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viernes, 4 de julio de 2025

LAS EUMÉNIDES. SE CIERRA EL CICLO DE LA VIOLENCIA A FAVOR DE LA JUSTICIA RACIONAL

LAS EUMÉNIDES de Esquilo - 458 a.c. - ("Las Euménides")

Con "Las Euménides" se cierra "La Orestíada" y el ciclo de venganzas sangrientas en la casa de los Atridas iniciado en "Agamenón". Las diosas de la referida venganza dan ahora su nombre a la obra y persiguen a Orestes, atormentándolo por su matricidio. Ellas son también en esta ocasión el coro.

Estamos ante una tragedia curiosa: cambia de escenario en su segunda mitad y pasa del santuario de Delfos a la ciudad de Atenas. Pasa la acción de un lugar de plegarias a los dioses a un lugar de juicio popular y racional (en el que también participan no obstante dichos dioses, uniéndose a los humanos en sus votos, lo que justifica el mensaje de la obra también desde el punto de vista divino).

Orestes, perseguido por las Euménides, transita por ambos escenarios y en el ateniense, en la roca del Areópago, donde el tribunal de los homicidios de la ciudad celebraba sus sesiones, es juzgado y salvado por la comunidad. Se deja así atrás de una vez por todas la concepción de justicia basada en la venganza primitiva y salvaje, tribal y atrasada, que respondía a un acto brutal con otro acto brutal. Esquilo lanza su arenga final a favor de esta justicia eminentemente ateniense basada en la razón y en la participación ciudadana, más moderna y avanzada, y propia de la Era de Pericles.

Ojo: hay una misoginia delirante en la resolución final del referido juicio, ya que el dios Apolo convence a la diosa Atenea de que en un matrimonio el hombre es más importante que la mujer para perdonar el asesinato de Orestes ejecutado contra su madre. Estamos en la Grecia Antigua: a pesar de los avances sociales de los que estamos hablando, seguía siendo ésta una sociedad profundamente machista, clasista y hasta bárbara según nuestros ojos actuales.

No obstante, continuamos encontrando aún más avances sociales en el hecho de que las Euménides aceptan el veredicto y se comprometen a ser jueces benignas (su nombre original, Erinias, es cambiado por Euménides, que significa "benignas" precisamente) en Atenas a partir de este momento (con lo cual el mundo antiguo queda asimilado al moderno y progresista). Además, Atenea declara que los empates en un juicio deben ser resueltos en beneficio del acusado porque la misericordia debe prevalecer sobre la severidad. El concepto es revolucionario en su tiempo.

Aparte de esto, "Las Euménides" es una de las tragedias griegas más siniestras y violentas que se conservan. Es oscura, sangrienta, casi una obra de terror, y presenta el lado más atroz de ya de por sí atroz mitología griega. Leo incluso que en su estreno en las Fiestas Dionisias del 458 a.c. en Atenas la representación provocó auténtico pavor y que hasta una mujer embarazada llamada Neera murió de la impresión.

Queda terminada "La Orestíada", la única trilogía del teatro griego antiguo que se conserva completa, y mediante la cual Esquilo cantó a unos tiempos que estaban cambiando. Las historias se repiten, y la lucha por la razón en contra del oscurantismo de raíces rancias y violentas es un tema que desde la Antigüedad está en la palestra para los seres humanos.

jueves, 3 de julio de 2025

LAS COÉFORAS. CONTINÚA LA CADENA DE VENGANZAS EN LA CASA DE LOS ATRIDAS

LAS COÉFORAS de Esquilo - 458 a.c. - ("Las Coéforas")

"Las Coéforas" es la segunda parte de la trilogía que compone "La Orestíada", y en ella prosigue el sangriento ciclo de venganzas encadenadas que comienza en ésta tras el asesinato de Agamenón a manos de su mujer Clitemnestra por haber éste sacrificado a su hija común Ifigenia durante su viaje a la Guerra de Troya.

Orestes, el protagonista que da nombre al tríptico, entra ya en escena: es otro hijo de los mencionados Agamenón y Clitemnestra que acude al palacio de Argos para matar a su madre y a Egisto, su amante, que también conspiró para asesinar a su padre.

