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miércoles, 19 de marzo de 2025

AMENAZA EN EL AIRE. UN TELEFILM MEDIOCRE IMPROPIO DE ALGUIEN COMO MEL GIBSON

AMENAZA EN EL AIRE de Mel Gibson - 2025 - ("Flight Risk")

De la corta pero en general magnífica filmografía de Mel Gibson, esta recién estrenada "Amenaza en el aire" me parece su película más floja con mucha, mucha, muchísima diferencia. Es más: apenas reconozco en ella nada de su autor tras las cámaras.

Mel Gibson podrá gustar más o podrá gustar menos, pero su concepción del espectáculo de corte realista, que a veces se gira para lo clásico y a veces para lo descarnado, es espectacular, valga la redundancia, y esto es algo que incluso sus detractores reconocen en muchas ocasiones. No hay ni rastro de esto en esta cinta que nos ocupa.

"Amenaza en el aire" parte de una buena idea: un thriller en una avioneta con tres personajes. Espacio reducidísimo, peligrosísimo y estimulante sobrevolando extensiones naturales desiertas y largas de Alaska. Pero no está bien aprovechado, porque, aunque tiene algunos toques interesantes, el conjunto a nivel de guión es de lo más mediocre en líneas generales y el espectáculo visual es muy discretito, tanto que parece de serie B en bastantes momentos, carente de presupuesto.

Aunque los personajes son de partida carismáticos, acaban los tres siendo bastante tópicos. Michelle Dockery, Mark Wahlberg y Topher Grace daban para mucho más. No es culpa de ellos: es del mencionado guión. Insisto: empieza con focos interesantes, pero acaba tomando derroteros esperables, tópicos, de thriller de telefilm predecible de domingo por la tarde.

Luego, esa espectacularidad propia de su director ni está ni se la espera: tras sus habituales películas históricas me apetecía mucho ver a Gibson dirigiendo acción, pero me he dado con un canto en los dientes porque hay en esta obra suya una notable falta de medios (o un notable mal empleo de medios) y una notable dejadez en la realización y en la producción. Insisto, aún a riesgo de ponerme pesado: esto parece una película directa a televisión (o a plataforma) totalmente impropia de alguien como es quien la firma.

No puedo decir tampoco que "Amenaza en el aire" no entretenga, ojo, porque entretiene. Y no resulta ridícula, ni da vergüenza ajena, ni aburre, ni es especialmente larga. Pero es pura sosez, puro refrito, puro salir adelante y puro olvido a los pocos días de haberla visto. Inexplicable algo así en la filmografía de alguien que nos ha regalado cosas como "Braveheart" o "Apocalypto".

jueves, 21 de noviembre de 2024

HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE. UNA PATRIOTADA, SÍ, PERO MUY BIEN RODADA Y NO EXCESIVA

HASTA EL ÚLTIMO HOMBRE de Mel Gibson - 2016 - ("Hacksaw Ridge")

Diez años tardó Mel Gibson en volver a ponerse tras las cámaras desde la genial "Apocalypto", y volvió con su amado género histórico y en concreto esta vez con el bélico. 

Aunque hay que decir antes que nada que "Hasta el último hombre" es una patriotada con mensaje religioso, también hay que decir que está muy pero que muy bien dirigida y que, si bien tiene los mensajes que tiene, tampoco abusa el director demasiado de ellos. Ni el mensaje patriotero es cansino más allá de lo esperable ni el religioso es proselitista a lo bestia. 

En fin, cada cual tiene derecho a transmitir también las ideas que le de la gana, pero si las transmite con dignidad y sin demagogias baratas, mejor. 

Un magnífico Andrew Garfield es un joven que quiere luchar a toda costa por su país durante la Segunda Guerra Mundial pero cuyo credo religioso le impide tomar un arma: su encaje en el ejército va a ser difícil y va a estar lleno de obstáculos. 

Mel Gibson retrata el tesón, la cabezonería de este joven y su lucha por ir a la guerra sin luchar pero para ayudar como médico en el terreno. Todo se presta a interpretaciones ambiguas, y lo cierto es que el filme, si bien como he dicho es una patriotada, también tiene un mensaje antibelicista claro, representado en el padre del protagonista (un excelente como siempre Hugo Weaving), que vive traumatizado y lleno de odio por haber perdido a todos sus amigos en la Primera Guerra Mundial y, también, en el hecho de que los japoneses rivales de los estadounidenses son retratados en toda su brutalidad pero sin maniqueísmo, pues se deja claro en varios segmentos del filme que ellos también son víctimas de su sociedad dictatorial, belicosa y represiva.

