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jueves, 27 de marzo de 2025

MEMORIAS DE UN CARACOL. EL PRECIOSO Y ESPERADO RETORNO DE ADAM ELLIOT

MEMORIAS DE UN CARACOL de Adam Elliot - 2024 - ("Memoir of a Snail")

Desde 2009, desde su inolvidable "Mary and Max", estaba esperando que Adam Elliot volviese a regalarnos un largometraje, y por fin, quince años después, tenemos ya "Memorias de un caracol", en la que vuelve a la animación en stop-motion con plastilina, que ha perfeccionado a niveles espectaculares después de ocho años de trabajo.

En "Memorias de un caracol", leo que inspirado en su propia vida, Elliot narra la historia de dos huérfanos australianos que, tras quedarse en este estado, son separados para ser entregados a dos diferentes familias de acogida.

Repite la estética que hizo famoso al director en su debut, que aquí ya es una absoluta delicia (y en aquella ya lo era también). El nivel de detalle alcanzado tanto en los personajes como en los objetos y escenarios es espectacular, y en la expresividad de los primeros y en el ambiente sepia de los últimos, que otorga a la película un aura estética única, perfectamente reconocible como propia ya de su autor.

Repiten también los seres perdidos, aquí incluso más que en la anterior obra. Adam Elliot nos habla de dolor emocional puro, de alienación sentimental, de adicciones y vicios para llenar la soledad. No obstante, también lo hace de amor, de amistad, de comprensión y de valores de profunda humanidad.

"Memorias de un caracol", anclada en el simbolismo del animal que está en su título, presente con sus espirales por todas partes, es una película también de fondo optimista, a pesar de contar con montones de momentos de pura negrura. 

Si hay algo que le puedo poner como "pero" al filme es que se muestra a veces algo repetitivo en esta mencionada negrura: llega un momento en el que Elliot, pienso, abusa de colocarle baches en el camino a los protagonistas y cae en la reiteración. No obstante, sabe salir de ella también cuando empieza a viciarse.

"Memorias de un caracol" es una joyita que vuelve a confirmarnos que su autor es uno de esos hoy escasos artesanos de la animación independientes, que va por su cuenta y que trabaja a contracorriente unas producciones que se toman el tiempo que necesiten para cocerse a fuego de arte lento. No se pierdan ni "Mary and Max", si no la han visto todavía, ni esta maravilla que hoy nos ocupa.

miércoles, 27 de octubre de 2021

MARY AND MAX. UNA PELÍCULA CURATIVA SOBRE LA DIFERENCIA Y LA AMISTAD

MARY AND MAX de Adam Elliot - 2009 - ("Mary and Max")

Adam Elliot es un director australiano de animación que ha empleado hasta ahora básicamente el estilo en "stop-motion". Ha realizado varios cortos y en 2003 se llevó un Oscar por "Harvey Krumpet", uno de ellos. Su única película larga hasta la fecha es "Mary and Max". Otros cortometrajes suyos son la trilogía compuesta por "Uncle", "Cousin" y "Brother" y "Ernie Biscuit".

Adam Elliot padece desde su infancia una enfermedad fisiológica que le causa temblores. En su corta filmografía se puede apreciar el peso de esta enfermedad, pues retrató el Síndrome de Tourette en "Harvey Krumpet" y en ésta "Mary and Max", su primer y hasta ahora único largometraje, hizo lo propio con el Síndrome de Asperger. 

Esta maravillosa película tardó cinco años en completarse y está basada en un hecho real, la propia relación que durante veinte años mantuvo Elliot con un amigo de Nueva York, con el que se carteaba viviendo él en Australia. 

Así, el filme narra la historia de amistad de una niña con un hogar con problemas y a la que nadie hace caso con un hombre de mediana edad, obeso y solitario, que no tiene a nadie en la vida. Entre ellos, surge algo especial, algo especial que sin embargo no se librará de enfrentarse a numerosos problemas, como cualquier relación de cualquier tipo. 

"Mary and Max" trata, esencialmente, el tema de la amistad. Sin embargo, se extiende a otros con lógica y coherencia que pivotan alrededor de éste y también de la soledad, la antagonista de la amistad. Los dos protagonistas son seres solitarios y rechazados, bichos raros en una sociedad demasiado igual, que no tolera al diferente y que lo margina. 

Curiosamente, ambos tienen adicciones: uno a la comida y la otra al alcohol. La adicción aparece tratada como un signo clave de los tiempos actuales, en los que las personas frustradas o insatisfechas se refugian en estímulos placenteros de los que abusar para poder huir. 

También, por supuesto, el mencionado Síndrome de Asperger es básico en la obra: relativamente "nuevo" (o por lo menos es ahora cuando se le está prestando atención) condena a los que lo padecen a una vida de incomprensión y problemas hasta para valerse por sí mismos. 

Mary pregunta en sus cartas a Max por la vida, por consejos para superar sus sinsabores, y Max no sabe desenvolverse siquiera en esta vida. 

"Mary and Max" es una película curativa. Habla de los problemas en relaciones estrechas con sinceridad y sin manipulaciones, y retrata a ambos personajes con sus méritos y defectos. Es dolorosa, pero sanadora. Y la animación, los decorados, el uso del color según cada escenario... Todo es magnífico, con un aroma clásico que se echa mucho de menos. 

Y, además, están ahí las voces de Phillip Seymour Hoffman (se le echa de menos también, vaya que sí) y de Tony Collette, y otras como las de Eric Bana o el comediante australiano Barry Humphries. "Mary and Max", multipremiada, y con razón, es una película algo desconocida que creo que nadie debería perderse.