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martes, 4 de noviembre de 2025

DUNE: LA PROFECÍA. UNA MUY DESTACADA SERIE SOBRE EL UNIVERSO DE DUNE

DUNE: LA PROFECÍA de Diane Ademu-John y Alison Schapker - 2025 - ("Dune: Prophecy")

"Dune: La profecía", precuela de las dos películas de "Dune" de Denis Villeneuve, me ha parecido una serie más que sorprendente y destacada que narra, esencialmente, el ascenso de la orden de las Bene Geserit 10.000 años antes de los hechos de dichas obras.

Yo mismo he dicho cuando he hablado de ella en otras redes sociales que se nota que la sombra del estilo de "Juego de Tronos" es alargada en el sentido de que esta serie bebe muchísimo de ella: esencialmente desarrolla conspiraciones palaciegas paralelas con diálogos afilados en un estilo calmo que de repente explota. Si bien es cierto esto, pienso, también hay que decir que el universo de Frank Herbert es un universo, valga la redundancia, de conspiraciones palaciegas.

No he leído la trilogía de "Las Grandes Escuelas de Dune", de Brian Herbert (hijo de Frank) y Kevin J. Anderson, en la que se basa "Dune: La profecía", pero sí que he leído los seis libros de la saga que dejó el Herbert padre (y en este blog, en esta etiqueta, los tenéis comentados) y afirmo que Diane Ademu-John y Alison Schapker, las creadoras y showrunners de la serie, han captado a la perfección su esencia y su ambiente.

"Dune: La profecía" es un thriller de ciencia ficción y fantasía donde varias casas y elementos externos a ellas luchan por el poder en el imperio galáctico de la saga. Los personajes que articulan esta lucha son coherentes y carismáticos, y además tienen muchas aristas, dilemas profundos y un claroscuro clave que los define y que los hace humanísimos.

Además, están interpretados de forma fantástica por un reparto coral en total estado de gracia: todo el mundo entrega un papel redondo en esta serie.

Se tratan a través de ellos asuntos como el poder, la superioridad moral para ejercerlo, las monarquías, el clasismo, la eugenesia, las tiranías, la corrupción, la represión del estado y el terrorismo, el muy actual miedo a la inteligencia artificial y, también, todo tipo de relaciones personales.

Los diálogos son excelentes, irónicos y agudos, y cada capítulo sabe desgranar poco a poco la información (y es mucha) para tenernos constantemente en el alambre del interés.

Finalmente, el aspecto visual es el idóneo: capta a la perfección el mundo de "Dune" por medio de una ambientación muy cuidada y que sabe retratar su mezcla de tecnología punta espacial y raíces culturales medievales europeas-orientalistas.

Sólo una pega para esta serie: creo que su desenlace es demasiado abrupto. Sí, se intuye que va a haber una segunda temporada (debe haberla), pero todo es cortado de golpe y de un solo tajo. Esperemos que esa siguiente colección de episodios no tarde en llegar y que mantenga el alto nivel de esta primera "Dune: La profecía".

miércoles, 13 de marzo de 2024

DUNE. PARTE II. UNA OBRA MAESTRA PORTENTOSA Y CARGADA DE ACTUALIDAD

DUNE. PARTE II de Denis Villeneuve - 2024 - ("Dune. Part II")

Con "Dune. Parte II" Denis Villeneuve ha completado la adaptación del primer libro de la saga de Frank Herbert con una maestría sin par. Ambas películas forman una unidad realmente y esta unidad queda aquí perfectamente cerrada. Y si aquella primera parte era buena, esta segunda es todavía mejor.

Villeneuve supo (y pudo, porque David Lynch, siendo un enorme director, no tuvo esa suerte) disponer de una primera película para poder hacer un prólogo largo en el que dejar sentadas todas las bases de la segunda y, sobre todo, lo que es el universo de "Dune": sus casas, sus facciones, algunos de sus pueblos, algunos de sus planetas, el funcionamiento de su imperio galáctico, el ecosistema de Arrakis y el sistema de obtención y refinamiento de especia. 

Todo esto, desplegado en dicho prólogo, dejaba el lugar totalmente despejado para ir al grano en la película que comentamos hoy, que es una auténtica delicia argumental y para los sentidos.

"Dune. Parte II" sabe entender perfectamente el mencionado universo de Frank Herbert, adaptarlo a nuestros días (en alguna decisión polémica pero que yo veo lógica hoy) y entregar lo mismo que ofrece la novela: un análisis agudo del fanatismo religioso, del mesianismo y de su farsa, de las revoluciones y de sus lados oscuros y una crítica a las tiranías, a los personalismos, al imperialismo, a los héroes que se vuelven villanos, a la eugenesia, a la destrucción del medio ambiente y a la mala utilización de las fuentes de energía y de los recursos de la naturaleza.

