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viernes, 14 de febrero de 2025

¿TE APETECE VERME EN TURRA CINEMA HABLANDO DE LA OBRA DE DAVID LYNCH?

ESPECIAL DAVID LYNCH EN TURRA CINEMA: COMENTAMOS TODA SU FILMOGRAFÍA PELÍCULA A PELÍCULA

Estoy poniendo poco a poco aquí en el blog los programas que hemos ido haciendo en nuestro canal Turra Cinema, pero en esta ocasión me voy a adelantar, y mucho, para compartir el que le dedicamos la pasada semana a David Lynch, que nos ha dejado recientemente y al que vamos a echar mucho de menos.

En este especial hemos comentado Óscar Navarro Marsé (del podcast Amity Island, muy recomendable también) toda la filmografía del director, película por película, y las tres temporadas de la mítica "Twin Peaks".

Si te apetece verme hablando de David Lynch, AQUÍ ME PUEDES VER. 

¡Feliz viernes! 😀

lunes, 8 de enero de 2024

INLAND EMPIRE. UN DAVID LYNCH DESBOCADO DE TRES HORAS QUE A MÍ NO ME FUNCIONA

INLAND EMPIRE de David Lynch - 2006 - ("Inland Empire")

¿Cómo me puede gustar tanto una película como "Cabeza borradora" y otra como "Mulholland Drive" y cómo no me pueden gustar nada otras dos como "Carretera perdida" e "Inland Empire"? Pues porque las dos primeras dejan pistas para su comprensión y las otras dos no. 

Me encanta David Lynch, y leyendo este blog se puede ver fácilmente. Sin embargo, creo que cuando uno hace una obra críptica, simbólica, tiene que dejar eso mismo: pistas para su comprensión. 

Interpreto "Cabeza borradora" como un retrato de la alienación del obrero y de las familias opresivas en el mundo moderno y "Mulholland Drive" como un retrato de la locura del mundo de la fama y de Hollywood. Pero no saco nada o casi nada de "Carretera perdida" o de ésta "Inland Empire" que hoy comento, la que hasta ahora ha sido la última película larga de Lynch.

"Inland Empire" es según dicen un compendio de toda su carrera y el mismo director la describe como "un misterio acerca de una mujer metida en grandes dificultades". Hay una mezcla de cine negro y de cine terror y de cine surrealista y aparecen muchos actores habituales suyos (la protagonista es Laura Dern). Los símbolos están por todas partes y las escenas saltan de unas a otras sin nexos. La historia que narra no tiene sentido aparente y hay que bucear en ella para extraerle sus jugos y significados. Y también incluye en ella escenas de "Rabbits", una serie de ocho capítulos cortos que Lynch rodó allá por el año 2002, aleatorias y que interrumpen la narración según a él le da. 

Y bueno, qué quieren que les diga, yo no me entero de nada en "Inland Empire" y, además, se me hace totalmente infumable porque dura la friolera de casi tres horas. Es más de lo que mucha gente pueda aguantar frente a la pantalla viendo algo que exige tantísimo esfuerzo muchas veces vano. Tal vez soy duro con este director, que por otra parte me encanta, ya lo he dicho, pero es que creo que a veces a muchos creadores sencillamente se les va la mano.

"Inland Empire" es, como todas las obras de su creador, una total delicia visual, y la concepción de la realidad deformada, grotesca, de vodevil a veces, distorsionada de David Lynch alcanza cotas muy hermosas y perfeccionadas aquí. La combinación con la perfecta y preciosa banda sonora es también excelente. 

Pero amigos y amigas, el resto es infumable. Excesivamente críptico, excesivamente oscuro, metafóricamente retorcidísimo y absolutamente inmisericorde es el argumento de esta película. 

Algunos críticos más duros que yo afirman que directamente no tiene sentido. que no pretende tenerlo y que Lynch nos toma el pelo. Me inclino a pensarlo, no crean. E insisto de nuevo: me gusta mucho este director. Pero tres horas de tortura a lo "Carretera perdida" es como he dicho antes mucho más de lo que muchos, incluso siendo grandes cinéfilos, podemos soportar. 

martes, 14 de noviembre de 2023

MULHOLLAND DRIVE. UNA DE LAS GRANDES OBRAS METAFÓRICAS DE DAVID LYNCH

MULLHOLLAND DRIVE de David Lynch - 2001 - ("Mullholland Drive")

De la misma manera que digo que no me entero de nada en "Carretera perdida", digo que "Mullholland Drive" me parece una de las películas metafóricas más acertadas y abarcables de David Lynch. 