Las Coéforas del título son las esclavas del palacio que son las encargadas de portar las libaciones a la tumba del referido Agamenón. Ellas son el coro, y sorprende porque en la obra se hace notar que son esclavas troyanas: son mujeres que han sido esclavizadas, valga la redundancia, recientemente, tras la destrucción de su ciudad y de su cultura, y que aún teniendo un punto crítico clave en la tragedia (simbolizan la conciencia moral de su sociedad y toman parte en la planificación de la venganza de Orestes) aparecen también preocupadas por la casa real y por la ciudad que las oprime (¿Hoy lo llamaríamos Síndrome de Estocolmo?). 

Dice esto mucho sobre las normas sociales del mundo antiguo en Europa y en el Mediterráneo y sobre sus instituciones, tan atroces para quienes leemos estas obras hoy en día y tan normalizadas en su momento (y sin embargo, Esquilo pone esa voz de la conciencia en uno de los estratos más bajos de su sociedad, lo que no dejo de interpretar también como algo muy avanzado en su era).

El tema central continúa siendo el mismo de la anterior obra, "Agamenón", y expandiéndose: la mencionada cadena de venganzas va a seguir destruyendo a la casa de los Atridas y a la ciudad de Argos y, en este caso concreto, las Euménides (también conocidas como las Furias o las Eirinis), las diosas con forma de genios alados con serpientes en la cabeza encargadas de vengar la violencia contra la familia, van a aparecer para perseguir a Orestes y atormentarlo por su matricidio.

Orestes, apoyado por el dios Apolo, que cree que era correcto asesinar a su madre, así como por su amigo Pílades y su hermana Electra, hereda ser el objetivo de la venganza salvaje y primitiva que antes de la Era de Pericles había sido incluso institucionalizada en Grecia (y en muchas otras culturas anteriores y contemporáneas). 

Esta venganza será superada en "Las Euménides", que es precisamente el nombre la tercera obra de la saga, en la que se llegará por fin al sentido de la justicia basado en la razón de un tribunal de humanos y dioses que Esquilo promociona. Mañana cerramos la trilogía con esta obra.

miércoles, 2 de julio de 2025

AGAMENÓN. COMIENZA LA TRILOGÍA DE LA ORESTÍADA DE ESQUILO

AGAMENÓN de Esquilo - 458 a.c. - ("Agamenón")

"La Orestíada" de Esquilo es la única trilogía que se ha conservado completa de todo el teatro griego antiguo. Está compuesta por "Agamenón" (la obra que comentamos hoy primero), "Las Coéforas" y "Las Euménides", y tenía al parecer un drama satírico agregado llamado "Proteo" que sí que por desgracia no ha sobrevivido.

Representada completa por primera vez en las Fiestas Dionisias de Atenas del año 458 a.c., en las que se hizo con el primer premio, la trilogía tiene como temas centrales la venganza y la justicia y el cambio social de una a otra: ambas vienen ejemplificadas en la caída en el horror de la Casa de los Atridas, la de Agamenón y Menelao.

"Agamenón" es precisamente la primera parte de esta trilogía, y narra cómo éste, tras volver victorioso de Troya a Argos, su ciudad, se encuentra con que su mujer Clitemnestra ha planeado asesinarle junto a su amante Egisto por haber el mismo Agamenón sacrificado a su hija común Ifigenia durante el viaje a la referida Troya para aplacar a Artemisa, diosa a la que había ofendido.

Tragedia antihomérica según el experto Francisco Rodríguez Adrados, "Agamenón" es, como "Los persas" del autor, otro señalamiento de los desastres de toda guerra, incluidos los que también se lleva el bando ganador. El propio Esquilo, que fue soldado y que luchó contra los mencionados persas, retrata, por medio del coro de la tragedia, que representa al pueblo que no apoyó la mencionada Guerra de Troya, cómo muchos de los ciudadanos que marcharon a la batalla no van vuelto y cómo la propia Troya, una ciudad antaño gloriosa, ha sido borrada del mapa.

Como en los mencionados "Los persas", me sorprende lo adelantado que Esquilo era a su tiempo al tener en cuenta también la masacre de los troyanos en una guerra vista como injusta que va a traer el castigo divino a muchos de los griegos retornados. El escritor ateniense relacionaba la impiedad con la injusticia y esta impiedad ejecutada tanto por Agamenón como por los propios troyanos (Paris abusó de la hospitalidad de Menelao para huir con su esposa Helena) trae muerte y destrucción absolutamente para todos ellos.

