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sábado, 17 de abril de 2021

GUNPOWDER. LA HISTORIA REAL DE LA CONSPIRACIÓN DE V DE VENDETTA

GUNPOWDER de Ronan Bennet, Kit Harrington y Daniel West - 2017 - ("Gunpowder")

Fuera de Inglaterra, la llamada "Conspiración de la Pólvora" de 1605 ha empezado a ser conocida gracias al cómic "V de Vendetta" de Alan Moore y a su película y a toda la fama que en las revueltas sociales de la crisis de 2008 tuvieron las máscaras que lleva su protagonista, que se han convertido en un símbolo que, en los últimos años, abarca bastantes campos.

También, fuera de Inglaterra, se suele pensar que Guy Fawkes, el hombre que estaba encargado de volar la Cámara de los Lores del Palacio de Westminster para asesinar al rey Jacobo I, era prácticamente el único perpetrador de la fallida conspiración. 

"Gunpowder" es una serie de tres capítulos de 2017 que narra este complot. Está dirigida por J. Blakeson y ha sido creada para la BBC por el escritor Ronan Bennet, el actor y escritor David West y el actor Kit Harrington, que resulta que es, según he leído en varios medios, descendiente directo de Robert Catesby, el personaje al que interpreta.

"Gunpowder" es una serie histórica interesante y correcta, aunque peca de tener un tercer capítulo muy apresurado y sin epílogo en el que, de repente, casi todo ocurre de golpe y con una falta de contexto final bastante acusada.

Los dos primeros son aceptables. Los personajes se presentan de forma interesante y se desarrollan bien y están bien interpretados, mientras que los hechos se van desplegando con interés para retratar su convulso momento.

Puede que haya cierto maniqueísmo en ellos: hay una facción opresora y brutal casi sin excepción y otra facción bondadosa y oprimida en unos tiempos en los que delimitar esto no era fácil, ya que además, en muchas ocasiones, la facción que era perseguida en un país era la perseguidora en otro. 

Pienso que esto ocurre, sobre todo, por falta de tiempo. No lo hay, verdaderamente, porque cada episodio es de una hora escasa y el contexto político, cultural y social de una Inglaterra y de una Europa sumidas en interminables guerras religiosas que implicaban a varios reinos enfrentados también por razones más allá de las divinas necesitaba mucho, mucho más espacio.

En el punto positivo hay un reparto esmerado a pesar del poco papel que tiene disponible y, sobre todo, una ambientación fantástica, muy rica, con los decorados muy bien aprovechados.

"Gunpowder" no deja de suscitar, como era de esperar, su polémica. He leído críticas inglesas de la serie y todavía hay comentarios indignados sobre lo que hizo tal o cual facción (es increíble que unas guerras religiosas de varios siglos atrás tengan eco hoy) y, a nivel español, también tiene la serie detractores por haber, según estos, exagerado el papel de España en la conspiración que narra y haber echado más leña al fuego de su "leyenda negra".

"Gunpowder" es una serie aceptable, lastrada por ser tan corta, y que pienso que desde luego con más capítulos habría sido bastante mejor. Tal vez, incluso, daba para más de una temporada: su contexto tiene muchos puntos de desarrollo y muchas complejidades que van mucho más allá de lo meramente local, de lo meramente inglés.

Su último episodio, que como he dicho acaba de un tajo, muy deprisa, sin epílogo, es un jarro de agua fría. Una pena.

Aún así, es aceptable para cualquier persona que sea amante de la historia y que quiera conocer lo que fue realmente la idealizada conspiración política que conocemos gracias a "V de Vendetta".

jueves, 9 de julio de 2020

V DE VENDETTA. LA PELÍCULA. ACEPTABLE, PERO EDULCORADA Y CONVENCIONAL


James McTeigue empezó su irregular carrera dirigiendo en 2006 la tardía adaptación del cómic "V de Vendetta" de Alan Moore y David Lloyd.

El que la adaptación sea tardía tiene mucho que ver en algunos elementos decisivos que la película presenta y que cambian bastante con respecto a la obra original.