Llegada justo después de la magistral "Una historia verdadera", paradigma perfecto de la película "antilynchiana" del director, éste vuelve en ella a las andadas de su personal estilo, el que le ha hecho más famoso y característico. 

Volvemos a tener una historia onírica donde la metáfora visual es la protagonista y donde el tiempo narrativo convencional se disloca una y otra vez para dejar al espectador la interpretación final de la obra. Para muchos esto es un timo, y para otros es una delicia. Para mi es una delicia cuando el filme se comprende bien y cuando, a pesar de sus constantes juegos y simbolismos, presenta una cierta lógica y unos simbolismos, valga la redundancia, abiertos. 

Todo esto no ocurría en la mencionada "Carretera perdida", pero sí en obras del director como la también inolvidable "Cabeza borradora" (que para mi es un retrato cruel de la caída en la mediocridad del obrero pobre del mundo moderno) o en ésta cinta, que es un retrato del Hollywood más oscuro y que devora los sueños de los que van a trabajar en su seno. 

El propio David Lynch la definió como "una historia de amor en la ciudad de los sueños" y sus intenciones en la obra son claras: denunciar cómo la maquinaria del sistema de la industria audiovisual más potente del mundo, que por cierto está podrida hasta los cimientos, se come a las personas. 

Lynch nos lleva por medio de la metáfora constante a través de este mundo y, además, reflexiona sobre los sueños y sobre la identidad. Hay lagunas en su relato, sus lagunas conscientes de siempre, y arcos argumentales que se quedan colgando, pero es algo a lo que este creador nos tiene acostumbrados y que aquí, la mayoría de ellos por lo menos, encajan en el sentido general del collage.

"Mullholland Drive", mezcla de thriller negro, drama psicológico y película de terror, fue inicialmente planeada como una serie de televisión y se rodó un piloto en 1999 en el que se incluía una gran parte del metraje que contiene el filme. 


Los productores de la televisión rechazaron la serie y David Lynch les propuso rodarla como un largometraje y completarla, a lo que sí aceptaron. 

Este filme fue el que lanzó la carrera de Naomi Watts y de Laura Helena Harring (especialmente de la primera, que se ha prodigado mucho más) y, además, obtuvo numerosos premios y ha llegado a ser reconocido como otro de los imprescindibles de la carrera de su director. Desde luego que lo es. 

Aparentemente demasiado críptico y cerrado, cogerle el truco y descifrar libremente sus juegos perversos es una tarea que produce gran gusto cinéfilo.

viernes, 30 de junio de 2023

UNA HISTORIA VERDADERA. UNA OBRA MAESTRA VERDADERA DE DAVID LYNCH

UNA HISTORIA VERDADERA de David Lynch - 1999 - ("The Straight Story")

David Lynch es uno de esos directores que, por norma general, o se aman o se odian sin mucho término medio. Muchos de sus grandes detractores han dicho mil veces sobre él que rueda películas extremadamente crípticas porque no sabe hacer otra cosa. 

Posiblemente, estos detractores no hayan visto ni "El hombre elefante" ni "Una historia verdadera", dos ejemplos de puro cine "clásico" que demuestran que este director es capaz de meterle mano a toda clase de proyectos y salir airoso. 

Es más, "El hombre elefante" y "Una historia verdadera" además son dos de sus más grandes obras maestras. 

Rodada después de la para mi incomprensible "Carretera perdida" y antes de la algo más diáfana "Mulholland Drive", "Una historia verdadera" es el ejemplo total de película "anti-lynchiana". Basada en un hecho real ocurrido en 1994, narra el viaje de un anciano (Alvin Straight, que conserva su nombre original en el filme) sobre su máquina segadora a través de miles de carreteras de los USA profundos para visitar a su hermano, que está enfermo y que vive en un pueblo a muchos kilómetros del suyo, y redimirse así de las cosas que hizo en el pasado, cosas que le llevaron a pelarse con él y a no volver a hablarle en años. 

