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viernes, 3 de febrero de 2023

BABYLON. UNA EPOPEYA PRECIOSA Y AMBICIOSA PERO DESCOMPENSADA Y ABRUPTA

BABYLON de Damien Chazelle - 2022 - ("Babylon")

Damien Chazelle se ha convertido en un experto en retratar los problemas que dan el éxito y la fama, en especial en la industria de Hollywood, que ha fotografiado en la actualidad (en "La La Land") y, ahora, en las décadas en las que el arte cinematográfico pasó de ser mudo a tener sonido.

"Babylon" es una película colosalista, un monumento al séptimo arte de tres horas y pico de duración. Montones de personajes, montones de escenas, montones de hechos, montones de extras. Es ambiciosa, extremadamente ambiciosa. Y es, para mí por lo menos, irregular, extremadamente irregular.

No digo que sea una mala película, ojo. De hecho, es una buena película. Pero creo que es descompensada, errática y abrupta en su guión, y eso la lastra bastante.

"Babylon", con un reparto de ensueño y un aspecto técnico y estético subyugante, narra un conjunto de vidas diversas de seres de toda clase y condición que se mueven alrededor de esa industria cinematográfica que, como he comentado, vive la revolucionaria y a la vez traumática para muchas personas transición del cine mudo al cine sonoro.

Chazelle nos lleva por los rodajes, por las intrigas de los estudios y sus tejemanejes, por las mansiones de los famosos y por los cuchitriles de los que luchan por serlo, por las grandes y delirantes fiestas de ricachones y derrochadores. Lo abarca todo, y eso a nivel de ambientación está genial. No lo está tanto, sin embargo, a nivel de trama.

El creador de "Whiplash" quiere abrazarlo absolutamente todo en su nuevo filme: desde el amor hasta el racismo pasando por la homofobia, la marginación del diferente, la carrera por estar siempre "in", el fracaso, la caída de los "juguetes rotos" de la fama, las drogas, el juego... Y logra aprehender algunos de estos temas y otros... Pues no.

Con los personajes le ocurre lo mismo: son muchos, y unos están muy desarrollados y otros menos, y la descompensación es tremenda. 

¿Cómo ocurre esto en un metraje de más de tres horas? Pues, la verdad, no me lo explico. Hay tiempo de sobra para desarrollarlo todo bien, con sus detalles, con sus profundizaciones. Chazelle no ha estado fino calibrando un guión que aspira a lo universal y que sólo logra coger algunas cosas (porque para aspirar a lo universal hay que cuadrar muy bien lo que se cuenta).

Por si fuera poco, la película se le va de las manos en su tramo final. De repente, todo se desliza de golpe por un tinglado alocado que rompe la unidad anterior y que se ve improvisado, forzado. Chazelle quería acabar su cinta de esta forma con calzador, y claro, con calzador a veces hay elementos que entran y a veces hay elementos que se van de madre.

Más cosas buenas tiene, desde luego. Además de las antes mencionadas también añado unas actuaciones de absoluto órdago. En especial, destaco a una Margot Robbie inolvidable y a un Brad Pitt como siempre perfecto. (Y no me olvido de ese Tobey Maguire delirante y genial, no me olvido).

"Babylon" es apasionante en su retrato social y emocional, portentosa en lo visual, pero también, como he dicho, descompensada en lo argumental y abrupta, muy abrupta. Es una epopeya impresionante pero también hecha a retazos, como un puzzle roto. Una lástima.

viernes, 2 de diciembre de 2022

FIRST MAN. UNA RECONSTRUCCIÓN PRECIOSA PERO HELADA DE LA AVENTURA LUNAR

FIRST MAN de Damien Chazelle - 2018 - ("First Man")

"Whiplash" y "La La Land" me emocionaron tanto, tantísimo, que las cuento a día de hoy entre mis películas preferidas, y, con dolor, tengo que decir que "First Man" no me ha emocionado nada. 

La creación de Damien Chazelle tras aquellas dos películas es una reconstrucción fría, sin alma, casi sin aliento a veces, de la odisea de Neil Armstrong desde que empieza a entrenarse para llegar a la Luna hasta que lo consigue. 

Dos horas y media heladas, lineales, sin contenido crítico de ninguna clase, con planos muy cercanos para captar el máximo dramatismo que irónicamente no funcionan y que encima producen sopor. 

No puedo decir que sea éste un mal filme porque no lo es, y visualmente es un portento, pero, simplemente, a mi por lo menos no me ha sugestionado nada, no me ha tocado ni una fibra, y miren que hay un dramón familiar de los gordos de por medio y unas escenas en el espacio que, ciertamente, están bien resueltas para sugerir tensión. 

Pero no, Chazelle se limita a reconstruir hechos y adiós muy buenas, y encima se tira dos horas y media largas para contar algo que no necesitaba todo este tiempo. 

Retrato histórico muy rico, fotografía bellísima, reparto fantástico (todos, especialmente su plantel de secundarios, creo que brillan bien) y un desenlace muy, muy bien rodado (hay que decirlo, el alunizaje es genial) no impiden que todo no sea más que una cáscara muy bonita para un conjunto de hechos narrados seguidos, uno detrás de otro.

