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miércoles, 26 de mayo de 2021

TWIN PEAKS. EL RETORNO. UN REGRESO POLÉMICO Y PARA MÍ DECEPCIONANTE

TWIN PEAKS. THE RETURN de David Lynch y Mark Frost - 2017 - ("Twin Peaks. The Return")

Hago constar un hecho antes de comenzar con esta crítica: adoro a David Lynch. Es uno de mis directores preferidos, es un artista multidisciplinar originalísimo y con un estilo propio indiscutible que toca multitud de palos sin ningún tipo de miedo o prejuicio (desde el cine hasta la pintura pasando por la escultura o la música) y es un hombre que no tiene que demostrar absolutamente nada a nadie. 

Y para todos esos que dicen que siempre dirige lo mismo y que no sabe hacer "narrativa clásica", siempre recuerdo que ahí están dos obras maestras de la talla de "El hombre elefante" y "Una historia verdadera" para cerrar todas las bocas de un punterazo. 

Dicho todo esto, paso ya a decir lo que tengo que decir ahora: la tercera temporada de "Twin Peaks" me ha parecido un delirio infumable. Con todas las letras y con toda la tristeza. 

Las críticas están muy divididas en lo que respecta al retorno de esta mítica serie, y yo me posiciono claramente y sin medias tintas en las filas de esos que opinan que, directamente, este regreso es un timo. 

Y lo digo con todo el dolor de mi corazón, de verdad. Pero es que la decepción es mayúscula. Es más bien astronómica, diría yo. 

Entiendo que la serie vuelve tras veinticinco años cerrada (como ya se dijo en su precipitado desenlace de 1991) y que es muy difícil afrontar un proyecto así, más cuando toda la mitad de su segunda temporada era un despropósito comercial en el peor de los sentidos y cuando su mencionado desenlace era una huida hacia adelante a toda prisa producto de las circunstancias de un cierre apresurado y marcado por errores terribles fruto de una concepción de la producción televisiva muy desafortunada (por suerte, en parte, esto ya ha cambiado). 

También es normal que no todo el reparto original quiera volver a la serie a estas alturas. De hecho, algunos es que no podrían aunque quisiesen, porque desgraciadamente ya han fallecido: por ejemplo, Jack Nance o Catherine Coulson. 

Hay que hacer sustituciones o cerrar personajes sin tener al intérprete, y eso es bastante jodido para un guionista y para un director. Ok. Todo esto se entiende. Lo que no se entiende ya es que David Lynch y Mark Frost, autores de nuevo de toda la temporada, se hayan puesto a hacer lo que les ha ido viniendo en gana sin tener en cuenta para nada al espectador.

Vale, David Lynch es David Lynch, y ya sabemos como es una gran parte de su cine y de sus creaciones, tanto en el arte cinematográfico como en el pictórico o el musical (en el que ha grabado, por cierto, unos discos magníficos en los últimos años). 

David Lynch es un "lo tomas o lo dejas" radical, o un "lo amas o lo odias" sin término medio. Y desde luego, David Lynch, como he dicho, no tiene que demostrar nada de nada a nadie con cuatro décadas artísticas de una personalidad inimitable a sus espaldas. 

Ahora bien, a los demás tampoco tiene por qué gustarnos todo lo que hace, ni siquiera a los que habitualmente nos sentimos cautivados por lo que nos regala. 

Estimo muchísimo a los artistas que hacen lo que quieren hacer en el momento en el que quieren hacerlo sin tener en cuenta modas, tendencias, exigencias de mercado o posible y suntuosa recompensa monetaria. 

Pero la independencia total también tiene sus riesgos, y no por hacer un creador lo que le ha salido de las pelotas su creación va a ser buena. Hay mucho cine comercial terrible y hay mucho cine independiente intragable.

Esta tercera temporada de "Twin Peaks" tiene, desde mi punto de vista, un fallo gordo: que no es "Twin Peaks". Sencillamente, es otra serie. Su estilo está más cercano al de "Mulholland Drive" o "Inland Empire". 

David Lynch se pasa por el forro a la narrativa tradicional, rueda lo que le da la gana, coloca las metáforas que le da la gana, mete las escenas que le da la gana (algunas sin relación aparente con la trama principal) y, en general, repito, rueda lo que le da la gana. Eso no tiene por qué estar mal... Pero no en "Twin Peaks". 

Sí, aquí Lynch se debe a la serie que creó a principios de los años noventa. Porque para eso está haciendo su tercera temporada. Si no es capaz de seguir esta serie, que haga otra. 

Decepciona muchísimo todo esto, en especial porque la trama nueva no cierra tantos interrogantes como esperábamos, no respeta a muchos personajes clásicos (algunos salen un par de veces y fuera), no respeta las directrices originales de la historia, no muestra apenas al propio pueblo de Twin Peaks y los lugares "sagrados" que esperábamos encontrar de nuevo los fans y para colmo lo cierra todo de forma de nuevo abrupta y dejándose casi todo en el tintero otra vez. ¡Claro que decepciona todo esto! ¡Es que no puede ser de otra manera! Esto debería ser... Pues eso, "Twin Peaks". Y no lo es. 