En su camino, se encuentra a diversas personas con las que habla y comparte estancia o viaje. Y fin. Lo más sencillo, minimalista, realista y cotidiano que se puedan imaginar sale de la cámara de David Lynch en 1999 después de obras como "Cabeza borradora", "Terciopelo azul", "Twin Peaks" o "Carretera perdida". 

No hay metáforas visuales, no hay simbolismos, no hay onirismo (sólo un leve toque marca de la casa), no hay personajes estrambóticos, no hay una narrativa dislocada (al contrario, más lineal imposible). Y "Una historia verdadera" es una obra maestra con todas las letras.

Lynch retrata el viaje de este anciano (un conmovedor Richard Farnsworth en la que fue su última interpretación) y trata asuntos como las relaciones personales de todo tipo, la amistad, la muerte, la enfermedad, la vejez, el encuentro generacional, la familia, la solidaridad, la violencia, la guerra, el sentido de la vida y la redención y las segundas oportunidades (el tema principal de la película). 

Los diálogos son escuetos y directos, pero cargados de verdad y sinceridad. Los personajes son total y absolutamente cotidianos, perfectamente reconocibles por cualquiera. El paisaje protagónico es la Norteamérica profunda que el director suele dibujar siempre en sus obras, pero aquí es cien por cien realista, alejada de cualquier ensoñación y de cualquier ambiente enrarecido. La fotografía es una maravilla y pervive un tono crepuscular, pero nada malsano, sino delicioso y cálido, cargado de esperanza. 

"Una historia verdadera" es una joya y una demostración indiscutible de que David Lynch rueda lo que rueda porque quiere y no porque no sepa rodar otra cosa. Esta es una de sus mejores obras.

domingo, 25 de septiembre de 2022

CARRETERA PERDIDA. UNA PRECIOSIDAD VISUAL CON LA QUE NO CONECTO

CARRETERA PERDIDA de David Lynch - 1997 - ("Lost highway")

Me gusta mucho David Lynch. Creo que es un cineasta especial, con una personalidad única, y esto es algo que hasta sus detractores suelen confesar. Sin embargo, hay dos películas de él que no entiendo. Simplemente es eso: no las entiendo. Son ésta "Carretera perdida" y la que hasta ahora ha sido su última creación en forma de largometraje: "Inland Empire". 

Son dos de sus películas más herméticas y crípticas. Lo mismo les ocurre a otras dos: su debut, "Cabeza borradora", y "Mulholland Drive". Aparentemente, estas cuatro obras mantienen una estética y una narrativa similiar. Sin embargo, las dos últimas se me antojan, dentro de su estilo de cine metafórico, mucho más luminosas. 

En "Cabeza borradora" (la mejor de las cuatro según mi criterio) veo una denuncia del ahogo de la familia tradicional norteamericana, llena de frustración que engendra pesadillas y monstruos. En "Mulholland Drive" veo una crítica al Hollywood de hoy y a la industria del cine en general además de una disertación sobre la personalidad. 

En "Carretera perdida" y en "Inland Empire" no veo nada. Es triste, pero es así. No las entiendo. Ojo, esto no es malo en según qué tipo de historia: el surrealismo, el absurdo, el simbolismo, siempre han estado presentes en el cine. Pero a mi no me llenan el surrealismo, el absurdo y el simbolismo que son excesivamente cerrados. 

No me entero de nada en "Carretera perdida". Y eso que la he visto varias veces. Y todo lo que he leído de ella no me ha dejado satisfecho, y mucho menos las explicaciones de gente muy guay y muy "gafapasta" que ha intentado fardar de saber lo que quiere decir y que realmente está igual de perdida que el resto.

"Carretera perdida" es toda una experiencia visual y narrativa. Es una película con una estética preciosa, marcadamente "lynchiana", con una fotografía simplemente soberbia y con una banda sonora de ensueño y totalmente indefinible. 

Salta entre varias historias y las desquicia todas, se pasa por el forro la narrativa convencional (que no es nada nuevo, por otra parte, pero es una seña de identidad total de esta obra) y mezcla el thriller, el drama, el terror, el surrealismo, la psicodelia, el metacine y la metáfora visual. Es un filme para sentarse y dejarse llevar. Y a partir de ahí está el espectador que lo odia y el que se siente fascinado por él. Punto. 

