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domingo, 22 de noviembre de 2020

SCHULZ, CARLITOS Y SNOOPY. LOS CLAROSCUROS DEL CREADOR DE PEANUTS


 SCHULZ, CARLITOS Y SNOOPY: UNA BIOGRAFÍA de David Michaelis - 2009 - ("Schulz and Peanuts: A Biography")

Hace aproximadamente un mes comenté, en la etiqueta de "cómics", la obra magna de Schulz: "Peanuts". "Peanuts", valga la redundancia, supuso un antes y un después en el mundo de las tiras: cambió su historia a lo largo de los cincuenta años en los que fue publicada prácticamente sin interrupción.

Charles M. Schulz dejó a su muerte 17.000 de estas tiras y un imperio gigantesco del merchandising basado en sus personajes que, para venir de él solo, resultaba muy impresionante, ya que llegó a hacerle sombra en su momento de florecimiento máximo al mismo imperio de Walt Disney.

Para entender a este inimitable autor recomiendo muchísimo esta biografía: "Schulz, Carlitos y Snoopy". Su escritor es el periodista norteamericano David Michaelis, y el trabajo de investigación y de análisis que ha realizado para sacarla a la luz me parece espectacular.

En un estilo ágil pero muy descriptivo, y a lo largo de más de 600 páginas de interesantísimos datos y reflexiones, este ensayista nos lleva por una biografía que pocas personas conocen pero que es, además de extremadamente interesante, básica para comprender tanto al creador de estas tiras como a la sociedad norteamericana de su momento (que en muchos aspectos no ha cambiado casi nada).

"Peanuts" fue un gran éxito casi instantáneo y se convirtió en la tira más importante e influyente de los Estados Unidos y de más allá: llegó a 75 países y se publicó ininterrumpidamente desde 1950 hasta el año 2000, en el que Schulz falleció a los 77 a causa de un cáncer de colon.

Tuvo merchandising de todo tipo, especiales televisivos, películas, y solamente creaciones como "Garfield" de Jim Davis o "Calvin & Hobbes" de Bill Watterson (o fuera del mercado de los USA la "Mafalda" del argentino Quino) le pudieron hacer algo de sombra después de muchos años de hegemonía prácticamente total e indiscutible.

Bajo esta historia de triunfo, sin embargo, y como es de esperar, hay mucho, muchísimo más. Porque Charles M. Schulz, que llegó a ser una celebridad en vida que recibía montones de cartas de sus fans y hasta visitas inesperadas en su gran mansión, que se hizo millonario y que llegó a tener su propio centro de entretenimiento basado en sus personajes, era un personaje complejo y con muchos problemas que arrastraba desde la infancia y que le lastraron parte de su vida adulta.

A pesar de su triunfo en una sociedad, la norteamericana, que valora esto por encima de todo, Schulz no fue feliz de forma ininterrumpida. 

Su infancia fue "normal" salvo por, como él contaba, el acoso típico al que los niños matones de su colegio y de su barrio sometían a los que veían más débiles, que él siempre recordó con rencor. Sin embargo, se crió en un hogar estable, con un padre que tenía su propia barbería y que mantenía bien a la familia.

Su juventud, sin embargo, fue bastante desgraciada: su madre murió tras un cáncer largo y brutal justo el mismo día en el que él tuvo que marcharse a luchar como soldado en Europa a causa de la Segunda Guerra Mundial.

La contienda, por suerte para él, le pilló ya en su etapa final y apenas cogió un arma, mientras que en el ejército destacó como un recluta inteligente y querido por sus compañeros y superiores. A pesar de ello, el trauma ya estaba allí, y le quedó para toda la vida.

Luego, llegó el éxito con "Peanuts" (tras una breve etapa con su tira antecedente, llamada "Lil's Folks" y publicada en uno de los diarios de St. Paul, su ciudad natal de Minnesota) y su matrimonio, y también llegaron sus hijos y un hogar supuestamente idílico que nadaba en la abundancia.

