Mostrando entradas con la etiqueta Sylvester Stallone. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sylvester Stallone. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de octubre de 2023

LOS MERCENARIOS. EL PASTICHE DE ACCIÓN DE LOS 80 Y LOS 90 POR EXCELENCIA

LOS MERCENARIOS de Sylvester Stallone - 2010 - ("The Expendables")

Muchos de los que fuimos niños en los ochenta y en los noventa soñábamos con ver en una misma peli a los más famosos actores del cine de acción de ambas décadas, a nuestros ídolos de entonces. 

Bruce Willis, Sylvester Stallone, Arnold Swarzenegger, Chuck Norris, Jean-Claude Van Damne o Steven Seagal e incluso, por qué no, Dolph Lundgren (que bueno, al fin y al cabo era el mítico Iván Drago de la saga "Rocky", el también mítico He-Man y aquel Punisher olvidado y cutre pero que nos hizo flipar siendo enanos) juntos en un cóctel de acción era algo que siempre habíamos ansiado tener y con lo que fantáseábamos en el patio de recreo del colegio. 

Y bueno, con la saga de "Los mercenarios" (horrorosa la traducción al español, por cierto) nuestro sueño se ha hecho realidad en parte (de los mencionados sólo ha faltado por aparecer hasta ahora en la saga Seagal). 

No sé qué le ocurrió a Stallone alrededor del periodo que abarca 1997 y 2006, en el que se dedicó a protagonizar bodrio tras bodrio e incluso a estrenar tristes despropósitos que salieron directamente al mercado del vídeo y el DVD. 

Por suerte, el actor salió de este bache de prácticamente una década y rehabilitó con dignidad sus míticas sagas "Rocky" y "Rambo". 

Y qué mejor momento el año 2010, en el que ya había vuelto a la ola y en el ya que estaba claramente de moda el pastiche-arti-retro con filmes como "Kill Bill", "Grindhouse" o "Machete", para desarrollar esta saga y meter, en un mismo filme de acción, a los mencionados Stallone, Willis, Swarzenegger y Lundgren (Norris y Van Damne se quedarían para la primera secuela) y acompañarlos además del actoralmente resucitado Mickey Rourke, de estrellas de la acción más jóvenes como Jason Statham o Jet Li, del ex-jugador de fútbol americano Terry Crews, del ex-luchador Randy Couture, de David Zayas como el malo maloso y de Eric Roberts, que hace (cómo no) del otro villano de la función. Y con este reparto bomba, se pueden imaginar que la acción está servida.

"Los mercenarios" no sería posiblemente una buena película si no fuese por sus actores y por lo que representan. Está rodada con oficio y las escenas de acción son espectaculares y más que correctas, pero la historia es simple y está muy vista: es un refrito de cosas que hemos disfrutado en miles de cintas de acción de todas las décadas, buenas y malas. 

Pero eso es lo que busca Stallone por otra parte: los tópicos están servidos de manera consciente, y los homenajes y las parodias a las películas clásicas y modernas de todos sus protagonistas, y los diálogos con la chispa irónico-nostálgica, y por supuesto los buenos son muy buenos y los malos son diabólicos y hay un elogio de la amistad y la camaradería y hay muchos chistes molones y fanfarrones. 

Y no falta, cómo no, la persecución desquiciada de turno, y el show de artes marciales, y la pirueta pirotécnica y el combate final testosterónico y delirante. 

Eso es lo que queremos los fans del cine de acción ochentero y noventero: ver a todos estos actores que marcaron nuestras infancias y adolescencias juntos en una misma película que es consciente de lo que es; un pastiche, un pastiche pero efectivo y con gracia y bien hecho. 

Yo me lo pasé teta con "Los mercenarios", y todavía me lo he pasado más teta con sus dos siguientes secuelas, aún más desquiciadas. La cuarta, por desgracia, ya metió el patón. Empezamos nueva saga en el blog.

viernes, 20 de septiembre de 2019

JOHN RAMBO. EL RETORNO (GORE) A LOS ORÍGENES


Se pueden decir muchas cosas de Sylvester Stallone, pero no se le puede acusar de poco inteligente. Lo hizo primero con Rocky en “Rocky Balboa” y luego con su otro gran personaje en “John Rambo”, y arrasó con ambas y revitalizó dos sagas que estaban muertas.

Las dos películas estaban claramente destinadas a lograr el mismo objetivo: resucitar a un mito del cine de las pasadas décadas y a todo su universo tras muchos años de silencio (veinte en este caso concreto) y hacerle un homenaje nostálgico.


Como en la mencionada “Rocky Balboa”, en “John Rambo” (ambas comparten incluso el escueto nombre de su protagonista como único título) el propio Stallone es el director, el guionista, el protagonista y el productor.

Él mismo se lo guisa y él mismo se lo come, y demuestra así una más que notable visión empresarial: cuando todos creíamos que ya estaba sumido en la más absoluta de las decadencias anclado en películas de segunda fila como “Get Carter”, “D-Tox” o “Driven” o en aislados papeles estelares en obras como “Sky Kids 3D”, sacó del olvido a los dos personajes que le hicieron famoso y supo volver a hacerlos rentables y, además, y esto es muy importante, a interpretarlos con respeto.


“John Rambo” es una excelente película de acción en la que, por suerte, no hay ni un solo elemento patriotero ni demagógico, lo cual es muy de agradecer.

Rambo vive retirado pero vuelve al campo de batalla para salvar a unos misioneros secuestrados en Birmania. Poco más hay en la película salvo acción frenética, acción muy bien llevada por Stallone, que sabe idear, rodar y montar unas escenas verdaderamente brutales (que por momentos son completamente gore) y que no dejan un segundo de respiro al espectador.

La película es toda una cascada interminable de espectaculares combates, tiroteos y explosiones que cumple a la perfección su función de divertir.


Además, y contra todo pronóstico, “John Rambo” de amable tiene bien poco: es verdaderamente sangrienta y cruda y contiene momentos muy terribles y muy bien ideados que sorprenden “gratamente”.

Los crueles juegos de los militares genocidas resultan aterradores, el exterminio de los misioneros y de su poblado impacta de verdad (está excelentemente montado y posee un gran ritmo), la escena de la violación colectiva con el humo rojo cubriéndolo todo es genial e incluso en el filme llega a tratarse el asunto de los abusos sexuales a los niños.


El mismo John Rambo tampoco es el de antes: vuelve a estar desilusionado y hastiado y vuelve a encontrarse perdido en el mundo, por lo que se acerca de nuevo al de “Acorralado”, al original.

Además, y aunque no aparece ya en esta entrega el habitual Coronel Trautman (desgraciadamente Richard Crenna, el actor que le dio vida, había muerto ya en 2003 a causa de un cáncer de páncreas), los secundarios cumplen papeles de cierto peso y resultan igualmente muy carismáticos, tanto los misioneros como el equipo de mercenarios al que Rambo se une.


“John Rambo” es entretenidísima y vibrante y, además, como he dicho, se aleja de mensajes patrioteros y demagogos, por lo cual resulta una joyita del cine de acción tremendamente disfrutable.

Falta algo más de contexto político, puede ser cierto, de la situación que se da en Birmania en los momentos en los que se ambienta el filme, pero es lo único que se le puede achacar. El resto, fantástico. Para disfrutar sin prejuicios.