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lunes, 11 de julio de 2022

EL MUÑECO DE NIEVE. UN BATIBURRILLO DE CRÍMENES Y PERSONAJES SIN NINGÚN SENTIDO

EL MUÑECO DE NIEVE de Thomas Alfredson - 2017 - ("The Snowman")

El noruego Jo Nesbo es uno de los escritores de novela negra más famosos del último panorama europeo, y su serie del detective Harry Hole, la que le ha hecho más celebre, compone una saga que tiene ya más de una decena de aventuras. 

La adaptación cinematográfica de la séptima de ellas, "El muñeco de nieve", no es por desgracia digna de la saga, porque no consigue ni siquiera distraer, lo cual en un thriller es pecado mortal. 

Thomas Alfredson es un buen director, y lo ha demostrado de sobra con la genial "Déjame entrar" y con el también thriller "El Topo", pero aquí no ha estado nada inspirado y nos ha dado un telefilme de esos a los que se les llama, entre el cariño y el patetismo, "de domingo a las cuatro de la tarde". 

Dan igual los medios, da igual que Harry Hole sea Michael Fassbender, da igual la publicidad prometedora... "El muñeco de nieve" es un despropósito de arriba abajo. 

Esencialmente, porque uno no se entera de nada. Es inconexa. Sobre todo, eso. La trama va y viene, los personajes van y vienen, los asesinatos van y vienen, y todo se queda en el limbo. La intriga está mal dosificada, y las pistas que se dan no suelen interesar ni llevar a ninguna parte. El ritmo desaparece tras la introducción, y los saltos temporales son abruptos. 

Los mencionados personajes aparecen y desaparecen, y son muchos, y dejan subtramas colgando, y hasta el pobre Harry Hole está más perdido que el barco del arroz y es incapaz en todo momento de llevar la historia con un mínimo de sentido de la dinámica (Fassbender mira a todas partes sin saber muy bien dónde se encuentra... Terrible). 

Todo aburre, todo se vuelve soporífero, y estoy hablando ya de que esto pasa desde la primera media hora del filme. Luego, toda la parte central es inútil y descolocada, y nos importa ya un pito el destino de los personajes y del asesino de marras. Finalmente, el desenlace es bastante absurdo, y está muy forzado. 


"El muñeco de nieve"
tuvo que haber tenido serios problemas o bien en la estructuración del guión o bien en la sala de montaje, porque no se explica la cantidad de lagunas que hay, la nula capacidad de conformar un conjunto coherente y los saltos que toda ella va dando de un lado a otro y hacia ninguna parte. 

Thomas Alfredson la ha cagado esta vez. Las pésimas críticas están justificadas, y el primer salto del personaje más conocido de Nesbo a la gran pantalla ha sido verdaderamente decepcionante y lamentable. Una auténtica lástima.

domingo, 13 de junio de 2021

EL TOPO. UN THRILLER EXIGENTE PERO AGRADECIDO, UN DESAFÍO DE CINE NEGRO

EL TOPO de Thomas Alfredson - 2011 - ("Tinker Taylor Soldier Spy")

Thomas Alfredson, tras su etapa en Suecia, su país natal, amplia y con filmes irregulares, dio el salto en 2011 tras la estupenda "Déjame entrar" al cine extranjero y al británico en concreto con esta fascinante "El Topo" (horrenda traducción para el mercado español de "Tinker Tailor Soldier Spy", mucho más relacionado con el argumento del filme y sus ironías). 

En esta película, adaptaba una aventura de George Smiley, personaje de varias novelas de John le Carré, personaje sumergido en el mundo del espionaje y que ha tenido a lo largo de las pasadas décadas desde películas hasta series de televisión (lo han interpretado Rupert Davies, James Mason, Alec Guinnes y Denholm Elliot).

George Smiley es taciturno, serio, frío, tristón incluso, y "El Topo" es una película dura. Larga, compleja, retorcida. La información se nos va dando con cuentagotas, y tenemos que ordenarla toda nosotros mismos, sin ayuda del director, que para colmo nos pone constantemente ante trampas. 

