viernes, 17 de mayo de 2019

SOLANIN. LOS JÓVENES JAPONESES ANTE LA DESINTEGRACIÓN DEL MUNDO DE SUS PADRES


SOLANIN de Inio Asano - De 2005 a 2006 - ("Soranin")

Inio Asano es un autor complejo y completísimo, y su reconocimiento fuera de Japón es, pienso, totalmente merecido. Aunque las constantes de sus obras suelen repetirse en casi todas ellas (las relaciones humanas en el Japón moderno), algunas son más oscuras y metafóricas y otras más puramente realistas.

El cómic que le hizo famoso en occidente fue el inclasificable y personalísimo "Buenas noches, Punpun", aunque ya se habían publicado otros antes como el críptico "Nijigahara Holograph".


Otras creaciones suyas, sin embargo, son más "accesibles" a una primera lectura, y no por ello dejan de ser estimulantes y maravillosas. Un ejemplo es "La chica a la orilla del mar". Y otro, esta joya que hoy comento: "Solanin".

"Solanin" es una historia normal y corriente de unos jóvenes japoneses normales y corrientes. No tiene metáforas ni símbolos, como otras de Asano, ni tampoco elementos surrealistas, terroríficos o fantásticos. Es un fragmento de vida puro y duro. Y pone los pelos de punta.

Todos nos hemos sentido alguna vez como los protagonistas de este manga. Chicas y chicos que se acercan a la treintena, que han terminado sus carreras, que experimentan las frustraciones de sus primeros trabajos y que se enfrentan a una edad "adulta" que no ha colmado sus expectativas.


Estamos ante una obra de esas que se llaman "generacionales". Lo es: Inio Asano ha retratado como nadie a los jóvenes de su generación (él nació en 1980 y "Solanin" se empezó a publicar en 2005).

En las últimas décadas, Japón, el considerado uno de los paraísos asiáticos, ha cambiado mucho. La brecha generacional es inmensa, y el "trabajo para toda la vida" ya no es seguro como lo era antes. Los jóvenes del país se encuentran ante una crisis enorme y no tienen los viejos referentes de antes: la familia, la comunidad, que por otra parte tampoco eran una panacea.

El capitalismo entró por la puerta grande tras la Segunda Guerra Mundial pero muchas viejas tradiciones continuaron presentes en la sociedad nipona, que, al llegar a principios de siglo, se encuentra más perdida que nunca (como las de todo el mundo, en gran parte).


Sorprende lo identificados que nos podemos sentir leyendo "Solanin". Meiko, la protagonista, abandona su trabajo, aburrido y frustrante, y se lanza a la incertidumbre de la libertad (y no dice nada a sus padres en un principio, porque en Japón dejar un trabajo es un pecado mortal).

Sus amigos, como ella, están también en la cuerda floja. O no saben qué hacer con sus vidas, o trabajan para mantenerse en oficios que no les llenan, o se aferran a relaciones o a costumbres caducas. Es el crepúsculo que todos hemos vivido en esa extraña época que se abre cuando terminamos los estudios.


Hay, sin embargo, salidas. Una de ellas, el arte. La música. El viejo grupo de rock que juntos tratan de sacar adelante.

"Solanin" es un cómic precioso. Hay momentos que verdaderamente duelen. Es vida en estado puro, vida en la ciudad de nuestros días, deshumanizada y a la vez fascinante. 


Sus personajes somos todos nosotros, tratando de orientarnos en la vorágine capitalista y consumista delirante en la que nos ha tocado vivir y enfrentándonos a la vez a la desintegración del viejo mundo de nuestros padres, con sus cosas buenas (la seguridad laboral) y sus cosas malas (la falta de libertad, una de esas en las que nuestra generación sí que sale ganando).

No se me ocurre mejor obra para comenzar a leer a Inio Asano, un autor de los grandes, de los personales, de los que sabe aportar siempre variantes interesantes a los asuntos que le obsesionan.


jueves, 16 de mayo de 2019

LOS CUENTOS DE RICHARD MATHESON, PADRE DEL TERROR MODERNO


Aunque es en muchos aspectos el padre del terror moderno, Richard Matheson sigue estando, comparado con otros grandes del género, algo olvidado. A pesar de que suyas son las novelas "Soy leyenda" o "El hombre menguante" (ambas, por desgracia, eclipsadas en parte por sus adaptaciones cinematográficas).