Son temas que siguen de actualidad y que en manos de Villeneuve se adecúan a nuestro tiempo, como he dicho, con perfecta coherencia. El director canadiense sabe tomar una obra ajena y convertirla en una propia respetando la esencia de la original.

Todo ello repitiendo por supuesto con un elenco de intérpretes genial y genialmente guiado (y los nuevos, también), entregando unas escenas épicas inconmensurables y volviendo a regalarnos unos escenarios interiores y exteriores que crean, junto a la música de Hans Zimmer, una ambientación inolvidable que nos traslada directamente a sus parajes hostiles y preciosos.

"Dune. Parte II" es ya un clásico junto a su primera entrega. Sé que ambas son películas que ya han marcado a las generaciones que ahora están creciendo (y a las que no, también) tal vez como un nuevo "Star Wars" (en el cine, porque en la literatura de ciencia ficción las novelas ya lo hicieron en su día y a lo largo de las décadas siguientes).

¿Veremos una tercera entrega que adapte la novela "El mesías de Dune", la siguiente en el ciclo de Frank Herbert? Sería lo lógico, porque cerraría una parte importante de la trama general de la saga y porque el éxito de las dos primeras así lo permitiría. Estoy casi seguro de que llegará.

sábado, 27 de mayo de 2023

CASA CAPITULAR DE DUNE. LA ÚLTIMA Y DESASTROSA ENTREGA DE UNA SAGA AGOTADA

CASA CAPITULAR DE DUNE de Frank Herbert - 1985 - ("Chapter House Dune")

La última novela de la saga de "Dune" que escribió Frank Herbert fue "Casa Capitular de Dune", que se publicó en 1985. El 11 de febrero del año siguiente, según leo, falleció él a los 65.

Su hijo Brian Patrick Herbert continuó no obstante con su legado y siguió escribiendo, junto al escritor Kevin J. Anderson, novelas en las que el universo de la saga estrella de su padre se fue expandiendo y expandiendo. No he escuchado ni leído cosas buenas de esta parte de la saga: tampoco voy a opinar sobre ella sin conocerla.

Sí que voy a decir que me planto ya tras "Casa Capitular de Dune", que me ha parecido realmente terrible y que me ha dejado sin ganas de seguir con esta epopeya, y menos ya cuando su autor original no escribe el material que viene a partir de aquí.

"Casa Capitular de Dune" es un desastre. Lo era "Herejes de Dune", pero esta entrega es todavía peor. Todo venía cayendo desde "Hijos de Dune", y a pesar de que "Dios Emperador de Dune" tenía ideas y cositas novedosas e interesantes, no fue capaz de levantar el vuelo de una saga que se había tornado repetitiva en temas, en personajes, en escenarios y hasta en diálogos.

La sexta novela de Herbert no era la última: de hecho, era casi una novela de transición. Llegaron después "Cazadores de Dune" y "Gusanos de Arena de Dune", ya escritos por su hijo Brian y por Kevin J. Anderson, aunque basados en anotaciones y material suyo.

"Casa Capitular de Dune" narra cómo las Bene Gesserit se reagrupan en su planeta (que por fin se muestra y se desarrolla) ante la amenaza exterminadora de las Honoradas Matres, el peor peligro al que se ha enfrentado nunca la galaxia conocida.

La madre Odrade, la madre Murbella, Sheeana, el eterno y cansino Dundan Idaho (que ha llegado a ser al final prácticamente el personaje protagonista de la serie) o Miles Teg en un nuevo cuerpo vuelven para hacer frente a las malvadas hermanas que llegaron de la dispersión.

Todo se repite: otra vez la necesidad o no de abandonar la comodidad o no de la humanidad para expandirse, otra vez el libre albedrío, otra vez la eugenesia, otra vez el culto a los mesías, otra vez la ecología (ahora en la metáfora de la propia Casa Capitular, que va a ser transformada en el nuevo Arrakis por las Bene Gesserit). Todo interesante, pero todo... Repetido. Todas estas cuestiones las hemos visto ya tratadas en las anteriores entregas de la saga con más o menos variantes (y son ya muchas entregas).

Por otra parte, los personajes no evolucionan. La mayoría quedan estancados y sólo algunos dan algún paso diferente en el desenlace. La mayoría de ellos no aportan nada además. Y son bastantes. 