Parece llegar "Hasta el último hombre" a la conclusión de que la guerra es algo horrible pero que a veces es inevitable y que en esos momentos hay que luchar o ayudar al país de cada uno como cada uno pueda. Que cada cual saque su conclusión. 

El resto está como he dicho muy bien rodado. La ambientación es excelente, los actores están muy bien todos, el inserto documental final cumple sin ñoñerías ni bobadas y, sobre todo, las escenas bélicas son de alto voltaje: el mejor Mel Gibson director se luce aquí y brilla en unos momentos brutales, sin concesiones, dolorosos, tensos y muy sangrientos y realistas.

Al filme le sobran tal vez veinte minutos de metraje (se hace algo largo y se repite en su final, pienso) y tiene una última batalla que se pasa un pelín con el mencionado asunto del patrioterío azucarado. Sin embargo, es en todo momento una propuesta buena de un director que empezó exclusivamente como actor y que sabe siempre hacerse respetar tras las cámaras.

lunes, 11 de marzo de 2024

APOCALYPTO. LA CAÍDA DEL MUNDO MAYA EN TODO SU REALISMO SEGÚN MEL GIBSON

APOCALYPTO de Mel Gibson - 2006 - ("Apocalypto")

Creo que la visión del cine histórico de Mel Gibson es insólita, sin concesiones y originalísima y "La pasión de Cristo" y sobre todo "Apocalypto" son los ejemplos perfectos de esto. Especialmente esta última, que hoy comento y que para mí es su mejor película hasta la fecha y que está centrada, además, en la cultura de los mayas, muy poco tratada en el séptimo arte. 

Sin ningún tipo de prejuicio, Mel Gibson presentó en 2006 una cinta histórica que mezclaba el aire de documental con el cine de acción y que fue rodada en escenarios completamente naturales, en el idioma maya, con actores no conocidos y con extras de comunidades aisladas. 

"Apocalypto" es una experiencia irrepetible a todos los niveles. La primera parte del filme muestra cómo una comunidad pacífica es arrancada con una crueldad sin par de su mundo de paz. La tribu de los protagonistas vive felizmente de la caza, lo que se muestra en unos primeros momentos cargados de tranquilidad y de humor. La sombra de la amenaza aparece sin embargo muy presente: el espectador empieza a temer que algo va a ocurrir.

Después, el poblado es invadido y destruido y la tribu esclavizada y llevada, a lo largo de un interminable y penoso camino selvático, hasta la gran ciudad, en la que van a ser sacrificados a los dioses. 

Es magistral la forma en la que Gibson introduce al público en la pesadilla del cautiverio. La violencia se desata con una brutalidad terrible que, unida al extremo desprecio por la vida humana que tienen los captores, contrasta poderosamente con los esplendorosos y bellísimos paisajes naturales que se muestran durante este viaje, que ensalzan la naturaleza frente a la mencionada ciudad, mostrada como un lugar de polvo y de ruinas, de decadencia, de perversión, de miedo y de supersticiones. 

En dicha ciudad, los espectadores pasan momentos de horrible tensión frente a las pirámides de los dioses: Gibson hace el trayecto largo y lento a propósito, y especialmente agónico en el ascenso al zigurat. Llegan escenas muy duras: los sacrificios, mostrados con gran lujo de detalles. Es entonces cuando el formato del filme cambia radicalmente, cuando un golpe del destino permite que uno de los protagonistas pueda huir de regreso a la selva.

Finaliza un tramo de “Apocalypto”, más o menos su primera mitad, que no ha sido más que un documental de ficción sobre el proceso de captura y sacrificio que se practicaba en la época. Viene ahora una pura película de acción: el protagonista escapa y sus captores le persiguen. Pero la jungla no es la ciudad, y aquí el antiguo cautivo es el poderoso y el que toma las riendas, desatando un combate contra sus enemigos que se asemeja al de un filme bélico y que tiene ciertos parecidos con las luchas que se muestran en películas como "Depredador" o en las de la saga de "Rambo". 