A pesar de esto, Schulz, como he dicho, no fue feliz en todas las etapas de su vida. David Michaelis nos narra su ascenso vertiginoso a la fama mientras también despieza sus problemas amorosos y su matrimonio fracasado, su imposibilidad de dejar atrás su pasado (por lo cual se refugió en sus tiras, en las que trabajó prácticamente todos los días de su vida), su frustración sexual y amorosa cuando la relación con su primera mujer se fue a pique, su competitividad brutal en lo que era su profesión, competitividad que le llevó a no aceptar a quien pudiese siquiera hacerle la más mínima sombra (por ejemplo, Jim Davis con su "Garfield", que fue un competidor suyo tardío pero al que miró con malos ojos) y su engreimiento de "hombre hecho a sí mismo" (algo muy típico de tantos norteamericanos que se hacen ricos).

También están sus puntos luminosos, ojo: Schulz fue una persona que vivió para su familia y que siempre fue responsable con ella, que crió a una hija que no era suya como si lo fuese (la hija que tuvo su primera mujer con otro hombre) y que entregó muchísimo dinero para ayudar a personas en situación de pobreza o de marginación social.

Su historia viene a ser una clásica historia de luces y sombras de una clásica persona de éxito de los USA. En última instancia, define muy bien a la sociedad ultracapitalista de este país, obsesionada con las apariencias y con el triunfo monetario y social pero que en su interior esconde cientos de frustraciones cotidianas que destrozan por dentro incluso a sus individuos más exitosos (y más en los tiempos en los que tuvo que vivir Schulz, que nació en 1922).

David Michaelis narra todo esto además de una forma muy dinámica y, lo que es más importante y esclarecedor, apoyando su trabajo y sus comentarios en las propias viñetas del autor colocadas a modo de ejemplo.

En todas las etapas de la vida de Schulz acompaña las páginas de tiras suyas. De primera mano conocemos así sus miedos, sus deseos, sus frustraciones, sus momentos más felices y también los más oscuros. 

También se exploran los supuestos paralelismos entre sus personajes y los personajes reales que pasaron por su vida. Los más importantes: el mismo Charlie Brown y la gritona Lucy.

Charlie Brown se llamaba igual que un amigo de Schulz que, homosexual en años de profunda homofobia e intolerancia como los cuarenta o los cincuenta, se pasó media vida depresivo y alcoholizado.

Lucy, por otra parte, tenía muchos elementos, al parecer, de la mencionada primera mujer de Schulz, Joyce, de carácter supuestamente brutal y dominante y de la que acabó divorciándose tras muchos años de matrimonio fallido y agrio.

Él siempre dijo no obstante que los personajes de "Peanuts" eran facetas de él mismo, que representaban ideas que tenía sobre diferentes personalidades o problemas vitales. A pesar de todo, creo que los mencionados paralelismos que presenta Michaelis son más que razonables.

"Schulz, Carlitos y Snoopy" me parece una biografía excelente y un lúcido ensayo que bucea más allá de la vida de su autor de marras para retratar, una vez más, el lado oscuro del triunfo en la sociedad de los Estados Unidos. No puedo dejar de recomendarla: es verdaderamente excelente y reveladora, y va más allá de su tema básico para dibujar un contexto histórico y sociológico completo casi universal.

sábado, 17 de octubre de 2020

LA PELÍCULA DE PEANUTS. BELLA, DIVERTIDA Y RESPETUOSA CON EL CÓMIC DE SCHULZ

CARLITOS Y SNOOPY: LA PELÍCULA DE PEANUTS de Steve Martino - 2015 - ("Snoopy and Charlie Brown: The Peanuts Movie")

"Peanuts", la cual comenté ayer en este mismo blog, es posiblemente la tira de prensa más influyente de la historia de las viñetas. 

Sin embargo, aunque ha tenido varias adaptaciones a los medios (y son muy famosos sus especiales de Navidad para la televisión) nunca tuvo una película "grande" hasta el año 2015. 

Steve Martino, director de "Horton" y "Ice Age IV: La formación de los continentes", con producción de Blue Sky Studios, se encargó de ella. 