Tal vez a una persona de los Estados Unidos le emocione, pues este "género" de grandes epopeyas de los USA allí tiene mucho tirón: a mi no me dice nada de nada. Lo siento, no me convence ahora Damien Chazelle. En absoluto.

viernes, 21 de octubre de 2022

LA LA LAND. UNA PRECIOSA HISTORIA DE AMOR Y SOBRE LA OSCURIDAD DE LA FAMA

LA CIUDAD DE LAS ESTRELLAS. LA LA LAND de Damien Chazelle - 2016 - ("La La Land")

"La La Land" es, desde mi punto de vista, una delicia de principio a fin. Damien Chazelle sabe adaptar en ella el musical clásico made in Hollywood a nuestros días y sabe, muy importante, lograr una ambientación completamente retro pero con un buen gusto impresionante, que no abusa de los lugares comunes, que no comete anacronismos tontos y que consigue mantener el punto justo entre el realismo y el romanticismo tanto en los escenarios como en la iluminación. 

Los números musicales y la banda sonora son por otra parte igualmente geniales, y sobra decir que los dos protagonistas están absolutamente soberbios. 


Emma Stone brilla más que Ryan Gosling
(es que esta chica está impresionante en su papel de principio a fin), pero él no desmerece tampoco de ninguna manera. Tienen una química impresionante, cantan y bailan que da gusto y tienen un carisma increíble. 

El filme es una sucesión de escenas geniales con una culminación que pone los pelos de punta y que pasará a la historia del cine norteamericano. 

Y finalmente, esboza, bajo la apariencia de una clásica historia de amor, un retrato de la fama y del éxito crítico, donde dicha fama y dicho éxito son siempre e irónicamente un impedimento para alcanzar la autorealización sentimental, y, también, otro retrato de la renuncia a los sueños y de cómo el mundo del espectáculo más comercial se come todo producto más puro o auténtico (lo que ocurre con el jazz clásico y que no se fusiona con otros estilos en parte). 

Sobrevalorada tal vez para algunos, "La La Land", pelotazos y premios aparte, es un musical genial, uno de los mejores de los últimos años y una película impresionante del autor de la también excelente "Whiplash".

jueves, 14 de julio de 2022

WHIPLASH. UN RETRATO TERRIBLE Y BRUTAL DE LA COMPETENCIA EN EL MUNDO DEL JAZZ

WHIPLASH de Damien Chazelle - 2014 - ("Whiplash")

Hubo un tiempo en el que al jazz le llamaron "La música del Diablo". Este estilo, "creado por los negros", fue un símbolo de rebeldía, de romper las reglas, de sugerir sexualidad, de jugar con la música como nunca antes se había jugado. 

Hoy, tal y como se ve en "Whiplash", el jazz se ha convertido, por lo menos en parte, en algo acomodado, elitista, que se enseña en escuelas de música molonas de ciudades molonas como Nueva York. El sistema lo ha neutralizado y se lo ha comido, como le pasó más tarde al movimiento hippie o al punk. 

Damien Chazelle, antes de ser cineasta, intentó ser baterista de jazz y se topó con un profesor obsesivo y excesivamente estricto que sirvió de inspiración para este, su segundo filme tras "Guy and Madeleine on a Park Bench". Previamente, ya había rodado un corto titulado de la misma manera. 

"Whiplash" es un retrato brutal, sin concesiones, terrible, de esas escuelas en las que la competencia es sádica y desleal por todo lo alto, de esos alumnos enfermizamente dedicados a su disciplina y de esos profesores delirantemente severos y subidos que les hacen la vida imposible. 

"Whiplash" viene a ser el "Cisne Negro" del mundo del jazz profesional, y es una de las películas más maravillosas que nos dejó 2014. Se puede interpretar como una suerte de nueva versión de la "Caza del Sueño Americano", sólo que ahora esta caza es esnob y se camufla en el supuesto amor al arte. La sociedad capitalista lo termina pervirtiendo todo, y algo como el jazz, que es "hacer música en compañía", se convierte en una nueva "Carrera de ratas" por llegar al triunfo social.

Damien Chazelle entrega una película cargada de ritmo, con una estética preciosa, con una banda sonora inolvidable (tenía que ser así, claro) y con una trama inteligente, sentida, descorazonadora y crítica con el mundo del arte (finalmente de cualquier arte) "oficial" y competitivo.

Hay algo sin lo que la película, de todas formas, no habría sido lo que es: las interpretaciones, absolutamente soberbias, de su dúo protagonista. Milles Teller y J.K. Simmons están, simplemente, brillantes. Pero brillantes por todo lo alto: tendrían que haber recibido más premios de los que ya han recibido. 

Ambos, como alumno y profesor, se terminan solapando hasta dejar ver a unos individuos sin escrúpulos, locos por el jazz de pero forma insana, capaces de todo por triunfar (esto incluye no tener familia, pareja ni amigos) y que no son más que distintas caras de la misma moneda. En especial J.K. Simmons es un portento de la actuación y entrega un papel memorable. "Whiplash", con un desenlace además de infarto, es una joya, una obra maestra. No se la pierdan.