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martes, 1 de septiembre de 2026

LA COLINA DE LAS AMAPOLAS. GORO MIYAZAKI REMONTA EN UNA JOYA INTIMISTA

LA COLINA DE LAS AMAPOLAS de Goro Miyazaki - 2011 - ("Korukiko-zaka kara")

Goro Miyazaki, el hijo de Hayao Miyazaki, tuvo un debut bastante irregular con "Cuentos de Terramar" en 2006 y, hasta cuatro años después no se volvió a colocar de nuevo en la dirección. En 2011 entregó una película ya mucho mejor: "La colina de las amapolas", basada en el manga homónimo de Chizuru Takahashi. 

El tono cambia completamente: de la fantasía heroica de su primera cinta Goro pasa al intimismo realista y cotidiano. "La colina de las amapolas" es una historia minimalista, muy pausada, en la que las acciones aparentemente nimias cargan de significado a toda la trama y el espectador ha de estar atento a todas ellas para construir el puzzle final.

Ambientada en 1963, narra la historia de dos adolescentes que van al instituto y que se enamoran, aunque las historias pasadas de sus dos familias les ponen ante una inesperada y complicada tesitura. El fondo es una protesta estudiantil contra el derribo de un viejo edificio paralelo al instituto en el que se ubican todos los clubs de estudiantes del centro (en Japón es algo muy típico el que los alumnos se reúnan en clubs diversos y desarrollen en ellos actividades que les interesan y la vida social correspondiente). 

El filme retrata el principio de una época de rebeldía juvenil que, a pesar de lo hermético y de lo férreo con el control familiar de las obligaciones que sigue siendo incluso hoy en día Japón, marca un punto de cambio entre dos mundos: el de las posguerras y el de la apertura final y el carpetazo a dichas posguerras (no sólo se le dio este carpetazo en Japón: ocurrió también en los Estados Unidos y en buena parte de Europa). 

En este ambiente, los jóvenes protagonistas tratarán de salir adelante, de cerrar las heridas de un tiempo terrible y de buscar la felicidad ante un nuevo amanecer. La película es claramente revisionista y opta por dejar atrás de una vez los traumas históricos de Japón. 

Goro Miyazaki narra con una sencillez tremenda y con unos diálogos justos una trama que se bebe a sorbitos, pero que se enriquece sin cesar hasta confirmar un fresco final cargado de sentido y de emociones contenidas. Su mensaje vital es optimista y feliz.

"La colina de las amapolas" tiene además escenas del todo geniales. Las de la limpieza del "Barrio Latino" (la casa sede de clubs que quieren derribar) son fantásticas y divertidísimas, y el encuentro de los protagonistas en el barco es una maravilla que consigue conmover sin efectismos dramáticos baratos. 

Goro Miyazaki aprende claramente de los errores de su anterior filme (y es que también es cierto que era su debut; se le exigió tal vez demasiado) y construye una película sentida, delicada, bien cerrada, con amor, humor, retrato social, drama y ternura (y todo ello perfectamente equilibrado, y sin fisuras). 

Sobra decir, por supuesto, que la animación del filme es una maravilla. No sólo la animación: los decorados son una virguería del realismo, del color, del detalle, de los juegos con la luz. En fin, en conjunto el segundo filme del hijo Miyazaki es otra joyita del Estudio Ghibli. Muy recomendable.

lunes, 25 de agosto de 2025

CUENTOS DE TERRAMAR. BELLA ANIMACIÓN Y BUEN RITMO, TRAMA CONFUSA Y CON LAGUNAS

CUENTOS DE TERRAMAR de Goro Miyazaki - 2006 - ("Gedo Senki")

“Cuentos de Terramar” supuso el debut de Goro Miyazaki al frente de una película de animación, debut cuya gestación le ocasionó según he leído numerosos problemas con su padre Hayao Miyazaki, que pensaba que no estaba preparado todavía para dirigir un filme de estas características (de hecho, no se hablaron durante varios momentos de la producción de la película que comentamos, aunque posteriormente hicieron las paces).

Está esta cinta basada en el tercer libro de la famosa serie de Terramar de la gran escritora estadounidense Ursula K. Le Guin, llamado “La costa más lejana”, y narra una clásica historia épica de amor, amistad, arrepentimiento y redención en la que un grupo de héroes se enfrenta a un malvado mago que quiere vivir para siempre, personaje ambiguo por medio del cual se reflexiona sobre la vida y la muerte y sobre el sentido de ambas, unidas indisolublemente. 

La película, como todas las del Studio Ghibli, goza de una factura técnica sencillamente soberbia: la animación, realista y fluidísima, es una delicia, al igual que los escenarios en los que todo se desarrolla, esplendorosos y cargados de belleza y de innumerables detalles. 

La trama es ágil y el ritmo está llevado con pulso, mientras que las escenas de acción resultan notables en todo momento. 

“Cuentos de Terramar” ha sido una película tremendamente criticada a pesar de su gran éxito de taquilla en Japón: la primera en no estar conforme con el trabajo de Goro Miyazaki fue la propia autora de las novelas en las que se basa, según he leído también, mientras que otros sectores también la vapulearon. 

Hay que decir que no es ésta, en absoluto, una de las mejores obras de un estudio de animación que desde su fundación no ha parado de regalar maravillas; además, tampoco se puede negar que el filme tiene elementos confusos que no son explicados tras su desenlace (la transformación de la chica en dragón, la identidad de la “sombra” del protagonista, el asesinato inicial del padre de éste…). 

Sin embargo, hay que tener en cuenta que Miyazaki Hijo ha adaptado únicamente el tercer libro de toda una saga, por lo que es de esperar que estos puntos oscuros queden explicados en las novelas (lo cual no le excusa tampoco de no haber tratado de dejar el conjunto más claro). 

Por otra parte, se trata “Cuentos de Terramar” de una ópera prima, y en este aspecto no deja der ser recomendable. Hay que dejar tiempo para que los nuevos autores deslumbren, pienso, y su siguiente película, "La colina de las amapolas", ya fue fantástica.