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lunes, 11 de mayo de 2026

ESCAPE. UN MAKIEWICZ MENOS CONOCIDO PERO TAMBIÉN MAGNÍFICO

ESCAPE de Joseph L. Mankiewicz - 1948 - ("Escape")

En 1948 Joseph L. Mankiewicz dirigió sólo una película (en el año inmediatamente anterior dirigió dos y en el inmediatamente posterior dirigiría otras dos), esta producción británica-norteamericana de acción llamada "Escape" que es una de sus obras más olvidadas por ser ciertamente, aunque una buena cinta, más discreta que las anteriores "El fantasma y la Señora Muir" y "El mundo de George Apley" y que las posteriores "Carta a tres esposas" y "Odio entre hermanos". 

Un excelente Rex Harrison (cómo chupaba pantalla este hombre) da vida a un hombre que, encarcelado por circunstancias injustas, decide escaparse de la prisión a pesar de que su condena es de tan sólo tres años, lo que desata numerosas preguntas tanto a los que le ayudan a escapar (su tandem amoroso esperable, Peggy Cummins, y un sacerdote bondadoso) como de los que le persiguen (su "némesis", el detective que le ha de atrapar, William Hartnell). 

El asunto central del filme es la mala aplicación de la justicia: el clásico hombre sometido a una sentencia que no le corresponde y que, aunque es benigna (teniendo en cuenta que, aún sin querer, mató a un hombre), es a todas luces injusta, escapa de la prisión no sólo buscando su libertad, sino también demostrar que la justicia puede prevalecer (y él cree en la justicia).

Le habría salido más rentable esperar en la cárcel esos escasos tres años de condena, pero su determinación y su cabezonería le convierten en un héroe suicida que sorprende a todos los que le rodean, incluso a sus a priori "enemigos".

El filme, de apenas 78 minutos (muy corto, incluso ya para la época), tiene escenas de acción muy destacadas (la del avión es excelente) y buenos diálogos, y como he dicho Harrison está genial y los secundarios le acompañan.

La historia de amor está bien ensamblada con la trama central, donde en un principio parecía no tener cabida, y la cinta desprende un humor fino muy gracioso (geniales los momentos del detective con la vecina cotilla del pueblo). Tiene un mensajillo por ahí de cierta exaltación religiosa, pero no es maniqueo ni propagandístico. 

"Escape" es una de las películas olvidadas de Mankiewicz, y es cierto que no es de sus mejoras obras ni de lejos (y más teniendo en cuenta las maestrías que vendrían después), pero es recomendable no sólo para completistas del director, sino para cualquiera interesado en él en general.

martes, 24 de marzo de 2026

EL MUNDO DE GEORGE APLEY. UNA BUENA COMEDIA MÁS IRÓNICA DE LO QUE PARECE

EL MUNDO DE GEORGE APLEY de Joseph L. Mankiewicz - 1947 - ("The Late George Apley")

También en 1947 Joseph. L. Mankiewicz dirigió, junto a "El fantasma y la Señora Muir", "El mundo de George Apley", una película completamente diferente y que, a pesar no contarse entre las grandes del autor, tiene más interés del que en un principio pueda parecer. 

El filme comienza como una comedia de costumbres amable pero se va desarrollando poco a poco como un drama en el que estas costumbres terminan oprimiendo a los individuos y destrozando sus vidas. 


Ronald Colman (genial) es George Apley, un bostoniano que a pesar de ser una buena persona es tan excesivamente anticuado para su tiempo que piensa que el pequeño mundo que gira a su alrededor es el único mundo de existe, el de la ciudad de Boston. 

George sigue la misma rutina todos los días, todas las semanas y todos los meses desde hace años; no sale de su ciudad para nada si no es estrictamente necesario, siempre lee los mismos libros, no va a fiestas nuevas, no hace nada nuevo, aburre a su mujer, sus amigos son todos copias suyas que se reúnen en el mismo club, siempre celebra el mismo Día de Acción de Gracias con el mismo plan y, lo que es más grave, espera que sus hijos sean iguales que él. 

Pero la cosa se complica, porque sus hijos se enamoran... De dos personas a las que él no aprueba y que para colmo no son de su "perfecta" e "inmaculada" Boston. A partir de este momento, la vida de George va a experimentar un cambio inesperado y su personaje va a resultar mucho más profundo y con más dilemas y hasta traumas de los que prometía en un principio.

"El mundo de George Apley", aún ambientada en 1912, es una crítica clara a la sociedad de su tiempo, los años cuarenta, en los que en los USA (y en muchísimos lugares más, por supuesto) las apariencias eran lo más importante y los padres delineaban el camino que sus hijos habían de seguir por la fuerza. 

