Escritor. Creador de la tira cómica "Coaching para esclavos". Cinéfilo, melómano y superdotado con TDAH. Hablo por aquí de películas, series, libros o cómics que me gustan. También estoy en Twitter (@torres_criado), en IG (josetorrescriado) y en Bluesky (@josetorrescriado.bsky.social).
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martes, 5 de mayo de 2020
LA SONRISA DEL VAMPIRO II: PARAÍSO. EL DESENLACE DEL CARNAVAL DEL HORROR
En "La sonrisa del vampiro II. Paraíso", Suehiro Maruo continúa con las macabras andanzas de los vampiros de la primera parte y, en este retorno, articula una historia que, en parte, los humaniza.
Aunque él mismo dijo, como comenté en la anterior crítica, que sus obras son "la visión artística de un mal sueño" y que en ellas "no se ha de sacar ninguna conclusión filosóficamente profunda", en esta secuela hay un poso de amargura y profundidad que no está en su predecesora, que era un desprejuciado y surrealista carnaval de horrores.
Las constantes son las mismas, y más alocadas aún si cabe. Los vampiros protagonistas siguen matando y escondiéndose de la humanidad y se topan con otros seres tan peligrosos o más que ellos.
En este caso, vamos a tener nuevos vampiros, y nuevos psicópatas, y nuevos monstruos urbanos. Se sigue rizando el rizo de lo grotesco y de lo extravagante, y nos encontramos desde orgías en las que participan adolescentes hasta bandas de motoristas nazis pasando por familias descompuestas hasta lo inimaginable.
Por supuesto, vamos a tener sangre. Sangre a litros. Y vísceras, y deformidad, y suciedad, y brutalidad, y sexo enfermizo, y todo ello sin ninguna concesión y, además, bellísimamente ilustrado.
Mis definiciones más exhaustivas de lo que es el Grand Guignol están en la entrada inmediatamente anterior a ésta o, en esta misma etiqueta, en la entrada dedicada a la obra del mismo autor "Midori, la niña de las camelias".
Sí dejo claro que esto vuelve a ser puro Grand Guignol, y que vuelve a darle vueltas y vueltas a lo grotesco y a sorprender una y otra vez al lector después de cada página (y Maruo se supera: cuando crees que has visto lo más aberrante que podías ver, en el siguiente capítulo te vuelves a encontrar con otra invención suya todavía más chocante).
Sin embargo, como he dicho, "La sonrisa del vampiro II. Paraíso", a la vez que es más desquiciada aún en lo que se refiere a trama, a personajes y a caos de encuentros azarosos que terminan en lo que se imaginan, tiene un poso de cuento triste y de amargura.
Por fin, sus personajes se desarrollan algo más allá de la maldad pura que veíamos en su primera aventura. Sienten y sufren, y se acercan a la humanidad, aunque sea según los parámetos de Maruo, que no son habituales, desde luego.
Las dos entregas de esta corta saga de horror y sadismo, si bien creo que son inferiores a la mencionada "Midori", por ejemplo, especialmente porque ésta es más sugerente y estas son más simplemente desbocadas, son otra buena muestra del estilo inconfundible de este autor japonés y dos de sus obras más celebradas.
lunes, 4 de mayo de 2020
LA SONRISA DEL VAMPIRO. SUEHIRO MARUO PURO. GRAND GUIGNOL DESBOCADO
De sus creaciones, el mismo Suehiro Maruo ha dicho: "Mis obras no tienen ningún mensaje complicado. No se ha de sacar ninguna conclusión filosóficamente profunda, ni nada de eso. Lo que sí me gustaría es que los lectores viesen en mis obras lo que realmente son: la visión artística de un mal sueño".
No obstante, en cómics suyos como "Midori, la niña de las camelias", sí que encuentro, yo por lo menos, un mensaje y un retrato social y humano. En mi reseña de dicha obra, en esta misma etiqueta, me explayo.
En "La sonrisa del vampiro" y en su secuela, "La sonrisa del vampiro II: Paraíso", sí que veo, en cambio, lo que él ha señalado: simples transcripciones artísticas de pesadillas y, por supuesto, puro, purísimo "Grand Guignol".
Ambientadas en Japón, entre la actualidad y un pasado cercano, pero indefinidos ambos tiempos, narran ambas partes historias que llegan a un nivel de exageración retorcida que creo que en algunos momentos se llevan por delante a la propia y mencionada "Midori".
La trama es simple en esta primera parte que hoy comento: un grupo de personajes, todos bastante aberrantes y terroríficos, se cruzan con la maldad pura como telón de fondo absoluto.
Tenemos puro Maruo, y al cuadrado. No hay ningún descanso: la espiral de horror, de brutalidad, de sangre, de suciedad, de fealdad, da vueltas, y vueltas, y vueltas hasta ponernos contra las cuerdas como lectores.
Aquí no hay ambigüedad, como en otras obras suyas: todos los personajes son malos. Pero malos, malísimos. Y los pocos que no lo son, lo terminan siendo. O, por lo menos, terminan enfermando moralmente.
En "La sonrisa del vampiro" tenemos maldad que va más allá del simple egoísmo: tenemos maldad pura. Ganas de hacer daño, ganas de hacer sufrir a los demás, ganas de ser auténticos monstruos, en todos los sentidos.
Tenemos vampiros, tenemos psicópatas, tenemos adolescentes hijos de puta de la peor calaña, tenemos violadores. Y tenemos asesinatos que no discriminan absolutamente a nadie, y abusos de todo tipo, y sexo enfermizo, y masacres.
Maruo riza el rizo. Varias veces. Y hace piruetas de trapecista. Cuando creemos que hemos visto algo verdaderamente demencial y horrible, nos sorprende con otra cosa que le da la vuelta y que es todavía peor. Así, hasta el final.
Todo ello, claro, con su lirismo particular. Porque el dibujo de "La sonrisa del vampiro" es una delicia. Es bellísimo. Y las aisladas escenas que están en color, también. Es poesía en cómic, aunque sea poesía macabra y de manicomio.
La ambigüedad de sentimientos que este autor es capaz de introducir en quien lee sus obras resulta provocadora porque, y tal vez lo haga sin pretenderlo, nos sacude interiormente y nos hace preguntarnos cómo algo tan terrible puede ser estéticamente tan bello e incluso tan romántico en algunos de sus pasajes.
Como dije con "Midori", no esperen ninguna concesión. Este cómic es puro arte del sadismo y de la degradación. El contrapunto radical, las reacciones encontradas, las interpretaciones a pares, están servidas.
Suehiro Maruo no es un plato del gusto de todos, pero es uno de los autores de cómic de terror más inimitables de Japón. Mañana, comentaré la secuela de esta obra, "La sonrisa del vampiro II: Paraíso".
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