Mostrando entradas con la etiqueta Déjame entrar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Déjame entrar. Mostrar todas las entradas

martes, 13 de abril de 2021

DÉJAME ENTRAR 2010. LO INNECESARIO Y ABSURDO DE UN REMAKE DOS AÑOS DESPUÉS

DÉJAME ENTRAR de Matt Reeves - 2010 - ("Let me in")

Una película como la versión de 2010 de "Déjame entrar" nos sirve perfectamente para analizar la ahora tan de moda "cultura del remake" (o también del reinicio). 

Nunca he sido partidario de realizar remakes, pero, en ciertas ocasiones, pueden resultar enriquecedores, especialmente cuando la nueva versión llega muchos, pero muchos, muchos años después de la clásica para complementarla con una visión extra de lo narrado en aquella (y cuando el director, además, es un autor y no un simple artesano). 

Por ejemplo, mientras escribo se me ocurre el ejemplo de la excelente versión de "Nosferatu" que el maestro alemán Werner Herzog rodó en 1979; una versión que renovaba el mito del clásico del también alemán Murnau de 1922 respetando el material original pero aportando novedades al conjunto. 

Y hablamos, además, de que existe una diferencia de 57 años, más de medio siglo, entre ambos filmes: el remake está justificado, y además es que no es un remake cualquiera; es un fantástico remake. 

Caso bien distinto es el del "Déjame entrar" sueco de 2008 y el "Déjame entrar" americano de 2010. Caso que es el de muchas películas y muchos remakes más. 

Hollywood se apropia de cualquier idea venida de otro país y la "remakea" cuándo y cómo le da la gana. Ok. En su derecho están si lo pagan. Pero es que hacer una película igualita a la original tan sólo dos años después del estreno de ésta y encima quitarle las escenas más "impactantes" o "políticamente incorrectas" de aquella tiene delito.

Objetivamente, no se puede decir que el "Déjame entrar" de Matt Reeves, ese director que despuntó con la buena "Monstruoso" en 2008, sea una película mala. 

No, no lo es: es correcta, los actores están bien (especialmente los niños, una vez más -unos muy jóvenes entonces Chloe Grace Moretz y Kodi Smith-McPhee que están fantásticos-) y técnicamente cumple. 

¡Pero es que leches, es un calco de la de Thomas Alfredson! Y, como he dicho, para colmo ha sido víctima de la mutilación de algunas escenas consideradas menos correctas para las grandes salas. Encima, casi cachondeo. 

¿Qué sentido tiene ver una película de 2010 que calca a otra de 2008? Este remake, como tantísimos otros, es absoluta, completa y delirantemente innecesario y un ejemplo perfecto de las tonterías que hace la industria masiva tantas veces. Vean la versión sueca y pasen de este calco. "Déjame entrar" de 2010 es una película sin sentido ninguno, sin razón de existir.

lunes, 12 de abril de 2021

DÉJAME ENTRAR. UN DRAMA DE TERROR DIFERENTE MADE IN SUECIA

DÉJAME ENTRAR de Thomas Alfredson - 2008 - ("Lat den rätte komma in") 

El sueco Thomas Alfredson, que ha incursionado en numerosos géneros diferentes, ha dirigido las comedias "Bert, el último virgen" y "Office Hours", la comedia dramática "Four shades of Brown", el drama fantástico "Déjame entrar" y, ya fuera de su país, el thriller histórico "El Topo" y el nuevo thriller "El muñeco de nieve". 

"Déjame entrar", aún con alguna que otra laguna argumental (que no comento para no hacer spoiler, pero la hay, y es más evidente de lo que parece), es un ejemplo perfecto de innovación y buen hacer dentro del cine fantástico y dentro del trillado género de los vampiros, que no llega a ser tan pasto de los tópicos que imponen las modas y el agotamiento del mencionado género como el de los zombies pero que casi, casi. 


Basado en la novela homónima que al parecer se ha vuelto "de culto" del escritor también sueco John Ajvide Lindqvist, "Déjame entrar" es un excelente drama que conjuga a la perfección un contenido con hondura, un desarrollo con ritmo y un espacio común para la combinación de varios géneros en el que incluso cabe el humor negro. 

Thomas Alfredson dirige con mano maestra y mezcla sin fisuras el minimalismo más delicado con la brutalidad más sádica en una historia de amor de personajes ambiguos, perdidos o marginados y por supuesto malditos a su pesar espléndidamente fotografiada, cargada de sorpresas y sin concesiones de ningún tipo. 


Los diálogos son bonitos, la trama se desliza con pasmosa fluidez en la atención del espectador, los actores están excelentes (y los niños magníficos, lo cual suele ser bastante difícil de lograr) y contiene algunos momentos verdaderamente entrañables, preciosos y además originales. 

A todas luces, y a pesar de las lagunas que comento que existen, "Déjame entrar" es un excelente filme que se transformó en una obra de culto casi instantánea y que tuvo (offfff course) un innecesario remake americano en 2010.