Mankiewicz, por medio de unos diálogos fabulosos, ataca a la hipocresía de las clases altas, a la represión amorosa y sexual (impagables los referidos a Sigmund Freud), a la incomunicación en el matrimonio y entre padres e hijos, al enchufismo, a la intransigencia, al abandono de los sueños vitales por exigencias sociales y sobre todo al provincianismo pacato que todas estas cosas juntas crean en una ciudad (Boston es esta ciudad provinciana, un infierno de aburrimiento y tontería que se contrapone a la abierta y siempre vanguardista y vecina Nueva York). 

Sobra decir que la ambientación de época es riquísima y que el ritmo de la cinta es delicioso, así como su suave paso de la mencionada comedia de costumbres al claro drama cotidiano. 

"El mundo de George Apley", una de las películas menos conocidas de su director y tal vez ensombrecida en el mismo año de su estreno por la comentada ayer "El fantasma y la Señora Muir" y posteriormente por otras de sus grandes obras es una cinta que merece, y mucho, la pena y que, además, resulta sorprendente. Muy recomendable y digna de ser rescatada y reivindicada.

lunes, 23 de marzo de 2026

EL FANTASMA Y LA SEÑORA MUIR. LA PRIMERA OBRA MAESTRA DE MANKIEWICZ

EL FANTASMA Y LA SEÑORA MUIR de Joseph L. Mankiewicz - 1947 - ("The Ghost and Mrs. Muir")

En 1947 Joseph L. Mankiewicz dirige dos películas, "El mundo de George Apley" y esta "El fantasma y la Señora Muir". Con ambas, muy diferentes, empieza a despuntar el gran director que en breve iba a entregar un enorme puñado de las más grandes obras maestras del Hollywood dorado. 

La premisa de "El fantasma y la Señora Muir" podría asustar a demasiados cinéfilos, y más viniendo el filme de la segunda mitad de los años cuarenta del pasado siglo, donde lo azucarado y lo políticamente correctísimo (de su época) estaba a la orden del día en las producciones comerciales de amor: la película narra un romance entre una mujer viuda y el fantasma de un viejo capitán en la vieja mansión que este tenía cerca del mar. 

Sí, de buenas a primeras suena a película romántica ñoña y extremadamente comercial (comercial en el peor de los sentidos). Pero nada más lejos de la realidad: "El fantasma y la Señora Muir" es la primera obra maestra de Mankiewicz y una muestra de maestría tras la cámara y tras el guión apabullante. 

Porque hay que ser un buen guionista y un buen director para hacer bien una historia de amor sobrenatural sin caer en las mencionadas ñoñerías, en el efectismo barato o en la tontería argumental. 

La historia que Mankiewicz narra es una maravilla que equilibra perfectamente el romanticismo con un ajustadísimo toque de comedia y que tiene unos diálogos brillantes (uno de los grandes puntos fuertes del director) y unas escenas para el recuerdo con un poder evocador y melancólico prodigioso.

Porque "El fantasma y la Señora Muir" emociona, vaya que sí, y lo hace sin recurrir a los trucos fáciles de los que suelen abusar este tipo de historias (las de su tiempo y las de hoy en día). 

Ayuda una dirección precisa y con el aura fantástica muy ajustada y una música absolutamente preciosa de Bernard Herrmann que pone los pelos de punta y que fue justamente valorada en su día. 

Y ayudan, sobre todo, las inolvidables interpretaciones de unos maravillosos Gene Tierney y Rex Harrison que despliegan una química envidiable como pareja estelar y que tanto en los momentos delirantes como en los tiernos tocan el alma del espectador. Ojalá la mitad de las películas románticas fuesen como ésta. Mankieciwz despegaba definitivamente con ella.

miércoles, 22 de octubre de 2025

SÓLO EN LA NOCHE. MANKIEWICZ LE VA COGIENDO EL PULSO A SU CARRERA

SÓLO EN LA NOCHE de Joseph L. Mankiewicz - 1946 - ("Somewhere in the Night")

Posiblemente no sea uno de los grandes thrillers de la edad dorada del género en el cine estadounidense, pero desde luego que "Sólo en la noche", la segunda película de Joseph L. Mankiewicz tras el muy flojo batiburrillo de temas de la fallida "El Castillo de Dragonwyck" , es un relato negro muy destacado, con estilo y con pulso en todos los aspectos. 