Visualmente, la temporada es muy bonita, y me encantan, personalmente, esos efectos especiales de sabor analógico y las impresionantes ambientaciones que Lynch consigue. No hay que decir más de alguien con una visualidad tan inimitable (y tan mal imitada). Y hay momentos espléndidamente rodados. Momentos que dan mal rollo de verdad, juegos argumentales muy originales, juegos visuales idem, algunos gags muy solventes con el particular humor del director y, especialmente, algunas escenas tienen la nostalgia muy bien explotada y consiguen poner los pelos de punta a los fans de la serie de siempre. Todo esto está bien, pero no es suficiente.

La tercera temporada de "Twin Peaks" no tiene, por otra parte, solamente el problema de no ser "Twin Peaks". Tiene mucho, pero mucho, mucho "metraje morralla". Da la impresión de que David Lynch y Mark Frost han rodado todo lo que se les ha ido ocurriendo y luego en la sala de montaje no han cortado absolutamente nada. 


De hecho, la serie fue anunciada con nueve capítulos en un principio y ha acabado teniendo dieciocho, prácticamente el doble. 

Hay momentos alargados hasta la náusea, montones de escenas aisladas que no valen para nada, mucho sopor inútil y subtramas que se quedan colgando. 

La parte intermedia de la temporada me parece especialmente infumable: desde el capítulo 9 hasta el 15 es todo una sucesión de hechos enlazados o no que no avanzan casi nada de una trama que se alarga y se alarga para dejar paso luego a un final que, además de estar precipitado, tampoco es que resuelva gran cosa (aparte de dejar a todos los personajes colgando y quitar de en medio de forma penca a unos cuantos). 

Y miren que había material. Y un repartazo (la lista de actores y de cameos es absolutamente impresionante: trabajar con Lynch es muy jugoso: lástima que estén todos tan desaprovechados). Y hasta una colección de actuaciones de solistas y bandas enorme en el Bang Bang Bar (desde Eddie Vedder de Pearl Jam hasta Lissie o Au Revoir Simone pasando por Nine Inch Nails o The Veils). Y todo esto para nada, para una paja mental aburrida, sosa, sin apenas alicientes, que no respeta el material original. Una pena. 

Me duele decirlo, pero el retorno de "Twin Peaks", que era uno de los más esperados de los últimos años, ha sido un fiasco tremendo. Me ha costado terminarla. Y mucho.

lunes, 24 de mayo de 2021

TWIN PEAKS. Y LLEGÓ DAVID LYNCH Y REVOLUCIONÓ LA TELEVISIÓN

TWIN PEAKS de David Lynch y Mark Frost - De 1990 a 1991 - ("Twin Peaks")

"Twin Peaks" es una serie mítica donde las haya. David Lynch la creó junto a Mark Frost a principios de los años noventa y marcó a toda una generación y, a pesar de haber ciertamente muerto de éxito como le ocurrió a otras igualmente míticas y alargadas innecesariamente como "Expediente X" o "Perdidos", ha quedado como una de las grandes obras maestras de la televisión de la historia. 

En su día, su curiosa mezcla sin fisuras de thriller, drama e historia sobrenatural cargada de metáforas visuales supuso toda una revolución en la pequeña pantalla, y sus estrambóticos y tiernos personajes cautivaron a las audiencias de todo el mundo. 

El asesinato de la ultraconocida Laura Palmer servía a Lynch y a Frost para desplegar el retrato completo, irónico, sardónico y socialmente muy agudo de una pequeña ciudad cualquiera de la Norteamérica profunda (Twin Peaks) en la que latían oscuros y terribles secretos (uno de los temas predilectos de Lynch que se pueden encontrar en películas como "Terciopelo Azul", "Corazón salvaje", "Carretera perdida", "Mulholland Drive" o "Inland Empire": la cotidianeidad nunca es "normal" y esconde siempre su parte irreal y malévola). 

La misteriosa y brutal muerte de la adolescente, muy popular en el lugar, era la locomotora de una trama en la que se mezclaba la violencia descarnada, el humor negro, el humor completamente freak, un toque de acción, un retrato generacional de finales de los ochenta y principios de los noventa, el surrealismo más puro y delirante y unos gags casi de comedia de situaciones. 

Y descubríamos que Palmer no era en absoluto la idílica y tierna jovencita que muchos pensaban que era: en la trama aparecen asuntos como la prostitución, las drogas, la corrupción, la mafia, los trapicheos políticos y empresariales, el maltrato doméstico, la marginación del diferente, los odios familiares, las rencillas generacionales irreconciliables y el otro gran asunto predilecto de Lynch, el de la lucha del bien contra el mal. 

"Twin Peaks" es un retrato, como he señalado, muy agudo y con crítica social de los USA profundos y de su vida de hipocresía, de apariencias y de falso y fracasado "Sueño Americano".

