EL FANTASMA Y LA SEÑORA MUIR de Joseph L. Mankiewicz - 1947 - ("The Ghost and Mrs. Muir")
En 1947 Joseph L. Mankiewicz dirige dos películas, "El mundo de George Apley" y esta "El fantasma y la Señora Muir". Con ambas, muy diferentes, empieza a despuntar el gran director que en breve iba a entregar un enorme puñado de las más grandes obras maestras del Hollywood dorado.
La premisa de "El fantasma y la Señora Muir" podría asustar a demasiados cinéfilos, y más viniendo el filme de la segunda mitad de los años cuarenta del pasado siglo, donde lo azucarado y lo políticamente correctísimo (de su época) estaba a la orden del día en las producciones comerciales de amor: la película narra un romance entre una mujer viuda y el fantasma de un viejo capitán en la vieja mansión que este tenía cerca del mar.
Sí, de buenas a primeras suena a película romántica ñoña y extremadamente comercial (comercial en el peor de los sentidos). Pero nada más lejos de la realidad: "El fantasma y la Señora Muir" es la primera obra maestra de Mankiewicz y una muestra de maestría tras la cámara y tras el guión apabullante.
Porque hay que ser un buen guionista y un buen director para hacer bien una historia de amor sobrenatural sin caer en las mencionadas ñoñerías, en el efectismo barato o en la tontería argumental.
La historia que Mankiewicz narra es una maravilla que equilibra perfectamente el romanticismo con un ajustadísimo toque de comedia y que tiene unos diálogos brillantes (uno de los grandes puntos fuertes del director) y unas escenas para el recuerdo con un poder evocador y melancólico prodigioso.
Porque "El fantasma y la Señora Muir" emociona, vaya que sí, y lo hace sin recurrir a los trucos fáciles de los que suelen abusar este tipo de historias (las de su tiempo y las de hoy en día).
Ayuda una dirección precisa y con el aura fantástica muy ajustada y una música absolutamente preciosa de Bernard Herrmann que pone los pelos de punta y que fue justamente valorada en su día.
Y ayudan, sobre todo, las inolvidables interpretaciones de unos maravillosos Gene Tierney y Rex Harrison que despliegan una química envidiable como pareja estelar y que tanto en los momentos delirantes como en los tiernos tocan el alma del espectador. Ojalá la mitad de las películas románticas fuesen como ésta. Mankieciwz despegaba definitivamente con ella.





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