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domingo, 9 de mayo de 2021

PENÍNSULA. UNA EXCELENTE Y HONESTA SECUELA DE ACCIÓN Y ZOMBIES

PENÍNSULA de Yeon Sang-ho - 2020 - ("Train to Busan II")

"Península", la última película hasta la fecha del destacadísimo director que es Yeon Sang-ho, tuvo que haber aterrizado en las salas de cine el pasado 2020. Sin embargo, como ya sabemos de sobra, fue un año por desgracia en el que, debido a la actual crisis sanitaria, muchas producciones se quedaron a la espera.

Ahora ha llegado por fin a nuestras manos esta tercera entrega de la hasta ahora trilogía de zombies de este director de Corea del Sur. Sus dos primeras partes fueron las también muy recomendables "Seoul Station" y "Tren a Busan".

"Península" no es tan redonda como la mencionada "Tren a Busan", aunque sí lo es más que "Seoul Station", que siendo buena no es me resulta, a mí por lo menos, tan espectacular.

No inventa demasiado dentro de su género (aunque tampoco es que a estas alturas haya un margen gigantesco para hacerlo) pero destaca por su buen hacer y su honestidad absoluta. 

Se centra en la acción más pura y dura, más que en la huida de la amenaza o en el terror, y el ambiente se vuelve post-apocalíptico en una Corea devastada por los hechos de las anteriores cintas.

Hay unos personajes que tienen que sobrevivir, hay unos bárbaros al más puro estilo "Mad Max" con un corte militar que viven entre las ruinas, hay muchos, muchos muertos vivientes y hay una historia de redención con drama incluido.

No vamos a ver nada nuevo, pero lo que vamos a ver está excelentemente recreado. Sang-ho es un grandísimo director, ya sea en la animación o en la acción real, y "Península" es una película de acción frenética que coge un puñado de tópicos y los explota bien y sin dar gato por liebre. Es sincera, y tiene garra y potencia.

Las actuaciones son fantásticas, la trama es coherente y tiene un ritmo como he dicho frenético, el mensaje sobre el poder del ser humano sometido a una presión extrema para hacer lo mejor y para hacer lo peor es lúcido y la ambientación es de diez.

De la trilogía puede que sea "Península" la más convencional y la menos sorprendente, pero eso no la hace mala obra en absoluto. Muy notable nueva entrega de esta saga que en los últimos años ha gozado de una merecida buena fama.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

PSYCHOKINESIS. YEON SANG-HO INCURSIONA EN LA COMEDIA CON IRREGULAR RESULTADO


PSYCHOKINESIS de Yeon Sang-ho - 2018 - ("Yeom-lyeok") 

Después de "Tren a Busan", Yeon Sang-ho ha dirigido, en 2018, "Psychokinesis", una película que fuera de Corea del Sur ha pasado bastante desapercibida, a pesar de que este director está en estos momentos en la palestra con todo el mundo pendiente de "Península", la secuela de la mencionada película de zombies.

Ciertamente, "Psychokinesis" es una obra totalmente menor e incluso bastante floja, especialmente porque está dentro de una filmografía hasta este momento gloriosa (en la que también hay dos obras maestras de la animación como "The King of Pigs" y "The Fake").

Ahora, el autor coreano incursiona en una suerte de cine de superhéroes, a caballo entre el fantástico y la ciencia ficción, con una historia de un hombre que adquiere superpoderes psíquicos que va a usar para ayudar a su hija, amenazada por unos mafiosos que la quieren expulsar del barrio popular donde tiene su negocio de pollo frito.

Yeon Sang-ho incursiona aquí también por vez primera en la comedia, y lo cierto es que se le da solamente regular. 

Su humor es simple, a veces tontorrón, sin demasiada inteligencia o ironía y poco efectivo: se basa esencialmente en hacer al protagonista ejecutar torpezas y poner caras raras y en poner a unos villanos esperpénticos e histriónicos a hacer también tonterías.

Su parte de drama funciona mejor, pero tampoco es nada del otro mundo: un retrato de relaciones entre un padre y una hija tópico, predecible, que se averigua a leguas. 

