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martes, 11 de enero de 2022

SPIRAL: SAW. ¡DEJEN YA A ESTA SAGA CANSINA DE UNA VEZ EN PAZ, POR FAVOR!

SPIRAL: SAW de Darren Lynn Bousman - 2021 - ("Spiral: Saw")

Soy de terminar las sagas (por muy chungas e infumables que se pongan). Soy, también, de comentarlas en este blog. No obstante, reconozco que hay algunas que me cuestan, y una de ellas es la de "Saw", de la que hasta un par de días llevaba medio año faltándome la última de sus entregas por visionar.

Había tenido oportunidad de verla en el cine allá por su estreno, creo que cerca del verano, y luego en plataforma. La verdad, he perdido el interés en todo lo que tenga que ver con "Saw" y me la he puesto al final por puro completismo un domingo por la tarde.

Y bueno, pues... No me equivocaba. "Spiral: Saw", curiosamente dirigida por Darren Lynn Bousman, que vuelve a la saga tras haberse encargado de tres de sus secuelas, es un despropósito infecto en todos los aspectos.

¿Adivinan que tenemos aquí? ¡Efectivamente! ¡Reboot encubierto! Una nueva historia emparentada con las anteriores entregas de la serie donde se aprovechan estas para ver si cuela la cosa y empezar una nueva saga dentro de la saga en la que es todo absolutamente igual. 

Hay, no obstante en todo esto, un cierto intento por parte de Lynn Bousman y de su equipo de dignificar una saga, valga la redundancia, que se había vuelto desde sus primerísimas secuelas un show rocambolesco y ya prácticamente cómico de gore absurdo y estúpido.


El acabado visual es más sobrio y recio
, y se abusa mucho menos de la oscuridad impostada y de los escenarios lóbregos artificiales. También hay menos muertes y algo menos de sangre (aunque las hay) y la trama trata de aportar unos personajes con dilemas que sean algo más que carne de cañón barata. 

Hay hasta nombres en el reparto como los de Chris Rock o Samuel L. Jackson, que no es que hagan los papeles de su vida pero que por lo menos van algo más allá de la norma de la serie hasta este momento (salvo un par de intérpretes, la mayor parte eran casi desconocidos o actores de segunda fila).

Lástima que esto no sea suficiente. Porque lo cierto es que el guión es un despropósito que calca (calca) a los antiguos "Saw" y que les da una vuelta improvisada, precedible y cutre para estirar el chicle de una manera lamentable.

Porque por mucho que se intenta lavar la imagen de "Saw", "Saw" es "Saw": sangre barata, vísceras baratas, moralina barata y serie B barata. Y eso lo conserva todo, con sus diálogos malos, su thriller de andar por casa, sus giros de guión tontos y esperables, sus secundarios que no aportan nada y su desenlace chorra.

Por favor, dejen ya esta saga en paz. Tuvo su tiempo de gloria en la segunda mitad de la década de los 2000 y este es el segundo intento de reflotarla tras la también horrenda "Saw VIII" de 2017. Hay cosas que tienen que abandonarse cuando se queman y en las que todo lo que se trate de aportar ya va a ser caspa y repetición de todo a un euro. Finiquiten esto, por favor. 

jueves, 11 de marzo de 2021

SAW IV. MÁS DE LO MISMO OTRA VEZ, Y TODAVÍA PEOR, MUCHO PEOR (Y LO QUE QUEDA)

SAW IV de Darren Lynn Bousman - 2007 - ("Saw IV")

Supongo que James Wan, director de la "Saw" original, no se imaginaba la repercusión que ésta iba a tener en tan poco tiempo y mucho menos que su Jigsaw se convertiría con tanta velocidad en uno de los iconos del cine de terror moderno. 

Por supuesto, y por desgracia (era previsible) la saga que derivó de su creación no siguió en buena forma más allá de su primera entrega. 

“Saw IV”, como ya lo era "Saw III", dirigida de nuevo por el ya habitual Darren Lynn Bousman, es, más que nunca, una simple excusa para contentar al público más sediento de sangre y de gore delirante (con el objetivo que sea: pasarlo mal o pasarlo bien o echar unas risas). Y fin. 

