MIS VECINOS LOS YAMADA de Isao Takahata - 1999 - ("Hohokekyo Tonari no Yamada-kun")
Una prueba más de la enorme versatilidad de Isao Takahata es "Mis vecinos los Yamada". Después de la excelente y melancólica "Pompoko", el otro gran sensei del Studio Ghibli adaptó nada más y nada menos que una tira cómica (de Hisaichi Ishii, un autor muy conocido en Japón por este arte de las viñetas).
Takahata quería en aquellos momentos cambiar radicalmente de registro después de unos últimos filmes centrados de una forma u otra en el drama ("La tumba de las luciérnagas", "Recuerdos del ayer" y la mencionada "Pompoko") y rodar una película que fuese, en sus palabras, "cien por cien comedia".
"Mis vecinos los Yamada" es un filme muy personal, casi experimental en algunos aspectos, que no sigue una trama concreta, sino que se limita a mostrar escenas cotidianas de la vida de la familia que le da título por medio de sketches cortos.
Es un filme costumbrista que muestra el día a día de una familia japonesa de clase media normal y corriente pero con sus problemas perfectamente reconocibles. Tenemos un poco de todo: crítica social, humor irónico, referencias a la cultura japonesa, juegos de homenajes.
¿Se imaginan una película completamente hecha con tiras de personajes como Charlie Brown y Snoopy o Garfield? Pues eso es a grandes rasgos "Mis vecinos los Yamada", que, sin embargo, está ensamblada por medio de transiciones (mínimas, eso sí, y que a veces no articulan ninguna historia, pero todas muy ocurrentes y bellas).
Es, además, una película "muy japonesa": algunos de sus gags no son fáciles de entender completamente por un público occidental que no esté familiarizado con la sociedad del país del Sol naciente (y algunos en concreto incluso pueden resultar extrañamente de aire conservador).
"Mis vecinos los Yamada" fue la primera creación del Studio Ghibli en ser realizada de forma completamente digital. Curiosamente, fue una de las primeras en ser distribuidas en occidente y concretamente en Europa junto con las grandes "cabezas de cartel" de Hayao Miyazaki. Digo curiosamente porque es, como he dicho, una obra "muy japonesa", muy localista incluso, y porque además en su país supuso un cierto fracaso económico para su compañía (recaudó lo justo para no haber perdido inversiones pero no fue ni de lejos un éxito, a pesar de ser allí Isao Takahata un nombre básico y tan famoso como el propio Miyazaki).
Después de esta adaptación, su director estuvo nada más y nada menos que trece largos años sin ponerse de nuevo a dirigir un largometraje. En 2013 ya estrenó la maravillosa "El cuento de la Princesa Kaguya", el que fue por desgracia el último de todos: nos dejó en 2018 a los 82 años.









