El propio Stephen King (lectura recomendada: "25 curiosidades de películas basadas en novelas de Stephen King"), que se encarga de prologar esta colección de relatos que es "Pesadilla a 20.000 pies y otros relatos insólitos y fantásticos", lo reconoce como tal. Porque, como él mismo dice, sin Matheson él mismo, valga la redundancia, no habría estado entre nosotros como escritor de horror.


Richard Matheson tiene un gran mérito, difícil de lograr: consigue sacar el miedo de la escena cotidiana más nimia hasta transformarla en algo completamente sorprendente. Sus cuentos están poblados de seres inesperados, de hechos extraños, de fenómenos delirantes.

Algunos son más surrealistas, y otros se apoyan más en constantes clásicas, pero todos tienen un sello indiscutible: lo terrible se cuela en nuestra vida y, a veces, nos ayuda a ponerla en la picota.


Porque Matheson también es un gran escritor social y hasta político (se puede ver en "Soy leyenda", desfigurada hasta lo irreconocible en sus tres adaptaciones al cine). En sus historias encontraremos personas presas de la mediocridad más asfixiante del mundo moderno: niños marginados, hombres aplastados por la rutina, escritores incapaces de escribir, hermanos adocenados en su ensimismamiento, víctimas del estrés diario que creen ver alucinaciones.

La gran mayoría de los relatos que se reúnen en esta edición genial de Valdemar son obras maestras. O la rozan. "Pesadilla a 20.000 pies", el que la inaugura, mil veces adaptado y parodiado, es un comienzo inolvidable. "Vestido de seda blanca" es absolutamente espeluznante, e "Hijo de sangre" sigue en esta estela.



"A través de los canales" es un prodigo de expresión (ya verán por qué) y "Guerra de brujas" es una absoluta obra maestra de la imaginación y de la literatura. Del todo imprescindible éste, en serio.

"La casa Slaughter" es también otro de mis cuentos preferidos. Un homenaje al gótico clásico, a la casa encantada de siempre, pero delicioso, maquiavélico y delicado, romántico pero realista, con dos personajes perfectamente desarrollados y una trama que pone los pelos de punta.


Otros relatos destacados son el surrealista "El número de la desaparición", muy estimulante y pesadillesco, y "Los hijos de Noah", también inspirado por el género más clásico pero igualmente desolador y terrorífico.

Me gusta también mucho el absurdo "Grillos", muy divertido y sugerente, que es todo un ejemplo de cómo articular un cuento que tal vez sea de encargo, con un tema más ligero, pero construirlo igualmente cargado de imaginación y de horror.

"Pesadilla a 20.000 pies y otros relatos insólitos y fantásticos" es el libro perfecto para iniciarse en este gran autor que, pienso, tenemos que reivindicar sin cesar.


viernes, 10 de mayo de 2019

FILOSOFÍA PARA SER FELIZ. PENSADORES PARA UNA ÉPOCA SIN TIEMPO PARA PENSAR


FILOSOFÍA PARA SER FELIZ de Jean-Philippe Thivet, Jérôme Vermer y Anne-Lise Combeaud - 2019 - ("Philocomix")

Se habla mucho últimamente de la necesidad (o no) de impartir Filosofía en las aulas en nuestros días. ¿Para qué sirve? Es una pregunta que se hace, desgraciadamente, demasiada gente.

En un mundo donde sólo hay tiempo para tratar de ganar más dinero como sea, donde los referentes morales son empresarios millonarios y famosillos de temporada, donde hay personas que son absolutamente incapaces de estar una hora sin mirar su teléfono móvil, esta asignatura es tachada de inútil, de inservible, de ocupar un tiempo que podría ser empleado en otras como, por ejemplo, Economía.


Los franceses Jean-Philippe Thivet, Jérôme Vermer y Anne-Lise Combeaud (la cual también es la encargada del dibujo) se marcan con "Filosofía para ser feliz" un pequeño y divertidísimo manual básico para conocer las líneas generales del pensamiento de diez filósofos occidentales imprescindibles.

Todo en capítulos pequeños, con dibujos entrañables, con mucha "acción", con esquemas sencillos, con ejemplos de nuestros días y hasta con gags.

