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miércoles, 21 de enero de 2026

28 AÑOS DESPUÉS: EL TEMPLO DE LOS HUESOS. OTRA ENTREGA ARRIESGADA E IRREGULAR

28 AÑOS DESPUÉS: EL TEMPLO DE LOS HUESOS de Nia DaCosta - 2026 - ("28 years later: The Bone Temple")

No están gustando a todo el mundo y lo entiendo, pero creo que la tercera y la cuarta entregas de la saga de "28 días después" están tratando de hacer un cine de zombies diferente y, en esto, son muy arriesgadas e inconformistas en un género que está manidísmo desde hace décadas incluso y que normalmente admite pocas novedades.

"28 años después: El templo de los huesos" está dirigida ahora por Nia DaCosta, aunque Alex Garland sigue al guión. Continúa la historia donde la dejamos, y aunque no es plenamente coherente en muchos pequeños detalles con lo anterior, pienso que cumple y que, sobre todo, explora nuevos caminos.

No estamos, de nuevo, ante una película de zombies al uso: eso hay que asumirlo desde el minuto primero. Sí estamos ante un nuevo drama humano, esta vez con connotaciones religiosas y paródicas de lo religioso de por medio y con su parte filosófica y de crítica social.

En lo que gana "28 años después: El templo de los huesos" especialmente es en sus personajes. Todos son carismáticos y profundos, tanto los que vienen de la anterior entrega como los nuevos, y todos están excelentemente interpretados. En especial, las nuevas adquisiciones de Jack O'Connell, Erin Kellyman y Chi Lewis-Parry destacan con carisma propio.

Pero, sobre todo, aquí creo que Ralph Fiennes, ya plenamente hecho a su papel, brilla con luz propia totalmente desbocado, lleno de locura y también de filantropía. Merecería premios sólo por lo que aporta a esta película.

La trama, aún con incoherencias como he dicho, nos va llevando por un drama humano de supervivencia más centrado una vez más, valga la redundancia, en que el ser humano es muchas veces peor que los propios zombies. Es un tropo prácticamente de este género, pero aquí Garland y DaCosta saben darle una vuelta de tuerca que, con sus fallos, no deja indiferente.

Sí entiendo a pesar de todo las quejas del fandom con respecto a que estamos de nuevo ante una suerte de prólogo extendido de la que supuestamente va a ser la tercera parte cuando venimos ya de otro prólogo extendido de lo que iba a ser ésta. Puede ser decepcionante descubrir esto, y como he dicho lo entiendo.

Quien espere grandes combates, grandes hordas de infectados, acción... No lo va a encontrar en esta película. No es lo que pretende, y se deja claro desde su antecesora y eso es lo que la diferencia no sólo de las dos antecesoras anteriores, "28 días después" y "28 semanas después", sino de gran parte del cine de su mencionado género.

Todo lo completa una ambientación que vuelve a ser fantástica y un sentido del salvajismo que aquí llega a ser especialmente brutal, sangriento y sádico (tal vez es la más puramente violenta de su saga, que ya es decir).

"28 años después: El templo de los huesos" es tan arriesgada como irregular, tan novedosa en su género como fallida en este mismo género, tan llena de sorpresas como decepcionante por ser un segundo prólogo. Me ha gustado en general, pero comprendo perfectamente a quien no, y, como hice con "28 años después", la dejo muy supeditada a su siguiente y tal vez última entrega y al conjunto que cree con ambas.

miércoles, 25 de junio de 2025

28 AÑOS DESPUÉS. IRREGULAR PERO FIERAMENTE DIFERENTE Y ARRIESGADA

28 AÑOS DESPUÉS de Danny Boyle - 2025 - ("28 years later")

Nadie, absolutamente nadie, puede acusar a Danny Boyle y a Alex Garland de no haberse arriesgado a hacer algo radicalmente diferente en "28 años después" (no sé por qué, el "28 meses después" se lo han saltado, por lo menos por ahora, en la saga, que va tener por lo menos una entrega más).

"28 años después" es una película de zombies total y absolutamente atípica. Si bien empieza marcando los lugares comunes del género (en una primera parte amenazante y terrorífica y también épica que amplía el wordbuilding de la saga), se desmarca con sorpresa y habilidad de estos tópicos conscientes para erigirse como una fábula inesperada sobre la vida y la muerte, las relaciones familiares, la aceptación y el crecimiento individual. 

