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miércoles, 11 de junio de 2025

MISIÓN IMPOSIBLE: PROTOCOLO FANTASMA. EL NUEVO Y EXCELENTE GIRO DE LA SAGA

MISIÓN IMPOSIBLE: PROTOCOLO FANTASMA de Brad Bird - 2011 - ("Mission: Imposible. Ghost Protocol")

Brad Bird tiene en su haber obras maestras animadas como "El gigante de hierro" o "Ratatouille" y sagas fantásticas también animadas como "Los Increíbles", pero igualmente a veces incursiona en películas que no son de animación como "Tomorrowland" o esta "Misión Imposible: Protocolo Fantasma".

Inicialmente, según las reglas del cine de acción de los 90 y los 2000, "Misión Imposible" iba a ser una trilogía solamente, pero la evolución de este cine, con sagas tan largas y exitosas como la de "The Fast and The Furious" o como las de los mundos conectados de Marvel y DC, hicieron que se creasen cinco entregas más e incluso que se cambiase el tono a una franquicia donde, aún siendo Ethan Hunt el personaje principal, el grupo de secundarios que le acompaña adquiriese más importancia.

"Misión Imposible: Protocolo Fantasma" cumple estas normas ya: con la batuta del mencionado Ethan, el protagonista es ligeramente más colectivo, y a los personajes habituales como los de Ving Rhames (aunque éste aparece muy poco en esta entrega está presente) o el retornado Simon Pegg se unen otros como los de Paula Patton (que por desgracia no volvería: es una pena) o Jeremy Renner (que estaría en la siguiente secuela) que tienen detrás una historia con tanto peso como la del propio protagonista de Tom Cruise.

En el resto encontramos lo de siempre, y Brad Bird hace un trabajo excelente tras las cámaras. Esta cuarta entrega de la saga me parece de las mejores junto con la tercera: si bien no alcanza la perfección de ésta, sí que cuenta con una trama con un drama interesante, con giros con sorpresa y con villanos que cumplen.

Recupera además un cierto tono más lúdico que no estaba en la cruda y sombría "Misión Imposible III" y un humor que vuelve pero que no hace que todo caiga en lo chorra de "Misión Imposible II". Las escenas de acción son además una delicia del género y el ritmo es el ideal de principio a fin.

"Misión Imposible: Protocolo Fantasma" es diversión pura y con thriller y drama bien moldeados y con personajes con carisma. Abre una nueva etapa en la saga y lo hace con firmeza, novedad y a la vez respeto por el material anterior.

lunes, 13 de septiembre de 2021

TOMORROWLAND. UNA PELÍCULA MENOR PERO DISFRUTABLE DE BRAD BIRD

TOMORROWLAND de Brad Bird - 2015 - ("Tomorrowland")

Brad Bird siempre ha sido un director genial. Desde sus inicios y por lo menos en lo que a cine de animación se refiere (suya es la maravilla de "El Gigante de Hierro" y las preciosas "Los Increíbles" y "Ratatouille"). 

Fuera de esta animación ha dirigido la solvente cuarta entrega de la saga de "Misión Imposible" (de la que ya hablaré cuando toque hablar de dicha saga) y esta "Tomorrowland" que hoy comento y que, aún siendo estrictamente controlada por la Disney en todo momento (lo que se nota), es digna. 

Brad Bird no habrá tenido demasiada libertad con ella y posiblemente quede en su filmografía como un simple encargo y, desde luego, no tiene nada que hacer frente a obras como las mencionadas "El Gigante de Hierro" o las aportaciones del director a Pixar, pero lo cierto es que entretiene y arranca sonrisas. 

"Tomorrowland", que al parecer está basada en una de las zonas en las que se divide el parque "Disneyland", es bastante simplona en su mensaje: es una película a favor del optimismo y contra cualquier pesimismo con mensaje ecologista lleno de buenas intenciones que a veces cae ligeramente en el panfleto. Es cierto. Sin embargo, este mensaje tampoco se hunde por otra parte en la ñoñería y tanto la trama como los personajes están bien delineados y desarrollados (a pesar de alguna laguna puntual).

Del Brad Bird de siempre quedan en "Tomorrowland" su humor inteligente y chorra (los robots sonrientes son geniales), su pasión por la ciencia ficción "clásica", que es constantemente homenajeada, y su sentido de la aventura cargada de ritmo (la película no cansa en ningún momento y sus escenas de acción son imaginativas y algunas desternillantes). 

