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jueves, 24 de julio de 2025

SPIDERMAN DE LEE Y DITKO. LA OBRA MAESTRA QUE CREÓ AL INOLVIDABLE PETER PARKER

SPIDERMAN DE STAN LEE Y STEVE DITKO - De 1962 a 1966 - ("The Amazing Spiderman")

He terminado recientemente de leer el Spiderman de Stan Lee y Steve Ditko gracias a la Biblioteca Marvel y he disfrutado muchísimo con el mundo que crearon para el personaje (y para los demás personajes de la compañía con los que se cruzaría a partir de entonces).

Conocemos la historia de sobra: a principios de los años sesenta el mencionado Stan Lee, junto a dibujantes como el mencionado Ditko o Jack Kirby, entre muchos otros, construyeron número a número el universo Marvel tal y como lo conocemos con series que fueron grandes éxitos la mayoría y que lo configuraron como un lugar básico de la cultura popular norteamericana y mundial: esta Spiderman, Los 4 Fantásticos, Los Vengadores, el Doctor Extraño, Los X-Men...

Hay varias versiones de todo este proceso creativo de largos años, entre ellas la muy polémica que dice que Stan Lee robó realmente ideas de otros autores y firmó obras que no eran exactamente suyas (está recogida en el excelente ensayo "Verdadero Creyente" de Abraham Riesman, que tenéis además comentado en este blog).

Sea como fuere, "Spiderman" es una obra maestra del cómic en su primera etapa con Ditko a los lápices (y también al guión) y con Lee con la supuesta batuta general.

Spiderman tuvo su primera aparición en el número 15 de Amazing Fantasy, en agosto de 1962, y muy pronto tuvo su cabecera propia en marzo del año siguiente, que fue un éxito fulminante ya para siempre. 

Conocemos de sobra a Peter Parker: es un adolescente huérfano que pierde a su tío Ben y que vive con su tía May siendo en su tiempo libre un superhéroe gracias a los poderes arácnidos que tiene. Amigos y enemigos encontrará por doquier y también encuentros, valga la redundancia, con otros superhéroes de la casa.

Spiderman fue desde el principio un éxito porque, a pesar de tener los mencionados poderes, era humano y vulnerable (y a veces hasta un poco gafe y desgraciado), y podía ser cualquier adolescente de clase media-baja de los USA. Steve Ditko además lo retrató como un joven introspectivo, lleno de dilemas.

Secundarios y villanos como la mencionada Tía May, su primera novia Betty Brant, el matón del instituto Flash Thompson, el despreciable director de periódico sensacionalista J. Jonah Jameson, el Doctor Octopus, el Duende Verde, el Buitre, el Lagarto, el Hombre de Arena, Mysterio, Electro, Scorpión o Kraven contribuyeron a levantar uno de los universos de superhéroe en solitario más personales y geniales de Marvel.

Y luego tuvimos ese realismo cotidiano mencionado que tanto conectó con la audiencia del momento y que sirvió a Lee y Ditko para tratar temas como las relaciones familiares y amorosas, la responsabilidad personal para con los demás (la mítica frase "Un gran poder conlleva una gran responsabilidad"), la lucha contra el mal y por la justicia, la búsqueda de una personalidad en la vida (marcada precisamente por una vida dual), la soledad y la angustia adolescente (Peter Parker no era popular ni especialmente querido y Spiderman como superhéroe tampoco), la superación personal, los problemas económicos en unos USA despiadados, la solidaridad y la entrega, el periodismo amarillista y falso, el mal uso de la ciencia o la ambición desmedida. Eran todos asuntos de calado que no habían solido estar antes tan presentes en cómics para jóvenes de la época.

Tiene también esta etapa cosas que nos chirrían hoy propias de su tiempo, ojo: hay machismo, evidentemente (estamos en los años sesenta), desprecio a las huelgas o una glorificación de la policía que resulta ya propagandística en muchos momentos. Es historia del medio y de la humanidad.

Se ha hablado mucho de las ideologías de Lee y Ditko y hay escritos y escritos sobre ello: según leo Ditko fue más maniqueo en sus convicciones (era seguidor declarado del Objetivismo de Ayn Rand y fuertemente individualista) y Lee más integrador (trató temas como el racismo y la marginación, por ejemplo). De todo ello, y sin saber realmente hoy exactamente qué fue lo que hizo cada cual en "Spiderman", ha salido esta gran serie que, con los "tics" típicos de su momento, fue revolucionaria y sigue siendo hoy avanzadísima.