Boyle y Garland dan a la saga que empezaron un giro de 180 grados, le añaden muchos elementos nuevos, cierran los flecos abiertos de la segunda entrega (aunque no todos bien, la verdad) y se desmarcan de absolutamente todo a partir de aquí pero manteniendo la personalidad de dicha saga.

"28 años después" tiene acción, terror, aventura pura (nuevo género añadido) y drama. Los personajes están muy bien construidos e interpretados (Jodie Comer está inmensa, Aaron Taylor-Johnson y Ralph Fiennes magníficos y el joven Alfie Williams espectacular), la ambientación es sugestiva y personal, las escenas de acción son nervudas y potentes y los efectos especiales, con cierto aire conscientemente retro, son resultones.

La trama pierde el ritmo a veces y a veces también resulta abrupta en sus giros, pero es un riesgo que toma también, pienso, al no ajustarse a lo que se espera de una película de zombies al uso.

"28 años después" es una cinta muy atípica, que gustará a algunas personas y que decepcionará a otras, como pasa con todas las obras atípicas (y especialmente en géneros que suelen estar tan acotados y tan lastrados por constantes esperables y repetitivas como el que nos ocupa). A mí me ha gustado: me ha parecido una experiencia total y fresquísima a pesar de sus irregularidades.

Queda muy supeditada no obstante a su mencionada secuela, que se va a llamar al parecer "28 años después: The Bone Temple". Dirigirá Nia DaCosta y se estrenará en enero del año próximo. 

martes, 24 de junio de 2025

28 SEMANAS DESPUÉS. UNA SECUELA CARGADA DE ACCIÓN Y DE TERROR CON GARRA

28 SEMANAS DESPUÉS de Juan Carlos Fresnadillo - 2007 - ("28 semanas después")

Casi cuatro años después de que el siempre ecléctico Danny Boyle nos sorprendiera con “28 días después”, una de las películas de zombies básicas de la "zombiemanía" de los 2000 y ya un clásico imprescindible del género y del terror en general, llegó su esperada continuación, “28 semanas después”, dirigida por el español Juan Carlos Fresnadillo, que hacía ya algunos años había debutado con “Intacto”, un destacado e imaginativo thriller de corte fantástico. 

Esta segunda parte, como su propio nombre indica, transcurre veintiocho semanas después de su antecesora. Todos los zombies iracundos que atacaron Inglaterra han muerto de hambre y los supervivientes de la masacre se disponen a volver a sus vidas cotidianas en recintos especiales preparados por el ejército de los USA, que para variar ha asumido la protección del país mientras todo vuelve a la normalidad. 

Por supuesto, la normalidad no va a llegar. Los protagonistas esta vez son una familia y algunos hombres y mujeres pertenecientes al cuerpo militar y científico de los Estados Unidos que tendrán que unir sus fuerzas para sobrevivir en medio del caos que se vuelve a apoderar de Londres, la ciudad en la que una vez más se desarrolla la trama.

“28 semanas después” es una película de terror muy destacada pero que podía haber dado mucho más. Las escenas de acción de esta secuela son geniales y ya clásicas de referencia del género también, pero los personajes son todos bastante planos. 

“28 semanas después” tiene algunas de las mencionadas escenas de acción más imaginativas y frenéticas vistas en los cines en los últimos años en su momento y todavía hoy. Su prólogo es un puro disparo a los nervios: de la calma absoluta el espectador entra casi sin percatarse en una vorágine de sangre, rabia y destrucción pocas veces vista. 

Esta primera persecución es, sencillamente, soberbia. Inmejorable comienzo para un filme de terror (aunque recordemos que el de su predecesora también lo fue). Sin embargo, las demás tampoco se quedan atrás: es muy destacada la del encierro multitudinario en el almacén y la posterior matanza descontrolada y, sobre todo, la escena del metro a oscuras con la visión nocturna del arma: da miedo, miedo de verdad y una insoportable angustia. 

