su carrera (que en este sector tan despiadado viene en la misma juventud) y a la relación con su hermana, algo deteriorada debido a su sacrificado trabajo. 

Me parece otra historia genial, llena de crítica social esta vez, y que nos habla además del culto a las apariencias, a lo que "se lleva" borreguilmente y a una industria verdaderamente terrible que usa y tira a las personas.

Terminamos con "Love in Shanghai" del japonés Yoshitaka Takeuchi (que ha trabajado en obras de Makoto Shinkai), dedicado al cambio de ambiente y cómo nos marca, sobre una historia de amor de estudiantes en una China represiva y machista. 

Este último segmento nos habla de cómo en la adolescencia un simple cambio de centro educativo puede marcar nuestra vida para siempre y, también, de cómo las ciudades se transforman, no siempre para bien, y cómo acaban perdiéndose los barrios más tradicionales por culpa de la gentrificación y de la búsqueda de la modernidad y del dinero a toda costa. 

No sabría decir cuál de los tres cortometrajes de "Flavours of youth" me parece el mejor porque pienso que los tres están exactamente al mismo nivel y que los tres son joyas de verdad. La animación de todos es bella y, especialmente, en todos, valga la redundancia, se da mucha importancia a la recreación del ambiente, del clima, de la luz y de las sensaciones (el primero sería el más logrado igualmente: ya digo que saldrás de verlo con ganas de comer fideos chinos).

"Flavors of youth" es un maravilloso tríptico sobre el paso del tiempo y la llegada de la edad adulta donde, como he dicho, ni uno solo de los cortometrajes que lo componen se queda atrás. Muchas ganas de ver más obras de sus tres creadores.

viernes, 5 de julio de 2024

KINDS OF KINDNESS. UN YORGOS LANTHIMOS DESATADO, ALARGADO Y ABURRIDO

KINDS OF KINDNESS de Yorgos Lanthimos - 2024 - ("Kinds of Kindness")

De Yorgos Lanthimos me encantan varias películas ("Canino", "Pobres criaturas"...), me gustan otras ("La favorita", "Langosta" -a pesar de su segunda parte, para mí floja-) y me aburren mortalmente y me parecen bastante malas otras ("Alps", "El sacrificio de un ciervo sagrado"...). "Kinds of Kindness", su nueva obra, está en el último grupo.

Me gustan las marcianadas. Las de David Lynch, las de Luis Buñuel, las del propio Lanthimos cuando las hace bien. Pero cuando, vuelvo a lo que acabo de decir, se hacen bien. Porque las marcianadas tienen su gracia si te sugieren cosas, si te sugestionan y si no se te hacen insoportables por falta de ritmo y duración exagerada.

"Kinds of Kindness" narra tres historias diferentes interpretadas por el mismo grupo de actores y actrices dando vida a personajes diferentes que pivotan alrededor del abuso psicológico y emocional narcisista, pienso, o por lo menos yo las he interpretado así.

En las tres tenemos a personas que de una forma u otra viven subordinadas por propia elección al mencionado narcisismo de otras, ya sea en el amor, en la amistad, en el sexo, en la admiración desmedida, en la necesidad de ser protegidas o aceptadas o en la necesidad de sentir una pertenencia a un grupo. Las tres, surrealistas, absurdas, metafóricas, llenas de humor delirante y negro y de violencia y giros grotescos, tienen ideas interesantes, interpretaciones magníficas y un acabado visual precioso y personal. Y ya.

"Kinds of Kindness" dura casi tres horas porque cada una de estas historias se acerca a una hora de metraje. Sus ideas iniciales, interesantes todas en su punto de partida, se pierden en un maremagnum de hechos que no siempre aportan y que entorpecen un ritmo que incluso en el cine más independiente es necesario. 

Me he reído con momentos puntuales de todas ellas, y en todas ellas he encontrado ideas interesantes, pero todo se pierde en la trama, nada se concreta casi hasta el final y Lanthimos se pone a dar vueltas y vueltas en los mencionados hechos, que llegan a parecer de relleno.

Como consecuencia, la película deja pronto de interesar y quien la ve espera que la siguiente historia solvente los problemas de la anterior para encontrarse con que no lo hace y hasta se regocija en ellos.

Yorgos Lanthimos es un director que lleva haciendo esto toda su carrera (o casi toda): es uno de sus sellos. Pero no siempre le sale bien y no siempre está inspirado. En "Kinds of Kindness" creo que mete la pata y entrega un tríptico de historias que a mí por lo menos se me hicieron eternas y que pienso que con un pequeño pulido habrían quedado mucho mejor.

miércoles, 3 de julio de 2024

INSIDE OUT II. UNA SECUELA MAGISTRAL Y LA MEJOR PELÍCULA DE PIXAR EN AÑOS

INSIDE OUT II de Kelsey Mann - 2024 - ("Inside Out II")

"Inside Out II" me parece la mejor película de Pixar hecha en mucho tiempo (y eso que me encantaron "Lightyear" y "Elemental"). Calidad aparte, me ha gustado de nuevo de ella que haya dejado otra vez a un lado el asunto manidísimo de la exaltación de la familia biológica, con el que la compañía de animación estaba especialmente pesada desde hacía más de una década (y ojo, que sus películas suelen ser buenas, pero se repetían muchísimo en temática básica).

"Inside Out II" es, pienso, una joyita. Nos transporta ahora a la primera adolescencia de su protagonista, Riley, que a los trece años se enfrenta a sus primeros dilemas con la amistad y con lo que quiere que sea, por lo menos en ese momento, su carrera futura. Y por supuesto, dentro de ella hacen acto de presencia nuevos sentimientos que han venido también con la nueva edad.

Kelsey Mann, en su debut como director en largometrajes, nos entrega una película magistral, lúcida, inteligente, coherente siempre, sobre el paso de la infancia a esta primera adolescencia que navega de forma fluida entre el drama y la comedia y entre la vida de Riley y el periplo de sus sentimientos.

Volvemos al mundo que ya conocemos y a los personajes que ya conocemos y nos cautivan también los nuevos, que son dechados de carisma. 

También nos atrapa una vez más la imaginación desbordante del "palacio interior" de la protagonista y su sociedad particular e, igualmente, nos podemos identificar sin problemas con su traslación a nuestro mundo real (la adolescencia es esa etapa que, con sus luces y sus sombras, todas las personas recordarán para bien y para mal -o para ambas- durante el resto de su vida).

Pero "Inside Out II" nos habla sobre todo, pienso, de salud mental. Es una película sobre la salud mental. Esquemática pero lúcida, como he dicho, y especialmente dedicada a ese fantasma terrible que recorre las sociedades del Primer Mundo (irónicamente, las más desarrolladas): la ansiedad.

El nuevo filme de Pixar presenta este sentimiento a los más jóvenes y les ayuda a lidiar tanto con él como con los que trae de la mano mientras que, a quienes somos ya adultos, nos recuerda lo importante que es tenerlo controlado y cuidarnos dentro de la cabeza.

"Inside Out II", con un animación como siempre maravillosa, es una obrita maestra de esta compañía que creo que llevaba tiempo mostrándose algo repetitiva, como he dicho, y que en este caso sabe innovar y salir de nuevo de sus temas habituales. No se la pierdan: está en las salas ahora mismo. Va a ser de seguro una de las películas del verano.