Los actores también están bien en sus papeles. Es cierto que "Tomorroland" tiene demasiados dejes Disney (impuestos a lo bestia, insisto: se nota), pero dentro de las porquerías que hay por ahí en el cine más familiar, brilla con luz propia por lo digna que resulta. Una obra menor de Brad Bird, desde luego, pero disfrutable.

jueves, 2 de abril de 2020

RATATOUILLE. UNA CRÍTICA A LOS CRÍTICOS DE PARTE DEL PIXAR MÁS MAGISTRAL


Después de la primera y flojita "Cars", Pixar se recuperaba totalmente con una batería de películas absolutamente imprescindible: hasta la llegada de la secuela de esta película, la también floja "Cars II", en 2011, la compañía produjo nada más y nada menos que cuatro otras maestras seguidas; "Ratatouille", "Wall-E", "Up" y "Toy Story III". Ahi es nada.

"Ratatouille" es una de las mejores películas de toda la historia de Pixar, una de esas películas de animación en las que el manido "es para niños y para adultos" cobra su sentido más absoluto. 


Porque tenemos lo de siempre, lo esperable (una historia de amistad y otra de amor aderezadas con la clásica trama de la superación personal y de la lucha por un sueño) pero realizado de una forma absolutamente soberbia.

Y es que se nota que el director es quien es. Brad Bird ya había dejado a todos con la boca abierta con sus dos filmes anteriores, el precioso "El gigante de hierro" y la absolutamente genial (ya en el seno de Pixar) "Los Increíbles", que es otra de las películas básicas del estudio de animación.

"Ratatouille" trata numerosos asuntos: el amor, la amistad, la convivencia y la fraternidad en la diferencia, el buen trato a los animales, la persecución de los sueños. 


Son los temas habituales de Pixar. Sin embargo, la cinta también trata otro que la hace única: es una crítica a "los críticos". Ya sea culinarios, ya sea artísticos, ya sea vitales.

La aventura de esta rata y su amigo humano es una invitación al reconocimiento de los errores propios, de que nadie es perfecto y de que la labor del crítico (extrapolable a cualquier ámbito) es la más fácil de todas porque no arriesga nada y no realiza ningún trabajo salvo el de juzgar a los demás (y además suele tener un beneplácito público en muchos casos aceptado porque sí).


El diálogo final de Anton Ego ("villano" absolutamente fascinante y personaje genial donde los haya) es una obra maestra en sí; pone los pelos de punta con su lucidez y clarividencia y hace pensar (en especial a los adultos) sobre nuestra muchas veces inconsciente pero probada altanería a la hora de tratar a los demás. 

Insisto: no hablamos de cocina y de platos; no, hablamos de simple modo de vida. "Ratatouille" tiene un mensaje que toca a todos los palos.


Sobra decir que la animación es genial y que los escenarios, que recrean un París romántico mágico, son una delicia.

Sobra igualmente decir que el humor, inteligente y adulto, marca de la casa, es otra delicia (valga la redundancia). "Ratatouille" es una de las más grandes obras maestras del cine de animación de los últimos años.


sábado, 4 de enero de 2020

LOS INCREÍBLES II. BRAD BIRD VUELVE A LA SAGA PARA SUPERAR A SU ANTECESORA


Catorce largos años ha tardado en llegar a las salas la secuela de la que me parece una de las mejores y más inteligentes películas del estudio de Pixar, "Los Increíbles". 

Y la espera ha merecido, y mucho, la pena. En "Los Increíbles II", Brad Bird se redime de su anterior película, la interesante pero ciertamente fallida "Tomorroland", de imagen real (que comentaré en estos meses en este blog) y retorna a su habitual personalidad.


¿Cómo hacer una comedia de aventuras en la que el asunto central sea la familia y no hacer una pastelada demagógica americana de esas tan horrendas a las que estamos tan acostumbrados? Él lo consigue en esta maravillosa secuela que, desde mi punto de vista, mejora a su antecesora. 

Alterna dos líneas, la de la acción y la de la comedia, que se van solapando con fluidez para desembocar en un final fantástico.

Habla una vez más de familia, de relaciones personales, de amor, de amistad, de comprensión, de integridad, de superación (los temas americanitos plastosos de siempre, en definitiva), pero desde una óptica adulta, seria, y sin hipocresías, discursos ni efectismos. 


También, establece pautas claramente feministas e irónicas pero sin maniqueísmos en la trama y, además, delinea un villano de la función que resulta muy carismático y que tiene sorpresas interesantes. 

Todo ello dando su lugar a cada personaje, desarrollándolos a todos por igual, dejando que incluso el secundario menos importante tenga su momento para lucirse y hacer su pirueta y equilibrando perfectamente el espacio que necesitan los nuevos y el que reclaman los de la primera entrega.


Por si esto fuera poco, se permite además Brad Bird en "Los Increíbles II", como ya lo hizo en la primera parte, soltar pullitas inteligentes y comentarios elegantes totalmente para adultos y, en este caso concreto, incluso lanzar algún que otro dardo envenenado e irónico a los políticos y a los grandes empresarios. 

Sobra decir que la animación es una maravilla impecable: todo, desde los caracteres hasta los escenarios. Y que las escenas de acción son absolutamente geniales, cargadas de dinamismo y gracia de principio a fin, y frenéticas.