El elemento social del filme, con la crítica a la especulación inmobiliaria en la gran ciudad, cumple, pero no profundiza, por otra parte.

Luego, hay que decir que sus escenas de acción funcionan, pero tampoco sorprenden ni emocionan. Los efectos especiales, para lo que se puede conseguir hoy en día con los medios que tenemos, me parecen mediocres, lo cual es bastante imperdonable en una película que depende de ellos en todas las instancias.

"Psychokinesis" se ve bien, a pesar de todo esto. No es horrorosa, no da vergüenza ajena aunque su humor sea flojo, y tiene algunas escenas con inventiva que dan fe de que Yeon Sang-ho es un muy buen director (eso desde luego), pero es muy olvidable y queda totalmente desplazada en una filmografía todavía corta pero con muchas maravillas como la suya. 

domingo, 28 de junio de 2020

SEOUL STATION. LA MAGNÍFICA PRECUELA ANIMADA DE TREN A BUSAN


SEOUL STATION de Yeon Sang-ho - 2016 - ("Seoul Station")

Como comenté en la anterior entrada, el surcoreano Yeon Sang-ho dirigió dos películas de zombies complementarias: la primera, de imagen real, fue la genial "Tren a Busan", y la segunda, esta "Seoul Station", precuela argumental de aquella, fue de animación. Labor encomiable el encargarse de ambas a la vez.

Puede que este filme sea, hasta ahora, el menos notable de este realizador que ya se ha ganado un lugar indiscutible entre las nuevas promesas del cine de su país.


La comparación con su hermana de saga y con dos peliculones de la talla de "The King of Pigs" y "The Fake" es odiosa, pero es que estas tres obras son absolutamente magistrales, por lo que también la juzgo, aunque sea inevitable tal vez, injusta.

"Seoul Station" narra el comienzo de la pandemia zombie que azota a los protagonistas de "Tren a Busan", aunque se trata todo de una historia independiente con otros personajes. 


La animación resulta un tanto brusca a veces, como resultaba la de los dos primeros filmes del autor, pero esto favorece a unos zombies que se mueven de forma abrupta y que consiguen su labor de poner en jaque al espectador y crearle el desasosiego esperado. 

El resto, está lleno de detalles, y su simpleza y su trazo fino y ágil, realista, es el adecuado para el relato.

La trama es más intimista que la de su antecesora de saga, y se centra más en un reducido grupo de protagonistas y en sus relaciones personales.


"Seoul Station" se parapeta mucho más en el terror que en la acción, al contrario de lo que hacía "Tren a Busan", y eso hace que ambos filmes, diferentes en lo estético, resulten extremadamente complementarios.

Hay menos zombies y menos ataques de estos en cascada, pero ganan poder la tensión, la sugerencia, la angustia y la claustrofobia (animada por unos escenarios más oscuros y cerrados y por una ambientación crepuscular y alucinógena).


Por otra parte, la trama de este segundo filme cuenta con algunas sorpresas más que interesantes y con un desenlace que a mi me resultó más que notable, con giros de guión muy bien calculados y originales y que saben sorprender sin caer en los "tics" habituales y cutres en los que caen tantas películas de terror más mediocres.

Tal vez le falte la profundización social y el retrato más hondo de tipos morales de las anteriores creaciones de su director, pero "Seoul Station" es a todas luces un filme de horror dignísimo, magnifico y lleno de interés de principio a fin. 


sábado, 27 de junio de 2020

TREN A BUSAN. UNA PELÍCULA DE ZOMBIES Y ACCIÓN DE CALIDAD SUPREMA


TREN A BUSAN de Yeon Sang-ho - 2016 - ("Train to Busan")

Yeon Sang-ho, uno de los últimos maestros de la animación surcoreana, se desmarcó del drama de crítica social de sus dos primeras películas, las soberbias "The King of Pigs" y "The Fake", para rodar dos de zombies. Dos. Una de animación y otra que fue su primera obra de imagen real. 

"Tren a Busan" se estrenó en Corea el Sur en julio de 2016 y "Seoul Station" en el siguiente mes de agosto para pasar juntas al poco tiempo a occidente con un éxito rotundo, y ambas pertenecen a la misma saga porque la segunda, aún siendo una historia independiente, es una precuela de los hechos que ocurren en la primera. 