A mi me deja frío. Le reconozco el mérito estético y sé que el cine de David Lynch es así y no hay que darle más vueltas, como lo es por ejemplo el de Luis Buñuel. Sin embargo, siempre preferiré al David Lynch de "Cabeza borradora" (película metafórica que sabe sugerir miles de mensajes y sensaciones identificables), "El hombre elefante", "Terciopelo azul", "Twin Peaks" o "Una historia verdadera". Y vosotros... ¿Habéis entendido "Carretera perdida"?

miércoles, 17 de noviembre de 2021

CORAZÓN SALVAJE. UNA FANTÁSTICA ROAD-MOVIE NEGRA CON EL ESTILO DE DAVID LYNCH

CORAZÓN SALVAJE de David Lynch - 1990 - ("Wild at Heart")

"Corazón salvaje", rodada después de la fantástica "Terciopelo azul" y contemporánea a la imprescindible y mítica serie "Twin Peaks", fue una de las películas más criticadas de David Lynch. 

A pesar de que ganó la prestigiosa Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes de 1990, recibió críticas bastante frías y algunas incluso negativas y se quedó con el sambenito puesto de "obra irregular" dentro de la filmografía de su creador. 

A mí me parece, sin embargo, una cinta magnífica. Creo que no llega al nivel de las mejores obras de Lynch ("Cabeza borradora", "El hombre elefante", "Terciopelo Azul", "Twin Peaks" o "Una historia verdadera") pero, desde luego, es una road-movie con una garra sin par y con un estilo perfectamente "lynchiano" y definido. 

"Corazón salvaje" está basada en una novela de Barry Gifford, creador de "Perdita Durango" (el personaje aparece aquí como secundario y lo interpreta Isabella Rossellini) y su asunto central vuelve a ser, una vez más, el de la lucha del bien contra el mal, el de la contraposición entre los Estados Unidos del Sueño Americano brillante y perfecto y la cara oscura que toda cultura y toda nación tiene en las sombras. 

Nicholas Cage, cuando escogía bien sus papeles y cuando no estrenaba tres o cuatro películas cutres hechas como churros por año, clava un papel magnífico, sentido y estrambótico, y lo mismo hace Laura Dern, que brilla con luz propia con una ternura sin par. 

Los secundarios no se quedan atrás, en especial una Diane Ladd que da auténtico miedo y un Willem Dafoe cuya aparición es breve pero que pone verdaderamente los pelos de punta.

La ambientación de la cinta es onírica, enrarecida, y está llena de violencia, de lirismo y de metáforas y simbolismos y referencias culturales, en este caso sobre todo a "El Mago de Oz", mientras que la banda sonora es perfecta y viene a la trama como anillo al dedo. 

David Lynch dibuja una Norteamérica profunda brutal, de pesadilla, pero también cargada de esperanza y llena de extraños oasis de luminosidad inesperada (el claroscuro continuo es su marca de la casa, por lo menos en su primera etapa), y teje un thriller cargado de acción potente, chispeante, con estilo. 

No entiendo, sinceramente, que "Corazón salvaje" haya sido y sea todavía tan desprestigiada. A mí me parece una obra más fantástica de un creador inimitable.

miércoles, 26 de mayo de 2021

TWIN PEAKS. EL RETORNO. UN REGRESO POLÉMICO Y PARA MÍ DECEPCIONANTE

TWIN PEAKS. THE RETURN de David Lynch y Mark Frost - 2017 - ("Twin Peaks. The Return")

Hago constar un hecho antes de comenzar con esta crítica: adoro a David Lynch. Es uno de mis directores preferidos, es un artista multidisciplinar originalísimo y con un estilo propio indiscutible que toca multitud de palos sin ningún tipo de miedo o prejuicio (desde el cine hasta la pintura pasando por la escultura o la música) y es un hombre que no tiene que demostrar absolutamente nada a nadie. 

Y para todos esos que dicen que siempre dirige lo mismo y que no sabe hacer "narrativa clásica", siempre recuerdo que ahí están dos obras maestras de la talla de "El hombre elefante" y "Una historia verdadera" para cerrar todas las bocas de un punterazo. 

Dicho todo esto, paso ya a decir lo que tengo que decir ahora: la tercera temporada de "Twin Peaks" me ha parecido un delirio infumable. Con todas las letras y con toda la tristeza. 