El otro punto fuerte que tenía la serie eran sus inolvidables personajes, que además estaban interpretados de maravilla y desbordaban carisma, desde la mencionada Laura Palmer (Sheryl Lee, que también interpretaba a su prima) hasta el legendario agente Dale Cooper (el por desgracia algo olvidado Kyle McLachlan) pasando por las inolvidables Donna Hayward y Audrey Horne (las también por desgracia olvidadas Lara Flynn Boyle y Sherilyn Fenn), por el perturbador Leland Palmer (excelente Ray Wise), por el sheriff Truman (Michael Ontkean), por la pérfida Catherine Packard (la estrella invitada Piper Laurie) o por el aterrador Bob (Frank Silva) -y son sólo unos ejemplos, porque la galería es bien amplia y está llena de fantásticos y originales secundarios como El enano bailarín, La Mujer del Leño, El Gigante o un agente del FBI completamente sordo interpretado por el propio David Lynch-). 

La ambientación era también plenamente "lynchiana": enrarecida, marcada por los sugerentes rincones en penumbra, con un poderoso aire de cabaret decadente, feísta pero con espacios naturales muy bellos (los paisajes de Twin Peaks están excelentemente fotografiados y han quedado para los anales) y con escenarios inolvidables como la mítica "Habitación Roja" (mil veces imitada y parodiada).

Hay que decir que "Twin Peaks", a pesar de sus innegables virtudes que revolucionaron la televisión en su momento, tiene tristemente una última parte verdaderamente desastrosa y un desenlace precipitado y para mí muy malo y cortado de un tajo. 

La serie, un éxito total que devino en una absoluta "twinpeaksmanía", fue por desgracia alargada innecesariamente para exprimir la gallina de los huevos de oro y, al igual que otras míticas como las mencionadas "Expediente X" o "Perdidos" (ambas, como ésta, marcaron a generaciones), cayó finalmente por su propio éxito. 

La primera temporada de la obra, de ocho capítulos, es absolutamente impecable, mientras que la segunda, de 22 episodios (se nota el desequilibrio creado por el alargamiento artificial), empieza de manera igualmente perfecta hasta que en su séptimo capítulo, y por exigencias de la ABC, Lynch y Frost son obligados a mostrar al asesino de Laura Palmer (en un capítulo mítico, todo hay que decirlo). 

Posteriormente, los siguientes dos episodios resuelven la trama de este asesinato y, a partir de aquí hasta el final de la serie, la historia se alarga trece capítulos más en los que la introducción de Windom Earle, un excelente nuevo villano (maravilloso Kenneth Welsh) no consigue levantar el vuelo y "Twin Peaks" se sume en una triste decadencia. 

El personaje de Earle es un personaje excelente: un villano redondo, con carisma, que da mal rollo y con diálogos inteligentes pero que, por desgracia, viene desfasado en un mal momento para la serie, momento en el que Lynch y Frost se desentienden de ella bastante para dedicarse a otros proyectos y todo cae en manos de directores invitados y los productores de la obra, que se dedican a introducir nuevos enigmas que no tienen la fuerza de los de los mencionados Lynch y Frost y a meter a lo bestia trios amorosos para casi todos los personajes principales, un recurso tosco propio de telenovelas baratas que lastra muchísimo y sin remedio posible al conjunto.

Es una pena, pero personajes geniales como los interpretados por los jovencísimos Heather Graham, David Duchovny o Billy Zane (un casting excelente en su día) o el mencionado Kenneth Welsh, todos introducidos para insuflar aire fresco tras el capítulo que revela la identidad del asesino de Palmer, no ayudan a levantar el vuelo a una serie que se termina perdiendo en historietas amorosas que no llevan a ninguna parte y que se acaban tornando soporíferas y repetitivas. 

Para colmo, se quitan de encima con una excusa cutre al personaje de James Hurley (James Marshall), un personaje básico de la historia que es despachado de buenas a primeras y que se queda sin cerrar (cómo odio cuando hacen esto en las series, cuando no se curran en condiciones la salida de caracteres protagónicos e improvisan cualquier chorrada). 

Todo esto, por supuesto, repercutió en la audiencia, que cayó como no se pensaba que iba a caer y que obligó al cierre precipitado de la serie, que termina en un brusco capítulo que ya si dirigió de nuevo David Lynch (convencido para que retornase) y que, a pesar de tener momentos míticos, dejaba numerosas incógnitas abiertas y también bastantes arcos argumentales de personajes a la mitad. 

Fue una pena, pero la historia se ha repetido muchas veces con productos que "mueren de éxito". De todas formas, "Twin Peaks" como conjunto es una maravilla, un clásico que todos deberían disfrutar cuya primera temporada es una obra maestra y cuya segunda, hasta el mencionado capítulo siete, es igualmente una creación magna.

No me olvido de decir lo que se sabe ya: que la serie volvió en 2017 de la mano de David Lynch otra vez. Pero de esta nueva temporada hablaré en los próximos días, porque por sus características y por su estreno y su polémica se merece un apartado especial para ella sola. Mañana, la película de 1992.