sábado, 13 de junio de 2020

LOS DUELISTAS. LA SOBERBIA Y OLVIDADA PRIMERA PELÍCULA DE RIDLEY SCOTT


LOS DUELISTAS de Ridley Scott - 1977 - ("The Duellists")

La carrera para la gran pantalla de Ridley Scott empezó de una manera inmejorable. Revolucionó el cine de ciencia ficción en su momento con dos de sus grandes obras maestras: "Alien, el octavo pasajero" y "Blade Runner", antes de entrar en una incomprensible espiral de mediocridad alternada con alguna que otra creación digna de la que en los últimos años ha logrado ir saliendo por suerte gracias a filmes mucho más inspirados que los de su etapa intermedia. 

Su primera obra, la "otra maestra", muy poco conocida en comparación con sus dos revolucionarias cintas de ciencia ficción y con otras posteriores, fue "Los duelistas", basada en la novela corta homónima (bueno, casi es un relato) de Joseph Conrad, que fue alabada por público y crítica y que le confirmó como joven promesa.


En su ópera prima Scott narra la rivalidad enfermiza que mantienen dos duelistas que se encuentran sin cesar durante veinte interminables años a lo largo y ancho de la convulsa Europa del siglo XIX.

Cuando uno de ellos (Keith Carradine) amonesta al otro por orden de sus superiores le hiere, sin buscarlo, en su honor más íntimo. Éste otro, un soberbio y por momentos aterrador Harvey Keitel, le exige una compensación y le reta a un primer duelo. Por ironías del destino, el duelo termina bruscamente y se prolonga durante años.


La vida del primer duelista llega a ser un auténtico infierno mientras el segundo lo persigue incansablemente pueblo tras pueblo, ciudad tras ciudad, guerra tras guerra, hasta que él mismo acaba aceptando este duelo como parte de su vida y llega a asumirlo como otro asunto de honor insalvable. 

En la cadena de luchas con espadas y pistolas que los envuelve y que les destroza la vida a la vez que también les otorga a sus existencias una cierta motivación (la venganza y un cierto afán de superar al odiado y a su vez muy respetado adversario), se pude encontrar una mirada aguda hacia la guerra y hacia el sentido del honor llevado al grado más absurdo que provoca y prolonga tantas de ellas.


La estética que presenta el filme, que es un apabullante y precioso ejercicio de estilo, es completamente opuesta a la que su autor presentaría en sus siguientes obras y también a la que hoy en día cultiva: heredera de la de cintas como "Barry Lyndon" y con ecos de las obras más paisajísticas de Akira Kurosawa, se recrea en unos hermosísimos y espléndidamente fotografiados (con luz no artificial en muchísimas ocasiones) escenarios naturales exteriores e interiores.

La trama, además, la desarrolla de manera pausada y sobria. Cada fotograma es un cuadro, una postal.


Los combates constantes de los dos protagonistas, representados con un gran naturalismo y soberbiamente coreografiados, desgarran esta trama cada cierto tiempo, contraponiendo el lirismo contemplativo de ciertas escenas con la brutal violencia (que es mucha y muy visceral) de estas luchas, instaurando un sosiego extraño e intranquilo que mantiene al espectador en tensión durante todo el metraje.

Las estocadas, por cierto, duelen de verdad: no hay nada censurado en las heridas que los duelistas se inflingen mutuamente.

Scott dirige con un pulso magistral, rodando unos brutales y frenéticos combates cargados de poesía épica (el último es sencillamente inolvidable: para los anales del cine de todos los tiempos). "Los duelistas" es una película que debe ser revalorizada como se merece.


viernes, 12 de junio de 2020

LA BELLA DURMIENTE. DISNEY SE ARRIESGA CON UNA PRECIOSA VIDRIERA MEDIEVAL


LA BELLA DURMIENTE de Clyde Geronimi - 1959 - ("Sleeping Beauty")

"La Bella Durmiente" fue una de las películas más ambiciosas del estudio de Walt Disney a finales de los años cincuenta y demandó un proceso de trabajo verdaderamente largo y complicado en su momento.

El guión de la obra se escribió en 1951, las voces se grabaron en 1952, la animación se realizó entre 1953 y 1958 (y se rodaron escenas con actores reales para que sirviesen de soporte y de ayuda a los animadores) y la banda sonora, adaptada del ballet homónimo de Tchaikovsky, se grabó en 1957.