Las críticas están muy divididas en lo que respecta al retorno de esta mítica serie, y yo me posiciono claramente y sin medias tintas en las filas de esos que opinan que, directamente, este regreso es un timo. 

Y lo digo con todo el dolor de mi corazón, de verdad. Pero es que la decepción es mayúscula. Es más bien astronómica, diría yo. 

Entiendo que la serie vuelve tras veinticinco años cerrada (como ya se dijo en su precipitado desenlace de 1991) y que es muy difícil afrontar un proyecto así, más cuando toda la mitad de su segunda temporada era un despropósito comercial en el peor de los sentidos y cuando su mencionado desenlace era una huida hacia adelante a toda prisa producto de las circunstancias de un cierre apresurado y marcado por errores terribles fruto de una concepción de la producción televisiva muy desafortunada (por suerte, en parte, esto ya ha cambiado). 

También es normal que no todo el reparto original quiera volver a la serie a estas alturas. De hecho, algunos es que no podrían aunque quisiesen, porque desgraciadamente ya han fallecido: por ejemplo, Jack Nance o Catherine Coulson. 

Hay que hacer sustituciones o cerrar personajes sin tener al intérprete, y eso es bastante jodido para un guionista y para un director. Ok. Todo esto se entiende. Lo que no se entiende ya es que David Lynch y Mark Frost, autores de nuevo de toda la temporada, se hayan puesto a hacer lo que les ha ido viniendo en gana sin tener en cuenta para nada al espectador.

Vale, David Lynch es David Lynch, y ya sabemos como es una gran parte de su cine y de sus creaciones, tanto en el arte cinematográfico como en el pictórico o el musical (en el que ha grabado, por cierto, unos discos magníficos en los últimos años). 

David Lynch es un "lo tomas o lo dejas" radical, o un "lo amas o lo odias" sin término medio. Y desde luego, David Lynch, como he dicho, no tiene que demostrar nada de nada a nadie con cuatro décadas artísticas de una personalidad inimitable a sus espaldas. 

Ahora bien, a los demás tampoco tiene por qué gustarnos todo lo que hace, ni siquiera a los que habitualmente nos sentimos cautivados por lo que nos regala. 

Estimo muchísimo a los artistas que hacen lo que quieren hacer en el momento en el que quieren hacerlo sin tener en cuenta modas, tendencias, exigencias de mercado o posible y suntuosa recompensa monetaria. 

Pero la independencia total también tiene sus riesgos, y no por hacer un creador lo que le ha salido de las pelotas su creación va a ser buena. Hay mucho cine comercial terrible y hay mucho cine independiente intragable.

Esta tercera temporada de "Twin Peaks" tiene, desde mi punto de vista, un fallo gordo: que no es "Twin Peaks". Sencillamente, es otra serie. Su estilo está más cercano al de "Mulholland Drive" o "Inland Empire". 

David Lynch se pasa por el forro a la narrativa tradicional, rueda lo que le da la gana, coloca las metáforas que le da la gana, mete las escenas que le da la gana (algunas sin relación aparente con la trama principal) y, en general, repito, rueda lo que le da la gana. Eso no tiene por qué estar mal... Pero no en "Twin Peaks". 

Sí, aquí Lynch se debe a la serie que creó a principios de los años noventa. Porque para eso está haciendo su tercera temporada. Si no es capaz de seguir esta serie, que haga otra. 

Decepciona muchísimo todo esto, en especial porque la trama nueva no cierra tantos interrogantes como esperábamos, no respeta a muchos personajes clásicos (algunos salen un par de veces y fuera), no respeta las directrices originales de la historia, no muestra apenas al propio pueblo de Twin Peaks y los lugares "sagrados" que esperábamos encontrar de nuevo los fans y para colmo lo cierra todo de forma de nuevo abrupta y dejándose casi todo en el tintero otra vez. ¡Claro que decepciona todo esto! ¡Es que no puede ser de otra manera! Esto debería ser... Pues eso, "Twin Peaks". Y no lo es. 

