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domingo, 3 de agosto de 2025

DÓNDE PUEDES LEERME ESTE VERANO: MIS NOVELAS Y RELATOS

¿DÓNDE PUEDES LEERME ESTE VERANO?

1- IMAGEN CORPORATIVA

"Imagen corporativa" es una novela corta de terror ambientada en el mundo de la oficina que denuncia las atrocidades diarias del mundo laboral por medio de una historia de fantasmas. Edita Ediciones El Transbordador.

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2 - SIMULACRA. HISTORIAS DE MANIQUÍES SINIESTROS

Un recopilatorio de historias de terror con maniquíes en el que comparto pluma con Mark Samuels, Tamara Romero y Kristine Ong Muslim. Edita RAVISSANTe.

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3 - TURISMOFOBIA.

Comparto pluma con Beatriz Aguilar y Alfredo Álamo en este recopilatorio de tres historias de terror y turismo masivo ambientadas respectivamente en Barcelona, Valencia y Málaga (la mía, llamada FOMOcoma). Edita Colectivo La Máquina.

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4 - PRIMERA ANTOLOGÍA TENTACLE PULP

La primera colección de relatos de la app líder en literatura pulp. Mi cuento seleccionado se llama "Cabelleras y plumas" y es un weird western sobre el imperialismo y el racismo. Edita Suseya Ediciones.

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5 - REVISTA MALABBAR

En el Magazine Discordante de Fantasía Anacrónica, Malabbar, he publicado tres relatos en cada uno de sus tres primeros números, dedicados respectivamente a homenajear a Solomon Kane, a las leyendas de Bécquer y al género de los planetas perdidos. Y comparto pluma en ellos con grandes como Ignacio Platero, Miguel Ángel Villalobos, Javier Jiménez Barco, Paco Mancera Romero, Ángel L. Chinea, Begoña Pérez Ruiz y Francisco Javier Rodríguez. Edita Pyromid. 

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viernes, 5 de abril de 2024

SOY LEYENDA. UNA PRIMERA HORA GENIAL Y UNA SEGUNDA HORA DESASTROSA

SOY LEYENDA de Francis Lawrence - 2007 - ("I am legend")

Más de tres décadas, casi cuatro, pasaron desde que llegó a las salas “El último hombre… vivo”, la aberrante versión del clásico de Richard Matheson “Soy leyenda” que protagonizó Charlton Heston, hasta que apareció la nueva y hasta ahora última versión de la historia, ya sí llamada con su título original. 

Éste segundo remake de las desventuras del último hombre de la Tierra cuenta con Will Smith como protagonista dando vida a Robert Neville, la ciudad en la que vive pasa de ser Los Ángeles a ser Nueva York y sus cazadores/víctimas vuelven a parecer básicamente vampiros, aunque con ciertos rasgos que recuerdan a los mutantes de la entrega de Heston. 

No voy a negar que “Soy leyenda” de 2007 tiene una primera hora de metraje excelente. Tampoco voy a negar que después de esta hora todo el conjunto se desinfla hasta caer en la fábula moralista de propaganda religiosa más vergonzosa. 

Hablemos de la primera hora. “Soy leyenda” es la película del hasta ahora tríptico de la novela de Matheson que ha contado con más presupuesto. Esto se ha dejado notar en sus mejores efectos especiales, que han permitido crear unos vampiros que van más allá de los simples zombies y monjes medievales maquillados de las dos primeras versiones (aunque también, y como corresponde a nuestros tiempos, sus formas tienen poco de sutil en el peor de los sentidos: son vampiros desaforados, muy exagerados, efectistas por acumulación y que de tanto grito dejan de producir miedo tras sus primerísimas apariciones). 

Sin embargo, en lo que más se ha notado esta inyección monetaria sin ninguna duda ha sido en los impresionantes paisajes de la desolada Nueva York en la que el filme se ambienta. Todo hay que decirlo: la soledad casi absoluta del protagonista no sería lo mismo sin este descorazonador mundo en ruinas que logra angustiar tanto de día como de noche y que resulta verdaderamente impactante contemplar en todo su silencio. 