Queda mencionar el espectacular dibujo de Steve Ditko: anguloso, estilizado, más oscuro que el de otros autores más épicos de la compañía, lleno de espectacularidad pero a la vez realista y psicológico. 

Él y Lee se acabaron llevando extremadamente mal entre acusaciones cruzadas y tras el número 38 de este "Spiderman" que comentamos el primero dejó de dibujar todo lo que dibujaba para Marvel y se marchó a otras compañías como DC o Charlton, frustrado al parecer con el hecho de que llevaba tiempo siendo de facto el guionista del hombre araña (y de otras series) y que por política editorial Lee lo firmaba todo y se llevaba el mérito mediático (lo cual también pasaba con otros autores). En los últimos tiempos ni se hablaban y Ditko le entregaba las páginas escritas y dibujadas sin dirigirle siquiera la palabra.

Sea como fuere, de 1962 a 1966 tuvimos a este dúo creativo delineando a un superhéroe inolvidable, adulto, lleno de contenido, que hoy es una parte indisoluble de la cultura popular mundial y que vio sus bases sentadas en estos años. A Steve Ditko lo sustituyó John Romita y empezó con él otra etapa gloriosa, aunque diferente, de Spiderman.

lunes, 25 de septiembre de 2023

VERDADERO CREYENTE. POSIBLEMENTE EL ENSAYO MÁS POLÉMICO SOBRE STAN LEE

VERDADERO CREYENTE de Abraham Riesman - 2021 - ("True Believer: The Rise and Fall of Stan Lee")

Hoy voy a comentar uno de los libros más polémicos que creo que se han publicado nunca sobre Stan Lee, del que normalmente (normalmente) se lanzan elogios y que aquí no sale nada bien parado (en base a testimonios de bastantes personas que lo conocieron).

"Verdadero creyente: Auge y caída de Stan Lee" es obra del periodista y escritor Abraham Riesman, que escribe sobre arte y cultura para la revista "New York".

A Lee no hay que presentarlo: fue uno de los creadores del universo superheroico de los cómics de la compañía Marvel, en la que entró muy joven y en la que ascendió en el campo de la edición hasta ser, supuestamente, su "hombre orquesta" a nivel creativo.

A su alrededor estuvieron, por supuesto, otros artistas como Jack Kirby o Steve Ditko, que también tienen su lugar en este libro y que dibujaron e idearon muchos de los personajes que supuestamente Lee creó con ellos.

Yo no voy a dar nada por hecho ni a sentar cátedra sobre el polémico asunto que se trata en "Verdadero creyente": me voy a limitar a comentar el libro en sí, que cuenta con una cantidad de documentación titánica expuesta y con montones de declaraciones.

Según lo que se expone aquí, Stan Lee, si bien tenía grandes méritos como showman, publicista o empresario y un carisma enorme con el que se ganó a multitudes, era un ladrón de ideas y un caradura irredento que, desde su puesto de editor, firmaba como propios montones de personajes y de cómics que no eran suyos o que no eran suyos al cien por cien (esencialmente compartía sus autorías con autores como los mencionados Kirby o Ditko o directamente las obras eran de ellos desde la concepción hasta el dibujo pasando por el mismo guión y él se las apropiaba).

Esto le permitió, supuestamente, alcanzar la fama, la riqueza y el poder mientras la mayoría de sus compañeros de Marvel acabaron dejándose el lomo en sus mesas de trabajo para seguir viviendo como esforzados obreros o, directamente, en la pobreza. 

Por cierto que, además, se sugiere que lo que verdaderamente le importaba a Stan Lee era esta fama y esta riqueza, y que el cómic no le interesaba absolutamente nada salvo como trampolín hacia más fama y más riqueza: las de Hollywood, industria en la que intentó meter cabeza sin cesar durante casi toda su vida sin gran éxito hasta sus últimas décadas, en las que empezó a aparecer en las películas de superhéroes como una celebridad cariñosa.

¿Qué pruebas hay de esto? Montones. Abraham Riesman recopila datos, archivos, grabaciones, puros hechos y declaraciones de personas que como he dicho conocieron a Stan Lee y compartieron momentos de su vida con él.

Más de 400 páginas de información clara y concisa, expuesta de forma dinámica pero meticulosa, ordenada según las épocas que vivió Lee encontraréis en "Verdadero creyente". Quienes sean muy fans de él tal vez se ofendan, tal vez pierdan un ídolo... No lo sé. Pero lo que se lee aquí no está escrito al tun tun: está todo documentado al cien por cien.