Visualmente, la temporada es muy bonita, y me encantan, personalmente, esos efectos especiales de sabor analógico y las impresionantes ambientaciones que Lynch consigue. No hay que decir más de alguien con una visualidad tan inimitable (y tan mal imitada). Y hay momentos espléndidamente rodados. Momentos que dan mal rollo de verdad, juegos argumentales muy originales, juegos visuales idem, algunos gags muy solventes con el particular humor del director y, especialmente, algunas escenas tienen la nostalgia muy bien explotada y consiguen poner los pelos de punta a los fans de la serie de siempre. Todo esto está bien, pero no es suficiente.

La tercera temporada de "Twin Peaks" no tiene, por otra parte, solamente el problema de no ser "Twin Peaks". Tiene mucho, pero mucho, mucho "metraje morralla". Da la impresión de que David Lynch y Mark Frost han rodado todo lo que se les ha ido ocurriendo y luego en la sala de montaje no han cortado absolutamente nada. 


De hecho, la serie fue anunciada con nueve capítulos en un principio y ha acabado teniendo dieciocho, prácticamente el doble. 

Hay momentos alargados hasta la náusea, montones de escenas aisladas que no valen para nada, mucho sopor inútil y subtramas que se quedan colgando. 

La parte intermedia de la temporada me parece especialmente infumable: desde el capítulo 9 hasta el 15 es todo una sucesión de hechos enlazados o no que no avanzan casi nada de una trama que se alarga y se alarga para dejar paso luego a un final que, además de estar precipitado, tampoco es que resuelva gran cosa (aparte de dejar a todos los personajes colgando y quitar de en medio de forma penca a unos cuantos). 

Y miren que había material. Y un repartazo (la lista de actores y de cameos es absolutamente impresionante: trabajar con Lynch es muy jugoso: lástima que estén todos tan desaprovechados). Y hasta una colección de actuaciones de solistas y bandas enorme en el Bang Bang Bar (desde Eddie Vedder de Pearl Jam hasta Lissie o Au Revoir Simone pasando por Nine Inch Nails o The Veils). Y todo esto para nada, para una paja mental aburrida, sosa, sin apenas alicientes, que no respeta el material original. Una pena. 

Me duele decirlo, pero el retorno de "Twin Peaks", que era uno de los más esperados de los últimos años, ha sido un fiasco tremendo. Me ha costado terminarla. Y mucho.

martes, 25 de mayo de 2021

TWIN PEAKS. FUEGO CAMINA CONMIGO. LA FALLIDA PRECUELA DE LA SERIE DE LYNCH

TWIN PEAKS. FUEGO CAMINA CONMIGO de David Lynch - 1992 - ("Twin Peaks: Fire walk with me")

En 1992 David Lynch presentó la película "Twin Peaks. Fuego camina conmigo", su obra más vapuleada de entonces junto a "Dune" y en la que, buscando satisfacer tal vez a los seguidores de su gran serie "Twin Peaks", disgustados en su mayoría con su brusco y decepcionante desenlace, realizaba una precuela de dicha serie. 

La mayor parte del reparto original de la obra de la pequeña pantalla repite papel en "Twin Peaks. Fuego camina conmigo" exceptuando a Lara Flynn Boyle, que como Donna es sustituida (no sé por qué razón, tal vez ella no quería volver a esta interpretación) por Moira Kelly (que se adapta muy bien al personaje), aunque faltan algunos caracteres principales que, todo sea dicho, no tenían por qué aparecer en esta precuela. 

Repite la ambientación enrarecida, las metáforas visuales y los temas de la lucha del bien contra el mal y de la cotidianeidad que esconde monstruos de la obra lynchiana.

La película profundiza en la vida de la Laura Palmer anterior a su asesinato y la describe como una joven problemática sumida en un ambiente familiar terrible, mientras que esboza el comportamiento de los seres más próximos que la rodean y su razón de ser en la serie e introduce otros nuevos (interpretados por grandes nombres como Kiefer Sutherland o los cantantes Chris Isaak o David Bowie). 

La película no es desde luego una obra maestra y está limitada por todo lo que supone ser una precuela de una serie, serie que además es todo un producto de éxito mundial y de culto instantáneo: no hay tiempo suficiente para dar explicaciones satisfactorias a las tramas del universo en el que se ambienta que quedaron sin cerrar (y eso que el filme dura más de dos horas) y estas explicaciones son insuficientes en muchos aspectos porque no hay tiempo a pesar del mencionado largo metraje para cerrar una serie que estuvo en parrilla dos años y con montones de líneas argumentales en marcha simultáneamente. 