La sensación de desasosiego y de tristeza es total, sensación que fomentan un Will Smith en estado de gracia y una trama llevada con notable ritmo y pulso… Que cae en picado tras el primer giro de guión importante.

Llega la segunda hora de “Soy leyenda” y todo se hunde porque, una vez más, sus creadores se alejan de la crítica y brutal novela original para presentar, como en “El último hombre …vivo”, otra típica y tópica historia de sacrificio personal por el bien de la humanidad que para colmo en este caso está orientada a la propaganda religiosa más ñoña y tonta. 

“Soy leyenda” se transforma de repente y tras alcanzar su momento álgido en otra película sensiblera americana del montón. El argumento da un brusco y odioso giro: aparece una mujer que nada tiene que ver con la del escrito original que trae un niño con ella y que habla constantemente de la presencia de Dios, la cual siente y la cual le dice que las cosas se terminarán arreglando. 

Se convierte todo de golpe y porrazo en el opuesto radical de la novela de Matheson. Y su mensaje no solo cambia totalmente, sino que aparece pervertido en una vil burla que, bien mirada, hasta resulta involuntariamente sarcástica. Todo el buen hacer de la primera parte del filme desaparece ante este bochornoso show sobre la fe. Triste, muy triste. Y seguimos esperando una buena versión de esta fantástica y básica novela. 

jueves, 4 de abril de 2024

EL ÚLTIMO HOMBRE... VIVO. LA PEOR ADAPTACIÓN DE SOY LEYENDA DE TODAS

EL ÚLTIMO HOMBRE... VIVO de Boris Sagal - 1971 - ("The Omega Man")

La segunda adaptación de “Soy leyenda” vio la luz casi ocho años después del turbulento rodaje de la primera y la superó en fama debido a la cara de su protagonista, Charlton Heston, y al hecho de que aquella había sido una película de serie B muy maltratada y casi maldita en su momento (y todavía lo era entonces) que apenas había llegado al gran público. 

Contaba además con el hecho a su favor de que en aquellos últimos años, con la triste Guerra Fría, habían proliferado bastantes películas de ambiente postapocalíptico en todas sus variantes (desde grandes dramas como la también protagonizada por Heston “El planeta de los simios” hasta comedias como “¿Teléfono Rojo? Volamos hacia Moscú”). 

“El último hombre… vivo” es la versión menos parecida de las tres existentes a la de la novela "Soy leyenda" de Richard Matheson, menos parecida incluso que la última, la de 2007. 

La película es ambiciosísima pero está rodada con un presupuesto muy bajo, por lo que los efectos especiales son muy mediocres, así como la caracterización de los personajes y las escenas de acción. Se ha convertido “El último hombre… vivo” debido a esto en uno de los clásicos del cine pop y kistch de manera tal vez involuntaria. 

Charlton Heston no está mal en su papel, el de un Robert Neville (esta vez si se mantiene el nombre del protagonista del libro) más cínico y duro que el de Price que, sin embargo, se pasa toda la película luciendo torso desnudo de manera gratuita y soltando frases supuestamente irónicas que no tienen, la verdad, ninguna gracia (alguna que otra es hasta vergonzante o no viene al caso). 

La banda sonora es horripilante y consigue que algunas escenas que han de ser dramáticas resulten cómicas (es uno de los elementos del filme peor elegidos) y los antagonistas ahora no son vampiros, sino mutantes de breves rasgos vampíricos (no pueden ver la luz del sol y poco más) que visten y actúan como fanáticos religiosos de la Edad Media. 

Por si fuese poco (aunque no es de extrañar dada la época en la que el filme está rodado), la catástrofe que ha sumido al planeta en la ruina la han provocado… los rusos y los chinos, que se enfrentaron en una guerra y lo destruyeron todo. De risa o de llanto, como ustedes elijan. 

El desenlace original también varía, dando paso a una historia típica y tópica de sacrifico personal por el bien de la humanidad que se repitió en la versión de Will Smith y que ignora totalmente el mensaje desesperanzado y descorazonador de la novela, así como sus críticas y alegorías a la condición humana y a ciertos sistemas políticos. 