Tampoco la trama lo hace: más de quinientas páginas de vaivenes entre los mencionados personajes, de diálogos interminables (y pedantes y pretenciosos, marca de la casa, pero ya retorcidos de mala manera, como en los últimos libros), de escenas cotidianas excesivas, de "deja vu" uno tras otro.

No pasa nada en "Casa Capitular de Dune". Que no se me malinterprete: ese "no pasa nada" no es una exigencia de acción, o de más hechos. No. Es un simple y directo "no pasa nada". Eso sí, de repente, en las últimas cien páginas, todo se precipita de golpe y llegan unas batallas despachadas deprisa y corriendo y un desenlace expuesto de golpe y adiós, hasta la siguiente novela.

Tampoco se desarrolla demasiado el universo de "Dune", ya fuera de Arrakis. Del mundo de las Honoradas Madres apenas se dejan apuntes, y eso teniendo en cuenta que ya fueron presentadas en "Herejes de Dune" es bastante imperdonable.

Como he dicho, no seguiré con "Cazadores de Dune" y con "Gusanos de Arena de Dune", las dos siguientes novelas de la saga. Aunque la deje sin terminar (por otra parte, eso de "terminar" es muy relativo cuando hay todavía muchos más libros detrás de estos dos, que tampoco fueron los últimos). La vida es corta y hay muchas cosas nuevas por leer. Veo lógico y justo quedarse con las dos trilogías que dejó Frank Herbert de su propia pluma. Y a otra cosa.

sábado, 4 de diciembre de 2021

HEREJES DE DUNE. LARGA, REPETITIVA, INNECESARIA Y MUY POCO APROVECHADA

HEREJES DE DUNE de Frank Herbert - 1984 - ("Heretics of Dune")

"Herejes de Dune" llegó con bastante rapidez a su saga: "Dios Emperador de Dune" fue publicada en 1981 y esta novela en 1984. Frank Herbert siguió ampliando su universo en la que, por desgracia, es una sus peores entregas (a falta estoy de leer la última de las que él escribió personalmente, "Casa Capitular de Dune").

Esta quinta novela de la saga del planeta desértico está ya completamente agotada. Y, además, lo está en prácticamente todos los aspectos y a pesar de que, hasta la fecha, esta es la obra de la primera serie que más expande y desarrolla su universo conocido. 

El conflicto que se planteaba en la mencionada "Dios Emperador de Dune" estalla ya por fin miles de años después de la muerte del tirano Leto II: queda bien patente la necesidad de la humanidad de seguir expandiéndose por el espacio a pesar de que esto propicie conflictos y problemas, ya que el estancamiento trae la paz y la estabilidad pero no deja de ser estancamiento (y futura decadencia).

Salimos por fin del predominio del planeta Arrakis en la trama y, aunque está presente (ahora llamado simplemente Rakis), visitamos otros como Gammu, el viejo Giedi Prime que fue del dominio de los Harkonnen. 

También dos organizaciones se nos muestran desde dentro por fin en todos sus estamentos: las Bene Gesserit y los Tleilaxu. Y llega además una nueva y verdaderamente monstruosa: las Honoradas Matres, rivales de las primeras mencionadas y venidas desde la Dispersión de la humanidad de la que habló Leto II dispuestas a hacerse con el poder en el universo conocido.


"Herejes de Dune"
es, al igual que los demás libros de la saga, ambicioso. Muy ambicioso, de hecho. Aunque volvemos a la estructura habitual, sin primera persona, tras la cuarta novela, la más "experimental" de todas, Frank Herbert dispara su abanico de intereses a niveles que van aún más allá de ésta.

Se pierde bastante uno de los asuntos que había sido clave en la saga: la ecología. Todo ha evolucionado hacia otros. Sigue presente el mesianismo, el fanatismo religioso, la eugenesia o la crítica a las tiranías. No obstante, ahora entramos de lleno en una red de conspiraciones palaciegas que son todo un estudio del poder, de sus tácticas militares y en la sombra, de sus teorías, de su forma de aplicar la violencia y la coerción, de sus entresijos y, también, de sus motivaciones.

En "Herejes de Dune" no hay maniqueísmo: cada organización enfrentada busca o bien su propio beneficio o bien que triunfe su concepto de "bien" (que es el auténtico y el único válido para sus integrantes por norma general). No obstante, también se ven obligadas a buscar puntos en común ante la que posiblemente sea la peor amenaza que ha tenido la humanidad en toda la saga.

