Después de las detestables “Superman III” y “Superman IV: En busca de la paz” y de "Supergirl", la saga del hombre de acero se detuvo durante
veinte años. La desgraciada parálisis de
Christopher Reeve ayudó: no se atrevieron a dar el papel a otro actor, era algo inconcebible.
Otros superhéroes llegaron, aunque no fueron demasiados. El "boom" que propició Superman pareció apagarse: sólo vimos en las siguientes décadas cuatro entregas de
Batman (dos geniales de
Tim Burton y dos horrendas de
Joel Schumacher), proyectos varios que nunca llegaron a cuajar y nuevas series de actores y de animación sobre estos superhéroes (y también sobre el mismo
Superman).
Fue a partir del
año 2000 cuando el género se revitalizó, justo cuando Marvel entró de lleno en las producciones cinematográficas y cuando llegaron
"X-Men" y "Spider-Man". A partir de aquí, ya saben lo que vino.
En 2006, dos décadas después de
"Superman IV", llegó por fin la nueva hora del olvidado hombre de acero.
Bryan Singer fue el encargado del proyecto.
Sé que esta opinión es
polémica, pero creo que con
“Superman Returns”, una de las películas de superhéroes más odiadas de la historia, lo hizo bastante bien.
Situada cronológicamente después de la segunda entrega de
Richard Donner y Richard Lester e ignorando a "Superman III" y a "Superman IV" como si nunca hubiesen existido, "Superman Returns" se me antoja muy,
muy digna.
Es una película que apenas contiene
escenas de acción: prácticamente una al principio y otra cercana al desenlace. Y es una película que se centra, sobre todo, en los personajes, en su
desarrollo.
Superman (un más que solvente
Brandon Routh que, como Reeve en su momento, fue muy criticado y que, eso sí, ha quedado muy olvidado tras el reinicio del Universo Cinematográfico de DC) aparece como un ser
traumatizado por su pasado, que busca subsanar sus errores terribles, que busca redimirse.
Lex Luthor, ahora un genial
Kevin Spacey (para mi lo mejor de la película) está ahí para castigarle, y también para redimirle involuntariamente.
El filme, de más de dos horas de duración y con un lirismo muy acertado, se centra en la relación del héroe con sus
amigos y enemigos y se cimienta en constantes
homenajes a las anteriores películas.
Es una tercera entrega alternativa sobre todo digna que en vez de reinicar la saga como hizo el
"Batman Begins" de Nolan el año anterior, la continua descartando los
elementos indeseables.
No es perfecta; tiene lagunas argumentales y en ciertos momentos parece un
remake de la primera parte, a la que se parece demasiado, pero creo que "Superman Returns" es una cinta que ha sido
injustamente vilipendiada desde el momento de su estreno.