Por último, el artista Eyvind Earle pintó a mano los escenarios del filme y cada uno de ellos le llevó entre siete y diez días completarlo.

La estética de "La Bella Durmiente" es diferente a la de los filmes que Disney realizó hasta su año: está basada como he señalado en actores reales (la princesa Aurora está inspirada en Audrey Hepburn) y es más estilizada y "realista", mientras que los fondos, tan fantásticos como de aire siniestro algunos, son puras vidrieras medievales cargadas de bellos colores a veces crepusculares.


El filme es una maravilla que combina a la perfección el esperado romance, el humor marca de la casa y la pura aventura, y en este sentido es una de las películas más variadas de todas las que el estudio realizó en estos tiempos.

La historia es la que ya todos conocemos, y el mensaje, bueno, es "el de la casa" del momento: hay que casarse y tener hijos y lo de siempre para encajar en la sociedad bienpensante a toda costa, aunque también es cierto que la princesa Aurora es ya algo más "independiente" que anteriores protagonistas femeninas de Disney y, aunque coincide su amor con el del príncipe, se deja que ambos elijan si quieren contraer matrimonio o no: se nota que los tiempos cambian, aunque lo hagan lentamente).


Pero se le perdona todo eso, en su día y hoy, porque la película es genial y no sólo en su estética. Los diálogos son encantadores, el humor es fino y divertidísimo, el romanticismo está perfectamente comedido para no llegar nunca a empalagar, los personajes son redondos (y en especial la inolvidable Maléfica, una de las mejores villanas Disney de la historia) y las escenas de acción de la lucha del Príncipe contra esta mencionada villana son magníficas (al parecer, eran descartes aprovechados de "Blancanieves y los Siete Enanitos" que en su día costaban demasiado tiempo y dinero realizar).

"La Bella Durmiente" fue según he leído un fracaso económico que dejó muy mal parado al estudio de Walt Disney, que tuvo que recuperarse con otras películas más comerciales, menos caras y laboriosas.

Sin embargo, y por suerte, poco a poco fue revalorizada como se merecía, se volvió a estrenar en las salas en innumerables ocasiones y hoy es un clásico indispensable de su colección de obras de su canon clásico.


jueves, 11 de junio de 2020

CASTLEVANIA: LA SERIE. MUY IRREGULAR, PERO HECHA CON MUCHO RESPETO Y CARIÑO


CASTLEVANIA de Warren Ellis - De 2017 a 2020 - ("Castlevania")

Soy fan del videojuego "Castlevania" desde que era un niño. No los he jugado a todos, por desgracia, al tratarse de una saga muy larga, muy espaciada y diseminada en varias consolas (pero un día me gustaría hacerlo, desde luego).

Cuando me enteré de que Warren Ellis había creado una serie de los Belmont, Alucard, Drácula y compañía, no cupe en mi gozo.

Las expectativas eran altas, aunque los resultados han sido irregulares, pienso, para mi. Eso sí, también tengo que decir que las tres temporadas que llevamos de esta serie van mejorando en calidad ascendente y tienen momentos verdaderamente míticos.


Si tuviese que definir al "Castlevania" de Warren Ellis diría que es eso mismo: irregular. La primera temporada me parece un desastre, pero la segunda y la tercera creo que tienen escenas inolvidables que alternan sin cesar con otras anodinas y hasta ridículas.

No quiero ser injusto: esta serie está hecha con mucho cariño, y eso se nota, pero también he de decir que le ha costado arrancar.

En general, peca de tener unos desenlaces de temporada apoteósicos que contrastan normalmente con un cuerpo central de capítulos sin mucho interés o repetitivos.


No obstante, a mi me está gustando. Podría ser más redonda (hablamos de un grande como Warren Ellis), pero sí que es cierto que ha sabido superar su horrendo arranque para estabilizarse como una propuesta divertida y con toques interesantes.

Es de elogiar el hecho de que Ellis haya ido más allá de los personajes más básicos de la saga (la familia Belmont, Drácula, Alucard) para introducir, y además a lo grande, a otros como la hechicera Sypha Belnades, la vampira Carmilla, los maestros forjadores Héctor e Isaac o el misterioso Saint Germain.


Hay una intención unificadora de lo mejor de la saga en una trama global que se agradece, y mucho. Además, todos estos personajes tienen carisma. Y mucho, valga la redundancia. Es fácil encariñarse con ellos.