¿Qué falla en esta quinta novela de este ciclo? Desde mi punto de vista, como he dicho, casi todo. La trama, a pesar de lo prometedora que parece, es repetitiva y no tiene sorpresas. Gira sobre sí misma una y otra vez, y reitera acontecimientos y discursos a lo largo de más de quinientas páginas de paja y de hechos que podían haberse resumido o que directamente no aportan nada.

Los personajes son otro punto flaco. Si bien hay algunos interesantes como Miles Teg (el mejor que se presenta en esta entrega con mucha diferencia) el resto están desdibujados (Odrade, Taraza, Waff) o prometen mucho en sus inicios y se quedan en el tópico o en lo superficial (especialmente duele el caso de Sheeana, una heroína carismática que acaba reducida a una Bene Gesserit del montón).

Por otra parte, el único clásico que "repite", el pobre Duncan Idaho, está ya manoseado, trillado, requemado en su Día de la Marmota interminable y, en esta ocasión, y al contrario que en "Dios Emperador de Dune", no aporta nada destacado a la trama general.

Otro fallo de "Herejes de Dune" es el de la descripción y el desarrollo de su mundo. Por primera vez y como he mencionado Arrakis no es el protagonista casi absoluto de las localizaciones y, salvo Gammu, el nuevo Giedi Prime, no hay apenas profundización en otros planetas o incluso en otras organizaciones.

Esto es especialmente flagrante en el caso de la gente que ha venido de la Dispersión. Ni siquiera las Honoradas Matres tienen un desarrollo destacado: para ser las nuevas villanas absolutas de la función están descritas con pinceladas más bien gruesas.

Mientras Herbert no se implica en estos asuntos, se pierde en cambio en interminables conversaciones innecesarias llenas de diálogos pedantes y pretenciosos que dan vueltas sobre los mismos conceptos una y otra vez y que tratan de ser más profundos de lo que son. Esto pasaba ya en las otras entregas, y especialmente a partir de "Hijos de Dune" era bastante acusado.

Para colmo, el desenlace que le da a la novela es abrupto y muy incompleto. Todo acaba de un tajo, de golpe, de mala manera. Sí, es cierto que el final es abierto de forma consciente y que enlaza directamente con "Casa Capitular de Dune", pero eso no es excusa para dejar todo colgando y para ventilarse una batalla épica en tres comentarios y adiós, muy buenas.

"Herejes de Dune" me ha parecido larga, innecesaria, poco interesante, fallida y repetitiva. Siento ser tan duro, pero es que no se pueden emplear tantas páginas para tan poco contenido y para dar tantas veces las mismas vueltas sobre los mismos hechos y conceptos. En los próximos meses, leeré y comentaré la mencionada "Casa Capitular de Dune".

miércoles, 22 de septiembre de 2021

DUNE. UN PORTENTO VISUAL Y LA ADAPTACIÓN QUE ESTA OBRA SE MERECÍA

DUNE de Denis Villeneuve - 2021 - ("Dune")

Posiblemente, entre el año perdido de la pandemia y la expectación que ya tenía de por sí, esta "Dune" de Denis Villeneuve sea una de las películas actualmente más esperadas. Y yo creo que la espera ha merecido la pena, vaya que sí.

Las comparaciones con la versión de David Lynch son y van a ser siempre odiosas, pienso. Yo creo que Lynch es un director incomparable, valga la redundancia (creo que no haría falta ni que lo dijese) y que su película fue tan incomprensible porque, como ya sabemos, fue mutilada a lo bestia. 

A Villeneuve no le ha ocurrido eso, y se nota. Es más: ha podido disfrutar de la oportunidad de dividir su obra en, por lo menos, dos partes. Eso le da una ventaja enorme a la hora de adaptar una novela que es bastante difícil de adaptar.

"Dune" de 2021 se toma su tiempo para desarrollar su mundo. Y es de agradecer. Sobre todo, porque sabemos desde el principio lo que es la Casa Atreides, lo que es la Casa Harkonnen (aunque echo en falta algo más de desarrollo inicial de ésta) y lo que es tanto el planeta Arrakis como el Imperio Galáctico. 

También, conocemos bien a los personajes y las relaciones que hay entre ellos. Y por cierto, todos están interpretados por un plantel de actores y de actrices que tira de espaldas: todos y todas brillan, hasta en el papel más secundario. Un diez aquí, y sobrado.

La trama se despliega bien, poco a poco, sin prisas, aunque en la parte final creo que pierde algo el ritmo y que Villeneuve añade unas decenas de minutos que podrían haberse evitado. No lastra la película esto, de todas maneras.

Hay drama, hay acción, hay introspección, hay diálogos útiles y significativos y hay escenas que van a quedar ya para el recuerdo. Todo está perfectamente cuadrado y medido al milímetro. 