Ni la enrevesada trama ni el hecho de que se narre el porqué de la locura de Jigsaw (que sigue siendo un psicópata de moral judeocristiana tremendamente beato) ayudan a aportar algo más a la obra, entre otras cosas porque el argumento ya no hay por donde cogerlo. 

Jigsaw ha muerto pero sigue dando por saco y ha dejado pruebas preparadas que son ejecutadas, al parecer, por otra mano en la sombra. Ya suena todo a cachondeo, y la cosa no anda descaminada: la total y absurda inmortalidad y omnipresencia del personaje central produce a estas alturas pura rabia, y la historia de su locura es tremendamente pueril y simplona y no crea ni mantiene el más mínimo interés por trillada y predecible. 

La trama, por otra parte, está dislocada en un infumable juego de flashbacks en el que el tiempo se descoca constantemente buscando en la confusión gratuita más descarada la originalidad y la hondura narrativa de la que carece totalmente. 

Para colmo, “Saw IV” está llena de fallos y de lagunas en el guión (algunas de bulto), los personajes (pésimamente aprovechados todos) de planos que son dan risa (y las horrendas actuaciones también) y los diálogos lo que producen es la vergüenza ajena. 

En el campo estético tampoco mejora: vuelve a ser un despreciable videoclip de casi dos horas; su estética tenebrosa y sucia artificial y sus constantes y cansinos filtros, flashes, ruidos y deslumbramientos cansan a la vista y en vez de otorgar ritmo y agilidad sumergen a los espectadores en el sopor más insostenible. 

El resto ya se lo pueden imaginar: autopsias muy detalladas, miembros volando por los aires, cabelleras arrancadas, martillazos en los ojos, cuchillos cortando caras, electrocuciones, ahorcamientos, cabezas aplastadas… 

El cuento ya no se lo traga nadie: “Saw IV” es una basura de película, una bazofia con todas las letras, un conjunto de estupideces gore con un argumento totalmente idiota para hacer caja pasando la gorra. Y lo mejor es que la cosa sigue, y sigue, y sigue.

miércoles, 10 de marzo de 2021

SAW III. SADISMO DESCEREBRADO, LÚDICO Y PALOMITERO SIN TRAMA DIGNA

SAW III de Darren Lynn Bousman - 2006 - ("Saw III")

Después de la mala “Saw II”, Darren Lynn Bousman repite como director y rueda, en apenas un año, la tercera entrega de esta saga entonces ya millonaria, y en ella logra rizar el rizo de lo grotesco y de lo violento y también de lo simple y de lo zafio. 

El “argumento” de “Saw III” importa muy poco: Jigsaw está vivo (o mejor dicho está muriéndose) mientras tiene secuestrada a una doctora que si no le mantiene con vida pierde la suya propia y mientras su víctima nueva lucha por superar una nueva serie de sádicas pruebas impregnadas de la más rancia moralina americana para redimirse de su vida "desaprovechada". 

La trama se limita a observar cómo ésta víctima va superando estas pruebas (en las que van muriendo otras personas de muy variadas formas) y cómo Amanda, la compañera de fechorías del antagonista/protagonista Jigsaw que conocimos en la anterior parte, se va volviendo cada vez más desquiciada (por supuesto, con vistas a un gran baño de sangre y vísceras). Nada más. 

“Saw III” es una película excusa (aún más que “Saw II”) donde ya se sabe todo desde el primer momento; una película excusa para mostrar un verdadero desparrame de violencia gratuita y estrambótica con la que el público pueda horrorizarse y/o reírse un rato entre palomita y palomita. 

Los diálogos son ya de pura risa (aunque los de las anteriores no estaban tampoco muy lúcidos), los personajes planos y pueriles hasta límites insospechados y los actores y las actrices malos con avaricia. 

La insulsa trama está para colmo llena de lagunas que, además, quedan bien a la vista en todo momento, mientras que el desenlace, buscando la sorpresa a toda costa (y fracasando estrepitosamente en esta búsqueda) es la improvisación más cutre, infantil y chapucera que he visto en mucho tiempo. 