Las dos siguen manteniendo de sobra la línea de calidad impecable de las anteriores, aunque la mencionada precuela, sobretodo comparada con la primera, resulte algo más floja y menos sorprendente. 

"Tren a Busan" es una de las mejores películas de zombies de los últimos años sin ningún tipo de discusión. Y miren que hay películas de zombies: estamos sumidos desde hace más de una década en una moda de ficción de muertos vivientes que, aunque ha perdido ciertamente fuerza ya, tiene visos de continuar.

Realmente, "Tren a Busan" no innova casi nada dentro de su género (que por otra parte puede que sea uno de los menos abiertos a la innovación que existen a estas alturas), pero está tan exquisitamente bien hecha que eso da completamente igual.


Un grupo de personas normales y corrientes ha de sobrevivir a una pandemia de infectados salvajes dentro de un tren.

Todo es delicioso: desde el retrato hondo y ambiguo de personajes, de toda clase y condición y especialmente de toda moral, hasta la moraleja, que viene a ser por enésima vez la de que el hombre es un lobo para el hombre mucho peor que cualquier tipo de zombie, pero lúcidamente recreada y tratada, con limpieza y sin explicaciones baratas y también sin moralinas de ningún tipo.

La acción de "Tren a Busan" es una delicia: frenética, vertiginosa, llena de escenas de tensión sublimes, de persecuciones que ponen el corazón en un puño, de luchas sangrientas cargadas de garra y de realismo y de claustrofobia excelentemente explotada.


Solamente escenas como la de las escaleras mecánicas deberían hartarse de premios y premios porque ponen por completo los pelos de punta.

Y con unos efectos especiales magistrales, de altura, y unas interpretaciones fantásticas y entregadísimas.

Yeon Sang-ho ha sabido cambiar de medio y demostrar que se mueve tanto en la animación como en la imagen real como pez en el agua. Imprescindible para los fans del género y para cualquier amante del buen cine, sea de terror o no. Mañana, su precuela.


jueves, 9 de abril de 2020

THE FAKE. UN TORTAZO BRUTAL Y SIN CONCESIONES AL FANATISMO RELIGIOSO


THE FAKE de Yeon Sang-ho - 2013 - ("Saibi")

Con su segunda película, "The Fake", el surcoreano Yeon Sang-ho demostraba en 2013 que era y es uno de los grandes valores del cine animado de su país después de su brutal y rompedora "The King of Pigs", que de ninguna manera fue flor de un día.

Aquí el estilo de aquella se repite: vuelve la crítica social sin concesiones de ninguna clase, la violencia, el horror cotidiano, los personajes ambiguos y llenos de lados oscuros y el retrato de una Corea del Sur bastante alejada de lo que en el exterior se ve de ella: a pesar de ser un país plenamente desarrollado, arrastra muchas taras de su pasado o de su sistema de clases férreo, tan habitual en tantas naciones asiáticas.


Ahora en concreto el autor ataca sin piedad al fanatismo religioso, conectado directamente con la pobreza material y mental.

En un pequeño pueblo miserable del interior que está a punto de ser abandonado para que se construya una presa, una secta religiosa de timadores desalmados se ha ocupado de sacar todos los cuartos a sus ya de por sí empobrecidos habitantes para la mayor gloria de Dios. 


Ante la pérdida de su riqueza y de sus raíces, lo que les queda es agarrarse al más allá, y lo hacen con toda su fuerza y su locura.

Solamente un hombre en este pueblo apartado, un tipo violento y directamente malo al que nadie quiere, se rebela contra ellos. 

"The Fake" es un retrato del mencionado fanatismo religioso que ataca frontalmente a las iglesias que venden humo para forrarse con el mal ajeno y que es extrapolable a cualquier otro campo (política, ocio, industria sanitaria o farmacéutica, medios de comunicación).


Yeon Sang-ho retrata la decadencia total de una comunidad que se hunde no solamente en la pérdida de la identidad y de la prosperidad, sino en la ignorancia y en el miedo, armas perfectas para controlar a las masas cuando se encuentran desesperadas.

