Escritor. Creador de la tira cómica "Coaching para esclavos". Cinéfilo, melómano y superdotado con TDAH. Hablo por aquí de películas, series, libros o cómics que me gustan. También estoy en Twitter (@torres_criado), en IG (josetorrescriado) y en Bluesky (@josetorrescriado.bsky.social).
domingo, 17 de mayo de 2020
VIDEO GIRL LEN. SECUELA HUMORÍSTICA, DE NUEVO MACHISTA Y TODAVÍA MÁS AMBIGUA
"Video Girl Len" es la mucho menos conocida continuación de "Video Girl Ai", escrita y dibujada de nuevo por Masakazu Katsura y publicada nada más terminar la anterior, en abril de 1992.
Es una secuela, pero se centra en personajes completamente nuevos que pasan por un conflicto similar al de la anterior entrega. Yota Moliga, el protagonista de ésta, vuelve a aparecer ya más adulto, pero como secundario solamente.
Ahora, tenemos otra Video Girl, llamada Len, pero que cumple una función diferente de las anteriores al pertenecer al nuevo videoclub mágico que ha fundado el Abuelo, el otro personaje que repite de la anterior saga (también como secundario).
Esta Len, muy diferente a Ai, es un respiro para la serie porque con ella el machismo se relaja. De hecho, podemos decir que en "Video Girl Len" hay un mensaje muy ambiguo a este respecto.
Len es una Video Girl más humorística que trata de darle una lección al protagonista, Hiromu, un niñato bastante tonto y repelente, todo sea dicho, que busca a una suerte de chica perfecta y que tiene a las mujeres idealizadas en un altar en el que son seres inmaculados (con todo el paternalismo que esto implica).
Paralelamente, la trama se articula en torno a la chica que le gusta, Ayumi, que es una joven de otro instituto que tiene la "mala fama" de follar con todos los chicos con los que le apetece follar y que, además, no es virgen. Sí, el machismo y la misoginia de todo esto hoy en día pone los pelos de punta.
Mientras Hiromu se monta su película, Len trata de enseñarle que las mujeres y los hombres son iguales, aunque a veces desbarre también con alguna frase o puntualización tan machista como las de sus compañeros masculinos.
No hay historia de amor entre la Video Girl de turno y el chico pringado de turno esta vez: todo se centra más en la amistad entre ellos. Se agradece, para no repetir la misma trama con variantes.
Otros personajes importantes son Tokishi, el mejor amigo de Hiromu, que es el macho alfa guapo que a la vez hace de secundario cómico, y el mencionado Yota, que viene de "Video Girl Ai" y que enseñará al protagonista lecciones sobre la importancia del amor (el mensaje vuelve a ser el mismo).
"Video Girl Len", más ligera y más cómica que "Video Girl Ai", con mucho menos drama, tuvo una muy corta duración: su primer capítulo es del 27 de abril de 1992 y el último es del 20 de julio de ese mismo año (posteriormente, sería recopilada junto a la serie madre en 1993).
No he encontrado información al respecto, pero imagino que, como suele pasar muchas veces, no tuvo ni la mitad del éxito que su antecesora y fue cancelada.
Esta cancelación se huele en su apresuradísimo final, aún más apresurado que el de "Video Girl Ai". Katsura lo cierra todo a toda prisa, con un "anticlímax" muy mal desplegado y cortado de un tajo.
Se deja colgando, además, unas tramas secundarias que daban la impresión de que iban a ser importantes: la del nuevo videoclub del Abuelo y la de Yota. No se explica nada más del mencionado videoclub (ni de las supuestas acciones de los villanos de la primera entrega contra su dueño) ni de la vida de Yota con Ai (Ai aparece, pero fuera de viñeta, y se daba a entender que acabaría volviendo a la serie).
Tampoco se dice nada de los amigos de Ai y de Yota de "Video Girl Ai", que se quedaron todos cerrados de mala manera.
"Video Girl Len" es más ligera que su predecesora, y su corta duración la hace más entretenida. No es tampoco una gran maravilla y su mensaje sigue siendo muy machista, aunque por lo menos la protagonista es bastante más libre y positiva que Ai.
sábado, 16 de mayo de 2020
VIDEO GIRL AI. EL AMOR EN EL JAPÓN DE LOS PRIMEROS NOVENTA
Hoy voy a hablar de uno de los grandes. Más concretamente, de una de sus obras. Me refiero a Masakazu Katsura y a su archifamosa y mítica “Video Girl Ai”.