Esencialmente, la distopía que planea está más adecuada a lo que sería una distopía de nuestros días. Se aleja del "1984" de George Orwell para acercarse algo más al "Un mundo feliz" de Aldous Huxley.


"V de Vendetta" es un cómic de los años ochenta. Muchas cosas han cambiado desde entonces hasta 2006, y además hay que tener en cuenta que la tecnología actual es totalmente diferente de la de aquella década, que está mucho más presente en todas partes y que, además, Internet ya está también en los hogares.

McTeigue, con un guión de las hermanas Wachowski, se centra más en crear una distopía donde tiene más poder el consumo adocenado que la represión brutal, donde el ocio idiotizador juega un papel tal vez ligeramente más importante que el de la simple amenaza policial.


El popurrí queda extraño, porque pervive el culto al líder y este culto no queda tan creíble en una sociedad más centrada en la mencionada cultura del consumo y del ocio.

Este no es, sin embargo, el principal problema de la película de "V de Vendetta". El principal problema es que se ha edulcorado todo muchísimo y que, y esto es aún más grave, el mensaje anarquista de Alan Moore no está por ninguna parte (es cambiado por una arenga ambigua y exaltada de rebelión contra el sistema y ya está).


Por si esto no fuese lo suficientemente grave, como he dicho todo está muy, muy suavizado. Ni V es tan sociópata, ni está tan increíblemente herido, ni es tan enigmático, ni Evey está tan desprotegida desde un principio (con lo cual su evolución posterior resulta poco creíble).

Y sí, para colmo y como se imaginan le meten a ambos una historia de amor gratuita y que no viene a cuento. Sí, lo vuelven a hacer.


Hay además otro punto negro: los villanos. Los villanos de "V de Vendetta", que en el cómic estaban llenos de aristas oscuras, aquí se han convertido en seres completamente planos. O son tipos que siguen a un sistema del que dudan pero que tampoco les causa grandes desvelos, o son directamente malos, malos, malísimos (y estandarizados en nazis gritones e histéricos).

La película, a pesar de esto, es entretenida. Y tiene una estética solvente y mantiene las escenas básicas del cómic. No es, tampoco, la peor adaptación que se ha hecho de una obra de Moore.


Sin embargo, una creación compleja, oscura, llena de lecturas, se ha quedado en un producto maniqueo y simplón de Hollywood. Y eso es una lástima.

Entiendo que es difícil adaptar algo como "V de Vendetta", pero lo que me fastidia es que nunca hubo voluntad de hacerlo con una mínima fidelidad ideológica y espiritual. 


miércoles, 8 de julio de 2020

V DE VENDETTA. LA DISTOPÍA DE THATCHER QUE SE VOLVIÓ ICONO CULTURAL


V DE VENDETTA de Alan Moore y David Lloyd - De 1985 a 1988 - ("V for Vendetta")

"V de Vendetta", otro de los grandes cómics de Alan Moore (dibujado espléndidamente por el gran David Lloyd), se ha convertido además en un icono cultural global debido a la máscara que ha hecho famoso a su protagonista y que ha sido utilizada por toda clase de grupos políticos y reivindicativos, normalmente como símbolo de rebeldía contra el sistema.

Iniciado en 1982 en la revista "Warrior" y cortado de golpe en 1985 tras el cierre de dicha revista, "V de Vendetta" fue retomada por suerte en 1988 gracias a DC Comics, donde pudo por fin terminar.


Los propios Moore y Lloyd, en prólogos de ediciones recopiladas posteriores, advierten de que el gran parón que tuvieron se hace de notar.

No parecen, a veces, demasiado contentos con la obra, y la tratan como una creación de juventud en la que reconocen errores. Yo, personalmente, veo un cómic genial y no noto los efectos de dicho parón.

"V de Vendetta" nace en un contexto muy especial para Inglaterra: el gobierno de Margaret Thatcher, que estuvo en el poder desde 1979 hasta 1990 y que vino marcado, entre otras cosas, por las represiones de libertades, por el empeoramiento de las condiciones laborales de los trabajadores y por el ataque a colectivos como el homosexual.