Muchos expertos en esta materia podrán pensar que este cómic es esa clásica "pijotada" comercial para esos que quieren aprender mucho y rápido y sin demasiado esfuerzo.


Nada más lejos de la realidad: "Filosofía para ser feliz" es un manual sencillo, inciático, para cualquier edad, para cualquier público. Enseñar algo con humor no tiene por qué ser sinónimo de enseñarlo mal o sin rigor.

Muchas personas comenzarán a interesarse por estos pensadores con este cómic y pasarán a leer sus obras capitales. 

Filosofar, como dicen los autores en el prólogo, es "cuestionarlo todo". Algo que parece que se ha perdido en la época del populismo, de las noticias falsas, de los bulos, de los nuevos fanatismos de todos los lados de los espectros ideológicos, de los linchamientos y de las cazas de brujas en la red.


Los autores se centran en la idea de la felicidad esencialmente, pero saben desgranar, a partir de ella, una visión general del pensamiento de cada uno de los filósofos que retratan, que hablan directamente al lector. También reconstruyen muy bien sus épocas, esenciales para comprender su mundo y su evolución.

Creo que todos aprenderán algo de "Filosofía para ser feliz". Creo, además, que es un cómic que ayuda a tomar distancia con la Historia y con nuestro propio tiempo.


Nos quejamos mucho de nuestra edad contemporánea, de la imposibilidad de articular un código moral o de vivir según unos principios lógicos y justos en la vorágine de capitalismo agresivo en la que estamos inmersos.

Sin embargo, muchos de estos pensadores lograron conservar su lucidez y su serenidad en ambientes mucho peores que, con sus ideas, lograron cambiar poco a poco, aunque fuese a base de granitos y granitos de arena.


Platón y Epicuro lo hicieron en la Antigua Grecia, donde las "polis" estaban en guerra constante entre ellas. Séneca, en la Roma de Nerón, donde él mismo acabó siendo una víctima más del sanguinario y loco césar. Montaigne vivió en el meollo de la Europa de las Guerras Religiosas, en medio de fanatismos y matanzas delirantes. Y Pascal, en la Francia absolutista y católica.

No vamos a encontrar, tal vez, el sentido de la vida o del universo, ni en estas páginas ni en ningunas otras. Sin embargo, el saber nos acerca a las dudas, al dolor, a la inquietud, pero también a la felicidad de tener la certeza de que se pueden mejorar y cambiar las cosas y de que a nuestras espaldas ha habido ejércitos de sabios que han sentado bases que nos ayudan a conocernos y a tomar líneas de acción.


jueves, 9 de mayo de 2019

BUÑUEL EN EL LABERINTO DE LAS TORTUGAS. EL CÓMIC Y LA PELÍCULA



El cómic de "Buñuel en el laberinto de las tortugas" es de 2008 ya, y por suerte ha sido reeditado en color. Su autor, Fermín Solís, exploraba en él, convirtiendo al gran director español en un personaje de ficción, su aventura en la región extremeña de las Hurdes en busca de sacar adelante su tercera película, en la que quiso retratar la miseria del que entonces era el lugar más pobre de toda España.

Ahora, tenemos en los cines su adaptación en forma de obra animada. Y es una cinta maravillosa, al igual que lo es el referido cómic. Muy similares ambos, pero con un estilo visual diferente, narran la loca historia de Buñuel y de su amigo Ramón Acín, su productor.


Pintor y escultor anarquista oscense, Acín, tras prometerle al director de "El ángel exterminador" que si le tocaba la lotería financiaría su siguiente película, tuvo que hacerlo porque, efectivamente, le tocó la lotería (150.000 pesetas de 1931). Sí, a veces la realidad supera a la ficción.

El filme, de Salvador Simó Busom, presenta una animación más "naif" que la que sugiere el cómic, pero clava perfectamente, a pesar de ello, su esencia y su ambiente y también a sus personajes.


Ambas obras me han parecido dos maravillas necesarias. Suena a tópico decirlo, pero creo que lo son. Más allá de lo que nos pueda interesar a los seguidores de Luis Buñuel la delirante aventura de "Las Hurdes. Tierra sin pan", "Buñuel y el laberinto de las tortugas" es un alegato a favor del artista y de la necesidad de reconstruir la realidad, por muy cruda y fea que sea, para acabar con la hipocresía y los prejuicios.