Finalmente, la estética es un portento. Pero un portento de los grandes, de los enormes. "Dune" es una delicia para los sentidos; para todos ellos. Visualmente es espectacular con todas las letras, bellísima, evocadora. Sonoramente, también. Y esto nos lleva de cabeza a su mundo tan inhóspito como maravilloso.

Creo que Denis Villeneuve ha sabido llevar al cine la novela de Frank Herbert con respeto máximo y con todas sus consecuencias. Creo que, en general, ha triunfado en su labor. Y espero que tengamos segunda parte: estoy deseando verla.

viernes, 12 de febrero de 2021

DIOS EMPERADOR DE DUNE. LA SAGA VUELVE CON SU LIBRO MÁS PARTICULAR

DIOS EMPERADOR DE DUNE de Frank Herbert - 1981 - ("God Emperor of Dune")

Aunque en su momento parecía que "Dune" iba a quedar cerrada en una trilogía, cinco años después de "Hijos de Dune" Frank Herbert volvió a su saga estrella con la que posiblemente sea una de sus obras más curiosas y diferentes: "Dios Emperador de Dune".

La tercera novela del universo de "Dune", la mencionada "Hijos de Dune", me resultó, como he comentado en este blog, repetitiva, pedante, pretenciosa, poco natural y sin demasiados alicientes: estancada en definitiva, muy a grandes rasgos.

Esta cuarta, con sus fallos, cambia radicalmente el estilo y el panorama de la saga y muestra a un Frank Herbert con ganas de innovar y de explorar nuevos caminos argumentales y narrativos.

Originalmente narrada al parecer en primera persona en su mayor parte, "Dios Emperador de Dune" acabó teniendo más escenas en tercera persona tras numerosas correcciones.

El protagonista es el Dios Emperador que da nombre a la novela: Leto II, ahora convertido en un gusano gigante y omnipotente que domina a la humanidad desde hace 3.000 años y que a la par que es adorado como un ser divino es también visto como un tirano.

Leto II ha dado todos estos siglos de paz a todos sus reinos: gobierna con mano de hierro y usa métodos expeditivos, pero lo cierto es que proporciona estabilidad y reprime con rapidez y eficacia toda conspiración o revuelta. También, para ello, se ha sacrificado a sí mismo: su vida como dios casi inmortal le ha costado su físico y su humanidad.

"Dios Emperador de Dune" podría ser calificada perfectamente como una "novela de dictador de ciencia ficción". Salvando su espacio, que es el galáctico, el interplanetario, define perfectamente el periplo de un líder apoltronado en el poder supremo.

Volvemos a tener el mensaje ecológico y la crítica a la figura mesiánica, al salvador endiosado y a la corrupción del poder, pero el asunto central de la saga se vuelca ahora en el dilema de la humanidad según Herbert: esta humanidad necesita expandirse sin cesar para evolucionar, pero la expansión trae la inestabilidad mientras que la paz trae el estancamiento y la muerte (de otra forma distinta, pero la trae).

Leto II controla a esta humanidad desde una omnipresencia que entronca con la eugenesia que ya se había tratado en otras entregas de la serie de novelas: él la guía y la salva de sus enemigos y demonios y, a la vez, la domestica y la priva de la libertad de elección por medio del control de la eterna especia.

"Dios Emperador de Dune" es compleja, muy compleja, y está llena de sugerentes preguntas. A veces ni el propio Herbert parece tener la solución al dilema central de la novela: a Leto II no le gusta ni la democracia ni el conservadurismo, y parece mantener a ambos sistemas a veces en un precario equilibrio enfrentado.

Es también este libro, además, un estudio sobre la soledad del poder. Leto II puede parecer un ser repugnante tanto física como psicológicamente, pero ciertamente también puede llegar a dar mucha, muchísima lástima. Su sacrificio desde "Hijos de Dune" es evidente: lo ha perdido todo por sus súbditos. Su soberbia, también: no deja de ser un tirano y, como todos los tiranos, si tiene que ser cruel y sanguinario lo es sin ningún problema (y además justificándose o autocompadeciéndose).

El maniqueísmo brilla por su ausencia: no sólo este personaje es redondo y vive en un gris constante lleno de actos magnánimos y actos viles. Todos los demás protagonistas y secundarios de "Dios Emperador de Dune" están muy bien definidos. Todos tienen claroscuros, todos tienen dudas, ya sea para adorar y salvar al gran gusano o para atacarlo y acabar con su reinado.