No quiero ser injusto con este autor japonés y por eso conviene matizar que “Video Girl Ai” (y su secuela, “Video Girl Len”) son solo una parte de una carrera larguísima en la que Katsura ha trabajado todo tipo de géneros, con títulos muy variados como “Shadow Lady”, “Zetman”, “DNA2” o “I’S”. También es importante recordar el contexto: estamos ante una obra publicada a comienzos de los años noventa en Japón, con la secuela apareciendo entre 1990 y 1993.
Ni el resto de sus obras son exactamente como esta, ni sabemos —o al menos yo no lo he encontrado— qué opinión tiene hoy Katsura sobre el manga que lo hizo tan conocido hace tres décadas.
“Video Girl Ai” es una obra que refleja una visión de las relaciones y de los roles de género muy marcada por su época. Insisto: Japón, 1990. Hace treinta años, en muchos países predominaban ideas muy diferentes a las actuales, incluido el nuestro, aunque ya asomaran los “enrollados años noventa”. La premisa del manga, que mezcla comedia, drama romántico y elementos de fantasía cercana al ciberpunk, resulta llamativa: un chico de buen corazón encuentra a una joven “mágica” procedente de un videoclub especial.
La representación femenina en la obra aparece casi siempre muy condicionada por la figura masculina. Katsura intenta transmitir valores positivos —especialmente en torno al amor como fuerza principal—, pero no deja de ser un producto cultural de su momento histórico.
El protagonista, Yota Moliga, es un arquetipo habitual en el autor: un chico tímido, amable y algo torpe que no suele tener éxito amoroso. Suele enamorarse de chicas idealizadas que, de una forma u otra, terminan girando en torno a él. Todo ello convive con una trama paralela que implica a los responsables del videoclub, entidades superiores que desconfían del amor y acaban actuando con dureza.
La mezcla entre romance y fantasía funciona en líneas generales, aunque la trama principal termina eclipsando a la secundaria. Esto provoca que la obra pierda ritmo, ya que Katsura prolonga la historia del trío protagonista hasta agotarla (volveré a esto más adelante).
“Video Girl Ai” refleja bien ciertas dinámicas de pareja de hace tres décadas, no solo en Japón. Es fácil reconocer patrones similares en películas y series de otros países. Las chicas y los chicos parecen pertenecer a mundos distintos: ellas son retratadas a menudo como inseguras o atrapadas en dilemas sociales, mientras que ellos oscilan entre la incapacidad para mostrar emociones y la falta de confianza en sí mismos. Además, el manga muestra una sociedad muy centrada en tener pareja, donde quien no la tiene es visto como alguien poco integrado.
A esto se suma una fuerte idealización de las relaciones afectivas, donde la intimidad se presenta como algo valioso pero rodeado de reservas culturales. Paralelamente, Katsura introduce muchos elementos visuales pensados para resultar sugerentes al público de la época, lo que genera un contraste muy marcado con la prudencia emocional de los personajes. Ese choque ayuda a entender ciertas tensiones sociales de aquel momento.
Quizá penséis que estoy siendo muy severo con “Video Girl Ai”. Bueno, esto es una reseña, y así es como me ha hecho sentir la obra.
También tiene aspectos positivos, por supuesto. Katsura construye una fábula que valora el afecto sincero por encima de las relaciones basadas en la dependencia emocional. Además, defiende la amistad, la empatía y la importancia de tratar con consideración a los demás. El dibujo es magnífico: Katsura siempre ha sido un maestro, y su estilo es inconfundible tanto en personajes como en escenarios.
La trama, sin embargo, se resiente. Más allá de las ideas discutibles propias de su tiempo, está extendida a lo largo de trece tomos de los que, sinceramente, sobran bastantes.
El trío protagonista —Yota, Ai y Moemi— se enreda una y otra vez sin avanzar durante capítulos y capítulos, hasta resultar repetitivo. Lo que se cuenta podría haberse desarrollado en menos volúmenes, sin reiterar tanto los mismos conflictos.
Los personajes secundarios son mucho más interesantes, aunque sus historias quedan poco desarrolladas y muchos terminan sin un cierre claro. Takashi, el mejor amigo de Moliga; Natsumi, la chica con problemas de salud; o el Abuelo, trabajador del videoclub, tenían potencial para mucho más. Lo mismo puede decirse de los antagonistas, prácticamente desaprovechados. El desenlace tampoco ayuda: después de tantos tomos de idas y venidas románticas, todo se resuelve con prisa y varias subtramas quedan casi abiertas.
“Video Girl Ai” es una obra muy marcada por su época, al igual que su autor. He sido duro con un manga que mucha gente considera fundamental dentro del medio japonés, pero, honestamente, creo que no es una obra redonda aunque sea tan famosa. Mañana, “Video Girl Len”, su breve secuela.