Finalmente, creo que Ellis, y esto se le da bien, sabe combinar sin fisuras la aventura, el drama y el toque de comedia canalla que le caracteriza. Le cuesta coger el ritmo de todo ello, sí. Pero sólo al principio.


La animación de "Castlevania" me parece por otra parte excelente, aunque alterna momentos de una enormísima calidad (especialmente los de los combates finales de cada final de temporada) y otros en los que, repentinamente, se vuelve brusca.

A pesar de estas imperfecciones, el dibujo es fantástico, hay como he dicho combates verdaderamente antológicos y la ambientación de la saga está clavada, pero clavada, clavada (y además suele estar acompañada por los grandes clásicos de su banda sonora, que es también de antología).


-TEMPORADA I

Como he dicho, "Castlevania" empieza mal. Es cierto que la primera temporada tiene solamente cuatro capítulos y que es una temporada titubeante en la que hay que presentar con rapidez a varios personajes principales. También es cierto, sin embargo, y eso no se puede negar, que tiene muchísimos fallos.

A Warren Ellis, como he dicho, le cuesta arrancar. Alterna momentos desternillantes como el del chiste de la cabra (muy típico de su humor sin concesiones) y giros de guión obvios y tontos, y alterna también buenas escenas dramáticas con diálogos verdaderamente bochornosos.

La salva el último capítulo y sus escenas de lucha, que son muy notables. Esta va a ser una constante en las demás temporadas: parece que todo se guarda para el final. Con todo lo bueno y lo malo que eso tiene.


-TEMPORADA II

"Castlevania" empieza a mejorar en su segunda temporada, la que creo que es la más interesante y equilibrada hasta ahora.

Los protagonistas se desarrollan (y el trío Belmont, Sypha y Alucard es un dechado de carisma) y los villanos se expanden y también gustan desde el primer hasta el último momento.


La trama consta en la mayor parte de la temporada de intrigas palaciegas que están bien resueltas y que resultan interesantes (aunque meten por ahí algún patón bastante gordo -por ejemplo, que muera un personaje y nadie pregunte por él-).

El desenlace es una maravilla: el mejor de la serie hasta este momento. Es verdaderamente una delicia. Puro "Castlevania": frenético, una obra de arte de la animación, de la coreografía y del ritmo y con un poso de desolación que anima a querer ver la siguiente temporada. Muy, muy, muy bien.


-TEMPORADA III

Warren Ellis está aquí ya plenamente cómodo, y se le nota. Desarrolla varias líneas paralelas en las que sigue predominando en gran parte la intriga. Los personajes siguen construyéndose y a todos se les coge cariño sin problemas (a los nuevos también).

Hay momentos geniales (especialmente algunos diálogos de Isaac con el capitán del barco me parecen magistrales) y relaciones inesperadas que se establecen entre algunos caracteres que los complementan.


Las líneas paralelas si están descompensadas en interés, pienso, y a veces a causa de ello toda la parte central de la temporada pierde el ritmo, que es constantemente abrupto. El arco de Belmont y Sypha me parece el menos interesante, y los de Alucard y el mencionado Isaac, los que más.

No obstante, y como viene siendo habitual, en los últimos tres capítulos todo mejora de forma vertiginosa: aquí todas las tramas se igualan y se van deslizando hasta el gran desenlace, y todos sus cierres son magníficos. Y sorprendentes. Aquí encontramos de nuevo al mejor Warren Ellis. 


Como conclusión, creo que "Castlevania" merece la pena. Equilibra bien todas sus cartas, está hecha con cariño, es fiel a la esencia del videojuego en el que se basa y, dentro de su irregularidad, tiene momentos fantásticos.

Tenemos que esperar todavía a la cuarta temporada para ver cómo evoluciona todo. Espero que no decepcione, que remede los errores de estas tres primeras y que nos entregue por lo menos un producto de entretenimiento de calidad.


miércoles, 10 de junio de 2020

INTERESTELLAR. LA APUESTA DE NOLAN POR LA FUERZA DE LA HUMANIDAD


Vi "Interestellar" con dos amigos matemáticos. Uno de ellos, precisamente, investiga los llamados Agujeros Negros. Al salir del cine, ambos estuvieron charlando sobre la "viabilidad" científica de la película: para uno, el que estudiaba los Agujeros Negros, tenía sentido; para el otro, que estudia Topología, era un absoluto disparate. 