Con una cámara frenética Gibson desmadeja una contienda también frenética que no deja parar un segundo al espectador. El protagonista es ahora el que da caza a los que le cazaron a él y se reafirma como protector de su tribu exterminada y de su familia. La película es extensa y agónica, pero es lo que busca: los momentos de tensión y terror son magistrales. Gibson quería que se pasase mal con ella, y lo consigue con creces. 

Por supuesto, la obra sigue desatando polémica en lo referente a la visión que da sobre la cultura maya. Es cierto que, en lo que se refiere a esta civilización, Gibson muestra todo lo horrible y tétrico que en ella existía (las guerras, la esclavitud, los sacrificios, los juegos crueles...) sin haber enseñado también, por ejemplo, lo avanzados que estaban en matemáticas, en arquitectura, en pintura, en agricultura o en medición del tiempo (entre otras miles de cosas). 

Claro que, por otra parte, el mundo maya que se muestra es el que se está descomponiendo y el que avanza hacia su destrucción entre guerras, conspiraciones, malas cosechas, epidemias... Imaginen por un momento que, ante un "peplum", se desatase la polémica porque dicha película mostrase, por ejemplo, combates de gladiadores. ¿Por retratar este juego romano denigrante se está atacando a la cultura clásica occidental? Yo creo que no. 

jueves, 11 de enero de 2024

LA PASIÓN DE CRISTO. UNA OBRA DE PROPAGANDA VISUALMENTE APABULLANTE

LA PASIÓN DE CRISTO de Mel Gibson - 2004 - ("The Passion of The Christ")

"La pasión de Cristo", proponiéndoselo o no, fue una de las películas más polémicas del año 2004 y posiblemente de su década. La tercera cinta como director de Mel Gibson llegó arrasando en las taquillas (fue un éxito abrumador) con su propuesta, que recuerdo que fue llamada en su momento "gore teológico".

Basada en el Nuevo Testamento de La Biblia y en los evangelios de Marcos, Mateo, Lucas y Juan, la película, de propaganda cristiana, es una representación de la agonía de Jesucristo hasta el momento de su retorno de entre los muertos. 

No hay más: se ciñe a este mencionado momento concreto, valga la redundancia, y delinea todo su drama alrededor de la tortura que sufrió de parte de los judíos y de los romanos antes de ser colgado en la cruz. No innova ni se sale de las líneas básicas de los textos sagrados en los que se basa. No aporta nada nuevo en lo argumental, en otras palabras. Sin embargo, sí que fue un filme bastante interesante, y lo dice uno que es ateo y que habitualmente no se siente nada atraído por los hoy cada vez menos frecuentes productos cinematográficos religiosos. 

Es interesante por su hoy ya mítica propuesta "gore": "La pasión de Cristo" es una verdadera brutalidad; el protagonista es sometido a toda clase de vejaciones y de torturas y Gibson lo rueda todo sin dejarse nada y sin correcciones políticas de ningún tipo en este sentido. El filme duele, sangra de verdad y presenta la peor escalada de violencia que todavía hasta este momento ha sufrido un Jesucristo cinematográfico. 

Los efectos especiales en este sentido son excelentes y la recreación tras la cámara es descorazonadora y sádica, estremecedora y sin concesiones. No en vano, leo que propocó desmayos y huidas de las salas de cine en alguna que otra localidad beata y ultrareligiosa de la Norteamérica profunda.

El otro aspecto destacado de la obra es su representación histórica, que sentó las bases de la posterior y excelente "Apocalypto", la cuarta película de Gibson: rodada en latín, hebrero y arameo, los tres idiomas básicos de la época en la zona de Jesusalén, presenta una Edad Antigua realista en todos los ámbitos; edificios descuidados, calles sucias, gentes mugrientas e incluso palacios y tempos que verdaderamente resultan cutres. Es mil veces más creíble esta Jerusalén que cualquiera de las de la edad dorada del cine religioso de Hollywood. 

La visión histórica de Mel Gibson en sus dos últimas creaciones es verdaderamente novedosa y destacada (su mencionada visión de los últimos días del mundo maya, también polémica, así lo sería de nuevo). 

"La pasión de Cristo", como película de propaganda cristiana que cuenta una vez más lo que ya todos nos sabemos de memoria, no tiene ningún interés. Sin embargo, su aspecto técnico es del todo una delicia para los sentidos y aporta nuevos caminos a la hora de rodar un cine histórico más realista que, en grandes superproducciones por lo menos, no habían sido explorados, por lo menos de esta forma que trata de ser en todo momento fidedigna a lo que supuestamente fue el tiempo que en el filme se retrata. 