En las dos obras, centradas en el retrato psicológico del cineasta, con acertadas metáforas y símbolos, se trata de bucear en lo que él sintió en aquellos frustrantes años treinta en los que su obra era odiaba tanto en España, su país natal, como en Francia, el de acogida, en donde había conseguido estrenar "Un perro andaluz" y "La edad de oro" y, sin embargo, también había sido marginado por una sociedad beata y rancia.


Más importante a veces que el retrato del propio Buñuel es el de Ramón Acín, uno de los mejores amigos que nunca tuvo: solidario, luchador, comprometido con su mundo. La relación de los dos es conmovedora.

El director de "Viridiana", que siempre ha sido visto como un tipo algo huraño, es mostrado con una humanidad que parece que sólo puede sacar Acín (y aún así, no se escatima en mostrar los episodios más polémicos de este rodaje: la tortura y el asesinato de dos animales, una cabra montesa y un burro, en pos del arte).


Ramón Acín es, pienso, una figura que hay que reivindicar. Artista como Buñuel, algo olvidado, fue un auténtico pionero de la lucha por mejorar la sociedad en una sociedad, valga la redundancia, que le daba la espalda primero y que, posteriormente, acabó con él: fue fusilado en su Huesca natal por los sublevados durante la Guerra Civil Española, el 6 de agosto de 1936 (su esposa también sería asesinada de la misma forma diecisiete días después).


"Las Hurdes. Tierra sin pan" fue un escándalo más en la lista de escándalos de Luis Buñuel, y fue fulminantemente prohibida en 1933 por el gobierno de la Segunda República y, también, en 1937, por el francés. Por suerte, su creador nunca se rindió y siguió rodando como pudo para seguir poniendo patas arriba a la sociedad de su tiempo.

"Buñuel en el laberinto de las tortugas" merece la pena en sus dos versiones por trascender la anécdota de un rodaje accidentado para convertirla en el reflejo de una lucha universal contra la injusticia utilizando las armas de la verdad.


viernes, 3 de mayo de 2019

VENGADORES: ENDGAME. (CON SPOILERS). UN CIERRE DE ETAPA QUE MARCÓ A GENERACIONES


VENGADORES: ENDGAME de Anthony y Joe Russo - 2019 - ("Avengers: Endgame")

Creo sinceramente que esta etapa de final de ciclo del Universo Cinematográfico de Marvel que conforman "Vengadores: Infinity War" y "Vengadores: Endgame" va a quedar como símbolo de una generación, como quedó aquel "Luke, yo soy tu padre" o la trilogía de "El Señor de los Anillos" en décadas pasadas.

Los hermanos Russo, poco a poco, se han ido labrando una reputación merecida dentro de esta gran saga y aquí nos regalan un sentido homenaje a toda ella lleno no sólo de sorpresas, sino también de momentos que quedarán en los anales del cine.


Dividida en tres partes, "Vengadores: Endgame" cierra una etapa combinando perfectamente el drama, la aventura (con los toques de comedia bien dosificados) y el combate épico. La primera es triste, llena de pesadumbre. La segunda, divertida y loca, con viajes en el tiempo y homenajes constantes. La tercera, es la catársis. Todo ello en tres horas que se pasan en un vuelo. Ritmo casi perfecto (la segunda parte se me resiente algo, pero no demasiado).

Los personajes, aunque una porción de ellos no tienen demasiado protagonismo en casi el único "pero" que le puedo poner a la película (por ejemplo, el Doctor Extraño o la Bruja Escarlata), tienen un hueco para cerrar su etapa y dejar lista la apertura de la nueva.


Prácticamente todos están tratados con respeto, con sentimiento. Iron Man y el Capitán América quedan perfectamente clausurados en unos epílogos que, sencillamente, ponen los pelos de punta. Otros como la Viuda Negra se quedan en un "qué pasará". Y otros, como los Guardianes de la Galaxia, Pantera Negra, Hulk u Ojo de Halcón ante un nuevo mundo de posibilidades.

Sólo hay uno con el que creo que la han pifiado, y a base de bien: Thor. Creo que es el que peor ha evolucionado de todos. Ya en la horrenda "Thor Ragnarok", una película que muchos adoran pero que a mi me parece una infamia, se dedicaron a cargarse su mundo y a transformarlo a él en un payaso, y aquí por desgracia la tónica ha seguido: ya es un ser ridículo y totalmente desfigurado que sólo sirve para hacer gracietas, lo cual es una pena porque no tiene nada que ver con su versión original.


