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sábado, 13 de febrero de 2021

SHADOW LADY. MASAKAZU KATSURA HOMENAJEA A BATMAN EN UNA OBRA MENOR

SHADOW LADY de Masakazu Katsura - De 1995 a 1996 - ("Shado Redi")

"Shadow Lady" es uno de los mangas más cortos de un autor que habitualmente hace mangas largos: Masakazu Katsura. Es, también, una de sus creaciones más accidentadas: hasta tres versiones ha llegado a tener (la que comento es la tercera, la definitiva y, por decirlo de alguna manera, "oficial").

Primeramente, "Shadow Lady" tuvo una versión inicial a color en la revista "V Jump" que fue publicada entre 1992 y 1993, tras lo cual llegó un "one shot" que apareció en la "Shonen Jump" en 1995. Finalmente, entre mediados de ese 1995 y parte de 1996 llegó la definitiva, un "segundo remake" de la primera, ya mejorada y completada, que fue recopilada en tres tomos.

La inspiración de este manga está muy clara: Batman. El superhéroe de DC es uno de los preferidos del autor, y se nota en esta obra (y en otras suyas también: hay homenajes constantes al personaje lo largo de prácticamente toda su creación). Sin embargo, la protagonista de este cómic es en realidad, para ser más justos y precisos, una mezcla del hombre murciélago y de la famosa Catwoman de su universo.

Aimi Komori es una joven que con una sombra de ojos mágica se transforma en Shadow Lady y que usa sus poderes para robar bancos y pasárselo bien acompañada de un pequeño demonio llamado Demota. Esto llama la atención de un agente de la ley que quiere atraparla pero que a la vez siente una extraña atracción por ella.

La ciudad donde todo se desarrolla se llama Gray City, y es... Pues es Gotham City. En muchos, muchísimos aspectos lo es, y además el mangaka no oculta en ningún momento su descaro (descaro sin prejuicios) a la hora de homenajear sin cesar al mundo de DC.

Masakazu Katsura elabora una trama que, en sus inicios, se centra en pequeñas historias de robos y locura que, poco a poco, se transforma en una más seria que es la que ocupa el nudo central. La comedia se da a partir de aquí la mano con la aventura y con el romance (con trío incluido que implica a la heroína en sus dos formas: en la de supermujer como tal y en la de mujer sin poderes; sus dos identidades).

"Shadow Lady" es entretenida, pero demasiado corta para lo que cuenta y, aunque su mezcla de géneros es simpática, es insuficiente para desatar interés más allá de la acción más básica, que es lo más conseguido: los combates, amparados por el diseño de personajes y escenarios excelente del autor, son muy destacados (el punto fuerte de Katsura siempre ha sido el dibujo, que como siempre es aquí absolutamente maravilloso y muy personal).

Las dos líneas en las que se mueve el manga no terminan nunca de cuajar: la línea romántica funciona sólo a medias por predecible y tópica (el mencionado trío, que se huele a leguas y que no sale de lo esperable), y la línea central está tan afectada por la poca longitud de la serie que, en los últimos capítulos, se precipita a lo bestia y corre que se las pela: tanto que se acaba cerrando todo de golpe e, incluso, terminan omitiéndose personajes.

Por otra parte, los personajes, valga la redundancia, tanto los protagonistas como los villanos, tienen carisma visual, pero esto no es suficiente: su desarrollo es muy limitado y a veces incluso directamente esquemático, y debido a ello todo el trabajo del autor a los lápices se ve lastrado por su simpleza.

"Shadow Lady", a pesar de ser muy querida por Katsura, es una obra menor. Su aspecto gráfico es una absoluta delicia, pero no hay mucho más en dónde rascar si se anda buscando algo más que una historia de aventuras normalita (y si se pueden perdonar los fallos de su resolución brusca). 

domingo, 17 de mayo de 2020

VIDEO GIRL LEN. SECUELA HUMORÍSTICA, DE NUEVO MACHISTA Y TODAVÍA MÁS AMBIGUA


"Video Girl Len" es la mucho menos conocida continuación de "Video Girl Ai", escrita y dibujada de nuevo por Masakazu Katsura y publicada nada más terminar la anterior, en abril de 1992.