Sin ninguna clase de maniqueísmo, pues todos los personajes son completamente grises (el protagonista principal sin ir más lejos es un maldito borracho maltratador, aunque sea clarividente y valiente por momentos), el director ataca sin piedad y sin cortarse un pelo a la locura religiosa, al machismo, a la corrupción, a la violencia, a la falta de oportunidades, a la despoblación del campo, al egoísmo individual y colectivo, a la opresión familiar, a la manipulación y a la demagogia. 


Todo con su ya característico desencanto y, como he dicho, sin hacer concesiones. Si alguien espera que "The Fake" le de algún respiro en algún momento, que se olvide: como "The King of Pigs" el filme es agrio, desesperado, pesimista, tajante y sin luces al final del túnel. Su desenlace además es una sorpresa que da al espectador un puntapié directo a la mandíbula. 

"The Fake" es otra obra maestra animada de un autor que luego nos siguió regalando obras geniales como "Seoul Station" o la famosa "Tren a Busan".


miércoles, 8 de abril de 2020

THE KING OF PIGS. EL MAGISTRAL DEBUT ANIMADO DEL DIRECTOR DE TREN A BUSAN


THE KING OF PIGS de Yeon Sang-ho - 2011 - ("Dae gi eui wang")

Yeon Sang-ho es uno de los nuevos valores del cine de Corea del Sur y se caracteriza hasta ahora por haber realizado una filmografía que se compone tanto de películas animadas como no animadas.

Su primer largometraje es de 2011 todavía, pero sus películas tienen una calidad incuestionable y, fieramente sociales y muy críticas, no hacen concesiones a la hora de poner a parir las peores costumbres sociales y problemas de su país natal.


"The King of Pigs", el filme comentado, fue su debut, al que siguió la crítica a los fanatismos religiosos "The Fake" y los filmes de zombies "Seoul Station" y "Tren a Busan" (ésta fue su primera película no animada). Su última cinta ha sido la obra de superhéroes "Psychokinesis".

"The King of Pigs" es un puñetazo a la cara, una película sin concesiones de ninguna clase, dura, bruta, crudísima y oscurísima. 


El debut en el largometraje de Yeon Sang-ho es un ataque frontal al sistema educativo de clases sociales de Corea del Sur, en el que se permite de forma soterrada y está hasta bien visto que los matones de la clase y los alumnos de cursos superiores se aprovechen de los más débiles o de los de cursos inferiores. 

Dos viejos amigos del colegio, ya adultos, se reencuentran y hablan de las penurias que pasaron en el mencionado centro educativo y de cómo alguien especial les ayudó a superar el "bullying" que sufrían. 


A partir de este momento, el director disecciona con un bisturí agudísimo y sádico incluso las relaciones personales en toda adolescencia, relaciones personales que son un trasunto de la propia edad adulta que viene después. 

El clasismo, la jerarquización propia de muchos países asiáticos, basada en el rango tantas veces (algo que a los occidentales siempre nos extraña por lo exagerada y rígida que puede llegar a ser), es puesta en la picota y se canta a la rebeldía contra el sistema mientras se analizan las dificultades que esta rebeldía tiene para llegar a buen puerto. 


El condicionamiento social es básico: quien nace pobre, tiene problemas sí o sí. Los alumnos forman una micro-sociedad opresiva y terrible donde la violencia, la injusticia, la hipocresía y el peloteo son el pan de cada día y donde para ascender o pasar inadvertido hay que tragar mierda sin parar. 

El colegio es visto de forma muy negativa como una institución que no enseña nada salvo agachar la cabeza, y los profesores son los primeros que, entrenados y formados en estos colegios, practican luego la peor de las hipocresías. 


Los diálogos de "The King of Pigs" son una maravilla, y todos los "climax", y todos sus giros inesperados de guión, y su tratamiento del drama que pone los pelos de punta. 

La animación es tosca a veces, pero se le perdona todo a un filme que no deja títere con cabeza y que no trata de quedar bien con el espectador ni de suavizarle nada en ningún momento mientras pone a parir una sociedad injusta llena de personajes ambiguos. Obra maestra del cine surcoreano y de la animación que hay que reivindicar sin parar.