Frank Herbert se sumerge aquí además mucho más que en sus otras tres novelas en el mundo de "Dune". Aunque la acción vuelve a transcurrir en Arrakis (un planeta que ya se ha convertido en un vergel y en el que queda muy, muy poco desierto) las otras culturas, facciones y civilizaciones de la galaxia conocida están más desarrolladas que nunca: desde los tleilaxu hasta los ixianos pasando por lo que queda de los viejos fremen o por las guerreras Habladoras Pez que defienden a Leto II.

Hay también pasajes homófobos en la novela. Son pasajes que tienen esta homofobia en diálogos de personajes: no necesariamente han de representar el pensamiento de Herbert. No obstante, el autor fue acusado de esto en su día: queda muy en el aire pero ahí está.

"Dios Emperador de Dune" tiene poca acción comparada con sus antecesoras. Está llena de citas, de discursos, de monólogos o de diálogos largos. Sí, muchos de ellos son pedantes y pretenciosos. Ya lo eran en otras novelas como "Hijos de Dune". No obstante, la mayoría son interesantes y presentan ideas con muchas posibilidades para la reflexión y el debate.

Es "Dios Emperador de Dune" larga, además: muy larga. Se acerca a las seiscientas páginas y no siempre mantiene Herbert el ritmo: hay episodios magníficos y otros que no aportan demasiado. Y a pesar de su complejidad, parece también en algunos momentos más una novela de transición hacia las siguientes, un prólogo de la nueva trilogía que estaba por completarse.

La cuarta entrega de la saga del planeta desértico es posiblemente la más extraña y particular de todas las que su autor dejó escritas en vida. Se ama o se odia sin mucho término medio: hay fans de la serie que la ponen por las nubes y fans de la serie que la detestan. Con sus fallos, aprecio la valentía de Herbert a la hora de innovar y de aportar algo completamente diferente a su ciclo.

El mundo de "Dune" se seguiría desarrollando ya en "Herejes de Dune", que llegaría con más rapidez que ésta: en 1984. En los próximos meses la reseñaré.

jueves, 5 de noviembre de 2020

DUNE POR DAVID LYNCH. LA FALLIDA ADAPTACIÓN HEREDADA DE JODOROWSKY

DUNE de David Lynch - 1984 - ("Dune")

En los años setenta Alejandro Jodorowsky intentó adaptar la mítica novela "Dune", de Frank Herbert, a la gran pantalla, pero el proyecto nunca salió adelante tras miles de problemas y caos y fue en los ochenta cuando cayó en manos del David Lynch que acababa de rodar la maravilla de "El hombre elefante". 

Lynch entregó de nuevo una película extremadamente personal pero fallida debido a que los productores le redujeron el metraje inicial, de 5 horas, a 137 minutos por razones comerciales. 

Se cargaron la obra y el propio Lynch nunca estuvo contento con ella. Y para colmo fue, cuando se esperaba que fuese una suerte de nueva "Star Wars", un batacazo comercial de órdago, uno de los más grandes fracasos de su década. 

El tiempo, sin embargo, como a tantas películas de una forma u otra "malditas", la ha ido colocando en un espacio de culto y hay incluso fans de Lynch y de Herbet que la reivindican como injustamente infravalorada. 

¿Es realmente tan mala "Dune" de David Lynch? Pues bueno, estéticamente es una maravilla, pero argumentalmente... Si no has leído por lo menos la primera novela de la saga no tiene sentido. 

La película es una delicia visual, una joya de la sugerencia estética, una virtuosidad de la ambientación pulp de calidad... Pero también es una baratija incomprensible para cualquier profano. 

Antes de leer yo la novela la vi varias veces y no me enteré de absolutamente nada. A los veinte minutos perdía el hilo por completo y me encontraba aburridísimo y hundido en el sopor. 

Si no has tenido un mínimo contacto con la obra de Herbert, no sabrás por qué los personajes actúan como actúan, no entenderás las elipsis gigantescas que la película tiene y no comprenderás casi nada del mundo en el que el filme se desarrolla. Serán posiblemente más de dos horas interminables, infumables, absurdas casi.

Es todo una pena, porque, tal vez si a David Lynch le hubiesen dejado hacer lo que quiso, la película habría sido de calidad (eso seguro), habría captado perfectamente todos los asuntos (desde económicos hasta ecológicos pasando por políticos y religiosos) que el libro en el que se basa condensa y, tal vez, no hubiera sido el fracaso tan inmenso que fue. 

El director se recuperaría por suerte con "Terciopelo Azul" y "Twin Peaks" y dejaría para la posteridad una gran filmografía. 