Tampoco se retrata siempre a Stan Lee en "Verdadero creyente" como a un bribón con muy poca vergüenza, ojo: también hay buenas palabras sobre él recopiladas y, esto es bastante importante, se demuestra que durante varias etapas de su vida (sobre todo al final de ésta) estuvo rodeado de buitres sin alma que se aprovecharon de él y de su dinero y su influencia para enriquecerse ellos y que incluso llegaron a manipularlo para montar empresas ruinosas y directos timos financieros con su nombre.

Igualmente, aparece retratada aquí la complicada relación que tuvo siempre con su hija, una persona supuestamente inestable que supuestamente le estuvo parasitando hasta su muerte el 12 de noviembre de 2018 a los 95 años.

"Verdadero creyente" fue recibida con buenas críticas pero también con polémica. James Gunn, por ejemplo, habló mal del libro en Twitter. Roy Thomas dijo que había partes injustas, según leo, también. Las biografías reconstruyen vidas basándose en lo que estas vidas dejaron. No son cómodas siempre, y creo que se tienen que ceñir a la verdad en lo posible y, en este caso, todo está, como he dicho, documentado.

Es muy de agradecer que Es Pop Ediciones se haya arriesgado a traernos este libro traducido. Es un documento que no va a dejar nunca de crear debates posiblemente agrios y discusiones, pero es una prueba de la luz y de la oscuridad que todo el mundo tiene, un documento de una época apasionante en el mundo del cómic y un ensayo único hasta el momento que se mete en el barro hasta el fondo en busca de la verdad. 

sábado, 12 de octubre de 2019

LA NOCHE QUE MURIÓ GWEN STACY. UNA SAGA QUE MARCARÍA A SPIDER-MAN PARA SIEMPRE


Me crié con la serie animada de "Spider-Man" de los años noventa, y no conocí sus aventuras en los cómics hasta mucho tiempo después, cuando, ya adolescente, empecé a coleccionarlos.

Siempre me sorprendió, ya desde dicha serie, como el Hombre Araña era un superhéroe que vivía puteado. Sus villanos siempre han sido muchísimos e incansables, su familia y amigos problemáticos, y hasta sus encuentros con otros superhéroes como Daredevil o Punisher a veces sólo servían para "enmiedarlo" más.


Creo que si Spider-Man ha triunfado y sigue triunfado es porque representa muy bien a la persona común y corriente atrapada por las tribulaciones de la vida cotidiana (aunque sea un superhéroe).

Peter Parker, además, es uno de los personajes que carga con más muertes a sus espaldas tanto de Marvel como de DC, aunque lleve el día a día con humor y cachondeo. Es un héroe urbano muy cómico, pero también lleno de tormentos.

"La noche que murió Gwen Stacy" es una de las sagas que más me han impactado del trepamuros. Gwen Stacy es un personaje que no conocía demasiado: había fallecido en 1973 y no había sido recuperada, ni siquiera para mencionarla, demasiadas veces.


Hay que señalar algo sobre este personaje: su padre, George Stacy, ya murió de forma violenta previamente, y por supuesto con Spider-Man de por medio, en noviembre de 1970 de la mano de Stan Lee. Para colmo, conocía la identidad secreta de Peter y le pidió que cuidase de su hija.

En junio del mencionado 1973, se sumaba a él y al tío Ben la pobre Gwen, y además en la que fue una de esas muertes "para siempre" (o "para casi siempre").

Ya saben que en Marvel (y en DC) las muertes de ciertos personajes implican una resurrección casi segura y en un tiempo más o menos cercano. En este caso, no fue así. Por lo menos, durante muchos años (porque lo cierto es que Gwen fue reciclada, esencialmente en universos alternativos).


Gerry Conway, John Romita Sr. y Roy Thomas fueron los que idearon esta trama. Se buscaba un número impactante, que hiciese historia, y potenciar a la más conocida por todos Mary Jane Watson, el futuro amor de Parker.

"La noche que murió Gwen Stacy" es una saga corta pero impactante. En 1973, no era muy habitual matar a personajes del empaque y la importancia que ella tenía. Comprar aquel número en aquel año y encontrarse con aquello de sopetón tuvo que ser muy, muy chocante.


Más interesante si cabe que esta muerte es la reacción de Spider-Man. Ya que el asesino es el que todos saben: Norman Osborn; el Duende Verde. Uno de los peores enemigos que tuvo nunca y que, para colmo, implicaba relaciones de amistad y parentesco en su vida cotidiana.

El eterno "un gran poder conlleva una gran responsabilidad" es aquí más cuestionado que nunca. ¿Merece la pena ser un superhéroe y atraer tanta desgracia? ¿Merece la pena ser siempre una buena persona?


