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miércoles, 11 de febrero de 2026

ENRIQUE V. LA MAGNÍFICA ADAPTACIÓN DE SHAKESPEARE DEBUT DE BRANAGH

ENRIQUE V de Kenneth Branagh - 1989 - ("Henry V")

Aunque se repita demasiado y aunque sea tachado de excesivamente grandilocuente y teatral (en fin, adapta muchas veces obras de teatro y es lo que tiene...), Kenneth Branagh, en su faceta de director, es uno de los mejores adaptadores de William Shakespeare que tenemos vivos y su debut tras las cámaras en la gran pantalla, "Enrique V", es uno de los mejores traspasos al cine de una obra del inmortal autor inglés. 

No soy experto en absoluto en la obra shakesperiana (y de hecho no he leído aún bastantes de sus obras llamadas históricas) y me parece absurdo ponerme a divagar aquí sobre algo que no sea esta propia película, que, juzgada sólo como película, me parece magistral en todos los aspectos. 

Para empezar, la "puesta en situación" histórica y personajística que Branagh realiza es genial, ya que logra familiarizar al público en la primera media hora del filme con un personaje, el propio Enrique V, que ya había aparecido desarrollado en la obra anterior del escritor "Enrique IV", en la que era retratado como el joven disoluto e indisciplinado que en este filme aparece en flashbacks ("Enrique V" forma parte de una tetralogía histórica sobre Inglaterra llamada "Tetralogía Lancaster"). 

Interpretado maravillosamente por el propio director, Enrique V queda perfilado rápida y concisamente y, posteriormente, su drama es desarrollado con fluidez y de manera que llegue a ser perfectamente comprensible por los que no están familiarizados con la mencionada tetralogía o con la historia inglesa. 

Utilizado por el clero, orgulloso pero conciliador, de vida pasada salvaje, Enrique V se ve obligado a luchar contra traidores, a pelear en la batalla junto a sus hombres y a mezclarse con ellos y en definitiva a madurar (e incluso a ordenar el ajusticiamiento "justo" -valga la redundancia- de viejos amigos) en su periplo contra los franceses.

No he leído, como he señalado, "Enrique V", y tampoco la he visto nunca representada, así que mi opinión no valdrá demasiado en este sentido, pero puedo asegurar que esta película logró llegarme y hacerme interesarme por ella y por una parte de los escritos de Shakespeare que no conozco. 

Me emocioné con las arengas del monarca en la batalla, con el momento en el que sopesa la moral de sus tropas camuflado como uno de ellos y reconoce sus deberes como rey, me divertí con sus escenas cómicas y me lo pasé genial con la batalla final. 

Por otra parte, el elenco actoral de la película es absolutamente soberbio: la flor y nata del cine y del teatro inglés de su momento está aquí contenida y todos ellos brillando en papeles que se les ajustan como anillo al dedo; el mismo Branagh, Emma Thompson, Ian Holm, Robbie Coltrane, Judi Dench, Derek Jacobi, Paul Scofield... La lista es enorme, y reluciente. 

Por otra parte, la ambientación histórica de "Enrique V" es genial en su realismo y su poder evocador, así como el rico vestuario, y, finalmente, hay que decir que las escenas de batalla son una delicia, especialmente la final, tan mítica como creíble y sangrienta.

La película ópera prima de Kenneth Brannagh creo que es una experiencia magnífica en todos los sentidos por todo lo antes comentado y por saber acercar al gran William Shakespeare histórico a casi completos profanos como yo.

domingo, 6 de junio de 2021

CAMPANADAS A MEDIANOCHE. EL INOLVIDABLE FALSTAFF DE ORSON WELLES


CAMPANADAS A MEDIANOCHE de Orson Welles - 1965 - ("Falstaff. Chimes at Midnight")

"Campanadas a medianoche" era la película preferida de Orson Welles y fue, para variar en su carrera, otro de sus grandes y habituales infiernos personales. 

La rodó en España y lo hizo mintiendo al productor español Emiliano Piedra, al que convenció para que se la financiase diciéndole que paralelamente iba a rodar una versión de "La isla del tesoro", más vendible, que ni rodó ni pensaba siquiera rodar (sólo construyó la taberna en la que transcurre gran parte del filme, que daba el pego tanto como taberna medieval como taberna de estilo pirata). 

Bastantes de los actores de la película no disponían de muchos días para rodar y sus tomas hubieron de ser grabadas a toda prisa y de forma selectiva para completar el resto con extras o planos cerrados, lo que no dejaba apenas espacio para realizar improvisaciones o cambios. 

El dinero de Emiliano Piedra se le agotó a Welles en cuatro meses para colmo, y recurrió a Harry Saltzman, entonces rico productor de los primeros filmes de James Bond, para que le completara lo que le faltaba, a lo que por suerte accedió, aunque lo cierto es que tampoco se preocupó mucho de que "Campanadas a medianoche" fuese muy bien distribuida al considerarla una película menos comercial. 

Y luego, al estrenarse, fue encima un fracaso en las pocas taquillas en las que estuvo presente y para colmo la crítica la vapuleó sin ninguna piedad. 

Aunque recibió varios premios (uno nada más y nada menos que del Festival de Cine de Cannes de 1966), no fue hasta años después cuando la película fue merecidamente reconocida como una obra maestra. 

Incluso a Welles le criticaron que estuviese demasiado gordo para realizar su papel. En fin, todo fue una vez más una conjura maldita de elementos internos y externos y de crueles azares que volvió a ponerle contra la espada y la pared en otra más de sus queridas producciones. Y aún así, como ya había hecho otras tantas veces, entregó una gran obra maestra que pasó a la historia del cine y que fue revalorizada justamente.

"Campanadas a medianoche" es un compuesto libre de cinco obras de William Shakespeare: "Enrique IV" (ambas partes), "Enrique V", "Ricardo II" y "Las alegres comadres de Windsor". 

Orson Welles es el centro de la película, el epicentro absoluto. Da vida maravillosamente a John Falstaff, uno de los personajes más emblemáticos del autor inglés, un bribón vividor y pendenciero, vanidoso, creído y aprovechado que, sin embargo, valora mucho la amistad, aunque de forma algo ambigua. 

El tema principal de la obra es la traición de dicha amistad, dicho por el propio Welles. Alrededor de este asunto, dan vueltas otros universales: la ambición, la hipocresía, la llegada a la madurez, el amor, la soledad, la muerte y, especialmente, los horrores de la guerra, representados en la Batalla de Shrewsbury, un prodigio del rodaje de escenas de combate en una atmósfera tétrica y brutal. 

La han llegado a poner al nivel de escenas de multitudes de películas como "Octubre" de Eisenstein y se le ha reconocido la inspiración que tuvo para las escenas bélicas de otras como el "Enrique V" de Kenneth Brannagh o el "Braveheart" de Mel Gibson y hasta el "Salvar al soldado Ryan" de Steven Spielberg. 

El resto del filme es igualmente fantástico: los decorados, sobrios pero tremendamente realistas y perfectamente ambientados, son ideales, y todos los actores cumplen de sobra con personajes llenos de carisma. 

Escenas para el recuerdo, además de la batalla, hay miles, y en especial la de la ruptura del príncipe y Falstaff pone los pelos de punta. Maravillosa obra maestra.