Esta "Dune" se quedó olvidada y, poco a poco como he dicho, se convirtió en obra de culto y mil veces discutida y vuelta a discutir. En la década del 2000, se realizaron dos adaptaciones para la televisión de las novelas: dignas pero limitadas por la falta de medios económicos. Ahora queda esperar a Denis Villeneuve.

jueves, 10 de septiembre de 2020

HIJOS DE DUNE. LA SAGA EMPIEZA A DECAER, A REPETIRSE Y A PERDERSE EN LO PEDANTE

HIJOS DE DUNE de Frank Herbert - 1976 - ("Children of Dune")

Con "Hijos de Dune" termina la primera trilogía de novelas de este universo de Frank Herbert (escribiría posteriormente otras tres más y luego, tras su muerte, su hijo Brian continuaría con su legado -con muchas más novelas y con muchas malas críticas-).

La saga, tengo que decirlo, se me ha empezado a resentir a partir de aquí. "Dune" fue un libro que cambió la ciencia ficción, y "El mesías de Dune", aún siendo menor, presentaba muchos aspectos novedosos dentro de su género que la hacían bastante interesante y muy única en su momento.

"Hijos de Dune" vuelve a tratar temas estimulantes. Amplía los que ya desarrollaba en las anteriores novelas y añade algunos nuevos. 

Esencialmente, Herbert pone en la picota una vez más a las dictaduras personalistas y mesiánicas y a los fanatismos religiosos y continúa narrando la caída en la decadencia del imperio galáctico fundado por los Atreides, ya completamente podridos y enfrascados en luchas internas de toda clase.

También, se expande aquí uno de los asuntos centrales de "Dune" según Herbert: la dicotomía entre la búsqueda de la paz por parte de la humanidad y su deseo y constante necesidad de seguir avanzando en sus descubrimientos, lo cual la lleva a guerrear.

Igualmente, volvemos a tener un aviso ecológico muy potente y claro (uno de sus puntos más interesantes) contra la destrucción de la naturaleza por parte de los seres humanos, ejemplarmente retratado en la alegoría del planeta Arrakis, que precisamente al haber sido adecuado para ser más habitable con zonas verdes y con agua abundante empieza a perder poco a poco su ecosistema original de forma catastrófica (y con ello peligra la propia especia que el imperio necesita, metáfora entonces de nuestro petróleo).

Política y filosóficamente, "Hijos de Dune" es un libro muy interesante, repito. Lo es. Sin embargo, aquí al autor le falla la forma. 

Por una parte, los personajes clásicos empiezan a repetirse en sus objetivos y comportamientos, mientras que muchos de ellos además son desfigurados de mala manera (lo que Herbert hace con Paul Atreides especialmente no tiene nombre). Los nuevos, en general, no tienen carisma potente para levantar el conjunto. 

Por otra, la trama principal de esta tercera novela de la saga es un refrito de lo que hemos visto en las dos anteriores con elementos muy predecibles, con un cuerpo innecesariamente largo que pierde el ritmo y con un desenlace totalmente precipitado.

Todo huele a "deja vu" de la primera "Dune" con ciertos elementos variados. Ahora los Atreides están como he señalado en lucha entre ellos, y también los Corrino y los mismos Fremen. Esto es loable, porque Herbert se aleja del maniqueísmo para retratar un imperio ya completamente perdido en su soberbia y en su tiranía donde en cada familia y en cada tribu se conspira sin cesar.

Lo que tira la premisa por tierra es, como he dicho, que la intriga sea tan predecible (en serio, hay elementos que se averiguan a leguas), que los personajes hayan perdido tanta garra y que todo termine de golpe en un "pis pas" (tras montones de escenas de relleno llega un cierre apresurado en apenas un par de capítulos que lo deja todo bastante colgando).

Los diálogos no ayudan tampoco. Herbert es aquí más pedante y pretencioso que nunca, y cada una de sus conversaciones es una batalla dialéctica retorcida, falsamente misteriosa, para demostrar una intelectualidad que no siempre es tan compleja y tan refinada como pretende ser.

Es una lástima que en este tercer libro todo se tuerza de esta manera. Me ha costado bastante terminarlo en algunos pasajes incluso, tengo que decirlo, en los que estaba dando vueltas una y otra vez sobre el mismo aspecto de la trama.