Conway nos regala a un Spider-Man que se cansa de su vida, de sus ideales. Que busca venganza. Y, aunque siempre hay en Marvel ese "eterno retorno", aquí lo vemos verdaderamente jodido.

El Duende Verde cierra también un ciclo. Aunque él sí resucitará (es un villano demasiado importante y tiene que volver de alguna forma para seguir dando por saco), muere víctima de la justicia poética que, finalmente, salva a Spider-Man de convertirse en un vengador asesino.


"La noche que murió Gwen Stacy", dibujada por un Gil Kane fabuloso, está además cargada de acción. Las escenas de la lucha aérea, las del puente, son un prodigio de dinamismo y, también, de dramatismo. Todo perfectamente equilibrado.

Hay sagas que marcan a un personaje para siempre. Ésta es una de ellas. Gwen Stacy aparecería en el cine en "Spider-Man: Un nuevo universo" y, en imagen real, en la horrorosa "Spider-Man III" (sería Bryce Dallas-Howard) y en la cancelada saga de "The Amazing Spider-Man" (sería Emma Stone).


miércoles, 31 de julio de 2019

ESTELA PLATEADA: PARÁBOLA. STAN LEE Y MOEBIUS CONTRA EL FANATISMO RELIGIOSO


Hay talentos que solamente se cruzan una vez en la vida pero que dan obras inolvidables. Dos de ellos fueron Stan Lee y Moebius, dos de los grandes del cómic que, pertenecientes a mercados radicalmente diferentes, coincidieron en la feria del libro de Anaheim, en California, en 1987, en donde comenzó esta única aventura.

Cuenta Stan Lee que él y Jean Giraud acabaron comiendo juntos aquel día, y que el francés le comentó que le fascinaba Estela Plateada, un personaje que, aunque fue creado por Jack Kirby, Lee amaba y que, por desgracia, no había tenido las grandes ventas de otros suyos.


Tras esa comida, decidieron trabajar juntos y crearon este cómic que nos ocupa: "Estela Plateada: Parábola", una de las más grandes obras de arte de la historia de las viñetas.

Estela Plateada tuvo su propia serie desde 1968 a 1970, pero fue cerrada por falta de grandes ventas y el personaje principal fue condenado, como suele pasar tras estos cierres, a deambular por el universo de Marvel como un secundario ocasional de otras colecciones.


A Stan Lee esto siempre le dolió mucho y, en 1978, volvió a la carga junto a Kirby, con el que creó un universo alternativo donde solamente existían la mencionada Estela Plateada y su enemigo Galactus y que se llamó con el paso del tiempo "Tierra-7888".

En este universo fue donde ambientó años más tarde el cómic que nos ocupa, en el que recuperó la visión original de Galactus como Dios.

Stan Lee, en sólo dos números, ponía en la picota el fanatismo religioso y lo contraponía a la voluntad individual de las personas. El mencionado Galactus, un ser onmipresente, es en realidad casi una excusa para que un predicador de masas llamado Candell se meta a medio mundo en el bolsillo.


La fe enfermiza, la locura fanática, los dogmas, son agarres que los seres humanos, perdidos y llenos de terror por la vida, utilizan para sentirse protegidos, para no pensar, para que se lo den todo hecho y con todas las respuestas ya masticadas.

Estela Plateada, a pesar de ser un ser del espacio condenado a la soledad, demuestra más humanidad que casi todos ellos al tratar de que abran los ojos. El mensaje es claro: la verdadera fe está como he señalado dentro de nosotros mismos, y es por no cuestionar nada por lo que han existido a lo largo de la historia tantos tiranos.


Hay, además, otro retrato en "Estela Plateada: Parábola": el de la soberbia del poder. Galactus, inhumano, sin sentimientos, sin inclinarse al bien o al mal, piensa que la vida de cualquier ser que sea más "pequeño" que él no vale absolutamente nada. 

Su hambre lo justifica todo y usa la vida ajena a su antojo para satisfacerla (y de aquí se pueden extraer multitud de parábolas, nunca mejor dicho).


El dibujo de Moebius es sencillamente fascinante. Su trazo minimalista, su perfecta combinación de sencillez y detalle, su visionaria ambientación onírica, su sentido de la acción, su disposición de las viñetas, el color empleado, hacen de "Estela Plateada: Parábola" una obra única, algo que nunca se ha visto y por desgracia ya nunca se verá en los cómics de Marvel.

Con un desenlace espectacular y revelador, alejado de todo maniqueísmo, este cómic de dos números míticos es una obra maestra de dos grandes creadores que, tristemente, no volvieron a trabajar juntos. Imprescindible.