RUROUNI KENSHIN de Nobuhiro Watsuki - De 1994 a 1999 - ("Rurouni Kenshin")
La obra más famosa de Nobuhiro Watsuki sigue siendo "Rurouni Kenshin", que tiene además una continuación todavía abierta llamada "Rurouni Kenshin Hokkaido". Su mezcla de estructura de manga shonen con historia y fantasía fue muy novedosa en su momento y, además, el autor supo aplicarla sin fisuras, de forma creíble y lógica.
Publicado en la revista Shonen Jump de Sueshia desde 1994 a 1999, cuenta con adaptación al anime, películas y novelas y se ambienta en los primeros años de la Era Meiji, la era en la que Japón se abrió al mundo después de siglos de aislamiento de forma definitiva tras los acontecimientos del Bakumatsu, en los que cayó la dinastía Tokugawa.
Kenshin es un maestro de la espada que fue una vez un asesino y que viaja como un vagabundo por Japón. En su camino, encontrará amigos, enemigos y el amor, y, sobre todo, una oportunidad para redimirse por su pasado.
Es éste el asunto central del manga: la redención. Kenshin ha matado a innumerables personas creyendo en el advenimiento de un tiempo mejor, pero eso no quita que haya sido un asesino. Hay una clave importante: en esta época, muchas personas habían matado, y el acto atroz de quitar una vida estaba desgraciadamente más normalizado que hoy. ¿Puede alguien como el protagonista dejar atrás este pasado?
"Rurouni Kenshin" estudia este asunto, que viene unido a una visión reformista y humanista del Japón del pasado, que dejó atrás en la mencionada Era Meiji un gobierno caduco e injusto que sustituyó por otro que, irónicamente, no se libró de la violencia, de la injusticia o de la corrupción. El retrato de Watsuki no es maniqueo: las revoluciones, aunque sean justas y salgan bien, no son siempre perfectas.
El manga clama además contra el autoritarismo y la tiranía, representadas en el villano del primer gran arco, el mítico Makoto Sishio, que quiere instaurar la ley del más fuerte en Japón y al que se oponen Kenshin y sus amigos con su pacifismo y su defensa de los más débiles.
Hay en el cómic una salvación de los valores samuráis de la vieja era, no obstante, pero adaptados a la nueva: se toma lo bueno que tenían y se deja atrás lo que volvió a los samuráis violentos, clasistas y corruptos.
Con un dibujo limpio pero lleno de detalles, carismático y dinámico, Nobuhiro Watsuki elabora un manga de acción y lucha cargado de drama político y personal con toques de humor también. La estructura del shonen habitual está siempre presente: enemigos que se vuelven amigos, personajes que evolucionan por medio de su entrenamiento físico y espiritual y varias sagas.
En sus inicios, "Rurouni Kenshin" presenta una serie de historias cortas con villanos independientes en las que se van presentando a los protagonistas y al Japón de esos primeros años Meiji. Posteriormente, llega la saga del mencionado Sishio, saga política sobre dos regímenes enfrentados, y luego la de Enishi Yukishiro, saga más emocional y centrada en el pasado de Kenshin.
La de Sishio es más interesante y perfecta: sus secuaces tienen más carisma que los de Yukishiro y su trama está más elaborada, pero la del mentado Yukishiro tiene una fortísima intensidad emocional y, con sus irregularidades (algunas lagunas de guión, personajes más desaprovechados -incluso los propios protagonistas-) es la que cierra de forma definitiva el ciclo de redención de Kenshin (además, Yukishiro es un villano interesantísimo lleno de sorpresas).
En septiembre de 2017 Nobuhiro Watsuki empezó a publicar la secuela de este manga, todavía inconclusa, como he comentado, "Rurouni Kenshin Hokkaido". En noviembre de ese mismo año el autor protagoniza un escándalo en Japón y fuera del país también que no puedo referir aquí porque me borrarían la entrada: los seguidores de este manga saben a qué me refiero y hay información sobrada de esto en Internet.
El debate sobre separar o no autor de obra estalla con fuerza alrededor de toda la franquicia, que es suspendida momentáneamente pero que luego vuelve porque Watsuki paga su correspondiente deuda con la ley japonesa. No es cancelado y las reacciones a todo esto son muy diferentes en su país y en el extranjero, ya que "Rurouni Kenshin" es una de las franquicias más importantes del manga dentro y fuera de las tierras japonesas, por lo cual Sueshia continúa como he dicho adelante con ella. El debate sigue y seguirá servido.






