ANIMAL MAN de Grant Morrison, Chas Truog y Doug Hazlewood - De 1988 a 1990 - ("Animal Man")
El "Animal Man" de Grant Morrison es uno de esos cómics que fueron tan rompedores en su momento que, todavía hoy, siguen sorprendiendo. En especial, porque nadie como Morrison ha roto hasta ahora la cuarta pared en el mundo de las viñetas (aunque con el tiempo se ha repetido muchísimo también con este asunto, pienso).
No era ésta la primera vez que un personaje de cómic rompía esta cuarta pared, pero sí que era la primera vez que lo hacía hasta las últimas consecuencias: esta ruptura era el tema central de la saga y la metaficción acababa siendo un drama y una disertación filosófica y hasta social y política.
Grant Morrison pudo hacer esto debido a un contexto muy especial: estábamos en 1988, tiempos del DC de "Watchmen", y la editora Karen Berger estaba contratando a autores menos célebres entonces (muchísimos de Inglaterra) para dejarles a personajes poco conocidos o de capa caída con el objetivo de que hiciesen con ellos lo que quisiesen o, por lo menos, que trabajasen con mucha más libertad creativa con sus historias (esto era impensable casi en un Superman, un Batman o una Wonder Woman).
De esta línea surgió la mítica Vertigo y autores como los propios Moore y Morrison, Neil Gaiman, Peter Milligan o Jaime Delano.
"Animal Man" empieza siendo un cómic también muy interesante aunque en sus inicios no ha irrumpido la metaficción: el personaje es un superhéroe bastante fracasado, que está en paro, que tiene que mantener a una familia y que se siente completamente inferior ante otros compañeros de profesión.
A partir del mítico número 5 irá entrando este tema poco a poco y acabaremos teniendo una suerte de "Niebla" de Miguel de Unamuno que se preguntará por el sentido de la vida y del arte, por el sentido propio y la esencia del superhéroe en concreto, por la ficción y la realidad, por el olvido artístico, por la comercialidad del mismo arte e incluso por la diferencia entre el mundo de DC y nuestro mundo real, que al final acaba luciendo más feo y gris debido a la injusticia y a la política.
No obstante, "Animal Man" también trata muchos otros asuntos. Grant Morrison, animalista y vegetariano, convierte al protagonista en esto mismo, ya que es un superhéroe que toma poderes de los animales y los defiende y esta vía es la más coherente para él.
Además, en esta saga de Animal Man encontramos también relaciones familiares y de amistad, violencia en los USA, racismo, maltrato y experimentación animal, deconstrucción de personajes, problemas mundiales como la Sudáfrica del Apartheid de entonces. Es todo mucho más que simple metaficción, y eso es lo que termina de hacer tan grande y tan redondo a este cómic.
El dibujo de Chaz Truog es el adecuado: pienso que, manteniendo un estilo plenamente superheroico, es capaz también de otorgarle a todo un aura de cómic independiente, alejada de la espectacularidad más comercial (aunque tenga su propia espectacularidad) que le hace perfectamente coherente con sus cuartas paredes rotas.
"Animal Man" de Grant Morrison es un clásico imprescindible, un cómic que en su momento tuvo que volar completamente la cabeza a quien lo leía por primera vez y que todavía hoy lo hace. Grandioso.





