Se quedan muchos cabos sueltos en "Vengadores: Endgame". Sin embargo, creo que están todos en general bien colocados para que en las siguientes películas de la saga se puedan explotar nuevas tramas y salidas.

Porque este universo sigue adelante, y le queda todavía mucha mecha: tienen que llegar aún los mutantes, los 4 Fantásticos, las nuevas formaciones de los Vengadores, los montones de superhéroes y personajes no superheroicos que quedan por aparecer...


Decir antes de terminar que Thanos es un villano que también ha marcado una época (tiempo al tiempo) y que, esencialmente, marca también una diferencia con respecto a otros porque no es un "malo al uso", sino alguien verdaderamente complejo y atormentado que cree en lo que hace y que sacrifica él mismo a sus seres queridos.

"Vengadores: Endgame" es una maravilla. Una película que, como digo, va a quedar como un clásico si no instantáneo sí seguro. Tiempo al tiempo. Y ahora, a esperar a la nueva aventura de Spider-Man y a ver qué derroteros toma este universo en su nueva fase.

martes, 30 de abril de 2019

DUMBO. UNA BELLA AVENTURA SURREALISTA DE BAJO PRESUPUESTO


DUMBO de Ben Sharpsteen - 1941 - ("Dumbo")

"Dumbo", basada en el libro homónimo para niños de Helen Aberson, fue una película realizada por los estudios de Walt Disney con menos medios que la anterior, "Fantasía", y con una animación mucho más simple.

El musical estrella del creador de Mickey Mouse, una de sus obras más arriesgadas y queridas, aunque hoy es un filme de culto, en su día no tuvo el éxito esperado, y había que rentabilizar las pérdidas y, además, el estallido de la Segunda Guerra Mundial no permitía precisamente grandes alardes monetarios.


"Dumbo", sin embargo, es, al igual que las tres anteriores grandes producciones de Disney ("Blancanieves y los siete enanitos", "Pinocho" y la mencionada "Fantasía") y a pesar de su carga ideológica conservadora de siempre, una delicia del cine de animación.

Cuenta el filme la conocida historia de autosuperación de un elefante mudo y con orejas enormes que, gracias a la amistad de un ratón (hay un posicionamiento contra el tópico de que los elefantes y estos roedores se odian y una exaltación de la camaradería entre personas de toda clase y condición) y de un grupo de cuervos consigue volar gracias a sus mencionadas orejas y demostrar al mundo que es un ser único.


Los referidos valores de la amistad, la fraternidad y la solidaridad son las claves de la película junto a la mentada superación (el Sueño Americano está ahí, cómo no) y al elogio de la diferencia, a los que se une una vez más la exaltación de la familia unida por medio de la tierna historia de Dumbo y su madre.

Existe también en la cinta, como en las posteriores "Bambi", "La dama y el vagabundo" o "101 Dálmatas", un mensaje a favor del buen trato a los animales que parece hacer ataques agudos al mundo del circo, muy cruel con ellos.


Por supuesto, quedan ahí también en la película las arengas destinadas a asustar a los niños para llevarlos por "el buen camino", que aunque no son tan brutales como las de "Pinocho" (que a mi me sigue pareciendo una película-pesadilla), están bien presentes en esos obreros explotados que cantan su desdicha y, sobre todo, en ese pasaje surrealista (delicioso y siniestro en el plano animado y visual) en el que Dumbo y el ratón Timoteo, tras una borrachera, empiezan a ver elefantes rosas por todas partes (pasaje claramente alegórico sobre los peligros del alcohol, las drogas y demás substancias propias "de la mala vida").

Otros pasajes polémicos quedan: los cuervos que ayudan a Dumbo fueron vistos por muchos como una sátira racista de los afroamericanos, que según denunciaron los indignados por el asunto eran retratados como desharrapados, vagos, juerguistas (algo mal visto por muchos sectores en la época, ya saben), incultos, maleducados y vagabundos.


No sé hasta dónde es cierto esto, ya que, si bien es verdad que los cuervos tienen una connotación negativa cuando aparecen, finalmente acaban como he señalado ayudando a Dumbo y resultan tan bondadosos como los mejores personajes de Disney (además de encarnar, para otros críticos, el espíritu libre y sin ataduras).

