Escritor. Creador de la tira cómica "Coaching para esclavos". Cinéfilo, melómano y superdotado con TDAH. Hablo por aquí de películas, series, libros o cómics que me gustan. También estoy en Twitter (@torres_criado), en IG (josetorrescriado) y en Bluesky (@josetorrescriado.bsky.social).
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sábado, 10 de agosto de 2019
BORDADOS. ¿DE QUÉ HABLAN LAS MUJERES IRANÍES?
"Bordados", de Marjane Satrapi, es una obra más corta (apenas setenta y tres páginas) que "Persépolis" pero igual de básica para entender la situación de la mujer en el Irán de nuestros días.
Es preciso señalar que al parecer tanto en francés como en persa, el idioma oficial del país natal de la autora, con "bordados" se puede hacer referencia, además de al adorno cosido en relieve, a los "cotilleos" y, también, a la reconstrucción quirúrgica del himen.
El doble y triple sentido de este cómic está claro. Satrapi, nacionalizada francesa, toma de nuevo sus recuerdos y experiencias bajo la dictadura iraní para hablar de las mujeres de su país, sometidas al hombre y a la religión en todos los aspectos.
"Bordados" narra, con dibujos a toda página, sin viñetas delineadas, una sobremesa en Teherán en la que diferentes mujeres, de varias generaciones, hablan en libertad, sin el velo, con el pelo suelto, y beben y fuman y se sinceran y critican aquello que no pueden criticar a pie de calle.
Es curioso que incluso en familias progresistas como la de Satrapi, cuyos padres la enviaron a Europa tras la instauración de la República Islámica, los hombres, después de comer, se echan a dormir la siesta mientras las mujeres recogen la mesa (algo que es además bien visto y promovido por algunas de ellas mismas).
La propia Satrapi, la encargada de preparar el samovar con el té, las observa hablar en esta sobremesa y expone en este cómic sus problemas, sus frustraciones, sus esperanzas.
Existe en "Bordados" una comparación constante entre la situación de la mujer en Irán y la situación de la mujer en Occidente. Muchas iraníes sueñan con dejar su país e instalarse en Europa, en donde serían libres para hacer lo que quisiesen, para casarse con quien quisiesen, para estudiar lo que deseasen, para simplemente tener sexo libre.
La sociedad de Irán queda retratada como una sociedad que vive orientada hacia el interior de la vivienda. Como se pudo ver ya en "Persépolis", existen fiestas secretas, encuentros entre personas más liberales, pero todo tiene que ser de espaldas a la calle.
En la intimidad del salón, las mujeres de la familia y de las amistades de Satrapi hablan de sexo, de pollas y de coños, de novios y de maridos, de amantes, de la terrible falta de libertad que padecen. Son todas de diferentes generaciones, pero a pesar de ello están unidas.
Incluso dentro de una dictadura religiosa como la de este país, el hombre tiene más elecciones que ellas. Es menos vigilado, menos controlado por su familia, y puede dedicarse a tener amantes, a irse de juerga y a ser un crápula (a escondidas siempre, por supuesto). No es libre, pero se puede permitir más licencias dentro de una sociedad terrible.
Satrapi retrata un machismo que estaba presente incluso desde los tiempos del Sha, supuestamente más liberal que la República Islámica y que, como he comentando antes, contamina incluso a las clases más progresistas.
Tampoco se corta la autora a la hora de criticar a las mujeres que permiten y enarbolan este machismo: en muchas de las historias de "Bordados" son ellas las primeras que oprimen a sus hijas y las que defienden a capa y espada un sistema monstruoso
Aunque lo hace con humor y con su característico dibujo entrañable, Satrapi habla en este cómic de horrores como matrimonios concertados de niñas con ancianos ricos, de "bordados" en la vagina para simular la virginidad, de hombres que a pesar de llevar más de veinte años viviendo en ciudades occidentales como Londres quieren casarse con una iraní joven sólo para aparentar, del hecho de que nadie quiera a una divorciada por considerarlas deshonrosas, de homosexualidad oculta y de homofobia.
"Bordados" no cuenta cosas divertidas, aunque saque sonrisas. Marjane Satrapi tiene esa gran cualidad: la de extraer humor de situaciones horribles para ponerlas en la picota.
Como "Persépolis", este cómic publicado en 2003 y justo antes del también genial "Pollo con ciruelas", es muy necesario para seguir arrojando luz sobre la situación de la mujer en un país como Irán, que, desgraciadamente, no es el único bajo una dictadura religiosa que existe.
lunes, 25 de marzo de 2019
POLLO CON CIRUELAS. LA ETERNA DEPRESIÓN VITAL DEL ARTISTA
Aunque es conocida mundialmente por su obra maestra "Persépolis", Marjane Satrapi, que además de escritora y dibujante es cineasta y pintora, tiene en su haber creaciones de otros géneros que son menos célebres pero que también merecen, y mucho, la pena.
"Pollo con ciruelas", publicado en 2004 por L'Association, es otro de sus cómics famosos y, como la mencionada "Persépolis", tiene también una adaptación al cine que está dirigida por ella misma y por su colaborador y animador Vincent Paronnaud.