Quedan ya un ritmo que se desinfla constantemente y, también (todo hay que decirlo) algunos escasos buenos momentos, como las partidas de ajedrez del protagonista con una estatua, la visión del mítico documental “Woodstock” en el cine abandonado o la escena de la crucifixión. Pero ahí queda todo, en apuntes acertados. 

Aunque es una película de culto por sus circunstancias, “El último hombre… vivo” no deja tampoco de ser un inmenso bodrio al que ni su bajo presupuesto redime (se pueden hacer maravillas con poco dinero, y todavía no dejan de demostrárnoslo). Para olvidar. Una lástima que superase en fama a “El último hombre vivo sobre la Tierra”.

miércoles, 3 de abril de 2024

EL ÚLTIMO HOMBRE VIVO. CON SUS FALLOS, LA MEJOR ADAPTACIÓN DE SOY LEYENDA

EL ÚLTIMO HOMBRE VIVO SOBRE LA TIERRA de Sidney Salkow y Ubaldo Ragona - 1964 - ("The last man on Earth")

La coproducción italo-americana “El último hombre vivo sobre la Tierra” es la primera y la hasta ahora más fiel adaptación de la magistral y mítica novela “Soy leyenda” del gran Richard Matheson. 

Injustamente olvidada, la película (hoy en día de culto y a la vez maldita) tuvo un complicadísimo rodaje y una pésima distribución en su momento (al parecer en muchos países ni siquiera llegó a estrenarse en las salas). 

Según leo, una parte del filme está dirigida por el norteamericano Sydney Salkow y otra por el italiano Ubaldo Ragona. Se nota: está la obra llena de altibajos; grandes momentos de angustia y de tristeza y opresión se alternan con otros verdaderamente aburridos y/o anodinos. Suponemos que las mejores escenas serán las de Salkow, artesano de oficio experimentado en el cine de acción y de terror. 

Rodada en Italia y con unos medios escasísimos, narra el filme, al igual que la novela, la agonía del último hombre vivo del planeta Tierra tras la transformación de todos los seres humanos en vampiros de instintos animales. 

Un inmenso Vincent Price (que es lo que hace grande a la película sin ninguna duda) pasa sus días buscando una cura para esta enfermedad recorriendo ciudades desiertas mientras que, por las noches, se encierra en su casa-bunker, que es sitiada sin descanso por los mencionados vampiros, de los que se ha convertido en cazador. 

“El último hombre vivo sobre la tierra” es como he dicho la adaptación más fiel, a pesar de todos los problemas que tuvo para salir a la luz, de la novela en la que se basa. Expone en todas sus consecuencias toda la pena de su héroe cotidiano (a su pesar) de una manera soberbia (claro que esto es patrimonio exclusivo de un maestro como lo es Price, que borda el papel como no lo han hecho ni Charlton Heston ni Will Smith en las posteriores versiones de la historia) y da la visión que daba Matheson del vampirismo, cuyo mito intentó analizar desde un punto de vista más científico que fantástico. 

Además, al conservar el desenlace original de la obra escrita (los dos filmes posteriores no lo hicieron) mantiene la descorazonadora y amarga parábola crítica sobre la violencia en la que se cimienta para avanzar toda nueva civilización, sobre el terror del ser humano hacia lo desconocido y su triste capacidad para demonizar todo lo que le resulta hostil (aunque no lo sea) y sobre la soledad de éste aplastado por la colectividad (por cualquier colectividad). 

La ambientación oscura y sobria (sobria por los mínimos medios económicos) ayuda a crear la atmósfera de desesperanza total en la que el filme nada, y Vincent Price, repito, está verdaderamente inmenso. Posiblemente con otro actor la película no habría resultado la gran obra que es. 

“El último hombre vivo sobre la Tierra” es un clásico de culto vilipendiado en su día y que se sitúa, a pesar de sus desbarajustes, como la mejor adaptación hasta la fecha de “Soy leyenda”.