Yo soy de letras (y de las puras) y no tengo mucha idea de los asuntos científicos que trata "Interestellar", pero sí tengo algo que decir a este respecto desde el punto de vista de la calidad puramente cinematográfica y narrativa de su trama: es un filme de ciencia ficción. Ciencia. Y ficción.


Es decir: hay una base científica y, a partir de ella, se despliega otra fantástica. Y teniendo en cuenta que no hablamos de un proyecto científico, sino de una película, "Interestellar" cumple de sobra.

Dejando a un lado la mencionada base científica, el filme viene a ser una clásica apuesta por la humanidad. Y no se trata de una apuesta ni ñoña, ni maniquea, ni ventajista. Nolan es optimista en su mensaje, y no manipula.


Por medio de una trama excelentemente aprovechada e hilvanada, que se acerca a las tres horas de duración (casi tres horas que se pasan en un vuelo debido al ritmo del conjunto y al interés que nunca se pierde), Chistopher Nolan despliega una lúcida y coherente historia de superación del abismo (como he dicho, sin manipulaciones) en la que apuesta por el ser humano y por su posibilidad de, en última instancia, resolver sus problemas por medio de la colaboración, el sacrificio y sobre todo el amor.


Los diálogos son muy buenos, el aspecto científico está explicado "para todos los públicos" y los personajes están, además de perfectamente delineados (todos con hondura de sobra) perfectamente interpretados por un reparto genial encabezado por un muy destacado Matthew McConaughey (hay que ver lo que ha cambiado la carrera actoral de este hombre en los últimos años...).

Los decorados son preciosos en toda su salvaje y primigenia soledad y el humor que salpica la obra no resulta fuera de lugar en ningún momento. "Interestellar" es, digan lo que digan, y desde el punto de vista cinematográfico, una muy buena creación. Recomendable.


lunes, 8 de junio de 2020

HELLBOY EN EL INFIERNO. EL GENIAL Y MADURO RETORNO DEL DEMONIO DE MIGNOLA


HELLBOY EN EL INFIERNO de Mike Mignola y Dave Stewart - De 2012 a 2016 - ("Hellboy in Hell")

Como dije en la crítica de "Hellboy", que abarca desde el inicio de este cómic hasta esta "Hellboy en el Infierno", la serie del personaje estrella de Mike Mignola en solitario me resulta tan atractiva como fallida en parte.

Ojo, "Hellboy" en general me gusta. Lo podréis leer en dicha crítica (la encontraréis en esta etiqueta). Sin embargo, creo que daba para más y que demasiadas veces Mignola se pierde en la historia corta y no desarrolla bien la trama principal.


"Hellboy en el Infierno", publicada en 2012, es lo último que tenemos del personaje en solitario, y lo comento aparte porque hasta ahora sólo estaba en mi poder lo recopilado en los tres grandes tomos previos (que por otra parte es el grueso de un cómic que ha ido apareciendo poco a poco y que, como he dicho, se centra mucho en las historias cortas).

Sinceramente, pensaba que este retorno del personaje iba a ser una bajada al Infierno, como su título indica, en la que Hellboy se iba a liar a tortas con todos los demonios habidos y por haber en una trama que no iba a aportar gran cosa a la principal.


Craso error. Sí, tengo prejuicios a veces, lo reconozco. "Hellboy en el Infierno" me ha parecido una maravilla en conjunto en la que me he encontrado a un Mike Mignola muy curtido, que ha mejorado muchísimo con los diálogos y que nos entrega otro buen puñado de historias fantásticas en un averno muy personal.

El Infierno de Mignola es lo primero que me parece magnífico de este arco argumental de Hellboy. Sí, hay fuego, y oscuridad, y monstruos delirantes, pero también coexiste todo esto con un concepto infernal que representa este lugar como un lugar, valga la redundancia, de ciudades tristes y paisajes desolados donde los demonios llevan sus propias vidas y tienen sus propios dilemas, leyes y conflictos.


Por supuesto, Hellboy volverá a encontrarse con el suyo y conocerá a personajes y hechos de su pasado que le darán pistas nuevas sobre el supuesto sentido de su existencia y que nos dejarán claro que, a priori por lo menos, todavía queda mucho por contar de este gran y carismático personaje.