Por otra parte y dejando este evidente problema a un lado, la película, si uno ha visto su antecesora, cumple en todo momento a pesar de estos fallos: tiene el ritmo bien medido, el aspecto técnico es impecable, tiene personalidad visual y en los diálogos (muy buenos, como es habitual en Lynch) y desde luego siempre es entrañable reencontrarse con el mundo de una serie con la que uno disfrutó tanto. 

En fin, esta cinta que fue un fracaso total y que en muchos países (como en España) incluso se estrenó directamente en los videoclubs puede resultar fallida y desde luego tras obras como "Cabeza borradora", "El hombre elefante", "Terciopelo azul" o "Corazón salvaje" no tiene color, pero no significa eso que sea una película mala. 

"Twin Peaks. Fuego camina conmigo" es un complemento para la serie "Twin Peaks", y debe ser obligatoriamente entendida como tal. No hay otra forma posible de abordarla, con sus aciertos y sus defectos.

lunes, 24 de mayo de 2021

TWIN PEAKS. Y LLEGÓ DAVID LYNCH Y REVOLUCIONÓ LA TELEVISIÓN

TWIN PEAKS de David Lynch y Mark Frost - De 1990 a 1991 - ("Twin Peaks")

"Twin Peaks" es una serie mítica donde las haya. David Lynch la creó junto a Mark Frost a principios de los años noventa y marcó a toda una generación y, a pesar de haber ciertamente muerto de éxito como le ocurrió a otras igualmente míticas y alargadas innecesariamente como "Expediente X" o "Perdidos", ha quedado como una de las grandes obras maestras de la televisión de la historia. 

En su día, su curiosa mezcla sin fisuras de thriller, drama e historia sobrenatural cargada de metáforas visuales supuso toda una revolución en la pequeña pantalla, y sus estrambóticos y tiernos personajes cautivaron a las audiencias de todo el mundo. 

El asesinato de la ultraconocida Laura Palmer servía a Lynch y a Frost para desplegar el retrato completo, irónico, sardónico y socialmente muy agudo de una pequeña ciudad cualquiera de la Norteamérica profunda (Twin Peaks) en la que latían oscuros y terribles secretos (uno de los temas predilectos de Lynch que se pueden encontrar en películas como "Terciopelo Azul", "Corazón salvaje", "Carretera perdida", "Mulholland Drive" o "Inland Empire": la cotidianeidad nunca es "normal" y esconde siempre su parte irreal y malévola). 

La misteriosa y brutal muerte de la adolescente, muy popular en el lugar, era la locomotora de una trama en la que se mezclaba la violencia descarnada, el humor negro, el humor completamente freak, un toque de acción, un retrato generacional de finales de los ochenta y principios de los noventa, el surrealismo más puro y delirante y unos gags casi de comedia de situaciones. 

Y descubríamos que Palmer no era en absoluto la idílica y tierna jovencita que muchos pensaban que era: en la trama aparecen asuntos como la prostitución, las drogas, la corrupción, la mafia, los trapicheos políticos y empresariales, el maltrato doméstico, la marginación del diferente, los odios familiares, las rencillas generacionales irreconciliables y el otro gran asunto predilecto de Lynch, el de la lucha del bien contra el mal. 

"Twin Peaks" es un retrato, como he señalado, muy agudo y con crítica social de los USA profundos y de su vida de hipocresía, de apariencias y de falso y fracasado "Sueño Americano".

El otro punto fuerte que tenía la serie eran sus inolvidables personajes, que además estaban interpretados de maravilla y desbordaban carisma, desde la mencionada Laura Palmer (Sheryl Lee, que también interpretaba a su prima) hasta el legendario agente Dale Cooper (el por desgracia algo olvidado Kyle McLachlan) pasando por las inolvidables Donna Hayward y Audrey Horne (las también por desgracia olvidadas Lara Flynn Boyle y Sherilyn Fenn), por el perturbador Leland Palmer (excelente Ray Wise), por el sheriff Truman (Michael Ontkean), por la pérfida Catherine Packard (la estrella invitada Piper Laurie) o por el aterrador Bob (Frank Silva) -y son sólo unos ejemplos, porque la galería es bien amplia y está llena de fantásticos y originales secundarios como El enano bailarín, La Mujer del Leño, El Gigante o un agente del FBI completamente sordo interpretado por el propio David Lynch-). 