Es una secuela, pero se centra en personajes completamente nuevos que pasan por un conflicto similar al de la anterior entrega. Yota Moliga, el protagonista de ésta, vuelve a aparecer ya más adulto, pero como secundario solamente.

Ahora, tenemos otra Video Girl, llamada Len, pero que cumple una función diferente de las anteriores al pertenecer al nuevo videoclub mágico que ha fundado el Abuelo, el otro personaje que repite de la anterior saga (también como secundario).


Esta Len, muy diferente a Ai, es un respiro para la serie porque con ella el machismo se relaja. De hecho, podemos decir que en "Video Girl Len" hay un mensaje muy ambiguo a este respecto.

Len es una Video Girl más humorística que trata de darle una lección al protagonista, Hiromu, un niñato bastante tonto y repelente, todo sea dicho, que busca a una suerte de chica perfecta y que tiene a las mujeres idealizadas en un altar en el que son seres inmaculados (con todo el paternalismo que esto implica).


Paralelamente, la trama se articula en torno a la chica que le gusta, Ayumi, que es una joven de otro instituto que tiene la "mala fama" de follar con todos los chicos con los que le apetece follar y que, además, no es virgen. Sí, el machismo y la misoginia de todo esto hoy en día pone los pelos de punta.

Mientras Hiromu se monta su película, Len trata de enseñarle que las mujeres y los hombres son iguales, aunque a veces desbarre también con alguna frase o puntualización tan machista como las de sus compañeros masculinos.


No hay historia de amor entre la Video Girl de turno y el chico pringado de turno esta vez: todo se centra más en la amistad entre ellos. Se agradece, para no repetir la misma trama con variantes.

Otros personajes importantes son Tokishi, el mejor amigo de Hiromu, que es el macho alfa guapo que a la vez hace de secundario cómico, y el mencionado Yota, que viene de "Video Girl Ai" y que enseñará al protagonista lecciones sobre la importancia del amor (el mensaje vuelve a ser el mismo).

"Video Girl Len", más ligera y más cómica que "Video Girl Ai", con mucho menos drama, tuvo una muy corta duración: su primer capítulo es del 27 de abril de 1992 y el último es del 20 de julio de ese mismo año (posteriormente, sería recopilada junto a la serie madre en 1993).


No he encontrado información al respecto, pero imagino que, como suele pasar muchas veces, no tuvo ni la mitad del éxito que su antecesora y fue cancelada.

Esta cancelación se huele en su apresuradísimo final, aún más apresurado que el de "Video Girl Ai". Katsura lo cierra todo a toda prisa, con un "anticlímax" muy mal desplegado y cortado de un tajo.

Se deja colgando, además, unas tramas secundarias que daban la impresión de que iban a ser importantes: la del nuevo videoclub del Abuelo y la de Yota. No se explica nada más del mencionado videoclub (ni de las supuestas acciones de los villanos de la primera entrega contra su dueño) ni de la vida de Yota con Ai (Ai aparece, pero fuera de viñeta, y se daba a entender que acabaría volviendo a la serie).


Tampoco se dice nada de los amigos de Ai y de Yota de "Video Girl Ai", que se quedaron todos cerrados de mala manera.

"Video Girl Len" es más ligera que su predecesora, y su corta duración la hace más entretenida. No es tampoco una gran maravilla y su mensaje sigue siendo muy machista, aunque por lo menos la protagonista es bastante más libre y positiva que Ai.


sábado, 16 de mayo de 2020

VIDEO GIRL AI. EL AMOR EN EL JAPÓN DE LOS PRIMEROS NOVENTA

Hoy voy a hablar de uno de los grandes. Más concretamente, de una de sus obras. Me refiero a Masakazu Katsura y a su archifamosa y mítica “Video Girl Ai”.

No quiero ser injusto con este autor japonés y por eso conviene matizar que “Video Girl Ai” (y su secuela, “Video Girl Len”) son solo una parte de una carrera larguísima en la que Katsura ha trabajado todo tipo de géneros, con títulos muy variados como “Shadow Lady”, “Zetman”, “DNA2” o “I’S”. También es importante recordar el contexto: estamos ante una obra publicada a comienzos de los años noventa en Japón, con la secuela apareciendo entre 1990 y 1993.