Esta sucesión de impiedades genera más impiedades en el caso concreto de Agamenón y de la ciudad de Argos. Él, su rey, que encima ha vuelto envanecido del saqueo de Troya a pesar de haber sacrificado a su propia hija, va a ser víctima de una cadena interminable de venganzas personales a cada cual más sangrienta.

Tendrá especial importancia a lo largo de las otras dos obras de la trilogía el paso de una justicia de este tipo, justicia primitiva y salvaje tomada como venganza por manos personales, a una justicia ejercida por un tribunal imparcial regido por la razón y por las leyes. Aunque Esquilo pensaba que en última instancia las leyes dependen de los dioses, el avance social que expone en esta obra es inmenso para su momento y concuerda perfectamente con las ideas de políticos atenienses como Pericles, que llevó a Atenas a su gran edad dorada por medio precisamente de este raciocinio.

En la siguiente parte del tríptico, "Las Coéforas", se continuará desarrollando esta trama de venganza con el protagonismo del personaje que da nombre a la trilogía: Orestes. Mañana la comentaré.

lunes, 20 de febrero de 2023

LAS SUPLICANTES. UNA OBRA DE ESQUILO MUY ADELANTADA A SU TIEMPO

LAS SUPLICANTES de Esquilo - 463 a.c. - ("Hiketides")

El teatro clásico griego no deja de sorprenderme. Cada vez que releo una obra de Sófocles, de Eurípides, de Aristófanes o, como en este caso, de Esquilo, me encuentro con personajes, dilemas o comportamientos que todavía hoy siguen dándose en circunstancias extremadamente similares o, en ocasiones, directamente idénticas (a veces para bien, a veces para mal).

"Las suplicantes", la tercera tragedia de este autor que se ha conservado, pertenecía, como era habitual, a una tetralogía. Ésta obra era la primera de todas: venían después "Los egipcios", "Las Danaides" y "Amimone". 

Su tema es mitológico y las protagonistas son las Danaides, las hijas de Dánao, que huyen con él, ya anciano, del rey Egipto, que en este mito es el rey del país del mismo nombre (como he dicho, el tema es mitológico, y este Egipto no tenía mucho que ver con el Egipto real contemporáneo). El rey Egipto es hermano de Dánao y los hijos de éste pretenden obligar a las Danaides, sus primas, a casarse con ellas.

En esta tesitura, Dánao y sus hijas llegan a la ciudad griega de Argos, en el Peloponeso, y piden la protección de Zeus y de otros dioses como Apolo o Poseidón y, a la vez, del rey de la ciudad, Pelasgo.

"Las suplicantes" tiene un tema central que sorprende hoy en día: las protagonistas defienden, nada más y nada menos en el año 463 a.c., su derecho a disponer de su propio cuerpo y de su libertad frente a la violencia masculina de la época (que era absolutamente atroz) y frente a las convenciones y conveniencias políticas. 

No hace falta recordar que la mujer en esta época era normalmente inferior al hombre en todos los aspectos y un ciudadano de segunda categoría (lo que se refleja, curiosamente, en otras obras del propio Esquilo como la anterior "Los Siete contra Tebas" -comentada en esta misma etiqueta con "Los persas"-).

Sorprende además, en el personaje del rey Pelasgo (el más desarrollado y complejo de la obra) que representa a un gobernante de la Antigüedad que se debate entre dos opciones igual de complicadas política y moralmente: si no acoge a las Dánaes desatará la ira de los dioses y romperá las reglas de la hospitalidad con unas personas que piden algo que es justo y, si las acoge, se arriesga a llevar a su ciudad a la guerra contra Egipto.

Pelasgo es un rey comedido, justo, que además se preocupa por su pueblo y que consulta con éste sus decisiones. Podemos encontrar aquí un elogio de la democracia como forma de gobierno (y en concreto de la de Argos) en contra de la tiranía.

En el habitual estilo de Esquilo, el coro tiene una importancia clave: las Danaides son de hecho las protagonistas. Y como se tiene constancia, ya que era un maestro de la escenografía, sus dramas se representaban con gran lujo de detalles. 

Pienso, en este sentido, que tuvo que ser espectacular en su día ver esta obra en el teatro porque según leo presentaba un contraste enorme entre los personajes griegos y los personajes egipcios a nivel de vestuario para mostrar lo diferentes que eran ya en esa época el mundo europeo y el africano.