Con sus luces y sombras, "Dumbo", a pesar de tener una animación algo más simple que la de anteriores filmes de Disney, es una joyita del cine encantadora y con un toque delirante y surrealista muy divertido.


jueves, 25 de abril de 2019

NOCTUARIO. LOVECRAFT REINVENTADO EN UNA NARRATIVA FILOSÓFICA Y EXPERIMENTAL


Thomas Ligotti no ha sido demasiado conocido, en líneas generales, hasta hace bastante poco. No es nada amigo de las apariciones públicas ni de las entrevistas, pero, gota a gota, su obra ha ido calando en un público ansioso de un terror diferente y ya tiene de una forma u otra la etiqueta de "clásico contemporáneo".

La primera obra que he leído de él es "Noctuario", una particular colección de pequeñas piezas dividida en tres partes diferenciadas: "Estudios de sombra", "Discurso con la negrura" y "Cuaderno de noche".

Las dos primeras contienen cuentos más o menos definidos: la tercera, pequeñas narraciones y piezas filosóficas. Porque Ligotti es también un filósofo, y trae sus ideas a sus escritos narrativos y poéticos.


El estilo de este autor bebe claramente de H.P. Lovecraft. Es un hecho: trabaja el terror cósmico y metafísico, las entidades que están más allá de toda comprensión inicial. No van a encontrar aquí "monstruos habituales" como fantasmas, vampiros o zombies, por poner ejemplos gruesos: sí van a encontrar entes inexplicables, horrores demenciales, locuras alegóricas con formas terroríficas.

También, muchos de sus personajes son inadaptados investigadores de lo oculto, caracteres masculinos solitarios y ensimismados, que no parecen tener vidas sociales amplias y que se sumergen en enigmas monstruosos y viven aventuras desasosegantes.

El ambiente que describe Ligotti, que por cierto me recuerda mucho al del David Lynch más oscuro (es un escritor muy visual), es el de ciudades opresivas y grises, exteriores amenazantes, interiores que parece que van a devorar a sus personajes, lugares abandonados.


ESTUDIOS DE SOMBRA

En "Estudios de sombra" el relato "La medusa", con el que empieza la colección, es profundamente inquietante, obsesivo, y abierto a muchas interpretaciones. "Conversaciones en una lengua muerta", el segundo, me parece de los mejores: espeluznante, atrapante, evocador del más puro horror cotidiano y negro.

Los dos siguientes hacen incapié de una forma u otra en el mundo de los sueños y del subconsciente: "El prodigio de los sueños" y "El ángel de la señora Rinaldi". Me parecen inferiores a los dos primeros pero muy apreciables.


DISCURSO CON LA NEGRURA

En este espacio está uno de los mejores relatos de Ligotti: "El Tsalal". Y uno de los mejores, intuyo, de toda su producción. Una ciudad maldita, un culto monstruoso, un padre y un hijo con una relación delirante, y una irrupción de las fuerzas oscuras en la vida cotidiana que debería estar en toda antología de terror moderno que se precie. Imprescindible.

"Demente velada de expiación" nos trae dos constantes que se repiten en otros relatos de Ligotti: los locos iluminados y los muñecos malditos, que parodian al ser humano. Y un asunto que la humanidad lleva preguntándose desde casi siempre: la creación de vida.


En "El extraño diseño del mago Rignolo" se repiten estas constantes, aunque con otras variantes. Tenemos un nuevo genio loco, esta vez un mago, que da vida a un espectáculo oscuro y retorcido ante audiencias que no le comprenden. Creo que es otro de los mejores cuentos y con un ambiente de diez, de gignol maldito, muy personal.

Termina el segmento con "La voz en los huesos", un relato de corte algo más experimental, más críptico, que se asemeja a una suerte de ensayo de pesadilla como los que veremos en el siguiente tramo del libro.

CUADERNO DE LA NOCHE

Finaliza "Noctuario" con una colección de narraciones cortas, muy cortas (algunas de una página incluso) en las que Ligotti da rienda suelta a un popurrí de pensamientos filosóficos, de narraciones poéticas, de cuentos (algunos hay, son los menos) y de experimentos con las palabras.