Es “Saw III” además, en lo estético, un infumable videoclip de dos horas que atrapa irremisiblemente al espectador en el más irresistible sopor (aunque en la pantalla estén destripando vivo a alguien). 

Esta película fue además famosa en su día por tener algunas de las escenas más crudas y brutales de torturas y burradas que se habían podido ver entonces en circuitos comerciales (en circuitos comerciales). 

Desde una operación de cerebro montada en base a primeros planos en la que podemos ver el cráneo del paciente abierto en todo su esplendor hasta una máquina que desguaza cadáveres putrefactos de cerdos pasando por un potro donde a su “inquilino” se le doblan las articulaciones en ángulos imposibles o una máquina que arranca de un golpe las costillas. 

Hace muchos años, películas mejores o peores como “Holocausto caníbal” o “Braindead” impresionaban al público y revolvían las tripas, mientras que otras como “Perros de paja”, “La naranja mecánica” o “Saló o los 120 días de Sodoma” revolvían hasta las conciencias. 

Por desgracia, y como hemos observado miles de veces, la maquinaria de producción capitalista lo recicla todo, hasta lo a priori más escandaloso y polémico, para transformarlo en algo rentable y ya banal y superficial. 

martes, 9 de marzo de 2021

SAW II. LO QUE EMPEZÓ BIEN SE EMPIEZA A IR RÁPIDAMENTE AL CARAJO

SAW II de Darren Lynn Bousman - 2005 - ("Saw II")

“Saw”, con sus defectos, era un thriller de terror aceptable y ciertamente sorprendente, a pesar de estar, en mi opinión, algo sobrevalorado. Su ya interminable lista de continuaciones, sin embargo, no merece la pena en absoluto.

Todas han nacido motivadas por el inesperado éxito de su antecesora y todas se han limitado a tomar la idea básica de ésta para, eliminando prácticamente todo el suspense y la intriga que tenía, ofrecer al público un inmisericorde festival de sangre y vísceras (sin pies ni cabeza ya a partir de la infumable tercera entrega) con el que hacerle pasar un rato de violencia descerebrada sin dejarle pensar demasiado. 

Todas las secuelas de esta devaluadísima saga (en lo artístico, porque en lo comercial fue uno de los grandes éxitos del terror de los últimos años) están conscientemente preparadas para un breve momento de gloria y para un posterior y eterno olvido en el cajón de las malas secuelas. 

En “Saw II” ya sabemos la identidad del asesino desde el primer momento por haberlo averiguado en la primera entrega. Ahora le encontramos rodeado por la policía y controlándola a su vez por medio de la utilización del hijo del jefe de estas fuerzas de la Ley como moneda de cambio. Este chico está encerrado en un decrépito caserón junto a otras siete personas que deben superar, cada una de ellas, una prueba mortal. 

Para sorprender al espectador ya sólo encontramos, conocido Jigsaw, dos elementos: el diseño de estas pruebas y un desenlace que intenta resultar original, un desenlace con una vuelta de tuerca que intenta ser impactante. 

El caso es que ambas propuestas de sorpresa se quedan a medias tintas. Ninguna de las pruebas es imaginativa: son simples y desaprovechados vehículos destinados a provocar el sadismo como se provoca un vómito, sadismo que se muestra todavía más crudo y sucio que el de “Saw” (alcanzando ya el puro gore) pero que no por ello logra sorprender en absoluto ni tornarse un elemento de interés. 

El desenlace también es fallido: puede resultar en un principio sorprendente, pero en realidad no lo es en absoluto. Lo único que hace es dar la mencionada vuelta de tuerca que se veía venir desde la mitad del filme y que ya la hemos visto miles de veces y colocarla en un lugar que desata sentimientos respecto a la primera entrega y que une ambas tramas. Nada más. 

Por otra parte, los personajes, desaprovechados, son planísimos y se mueven según los más elementales tópicos. 

“Saw II” ofrece un resultado horrible en todos los aspectos, resultado que se ve aún enturbiado por una trama que acaba degenerando en una interminable sucesión de persecuciones por pasillos oscuros y que además está narrada utilizando un montaje videoclipero insufrible por su agotadora y zafia acumulación de imágenes. ¿Algo peor? “Saw III” y todo lo que queda por delante. Mañana.