Dobles identidades, dobles agentes, conspiraciones inesperadas, juegos constantes, espejos cotidianos: nada es lo que parece ser y a veces es todo justo lo contrario. 


Thomas Alfredson
nos guía, por medio de una narrativa estricta y tajante, despojada de todo artificio, minimalista, por un mundo en constante cambio político y al borde del tumulto que retrata con una riqueza de ambientación preciosa (tiene lugar en los convulsos años setenta). 

No hay acción al uso, ni romanticismo al uso, ni buenos y malos al uso en "El Topo", que por cierto tiene a un Gary Oldman absolutamente inolvidable y soberbio como personaje principal (en una de sus actuaciones para el recuerdo: otra más) y a un reparto de secundarios que es para caerse de espaldas: Colin Firth, Mark Strong, Benedict Cumberbatch, Tom Hardy, John Hurt, Ciaran Hinds y Toby Jones. Todos espectaculares.


"El Topo"
es una película que no es nada fácil ni de afrontar ni de digerir y que exige un esfuerzo duro y constante por parte del espectador desde su inicio hasta su desenlace, ambos espectaculares. 

Pero precisamente por esto es un gran reto de 127 minutos delicioso, dedicado especialmente para los amantes del thriller de altura y del retrato político bien delineado, articulado y resuelto. 

A mí me parece una cinta magnífica que confirma definitivamente la calidad de un director sueco que sabe dar buen hacer y personalidad (a pesar de su brutal patinazo "El muñeco de nieve", de la que hablaré en las próximas semanas). 

Vean "El Topo" siendo conscientes de que no van a ver una película de James Bond, y ni siquiera una de Jack Ryan. En un buen momento y con la mente despejada. Y prepárense para un buen desafío fílmico en todos los aspectos. Lo dicho: una joyita.

lunes, 12 de abril de 2021

DÉJAME ENTRAR. UN DRAMA DE TERROR DIFERENTE MADE IN SUECIA

DÉJAME ENTRAR de Thomas Alfredson - 2008 - ("Lat den rätte komma in") 

El sueco Thomas Alfredson, que ha incursionado en numerosos géneros diferentes, ha dirigido las comedias "Bert, el último virgen" y "Office Hours", la comedia dramática "Four shades of Brown", el drama fantástico "Déjame entrar" y, ya fuera de su país, el thriller histórico "El Topo" y el nuevo thriller "El muñeco de nieve". 

"Déjame entrar", aún con alguna que otra laguna argumental (que no comento para no hacer spoiler, pero la hay, y es más evidente de lo que parece), es un ejemplo perfecto de innovación y buen hacer dentro del cine fantástico y dentro del trillado género de los vampiros, que no llega a ser tan pasto de los tópicos que imponen las modas y el agotamiento del mencionado género como el de los zombies pero que casi, casi. 


Basado en la novela homónima que al parecer se ha vuelto "de culto" del escritor también sueco John Ajvide Lindqvist, "Déjame entrar" es un excelente drama que conjuga a la perfección un contenido con hondura, un desarrollo con ritmo y un espacio común para la combinación de varios géneros en el que incluso cabe el humor negro. 

Thomas Alfredson dirige con mano maestra y mezcla sin fisuras el minimalismo más delicado con la brutalidad más sádica en una historia de amor de personajes ambiguos, perdidos o marginados y por supuesto malditos a su pesar espléndidamente fotografiada, cargada de sorpresas y sin concesiones de ningún tipo. 


Los diálogos son bonitos, la trama se desliza con pasmosa fluidez en la atención del espectador, los actores están excelentes (y los niños magníficos, lo cual suele ser bastante difícil de lograr) y contiene algunos momentos verdaderamente entrañables, preciosos y además originales. 

A todas luces, y a pesar de las lagunas que comento que existen, "Déjame entrar" es un excelente filme que se transformó en una obra de culto casi instantánea y que tuvo (offfff course) un innecesario remake americano en 2010.