Puede ser la parte del libro más complicada, y reconozco que, en mi caso, se me ha hecho algo plomiza (muchos conceptos están repetidos también: el autor vuelve una y otra vez sobre muchos de sus asuntos predilectos, como el pesimismo, la incapacidad de controlar el universo, la visión de los seres humanos perdidos en un ambiente absurdo que no pueden comprender).

"Noctuario" es un compendio fantástico para iniciarse, pienso, a un autor bastante irrepetible, que aún bebiendo claramente de Lovecraft, consigue reinventar el terror cósmico dotándolo de afmósferas muy personales, conceptos novedosos y vueltas de tuerca inesperadas.

lunes, 22 de abril de 2019

GANTZ. UNA BOMBA ADICTIVA DE ACCIÓN, VIOLENCIA Y "WEIRD"


Reconozco que "Gantz" es un cómic irregular. Sin embargo, también tengo que decir, y en eso coinciden muchos de sus detractores incluso, que tiene una personalidad única tanto en lo que es su trama como en su dibujo.

Hiroya Oku, que hace poco nos trajo la también espléndida "Last Hero Inuyashiki", crea en la obra que le hizo famoso un mundo inquietante, evocador, lleno de misterios oscuros, que atrapa desde el primer momento.


Un grupo de personas que han muerto son resucitados por una extraña bola de color negro que les envía a matar a unos también extraños monstruos. El lector se queda dentro en las primeras viñetas. Otra cosa es que las explicaciones y el desenlace le convenzan, pero, desde luego, no puede parar de leer.

Oku consigue una simbiosis perfecta entre su dibujo y la historia que cuenta para sumergirnos en una vorágine de enigmas y de acción constante que no deja un segundo de respiro. Estoy seguro de que los que habéis leído "Gantz" no habéis parado de devorar tomos y tomos en algún momento de su trama.


Éste cómic conjuga la mencionada acción, el thriller sobrenatural, el drama cotidiano y la ciencia ficción "weird" en un cóctel único del que no quiero revelar demasiado pero que es perfectamente coherente y que trata asuntos universales como la amistad, el amor, la justicia, la locura o el mismo sentido de la vida.

Los personajes, muchísimos, son todos una bomba de carisma, desde los protagonistas principales hasta los secundarios pasando por los villanos. Los monstruos a los que se enfrentan, extraídos del folclore y del "pop" japonés y de más allá, homenajes grotescos a nuestra cultura, son una delicia de la imaginación.


Y las escenas de acción son inolvidables, así como el mencionado dibujo. Hiroya Oku va mejorando en una curva vertiginosa: llega un momento en el que sus viñetas son un lujo para los sentidos, así como el ritmo que les imprime. Creo que este autor es uno de los más grandes creadores de escenas de acción de los últimos años (y se vuelve a comprobar en "Last Hero Inuyashiki").

"Gantz" no es, como he dicho, perfecto. Tiene un problema: se alarga demasiado y tiene unas cuantas subtramas que no vienen a cuento y que sólo sirven para estirar el chicle del éxito (y además, de forma bastante descarada). Igualmente, se olvida de algún que otro personaje o lo despacha de forma apresurada y chapucera.


También deja montones de cabos sueltos, lo reconozco. Se intuyen muchas explicaciones, ojo: no se quedan realmente los hechos volando en la nada. Pero, después de haber estirado tanto la historia, se le pediría al autor mucha más concreción en las explicaciones más básicas y necesarias y mucho menos dar vueltas en las subtramas que aportan poco o nada.

Se le ha criticado también a este cómic el excesivo "fanservice" porno que tiene, especialmente en sus inicios, lleno de desnudos gratuitos para vender números. Tengo que decir que, conforme la serie se asienta, va reduciéndose notablemente hasta casi desaparecer (salvo para lo necesario).


"Gantz", éxito brutal en Japón y fuera de sus fronteras, tuvo novelas, series y videojuegos y otras obras de las viñetas derivadas, como el "spin-off" del grupo de Osaka, que no tuvieron demasiado éxito (y que ciertamente se podrían haber aprovechado para cerrar agujeros del desenlace apresurado y algo desastrado de la serie principal).

Con sus fallos, con sus incongruencias, con sus mini-sagas de relleno, "Gantz" es uno de los cómics que más he disfrutado tanto por su trama, dinamita adictiva, como por sus personajes (todos inolvidables) y su dibujo (una maravilla que llega en los últimos tomos a cotas de auténtica preciosidad).