"Carlitos y Snoopy: La película de Peanuts" mantiene todo el espíritu original de los cómics en los que se basa y está realizada con una animación deliciosa. 

La esencia de las tiras se repite en una historia de superación y sobre la necesidad de creer en uno mismo de corte a cotidiano, a veces incluso minimalista, animado por escenas de acción en las que el inolvidable Snoopy entra en mundos fantásticos en los que vive grandes y delirantes aventuras (una de las constantes de sus gags de las viñetas). 

El humor es también el de estas tiras: es fino y entrañable, pero inteligente e irónico cuando tiene que serlo, y tiene esa capacidad del buen producto para niños y para adultos que es capaz de encandilar a las personas de todas las edades. 

Los personajes, todos niños como ya saben, son una explosión de carisma y ternura y representan a la perfección los estratos sociales y los caracteres de la vida adulta a la que tendrán que enfrentarse en el futuro. 

Además, la animación, como he dicho, es totalmente deliciosa: mezcla las influencias del "clasicismo" de la obra del papel en la que se basa y las adapta en 3D pero sin perder en ningún momento el respeto por el material original. 

"Carlitos y Snoopy: La película de Peanuts" es una joyita de la animación que nadie debería perderse. Nostálgicos del cómic o personas que nunca lo hayan leído.

viernes, 16 de octubre de 2020

PEANUTS. CINCUENTA AÑOS DE LUCES Y SOMBRAS DEL SER HUMANO

PEANUTS de Charles M. Schulz - De 1950 a 2000 - ("Peanuts")

De "Peanuts" voy a hacer un recorrido básico, muy básico. Ni lo tengo todo de esta titánica saga de tiras, ni tampoco lo he leído todo. Sin embargo, sí que he leído mucho sobre su creador, Charles M. Schulz, y sí que llevo desde que era un niño disfrutando de sus personajes.

"Peanuts" tiene un antecedente llamado "Lil'l Folks", muy similar en temas y en estilo, aunque primigenio todavía y menos depurado, que empezó a publicar en 1947 en el "St. Paul Pioneer Press.", uno de los diarios de St. Paul, su ciudad natal (una ciudad que está unida a la propia Minneapolis, la gran ciudad del estado de Minnesota).

"Lil'l Folks" se imprimió durante dos años y llegó a muchísimo público de toda su área metropolitana y en 1950, tras muchos avatares, acabó "reciclándose" en "Peanuts" (con numerosos cambios) después de que Schulz firmase un contrato con la United Feature Syndicate que la colocó en siete periódicos de los USA. A partir de aquí, todo fue un éxito constante y explosivo.

"Peanuts" (cuyo nombre, impuesto por la compañía, al autor nunca le gustó), llegó a las estrellas con rapidez y se convirtió en la tira más importante e influyente de los Estados Unidos y de más allá: llegó a 75 países y se publicó ininterrumpidamente desde aquel 1950 hasta el año 2000, en el que Schulz falleció.

Tuvo merchandising de todo tipo, especiales televisivos, películas, y solamente creaciones como "Garfield" de Jim Davis o "Calvin & Hobbes" de Bill Watterson (o fuera del mercado de los USA la "Mafalda" del argentino Quino) le pudieron hacer algo de sombra después de muchos años de hegemonía prácticamente total e indiscutible.

"Peanuts" supuso un antes y un después en el mencionado mundo de las tiras. A lo largo de sus cincuenta años de existencia ininterrumpida, cambió sus reglas. No solamente porque hizo a los niños protagonistas y los equiparó a adultos en sus sentimientos y pesares cotidianos, sino porque Schulz creó un mundo inimitable de lirismo con episodios surrealistas (como los del perro Snoopy en su "avión") en el que reflejó las cuestiones sociales, morales, filosóficas, religiosas y humanas de cinco décadas de cambios sociales constantes.

El humor de Schulz, que era una persona religiosa pero también tolerante y que se cuestionaba muchas cosas, parece simple, pero es en realidad complejo. Puede cautivar a un niño y golpear sin piedad a un adulto. 