"Las suplicantes" es una obra, en conjunto, que pienso que trata temas bastante avanzados para su tiempo y que, además, los trata con resoluciones y responsabilidades morales que también son muy adelantadas. Otra obra imprescindible de este autor legendario.

viernes, 10 de diciembre de 2021

LOS SIETE CONTRA TEBAS. LA TRAGEDIA DEL CAÍN Y EL ABEL DE LA MITOLOGÍA GRIEGA

LOS SIETE CONTRA TEBAS de Esquilo - 467 a. C. - ("Ἑπτὰ επὶ Θῆβας")

"Los siete contra Tebas" es la segunda obra que se conserva de Esquilo tras "Los persas" (comentada en este blog). Es del año 467 a. C. y en ella pasamos del drama histórico de la anterior (un género realmente más raro en el teatro griego clásico) al drama mitológico (por lo general, el más habitual).

Como tantas obras de su tiempo, formaba parte de una tetralogía cuyas otras entregas se han perdido. Estas entregas serían los dramas "Layo" y "Edipo" y la comedia satírica "La Esfinge".

Los antecedentes de la trama de "Los siete contra Tebas" vienen de la historia del mencionado Edipo (que nos ha quedado, por suerte, conservada en las obras de Sófocles "Edipo Rey" y "Edipo en Colono").

Estamos en la ciudad griega de Tebas (nada que ver con su homóloga egipcia: a veces hay extrañas confusiones entre ellas), donde uno de los hijos de Edipo, Eteocles, defiende sus murallas de su hermano Polinices, contra el que está enfrentado.

Tras ser Edipo expulsado de la ciudad, sus dos hijos se negaron a socorrerle en su destierro por la deshonra social que él acarreaba por sus crímenes y éste les maldijo y les condenó a gobernar Tebas un año cada uno. Eteocles, cuando llegó su turno de ceder el trono, se negó, y Polinices entonces se unió al rey de la ciudad rival de Argos, Adastro, e invadió su propia patria. 

"Los siete contra Tebas" es una tragedia que sorprende en nuestros días por su retrato brutal y despiadado del odio familiar y especialmente del odio entre hermanos. Eteocles y Polinices se podrían comparar a un trasunto griego de Caín y Abel: sólo que ellos se matan mutuamente en el campo de batalla.

Esquilo retrata aquí una vez más el sufrimiento humano, causado por la ambición, por el egoísmo, por el peso de los crímenes de otros y de su condena social y por la pura fatalidad de algunos hechos del azar. Los dos hermanos encuentran la gloria en la guerra, en la lucha armada, según la moral predominante de su tiempo, pero caen a la vez en la desgracia y en la muerte en dicha guerra (es una contraposición muy interesante y sugerente la que nos deja el autor).

Paralelamente, sus seres queridos también sufren, y de forma más trágica porque ellos no han cometido unos errores por los que también van a pagar: las hermanas de ambos, Antígona e Ismene, vivirán su propia tragedia en la parte final de la obra.

Otro hecho es importante en "Los siete contra Tebas": el de la traición a la patria. Polinices, en su odio y en su afán por recuperar el trono a toda costa, llega a traicionar, valga la redundancia, a los suyos, para venderlos a otra ciudad, y esta situación se da además a causa de una injusticia que se ha cometido contra él. Originalmente puede tener razón, pero los medios que emplea para hacer su justicia son detestables. Más asuntos interesantes.

Para terminar, comento que "Los siete contra Tebas" comienza con un alegato misógino que hoy en día chocará muchísimo: ante la amenaza de la invasión de Argos, las mujeres tebanas se echan a llorar y Eteocles se queja ante ellas de que sus llantos sólo sirven para distraer a los soldados. Luego, las exhorta a que se encierren en sus casas para que no molesten y se lamenta ante el mismo Zeus de la naturaleza inferior de las "compañeras" que les han sido dadas a los hombres. 

La obra es del año 467 a. C.: estudiarla con ojos de hoy, teniendo siempre en cuenta que viene de una época absolutamente bárbara, me parece interesante.

"Los siete contra Tebas" es una tragedia magistral que conecta con nuestros sentimientos actuales, que desarrolla un drama brutal y terrible con cuyos personajes podemos empatizar en todo tipo de grados y que nos plantea dilemas complicados, nada fáciles, de corte moral y humano.

jueves, 24 de septiembre de 2020

LOS PERSAS. LA SORPRENDENTE EMPATÍA DE ESQUILO POR UN PUEBLO INVASOR

LOS PERSAS de Esquilo - 472 a. C - ("Πέρσαι")

Esquilo es el dramaturgo griego del Mundo Antiguo más importante junto a Sófocles y Eurípides, y, como de ellos, y por desgracia, tenemos muy pocas obras suyas conservadas.