"Hijos de Dune", que por cierto fue adaptada para la televisión entre 2000 y 2003 con sus dos compañeras de trilogía, originalmente cerraba esta saga. Sin embargo, cinco años después aparecería un cuarto libro ("Dios Emperador de Dune") que precedería a otros dos. A ver qué me encuentro en ellos. 

miércoles, 29 de abril de 2020

EL MESÍAS DE DUNE. UNA INTERESANTE PARÁBOLA DEL PERSONALISMO Y DEL PODER


EL MESÍAS DE DUNE de Frank Herbert - 1969 - ("Dune Messiah")

"El mesías de Dune", segunda novela de la saga de "Dune", es, desde mi punto de vista, prácticamente un anexo de su antecesora en todos los aspectos.

De hecho, el propio Frank Herbert dijo que ya tenía escritos muchos de sus fragmentos antes de la publicación de dicha primera novela, de la que es totalmente indisoluble (y posiblemente lo sea de la tercera también, la cual leeré y comentaré en estos próximos meses).


"El mesías de Dune" no es ni tan redonda ni tan sorprendente como "Dune", pero sí que tiene una premisa que me parece absolutamente visionaria en el momento de su publicación, 1969: tras la aventura épica de la primera novela, el imperio de Paul Atreides, conocido ya como Muad'Dib, se ha hecho con la galaxia y ha caído en casi todos los errores que cometía el imperio al que él derrocó, el de la casa Corrino.

¿Se imaginan que tras "El retorno del Jedi" Luke Skywalker y sus amigos la cagan de tal manera que se convierten en nuevos Darth Vader o nuevos Emperadores? ¿Se imaginan que tras "El retorno del Rey" Frodo, Gandalf, Aragorn y sus compañeros crean un nuevo Mordor? Pues ese es el punto de partida de "El mesías de Dune". Rompedor en su momento e incluso hoy.


Más de una década después de "Dune", los Atreides y los Fremen han tomado como he dicho la mayor parte de la galaxia conocida. Paul y su hermana Alia se han convertido en seres divinos idolatrados en todas partes y la religión de los mencionados Fremen se ha transformado en la preponderante.

Hay cosas que han mejorado, como las condiciones del planeta Arrakis, más habitable, pero hay otras que han permanecido igual: el nuevo imperio sigue siendo clasista, la esclavitud sigue existiendo y la pobreza también, y todo además se ha conseguido por medio de conquistas, guerras y masacres y se mantiene en un precario equilibrio gracias a la opresión de las armas y al opio de la religión.


Tras la aventura épica, más habitual en este género o en el fantástico, viene la pregunta que no se plantea demasiado: ¿qué ocurre cuando los "buenos" han ganado y tienen que reconstruir el mundo que han heredado de los "malos"?

Por todo esto, "El mesías de Dune" me resulta extremadamente interesante. Frank Herbert lanza una crítica brutal y despiadada al personalismo, al mesianismo, a las religiones, a las grandes dictaduras de su momento, mientras que siguen presentes asuntos de la primera entrega como la ecología, el capitalismo agresivo o la corrupción.

Si algo destaca en "Dune" es su huida del maniqueísmo, y esto queda perfectamente demostrado en esta segunda novela de su ciclo, que tiene unos personajes llenos de claroscuros morales, tanto los protagonistas (que se han vuelto atormentados, autoritarios, despiadados) como los antagonistas (a los que se puede llegar incluso a comprender en parte a pesar de su perfidia).


La novela se centra más además en la pura intriga política y palaciega; deja a un lado la aventura y las batallas de la primera parte en toda una declaración de intenciones.

Sí que es cierto que su trama no es tan redonda ni tan sorprendente como la de su mencionada precedesora. La obra es bastante corta, extrañamente corta (pienso que esto es porque realmente se trataba de, como dijo Herbert, una recopilación de fragmentos previamente escritos), y tiene sin embargo momentos reiterativos y, sobre todo, un desenlace muy precipitado, cerrado en un "pis-pas" y con varios secundarios despachados de muy mala manera.

Pienso que "El mesías de Dune", una vez disfrutada la sorpresa de "Dune", abre, con sus méritos y sus defectos, una saga que ya sabemos que fue larga (quedaban todavía cuatro libros por publicarse por parte de su autor).


En los siguientes meses, como he dicho, leeré y comentaré "Hijos de Dune", la tercera novela de la colección.

Mi idea es reseñar todas las que escribió Frank Herbert en vida. Las de su hijo Brian no me interesan, la verdad, porque son montones y además componen una explotación descarada de la gallina de los huevos de oro que dejó su padre.

Como conclusión podemos decir que "El mesías de Dune" mantiene la capacidad evocadora y sugestiva de "Dune" y amplía su universo junto con su muestrario de temas de actualidad (tristemente, lo siguen siendo) con coherencia y dignidad, a pesar de lo más irregular de su trama. Recomendable.