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lunes, 8 de abril de 2024

PINOCHO DE GUILLERMO DEL TORO. UNA RELECTURA MAGISTRAL ANIMADA DEL CLÁSICO

PINOCHO DE GUILLERMO DEL TORO de Guillermo del Toro y Mark Gustafson - 2022 - ("Guillermo del Toro's Pinocchio")

El "Pinocho" de Guillermo del Toro, co-dirigido con el recientemente fallecido animador Mark Gustafson, me parece, a prácticamente todos los efectos, una obra maestra y una de las mejores adaptaciones que ha tenido hasta ahora (y miren que son) el cuento mítico del italiano Carlo Collodi.

Sólo le encuentro un fallo a esta película (que comentaré en el espacio dedicado a los spoilers) y quitando este fallo me resulta absoluta, pero absolutamente perfecta con todas las palabras y en todos sus ámbitos: el animado, el de la trama y el de la adaptación en sí.

Anunciada en 2008 y programada para ser estrenada en 2013 o 2014, entró en una fase de infierno del desarrollo que la ha tenido paralizada durante más de una década y de la que por suerte ha logrado salir.

¿Cómo adaptar una obra que ha sido llevada a la pantalla tantísimas veces y cómo hacerlo, además, aportando algo nuevo? Pues trasladándola a un ambiente diferente del original pero manteniendo su esencia y actualizando sus valores a nuestros días sin caer en la moralidad maniquea.

"Pinocho de Guillermo del Toro" nos coloca el mito en la Italia fascista que se encamina al trauma de la Segunda Guerra Mundial y elabora una hábil y lúcida parábola antibelicista que dispara contra los fanatismos, contra las dictaduras, contra la cultura de la violencia, contra el adoctrinamiento de la juventud o contra la marginación del diferente.

El ser un muñeco de madera con vida en este contexto político tan terrible adquiere un significado extra que enriquece al relato de Collodi, del que se distancia pero con respeto: la alegoría está clara y además entronca con la historia de la propia Italia y del terror de aquella segunda gran guerra que la destrozó.

Alrededor de este retrato histórico y de esta crítica a los totalitarismos y sus consecuencias, Del Toro sin embargo nos habla también de amor, de bondad, de amistad, de redención, de relaciones entre padres e hijos, de solidaridad o de entrega y, en última instancia, de la vida y del paso del tiempo. Porque este "Pinocho" es una maravilla llena de humanidad, de grandes valores, que va más allá de lo peor del ser humano para enseñarnos también lo mejor, que aparece muchas veces en los peores contextos.

Versión musical (con números geniales) animada en un exquisito stop-motion y empleando la estética reconocible del director de México, tiene el filme además una colección de intérpretes detrás de las voces de sus carismáticos y deliciosos personajes verdaderamente inolvidable.

El "Pinocho" de Guillermo del Toro es una obra maestra portentosa, brillante, preciosa: una de las creaciones definitivas de su director. Por cierto que Mark Gustafson, desgraciadamente, falleció de un infarto el pasado 1 de febrero a los 64 años. Sirva esta entusiasta reseña también de homenaje a su trabajo en este fabuloso filme.

-ESPACIO PARA SPOILERS: Única pega que le pongo a la película: Polilla desaparece. No se sabe qué ocurre con él, no se sabe nada de su vida futura, de su amistad con Pinocho. ¿Cómo se puede elaborar una trama tan genial como la suya y dejar que el personaje desaparezca por completo con semejante dejadez? Me parece inexplicable, en serio. Quitando esto, la película me resulta perfecta y redonda.

martes, 12 de marzo de 2019

PINOCHO. UN CLÁSICO Y A LA VEZ UN CUENTO MORAL DE PESADILLA


PINOCHO de Ben Sharpsteen y Hamilton Luske - 1940 - ("Pinocchio")

Tras el fulminante y revolucionario éxito de “Blancanieves y los Siete Enanitos”, el estudio de Walt Disney fue lanzado, de manera definitiva, a las estrellas de la industria de la animación estadounidense y también mundial.

El modo de producción de dicho estudio, The Walt Disney Company, lógicamente cambió a partir de aquí: comenzaron a crear largometrajes con asiduidad y el segundo de ellos fue otra adaptación de un cuento clásico.


El turno era ahora del escritor italiano Carlo Collodi y de su obra “Pinocho”. Walt Disney ya no se puso en cambio tras la inmediata dirección y producción exhaustiva de la película. Y de ninguna más.

Sin embargo, hasta su muerte en 1966 todas pasaron por su lupa: fue el supervisor de todo lo que en su compañía se creó, aunque encargó sus producciones a otros geniales animadores que, sin embargo, han quedado, muchos de ellos, olvidados (tal vez por no ser más que excelentes artesanos llevados por las manos maestras de otros).


La obra original de Collodi, muy compleja tras su apariencia infantil, espiritual, simbólica, todavía enigmática, hija de su tiempo pero sugestiva, es tomada sólo como punto de partida por Disney y completamente desfigurada. 

Porque este "Pinocho" es un cuento moral con final feliz que advierte a los niños de que las obligaciones impuestas por los adultos son lo primero y de que el exceso de ocio siempre es secundario y a veces hasta nocivo. 


El protagonista es el mítico niño de madera que, para ser de verdad, ha de portarse bien con su padre, el viejo juguetero Geppetto. La historia la conocemos todos ya, pero sus lecciones morales están por lo menos al mismo nivel de crueldad e incluso de violencia que las del cuento original de Collodi, que contenía escenas verdaderamente duras, al igual que este filme, uno de los más siniestros de toda la factoría Disney.

Junto a la ternura y la entrega de personajes bondadosos como el Hada Azul, Geppetto, Pepito Grillo, el gato Fígaro o la pez Cleo, “Pinocho” tiene una de las galerías de villanos más estremecedoras de toda la filmografía de Disney: el Honrado Juan y Gedeón, dos animales embaucadores, crápulas y desconsiderados son todo un ejemplo de amistad traicionada, mientras que otros como el titiriteo Stromboli o el dueño de la Isla de los Juegos resultan verdaderamente diabólicos. 


La película además, en su afán por moralizar, recurre al terror, fácil de producir en los niños, con unas escenas durísimas que también logran estremecer a los mayores: la del encierro de Pinocho en la jaula a manos de Stromboli, la de la transformación de Polilla en burro (de pura pesadilla) o la de la ballena Monstruo estrellándose contra las rocas resultan, aún hoy, tremendamente impactantes.

Las películas clásicas de Disney sirvieron para transmitir mensajes morales propios del “American Way of Life” a su público potencial, los niños y los adolescentes, y “Pinocho” es una de las que mejor ejemplifica este hecho.

Dejando esto a un lado, la cinta es todo un prodigio de animación, de animación fluidísima, preciosa y llena de detalles. En este aspecto, como “Blancanieves y los Siete Enanitos”, es una maravilla y una obra de arte.