Aparecida en 1946, justo después del fin de la Segunda Guerra Mundial, narra la historia de un soldado que, al retornar de la referida contienda, ha perdido sus recuerdos y es una persona muy diferente de la que marchó a luchar (la crítica social fresca está bien presente, como en tantas películas del director) y que se ve envuelto sin comprender del todo por qué en una trama criminal de la que supuestamente el formó parte en los años de la pre-guerra. 

El tristemente malogrado John Hodiak (que murió con sólo 41 años de un repentino ataque al corazón sin haber terminado de despegar en su carrera) es cierto que no es Humphrey Bogart ni James Cagney, por poner dos gruesos ejemplos, pero cumple interpretando al perdido protagonista, mientras que los secundarios que le acompañan hacen lo propio con la habitual galería de personajes del género: mafiosos, criminales de poca monta, policías y detectives, mujeres fatales y no tan fatales... 

La ambientación es muy destacada y está excelentemente fotografiada en blanco y negro; los escenarios son tan elegantes como oscuros y tienen su toque sórdido bien medido. 

La trama se mueve con fluidez y presenta hechos sin cesar que la enriquecen constantemente y que introducen al espectador en el habitual juego de apariencias en el que él mismo ha de colaborar para resolver el misterio final. 

Los diálogos por otra parte no son perfectos (y más viniendo de Mankiewicz), pero cumplen su función, mientras que las escenas de acción son destacadas y el mensaje social, como he comentado, está bien presente, explorando tal vez sin una profundidad muy honda (bueno, el filme no es un "Taxi Driver", pero tampoco pretende serlo) pero desde luego con solvencia el nuevo papel de los ex-soldados en la nueva sociedad de los USA, ex-soldados que vienen marcados por los traumas de la batalla y que encuentran problemas para reintegrarse.

viernes, 4 de abril de 2025

EL CASTILLO DE DRAGONWYCK. EL FLOJO Y ERRÁTICO DEBUT DEL GRAN MANKIEWICZ

EL CASTILLO DE DRAGONWYCK de Joseph L. Mankiewicz - 1946 - ("Dragonwyck")

Todos los genios tienen sus comienzos, y no tienen por qué ser necesariamente buenos. El enorme Joseph L. Mankiewicz, antes de entregar sus grandes obras maestras y de regalarnos una de las más grandiosas filmografías de la historia del cine, debutó en 1946 con esta "El castillo de Dragonwyck", que, a pesar de contar con un excelente reparto y una cuidadísima ambientación que alterna lo glamuroso y lo siniestro sin fisuras, se muestra como una película muy irregular en todos los sentidos y lastrada por una gran multitud de asuntos que intenta tratar sin centrarse en ninguno (aparte, es otro vehículo para la exaltación del Sueño Americano maniqueo a más no poder). 

La película narra la historia de una bondadosa joven que abandona su lugar de nacimiento, el campo, para vivir en el castillo que da nombre al filme y casarse con un primo bastante disoluto y finalmente diabólico. 

Por medio de esta trama se articula una intriga algo predecible en la que se mezclan como he señalado un montón de asuntos: la lucha entre la rectitud moral personificada en la religión cristiana y la depravación que trae la frivolidad de la riqueza, la contraposición entre la humildad campesina y la hipocresía de las clases altas, la lucha de clases entre los ricos terratenientes y los agricultores, el asesinato, la drogadicción (metida con calzador y sin saber muy a cuento de qué)... Y, a su vez, hay una mezcla de géneros en el filme completamente heterogénea que no termina tampoco de cuajar porque Mankiewicz no se decanta por ninguno: hay comedia romántica, hay filme romántico a secas, hay cuento gótico, hay thriller, hay historia de fantasmas, hay drama social... Y no hay nada de todo esto a la vez.

"El castillo de Dragonwyck" es errático en todos los aspectos, y por eso termina por decir bien poco más allá de la mencionada moralina norteamericana exaltadora de la religión y las buenas costumbres. 


Los personajes tampoco destacan: o son buenos o son malos sin mucho término medio, y eso que los actores que los interpretan están como siempre geniales: Gene Tierney, Vincent Price o Walter Huston se comen la pantalla, pero no es suficiente para salvar un conjunto que quiere abarcar mucho y que al final abarca poco y no demasiado bien. 

El filme no es un bodrio y se puede ver y hasta puede resultar distraído, pero está lejos de ser bueno y por supuesto a millas de ser uno de los grandes de su creador. Tampoco hay que esperar mucho más: es un debut, y Mankiewicz supo tras él empezar una escalada sin prisa pero sin pausa directa hacia la gloria.