El actor Jim Caviezel, por cierto, está excelente en su sufrido papel protagónico, y no es un papel fácil; eso también quería añadirlo porque creo que sin él y sin su interpretación cruda la película no habría sido tan efectiva.

jueves, 7 de septiembre de 2023

BRAVEHEART. LA GRAN PELÍCULA ÉPICA HISTÓRICA DE MEL GIBSON

BRAVEHEART de Mel Gibson - 1995 - ("Braveheart")

“Braveheart” es una película para ver sin prejuicios. Puede gustar más o menos Mel Gibson, pero hay que olvidar esto tanto como si es el caso como si no lo es para afrontarla y sacarle el máximo partido. Hay que sentarse frente a la pantalla y hacerse a la idea de que lo que se va a ver es una película épica al uso, de esas con gran reparto, banda sonora muy bonita, dramatismo efectista, excelente fotografía, realistas escenarios, rico vestuario, esplendorosas escenas abarrotadas de extras y, por supuesto, manipulación histórica, y de la más irreal y descarada. 

Pero bueno… tampoco importa demasiado con un filme de estas características. Salvando las distancias, “Braveheart” es un “Los Diez Mandamientos”, un “El Cid”, un “Espartaco” o un “Ben-Hur” de los años noventa (como algunas de ellas, falsea parte de la historia real en la que se basa).

“Braveheart” es, precisamente por todo esto, tan disfrutable como tantos filmes clásicos épicos (y como lo es su compañera de década "Gladiator", otro descalabro histórico tremebundo pero bellísimo). 

Realmente, y no se puede negar, Mel Gibson hace en ella una labor excelente en todos los sentidos. El guión de Randall Wallace presenta a un personaje perfecto para este tipo de filme: un héroe libertario de fondo bondadoso pero implacable con sus enemigos que no cede ante nada. Éste es el Wallace de Randall Wallace y de Mel Gibson, y está bien.

En la película encontramos lo de siempre: el amor, la amistad, la venganza, el odio, el patriotismo, la búsqueda de la libertad… A veces manipulados por el montaje y la banda sonora, a veces realmente bien llevados. 

El envoltorio es el de la acción, el de las grandes batallas, el de las escenas de amor intimistas, el de los desenlaces de brutales catarsis… Todo en escenarios naturales, con un excelente reparto y con un gran ritmo. 

“Braveheart” puede gustar y emocionar sin problemas. Para eso está hecha: para gustar a todo el mundo (o a casi todo el mundo). Tampoco es malo ¿no? Mientras se trate de un cine comercial aceptable... ¡Viva la historia-ficción!

domingo, 11 de junio de 2023

EL HOMBRE SIN ROSTRO. EL MAGNÍFICO DEBUT DE MEL GIBSON COMO DIRECTOR

EL HOMBRE SIN ROSTRO de Mel Gibson - 1993 - ("The Man Without a Face") 

"El hombre sin rostro" es la primera película como director de Mel Gibson y, aunque no es precisamente la más representativa de su estilo final, el del cine histórico "ultrarealista", es, a todas luces, un excelente drama de corte clásico. 

Aunque tiene un ligero tufillo patriotero en algún que otro pasaje, la trama, excelentemente llevada y con preciosos momentos intimistas, presenta una historia de amistad entre un niño (el hoy tristemente malogrado Nick Stahl, que aquí hace un papel excelente) y un adulto (un Mel Gibson en uno de sus mejores papeles, comedido y emotivo) que, ambos marginados o apartados de una forma u otra de un mundo que no les comprende, aprenden a confiar y a apoyarse el uno en el otro y a superar juntos sus traumas. 


Asuntos como la mencionada amistad, las apariencias y sus engaños, la verdad y la mentira, la hipocresía social, la llegada a la madurez, las frustraciones vitales, el amor, la familia o incluso los horrores de la guerra o la homofobia aparecen retratados con una mano precisa, sin moralinas ni maniqueísmos en general (salvo alguno, como he dicho, pero está apartado) y debatidos por medio de unos diálogos excelentes. 

La fotografía y los escenarios naturales en los que el filme se desarrolla son además verdaderamente hermosos y los secundarios cumplen de sobra. 

"El hombre sin rostro" es un magnífico drama que dió el pistoletazo de salida de una carrera fílmica más que interesante y que no está todo lo reconocida que debería estar.