El propio Alan Moore llegó a decir, durante los años ochenta, que pensaba en marcharse de su país con su familia. Un hombre que está arraigadísimo en su Northampton natal, de la que apenas sale, llegó a afirmar esto ante semejante panorama de negrura.

El autor de "Watchmen" y David Lloyd imaginan un futuro distópico ambientado a finales de la entonces lejana década de los noventa en el que, tras una guerra nuclear que no ha afectado a Inglaterra, este país se ha convertido en una brutal dictadura emparentada con las que imaginaron George Orwell o Ray Bradbury.


En este mundo, sin embargo, opera también un héroe anónimo, muy especial, que viste con una máscara de Guy Fawkes, un polémico y famoso personaje histórico que trató de volar en 1605 la Cámara de los Lores de Londres y que fue ahorcado por ello.

"V de Vendetta" es, entre otras muchas cosas, una obra anarquista. De qué tipo de anarquismo se trata podríamos estar discutiéndolo horas y días. Hay muchos libros y artículos mejores que el mío sobre ello. Pero V, su personaje, teoriza sobre esta ideología y la propone desde un punto de vista filosófico, moral, tal vez algo idealizado, pero lúcido.


También es este cómic una oda a la cultura. La cultura como arma contra la idiotización de la sociedad, en los años ochenta enganchada constantemente a la televisión, a los bares y al alcohol y bombardeada sin cesar por propaganda gubernamental.

Es un canto a la libertad, a la verdad, a la fraternidad y al pueblo anónimo que puede conseguir doblegar al poder si se atreve a pensar por sí mismo y si se levanta del cómodo pero alienante sofá.


Y es un cómic heroico, pero también muy, muy oscuro. La distopía que plantea es represiva y brutal sin concesiones: es violenta, es capitalista en su forma más agresiva, es racista, es machista, es homófoba y es personalista. En los ochenta en el Reino Unido, en pleno "tatcherismo", leer "V de Vendetta" tuvo que haber sido verdaderamente estremecedor.

Y es, también, una fabulosa historia de personajes. De personajes al límite y alejados de todo tópico posible.

Porque, mientras lo leemos, no podemos dejar de estar del lado de V y de su aliada Every Hammond. Y, sin embargo, V es un ser, además de misterioso, lleno de aristas oscurísimas. Hay escenas que le definen y que, dentro de su drama, ponen los pelos de punta.


Por otro lado, y esto hace a esta obra aún más grande, los opresores aparecen retratados con una humanidad tremenda. Incluso los peores de ellos. Moore no se limita a crear a nazis sin alma o enloquecidos: crea a personas de carne y hueso.

Porque los villanos de "V de Vendetta" también tienen miedo, y sueños, y también piensan que llevan la razón y que su ideología es la correcta y la única verdadera. Los hay más y menos malvados, los hay más y menos íntegros, pero todos se mueven en el caos del terror a que Inglaterra acabe igual de mal que han acabado muchos otros países a lo largo del resto del planeta.


El dibujo de David Lloyd y su color crean un ambiente aséptico y frío y a la vez onírico. En las viñetas, la realidad se sugiere a veces difuminada, como si fuese a disolverse. No se me ocurre mejor forma de retratar una distopía.

También, y esto fue iniciativa de Lloyd, "V de Vendetta" no utiliza ni bocadillos de pensamiento para los personajes ni tampoco efectos sonoros. Para Alan Moore la propuesta significaba un gran reto, pero aceptó, y esto le otorgó a la trama un acabado único, idóneo para la narración.


"V de Vendetta" es una obra maestra llena de referencias culturales (son constantes, y magníficas), sugestiva, que como todo lo de Moore no nos pone nada fácil, ni siquiera sus propios dilemas políticos.

Es épica y a la vez amarga, es pesimista y también está abierta a la esperanza, y es un retrato humano lleno de profundidad y de comprensión. Como "Watchmen", su complejidad hace que cada una de sus relecturas descubra más y más elementos nuevos.

En mi opinión, estamos ante otra obra imprescindible del creador de Northampton. Y además, para quien no la tenga todavía, está disponible en una gran cantidad de primorosas ediciones llenas de material extra de todo tipo.