La ambientación era también plenamente "lynchiana": enrarecida, marcada por los sugerentes rincones en penumbra, con un poderoso aire de cabaret decadente, feísta pero con espacios naturales muy bellos (los paisajes de Twin Peaks están excelentemente fotografiados y han quedado para los anales) y con escenarios inolvidables como la mítica "Habitación Roja" (mil veces imitada y parodiada).

Hay que decir que "Twin Peaks", a pesar de sus innegables virtudes que revolucionaron la televisión en su momento, tiene tristemente una última parte verdaderamente desastrosa y un desenlace precipitado y para mí muy malo y cortado de un tajo. 

La serie, un éxito total que devino en una absoluta "twinpeaksmanía", fue por desgracia alargada innecesariamente para exprimir la gallina de los huevos de oro y, al igual que otras míticas como las mencionadas "Expediente X" o "Perdidos" (ambas, como ésta, marcaron a generaciones), cayó finalmente por su propio éxito. 

La primera temporada de la obra, de ocho capítulos, es absolutamente impecable, mientras que la segunda, de 22 episodios (se nota el desequilibrio creado por el alargamiento artificial), empieza de manera igualmente perfecta hasta que en su séptimo capítulo, y por exigencias de la ABC, Lynch y Frost son obligados a mostrar al asesino de Laura Palmer (en un capítulo mítico, todo hay que decirlo). 

Posteriormente, los siguientes dos episodios resuelven la trama de este asesinato y, a partir de aquí hasta el final de la serie, la historia se alarga trece capítulos más en los que la introducción de Windom Earle, un excelente nuevo villano (maravilloso Kenneth Welsh) no consigue levantar el vuelo y "Twin Peaks" se sume en una triste decadencia. 

El personaje de Earle es un personaje excelente: un villano redondo, con carisma, que da mal rollo y con diálogos inteligentes pero que, por desgracia, viene desfasado en un mal momento para la serie, momento en el que Lynch y Frost se desentienden de ella bastante para dedicarse a otros proyectos y todo cae en manos de directores invitados y los productores de la obra, que se dedican a introducir nuevos enigmas que no tienen la fuerza de los de los mencionados Lynch y Frost y a meter a lo bestia trios amorosos para casi todos los personajes principales, un recurso tosco propio de telenovelas baratas que lastra muchísimo y sin remedio posible al conjunto.

Es una pena, pero personajes geniales como los interpretados por los jovencísimos Heather Graham, David Duchovny o Billy Zane (un casting excelente en su día) o el mencionado Kenneth Welsh, todos introducidos para insuflar aire fresco tras el capítulo que revela la identidad del asesino de Palmer, no ayudan a levantar el vuelo a una serie que se termina perdiendo en historietas amorosas que no llevan a ninguna parte y que se acaban tornando soporíferas y repetitivas. 

Para colmo, se quitan de encima con una excusa cutre al personaje de James Hurley (James Marshall), un personaje básico de la historia que es despachado de buenas a primeras y que se queda sin cerrar (cómo odio cuando hacen esto en las series, cuando no se curran en condiciones la salida de caracteres protagónicos e improvisan cualquier chorrada). 

Todo esto, por supuesto, repercutió en la audiencia, que cayó como no se pensaba que iba a caer y que obligó al cierre precipitado de la serie, que termina en un brusco capítulo que ya si dirigió de nuevo David Lynch (convencido para que retornase) y que, a pesar de tener momentos míticos, dejaba numerosas incógnitas abiertas y también bastantes arcos argumentales de personajes a la mitad. 

Fue una pena, pero la historia se ha repetido muchas veces con productos que "mueren de éxito". De todas formas, "Twin Peaks" como conjunto es una maravilla, un clásico que todos deberían disfrutar cuya primera temporada es una obra maestra y cuya segunda, hasta el mencionado capítulo siete, es igualmente una creación magna.

No me olvido de decir lo que se sabe ya: que la serie volvió en 2017 de la mano de David Lynch otra vez. Pero de esta nueva temporada hablaré en los próximos días, porque por sus características y por su estreno y su polémica se merece un apartado especial para ella sola. Mañana, la película de 1992.