Ahora lo que tenemos es una tragicomedia sobre el amor frustrado en una sociedad frustrante, el Irán de finales de los años cincuenta, que aunque aún no estaba gobernado por los islamistas de nuestros días sí lo estaba por el Sha de Persia, dictador absolutista, y cuya sociedad estaba también llena de prejuicios, clasismo e hipocresía.
Casado infelizmente con una mujer a la que no ama, el protagonista es Nasser Ali Khan, un músico de tar (el laud tradicional iraní) que cae en una profunda depresión cuyas causas y consecuencias la trama irá desgranando poco a poco por medio de sus propias impresiones.
"Pollo con ciruelas" es un retrato certero y extrapolable a nuestros días de la frustración del artista, condenado a la marginación social de una forma u otra incluso en países que no son dictaduras religiosas abiertas (el contraste del Irán mostrado en esta obra con el de "Persépolis" es brutal, y es triste que en los años cincuenta el país estuviese claramente más avanzado que en la actualidad).
Nasser Ali Khan es un músico desvalido, débil, que es incapaz de adecuarse al mundo en el que le ha tocado vivir y que solamente sabe hacer bien una cosa: tocar su instrumento. No puede mantener a su familia como un hombre ha de hacerlo en su ambiente machista porque no tiene un trabajo ni seguro, ni práctico, ni reconocido.
Por medio del dibujo sencillo y bello de Satrapi, lleno de símbolos, de metáforas sutiles y hermosas, viajamos por lo que ha sido su vida. Se equilibran perfectamente el drama y la comedia. La odisea hacia la nada del protagonista es una montaña rusa delicada, emotiva, triste pero también tremendamente digna.
"Pollo con ciruelas" fue adaptada por la propia Satrapi y por Paronnaud, como he señalado, en 2011. La película, rodada esta vez en imagen real, es también muy recomendable y capta perfectamente toda la esencia del cómic. Nasser Ali Khan es un Mathieu Almaric absolutamente genial.
sábado, 22 de diciembre de 2018
PERSÉPOLIS. EL CÓMIC Y LA PELÍCULA
“Persépolis”, el cómic y la película, narran la historia personal de Marjane Satrapi desde su infancia en su Irán natal hasta su exilio en Francia, en donde actualmente reside, tras haber pasado por Austria y haber retornado a Irán durante un tiempo.
Hija de intelectuales progresistas, la autora iraní, hoy uno de los nombres clave del cómic actual, vive, primero como niña y posteriormente como mujer, todos los cambios radicales que experimenta su país de origen durante la turbulenta última parte del siglo XX, cambios que se presentaron inicialmente en forma de promesas de un futuro de libertad e igualdad (tras la derrota del Sha) y que terminaron por desgracia en una dictadura aún peor que la del derrocado.
El cómic empezó a publicarse en el año 2000, y la película, que lo adapta con mucha fidelidad, es de 2007, y fue dirigida por la propia autora y por el realizador francés Vincent Paronnaud.
Satrapi revisita en ambas obras la mencionada caída del Sha y la también mentada instauración del nuevo régimen pasando por la horrible Guerra entre Irán e Irak, y hace testigo al lector y al espectador de cómo su pueblo es reprimido sin cesar por las fuerzas de poderes integristas y también por las potencias exteriores, que intentan, de una manera u otra, manejar el país o hacerse con él.
La autora narra estos acontecimientos desde su propia visión haciendo gala tanto de un crudo dramatismo como de un delicioso y siempre irónico (y casi siempre brutalmente sulfúrico) sentido del humor, e incluso a veces muestra pequeños toques de surrealismo (impagables las conversaciones simultáneas de la protagonista con Dios y Marx).
“Persépolis” en sus dos formatos habla de los sueños perdidos, de la infancia destrozada, de los horrores de las guerras, de la lucha por la libertad, de la represión y del terrorismo de estado, de la manipulación por medio de la religión, del heroísmo de los que intentan nadar contra corriente y, sobre todo, de la asfixia a la que condenan las tradiciones absurdas a la autora y a los jóvenes de su tierra y, especialmente, a las mujeres, vistas como seres inferiores a los hombres y obligadas a esconder su cuerpo, a estudiar y trabajar en peores condiciones y a someterse a ellos en todos los aspectos.
Incluye además “Persépolis” una visión de Europa desde el punto de vista de una oriental tremendamente personal (la que sólo puede dar una joven exiliada casi por la fuerza) que lanza sagaces críticas dirigidas hacia el nihilismo reinante en estas tierras (que tuvo uno de sus grandes apogeos en los años ochenta con la eclosión del movimiento punk) y a la tremenda deshumanización del mundo consumista moderno que entonces no había llegado a Irán en todo su esplendor (a Satrapi le sorprende la soledad en la que se encuentran muchos europeos).
“Persépolis”, de estilo naif y preciso, es una obra maestra del cómic y una pequeña joyita del cine que conmueve, indigna y enseña y que abre puertas entre distintas culturas sin dejar de cuestionar a ambas ajeándose de todo maniqueísmo. Hoy tocaba hablar de esta autora imprescindible.
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