Hay también otros puntos meritorios: los giros de guión inesperados que ponen a los protagonistas en un lugar radicalmente opuesto al inicial (muy sorprendentes), la violencia descarnada que se utiliza en todo momento o la crítica a los USA y a sus métodos en más de un tramo puntual del filme (como “28 días después”, “28 semanas después” consigue que los propios humanos den más miedo que los infectados).

Por desgracia, a la película le fallan sus personajes: planos unos y otros puros esbozos, cosa que no ocurría en el filme de Boyle. Por otra parte, hay algunas lagunas en el guión (quedan pendientes muchísimas cosas que ni siquiera se explican) y algunos giros forzados (el acceso del personaje de Carlyle –gran interpretación, por cierto- a absolutamente todas las zonas restringidas, la manera en la que los niños escapan de la base...…), mientras que el desenlace es demasiado típico y tópico en su género (y el de la primera parte no lo era).

No obstante, como experiencia de acción y terror esta secuela se ha convertido también en un clásico por sus méritos en este sentido. Además, su equipo está lleno de grandes nombres de la cinematografía española, y eso es magnífico.

lunes, 23 de junio de 2025

28 DÍAS DESPUÉS. EL CLÁSICO ZOMBIE QUE REVITALIZÓ EL GÉNERO EN LOS AÑOS 2000

28 DÍAS DESPUÉS de Danny Boyle - 2002 - ("28 days later")

La cuarta cinta del todoterreno Danny Boyle, hoy ya un clásico del cine de terror, fue una de las obras decisivas que reinició el "nuevo" fenómeno zombie de los 2000. “28 días después”, rodada en vídeo digital, es una de las mejores películas de este tipo de las últimas décadas. 

La premisa es la de siempre: el mundo (o lo que los personajes ven de él) acaba, a causa de las malas acciones del ser humano, superpoblado de muertos vivientes que devoran o transforman en uno de ellos a todo el que encuentran a su paso. 

Un reducido grupo de hombres y mujeres supervivientes han de unir sus fuerzas para escapar de estas bestias o para destruirlas. Sin embargo, el filme de Boyle, aún anclándose en tópicos y en guiños de grandes clásicos, sabe insuflar un soplo de aire fresco en una obra de estas características.

Los protagonistas (liderados por un entonces poco conocido y muy carismático Cillian Murphy) no son personajes planos cuya única función es la de morir de una u otra forma siendo pasto de los zombies: todos están desarrollados y todos arrastran una vida pasada que ha sido destruida por la catástrofe y que les condiciona. 

Hay una gran y fluida interacción entre ellos, y no sólo los conocemos en los momentos más extremos, sino también en los más íntimos y tiernos. Los personajes de “28 días después” no son “otros zombies sin alma”, como ocurre en tantas otras películas (especialmente en tantas sin personalidad y sólo destinadas a vender palomitas ensangrentadas). 

Por otra parte, la ambientación, oscura, opresiva, apocalíptica, está cuidadísima, mientras que el vídeo digital ensalza la sensación de realidad y le da al filme un aire de documental muy acertado (aunque el director también le otorga toques artísticos y poéticos, como la pintura animada sobre el paisaje en uno de los momentos del viaje en coche en el que los personajes congenian, ríen y disfrutan a pesar de la tragedia en la que están inmersos).

La primera escena de "28 días después" es uno de los mejores prólogos para un filme de terror nunca vistos: el protagonista perdido en una Londres completamente desierta sin saber qué es lo que ha pasado en la ciudad. 

Las escenas de acción son geniales, especialmente las primeras, ya que los zombies de la historia, interpretados por atletas y basada su idiosincrasia en algunos de los efectos del Ébola, corren para atrapar a sus presas, una idea realmente angustiosa y terrorífica que en el año 2002 no estaba tan explotada como hoy lo está. 

Por supuesto, Boyle pretende además con todo esto hacer una reflexión sobre la naturaleza del ser humano, que acaba, una vez más, superando en maldad y perfidia a los zombies de los que tiene que defenderse, que lo único que buscan al fin y al cabo es saciar su hambre y su ira imparables.  

Finalmente, siempre queda comentar la ambigua metáfora que suponen los zombies: la ira y la violencia de la sociedad actual desatada, los efectos del mal uso de la ciencia y de la tortura a los animales o del terrorismo… Las interpretaciones siguen servidas.