De las alrededor de noventa que escribió, apenas nos han llegado completas siete. Son siete tragedias que pertenecieron a trilogías que se podían representar por separado pero que solían estar ligadas por hechos o por personajes comunes. 

Esquilo fue un gran maestro del retrato humano que se basó en mitos de su tiempo o en hechos históricos que vivió de cerca o directamente para pintar dilemas y sentimientos humanos de todo tipo (el principal, el sufrimiento, que lleva a sus personajes al conocimiento pero que muchas veces es injusto o heredado por malas acciones de otros -como familiares-). 

También, como en otras obras de la época, aparece a pesar de todo este sufrimiento el elemento de la justicia final de los dioses, vistos como árbitros del mundo (a veces severos, a veces implacables y a veces también justos y protectores).

De la misma manera, la política, en la que Esquilo al parecer estuvo muy implicado e interesado como ciudadano privilegiado de la "polis" griega (vivió en ciudades como su Eleusis natal, en la gran Atenas o en la siciliana Gela), está presente en todas sus obras (y aquí no voy a analizar nada más porque tengo que revisarlas todas para sacar mis conclusiones, así que hablaré de este asunto en la reseña de cada una de ellas).

Fue un renovador del teatro: a grandes rasgos, introdujo el uso de segundos y terceros actores en la escena pero sin disminuir la potencia del papel del coro, practicó el llamado "decoro trágico" (los personajes se expresaban según lo que eran, de una forma apropiada y realista) y aprovechó de forma revolucionaria los aspectos visuales que le ofrecía el espacio físico del teatro (contrastes de ropas y ambientes, contraposición de culturas diferentes, escenografía con significado...).

"Los persas" es la primera obra suya que se conserva completa. Esquilo, además de dramaturgo, fue también un destacado guerrero que luchó contra los mencionados persas en las batallas de Maratón y de Salamina (posiblemente, también en la de Platea).

Es ésta, según he leído, la obra teatral más antigua que se conserva y, también, la única que tenemos basada en un hecho histórico contemporáneo de su creador.

Era la segunda entrega de una trilogía. La primera se llamaba "Fineo" y la tercera "Glauco Potnieo". Posiblemente ambas estaban también relacionadas con las Guerras Médicas. 

De "Los persas" me sorprende muchísimo la empatía que Esquilo demuestra por este pueblo, que ha sido enviado a la guerra por su soberano, Jerjes, y que ha sido humillado y masacrado en el campo de batalla.

Al contrario de lo que podría pensarse, no es ésta una obra de propaganda. Hay una admirable labor de tratar de equiparar a los griegos y a los persas como simples seres humanos sometidos a los vaivenes de la existencia. 

Parece que, aún habiendo como he dicho combatido contra ellos, y aún habiendo estos invadido brutalmente su tierra, Esquilo trata de decir que, a pesar de las diferencias culturales, hay más en común entre ellos de lo que parece.

El mismo Jerjes, el orgulloso rey de Persia, es presentado como un ser derrotado que vuelve a su casa cubierto de harapos y completamente humillado ante su familia y ante su pueblo, y como responsable además de haber dejado una nación llena de viudas, de huérfanos y de padres y madres sin hijos.

También Darío I, el otro gran rey de esta nación, aparece en forma de fantasma para lamentarse por la derrota. Igualmente, Atossa, su viuda, sufre al ver el desastre, mientras que el coro está compuesto por nobles ancianos que al final de su vida tienen que contemplar también todo este horror.

Sorprende finalmente en "Los persas" que, al contrario que en otras tragedias de su tiempo y de su propio autor, se pasa de una situación inicial de desgracia (la derrota persa ante los griegos) a una situación de encuentro con la dignidad humana (la evolución de Jerjes hacia esta dignidad), y no al revés.

"Los persas" es una obra sorprendente, una obra que, en un tiempo de salvajismo bélico, en una sociedad profundamente brutal y clasista tanto a un lado como al otro del mapa, aboga por la empatía para con el mismo enemigo que ha tratado de conquistar al pueblo del autor. Estamos en el 472 a. C., sí.