"Los Increíbles II" es cine de animación de altura, como siempre en Pixar, y una secuela que supera lo ya entregado. Cien por cien genial.


viernes, 3 de enero de 2020

LOS INCREÍBLES. BRAD BIRD SE PASA A PIXAR Y REGALA OTRA OBRITA MAESTRA


Una de las mejores películas de Pixar para mi gusto es "Los Increíbles", dirigida por Brad Bird, ese fantástico animador que había presentado años antes la maravillosa "El Gigante de Hierro".

Homenaje sentido al cine y a los cómics de superhéroes, el filme vuelve a la carga con todos los parámetros habituales de la compañía: una historia para absolutamente todos los públicos que trata asuntos universales perfectamente reconocibles tanto por niños como por adultos, una animación fantástica llena de personalidad y una trama de acción de ritmo apabullante con un humor inteligentísimo. 


Tenemos ahora a una familia de como he mencionado superhéroes que, debido a su condición de "diferente", se ve obligada a retirarse de sus habituales labores salvadoras en una suerte de versión en tono mucho menos grave del "Watchmen" de Alan Moore (las referencias a los cómics son constantes y dignas) para llevar una vida mediocre que no le corresponde y tenemos a un villano que se ve despreciado por la misma sociedad que, de una forma u otra, también teme a la familia protagonista. Se imaginan lo que pasa después. 

Los asuntos tratados como he dicho son universales y, además, están desplegados y llevados con una lucidez sin par y también sin simplezas ni demagogias: la mencionada familia, las aspiraciones vitales y las frustraciones, la identidad, las crisis de las diferentes etapas de la vida, el paso del tiempo, la superación, la amistad, la fraternidad, el poder y su mal uso.


Brad Bird vuelve, además, a desplegar el mejor buen hacer en el aspecto técnico entregando escenas de acción fantásticas y llenas de dinamismo, espectaculares y a la vez con gags irónicos, cargadas de homenajes al género superheróico y a sus grandes tópicos y lugares comunes pero sin darse de bruces con la parodia tontorrona ni con los chistes típicos y esperables.

Pixar se asentaba, tras la también inolvidable "Buscando a Nemo", con pie firme en el filme de animación plenamente adulto, de calidad, personal, excelente. "Los Increíbles" es una de sus creaciones más inimitables, y su secuela, que comentaré mañana, creo que está al nivel.


viernes, 29 de noviembre de 2019

EL GIGANTE DE HIERRO. EL INOLVIDABLE DEBUT ANIMADO DE BRAD BIRD


Brad Bird es uno de los animadores estadounidenses modernos más reconocidos. Comenzó su carrera trabajando para la Disney en filmes como “Tod y Toby”, tras lo que pasó a hacerlo en series tan famosas como “Los Simpsons”, “El crítico” o “El Rey de la Colina”.

Sus creaciones se caracterizan por presentar a personajes que, aún siendo animales o seres fantásticos, son puros trasuntos de la naturaleza humana: sus filmes son joyas maravillosas sobre el amor, la amistad, la familia, el compañerismo o la persecución de los sueños con un humor adulto tremendamente inteligente e irónico y con un sentido del drama excelentemente dosificado.


Adaptación libre del libro homónimo de Ted Hughes, “El gigante de hierro” es el genial debut de este director en solitario en el mundo de la animación.

Ambientada a finales de los años cincuenta y en una pequeña ciudad de los Estados Unidos, el filme narra la clásica historia de amistad entre un niño y el gigante que da título a la obra, historia de amistad a la contra de una sociedad opresiva y atontada por el miedo que, sin presentar nada nuevo, conmueve como pocas gracias a un drama inteligente y serio excelentemente explotado por Bird, que emociona sin resultar ñoño y que seduce sin ningún problema a públicos de todas las edades. 


La culpa la tienen además el humor adulto que la cinta destila (por momentos incluso sarcástico), su ejemplar animación y ambientación (de un corte clásico encantador) y sus personajes, todos henchidos de carisma, y, en especial, el Gigante de Hierro protagonista, una inolvidable referencia al pulp y a la ciencia ficción de la década en la que el filme se ambienta.

Esta década se ve constantemente homenajeada además con un ojo irónico y también nostálgico (la Guerra Fría, el macarthismo, las películas de ciencia ficción del momento, la serie B, la cultura de la radio y el boom de la televisión, la paranoia nuclear, los militares fanáticos, el “auge” de los misterios de los OVNIS, el arte moderno de rasgos futuristas, la generación beat...).


“El gigante de hierro” es una fascinante película de animación sobre la amistad en un entorno hostil que, por desgracia, fue un fracaso en las salas de cine en su día.

Sin embargo, también por suerte es ya un filme de culto gracias al boca a boca y a su más notable éxito posterior en formato de vídeo.