Los pequeños de "Peanuts" viven en una cotidianeidad con toques de realismo mágico donde los mayores nunca están presentes (sólo fuera de plano -y en las adaptaciones animadas hablan de forma ininteligible-). Les acompañan animales humanizados y pensantes, y también incluso objetos con sentimientos (como un colegio con vida propia).

Como he dicho, se tratan todo tipo de cuestiones: encontramos frustraciones vitales de toda clase, y miedos cotidianos, y soledad, y caracteres difíciles, y discusiones diarias, y apatía, y terror a lo desconocido, y paso a la edad adulta, y contradicciones ideológicas y morales, y recuerdos de la guerra (Schulz fue soldado en la Segunda Guerra Mundial), y líos filosóficos, y dilemas éticos, y digresiones religiosas. Eso, como poco. Porque insisto: son cincuenta años de tira. Cincuenta años para analizar.

Los personajes de Schulz son, además, una parte indisoluble del imaginario cultural colectivo no solamente de los USA, sino mundial.

En especial, Charlie Brown (llamado Carlitos en España), un niño que a pesar de ser extremadamente inseguro nunca se rinde y nunca deja de luchar, y su perro Snoopy, que en muchos momentos llegó a ser el protagonista total de la tira (y Schulz hubo de equilibrar esto sacando más a otros personajes).

También son básicos el pájaro Woodstock (llamado Emilio en España), que representa la idea de sentirse pequeño ante el mundo; la desagradable y autoritaria Lucy y su hermano Linus, un intelectual "atado" a su mantita de la seguridad; la pragmática hermana del protagonista Sally Brown; el músico Schroeder o la brutalmente directa y sencilla Peppermint Patty.

Por supuesto, hay más: cincuenta años dan para mucho. "Cochino", que siempre va con una nube de suciedad flotando a su alrededor; Franklin, que fue el primer personaje negro de la tira (que propició que racistas le enviaran cartas airadas a Schulz) o Marcia, la eterna acompañante de Peppermint Patty.

También hay caracteres que, con la evolución del cómic a lo largo de los años, fueron perdiendo su importancia y acabaron desapareciendo sin explicaciones, como Patty o Shermy, que estaban en los inicios de la tira pero que no se desarrollaron lo suficiente y que fueron eclipsados por otros, o Charlotte Braun, que era una niña todavía más gritona y brutal que Lucy y que fue eliminada de la serie por Schulz ante el odio que muchos fans le tenían.

Quedan en el tintero, y siempre lo han estado, los supuestos paralelismos entre estos personajes de "Peanuts" y personas reales de la vida del autor. 

Entre ellos, la identidad real de Charlie Brown, que se llamaba igual que un amigo suyo que, homosexual en años de profunda homofobia e intolerancia como los cuarenta o los cincuenta, se pasó media vida depresivo y alcoholizado.

También es polémica la de Lucy, con muchos elementos, al parecer, de la primera mujer de Schulz, Joyce, de carácter supuestamente brutal y dominante y de la que acabó divorciándose tras muchos años de matrimonio fallido y agrio.

Él siempre dijo que los personajes de "Peanuts" eran facetas de él mismo, que representaban ideas que tenía sobre diferentes personalidades o problemas vitales.

Schulz dibujó esta tira hasta meses antes de su muerte, el 12 de febrero del año 2000, a causa de un cáncer de colon. Solamente estuvo sin dibujar, valga la redundancia, sus dos últimos meses y pico de vida, y debido a encontrarse demasiado enfermo como para hacerlo.

Dejó la friolera de 17.000 tiras y un imperio del merchandising que, para venir de una persona sola, resulta impresionante, ya que llegó a hacerle sombra en su momento de florecimiento máximo al mismo Walt Disney.

"Peanuts" es parte de nuestra cultura para siempre. Es una delicia en todas sus épocas, y nos retrata con todas nuestras luces y sombras. Recomiendo leer el ensayo de David Michaelis "Schulz, Carlitos y Snoopy" (que comentaré aquí en estos días) para comprender mejor todo lo que implicó a todos los niveles en su día este cómic inolvidable.