Ni el resto de sus obras son exactamente como esta, ni sabemos —o al menos yo no lo he encontrado— qué opinión tiene hoy Katsura sobre el manga que lo hizo tan conocido hace tres décadas.

“Video Girl Ai” es una obra que refleja una visión de las relaciones y de los roles de género muy marcada por su época. Insisto: Japón, 1990. Hace treinta años, en muchos países predominaban ideas muy diferentes a las actuales, incluido el nuestro, aunque ya asomaran los “enrollados años noventa”. La premisa del manga, que mezcla comedia, drama romántico y elementos de fantasía cercana al ciberpunk, resulta llamativa: un chico de buen corazón encuentra a una joven “mágica” procedente de un videoclub especial.

La representación femenina en la obra aparece casi siempre muy condicionada por la figura masculina. Katsura intenta transmitir valores positivos —especialmente en torno al amor como fuerza principal—, pero no deja de ser un producto cultural de su momento histórico.

El protagonista, Yota Moliga, es un arquetipo habitual en el autor: un chico tímido, amable y algo torpe que no suele tener éxito amoroso. Suele enamorarse de chicas idealizadas que, de una forma u otra, terminan girando en torno a él. Todo ello convive con una trama paralela que implica a los responsables del videoclub, entidades superiores que desconfían del amor y acaban actuando con dureza.

La mezcla entre romance y fantasía funciona en líneas generales, aunque la trama principal termina eclipsando a la secundaria. Esto provoca que la obra pierda ritmo, ya que Katsura prolonga la historia del trío protagonista hasta agotarla (volveré a esto más adelante).

“Video Girl Ai” refleja bien ciertas dinámicas de pareja de hace tres décadas, no solo en Japón. Es fácil reconocer patrones similares en películas y series de otros países. Las chicas y los chicos parecen pertenecer a mundos distintos: ellas son retratadas a menudo como inseguras o atrapadas en dilemas sociales, mientras que ellos oscilan entre la incapacidad para mostrar emociones y la falta de confianza en sí mismos. Además, el manga muestra una sociedad muy centrada en tener pareja, donde quien no la tiene es visto como alguien poco integrado.

A esto se suma una fuerte idealización de las relaciones afectivas, donde la intimidad se presenta como algo valioso pero rodeado de reservas culturales. Paralelamente, Katsura introduce muchos elementos visuales pensados para resultar sugerentes al público de la época, lo que genera un contraste muy marcado con la prudencia emocional de los personajes. Ese choque ayuda a entender ciertas tensiones sociales de aquel momento.

Quizá penséis que estoy siendo muy severo con “Video Girl Ai”. Bueno, esto es una reseña, y así es como me ha hecho sentir la obra.

También tiene aspectos positivos, por supuesto. Katsura construye una fábula que valora el afecto sincero por encima de las relaciones basadas en la dependencia emocional. Además, defiende la amistad, la empatía y la importancia de tratar con consideración a los demás. El dibujo es magnífico: Katsura siempre ha sido un maestro, y su estilo es inconfundible tanto en personajes como en escenarios.


La trama, sin embargo, se resiente. Más allá de las ideas discutibles propias de su tiempo, está extendida a lo largo de trece tomos de los que, sinceramente, sobran bastantes.

El trío protagonista —Yota, Ai y Moemi— se enreda una y otra vez sin avanzar durante capítulos y capítulos, hasta resultar repetitivo. Lo que se cuenta podría haberse desarrollado en menos volúmenes, sin reiterar tanto los mismos conflictos.

Los personajes secundarios son mucho más interesantes, aunque sus historias quedan poco desarrolladas y muchos terminan sin un cierre claro. Takashi, el mejor amigo de Moliga; Natsumi, la chica con problemas de salud; o el Abuelo, trabajador del videoclub, tenían potencial para mucho más. Lo mismo puede decirse de los antagonistas, prácticamente desaprovechados. El desenlace tampoco ayuda: después de tantos tomos de idas y venidas románticas, todo se resuelve con prisa y varias subtramas quedan casi abiertas.

“Video Girl Ai” es una obra muy marcada por su época, al igual que su autor. He sido duro con un manga que mucha gente considera fundamental dentro del medio japonés, pero, honestamente, creo que no es una obra redonda aunque sea tan famosa. Mañana, “Video Girl Len”, su breve secuela.