Mike Mignola nos entrega una saga no solamente muy importante, sino básica para el devenir de nuestro demonio. Sí, no me lo esperaba: creía como he dicho que me iba a encontrar con otro puñado de historias cortas, lo reconozco.

"Hellboy en el Infierno", que además está dibujada por él en su mayor parte (y como siempre su dibujo es delicioso) nos da una nueva dimensión sobre el personaje y su mundo. Es un cómic serio, melancólico, épico y triste. De lo mejor de toda su saga.


Los primeros tres tomos son, pienso, los más importantes. El "shock" inicial y la resolución de los nuevos problemas y "traumas" a los que ha de enfrentarse Hellboy.

Luego, llegan subtramas más "ligeras", pero casi todas ellas enlazadas con el arco central y casi todas ellas con elementos nuevos que aportar y con homenajes al folclore variado de todos los tiempos y culturas.


Culmina todo en un desenlace fantástico, que nos promete, como he dicho, más aventuras de Hellboy. Esperemos, eso sí, que no tarden tantísimo en salir a la luz. 

Según leo ahora mismo esta saga del personaje protagonista de su universo en solitario está cerrada, pero Mignola muchas veces ha retornado por sorpresa a ella. ¿Volveremos a tener más historias de Hellboy en solitario? El mentado universo del personaje, conocido por cierto como el Mignolaverso, sigue abierto y generando nuevas historias.


domingo, 7 de junio de 2020

EL CAPITÁN AMÉRICA ANTES DEL UCM: UN BODRIO DE CULTO DE LOS AÑOS NOVENTA


Tras diversas series y producciones para la televisión (reales y de animación), el Capitán América, el superhéroe patriótico de Marvel por excelencia, tuvo su primera película en 1990, más de veinte años antes de la llegada del actual UCM.

Junto a "El Vengador" de 1989 ("The Punisher") y junto a "Los Cuatro Fantásticos" de 1994, el "Capitán América" de Albert Pyun, un especialista en "directos al vídeo", completa el trío de películas basadas en personajes de la factoría Marvel que vieron la luz a finales de los años ochenta y en la primera mitad de los noventa y que, fruto de diversas luchas por sus derechos, acabaron siendo producidas de mala manera, con presupuestos bajísimos y con medios peores.


Sin embargo, se convirtieron también en obras de culto, en rarezas que muchos fans de los personajes lucharon por conseguir cuando Internet no lo podía poner casi todo al alcance de la mano de cualquiera.

"Capitán América" de 1990 es un bodrio absolutamente infame que, siendo del mencionado primer año de la década de los noventa, da la impresión de ser en todo momento una película de la peor serie B de los años setenta.


Poco hay que decir de esta terrible cosa infame: cambia la historia tanto del Capitán América como de su antagonista principal, Cráneo Rojo (que aquí es italiano, madre mía) y los actores que los interpretan son pésimos (como curiosidad, Matt Salinger, el Capitán, es el hijo del gran escritor J.D. Salinger, que después de esta película se dedicó a producir otras y a ser actor sólo ocasionalmente).

Los efectos especiales son además inexistentes, el vestuario de serie B tirando para abajo, los escenarios de vergüenza (dignos de las peores películas explotation semi-porno europeas, con un regusto a rancio y a cutre que apesta), las escenas de acción sacadas de un combate de lucha libre, la trama aburridísima y con un desarrollo patético lleno de chorradas e improvisaciones argumentales y los diálogos de pena. 


Esto es el "Capitán América" de 1990. Eso sí, como he señalado, el hecho de que precisamente por todo esto y por su accidentada producción se haya convertido en un filme de culto es indiscutible.

Exclusivamente para completistas extremadamente completistas y para aquellos que no pueden pasar sin ver todo, absolutamente todo, de sus personajes preferidos.


viernes, 5 de junio de 2020

NINE. ACTRICES IMPECABLES, FACTURA IMPECABLE Y PELÍCULA POCO INTERESANTE


Desconozco cómo es el musical original de "Nine" de 1982, así que sólo voy a limitarme a hablar de la película, la tercera del amante de los musicales Rob Marshall.

En su faceta de musical técnicamente hablando podemos decir que esta película es absolutamente impecable; sin embargo, y a pesar de los soberbios números que se marca, a mi por lo menos me parece algo olvidable como conjunto.


Ya he dicho que técnicamente "Nine" es maravillosa, y es todo un lujazo ver a su plantel de actrices luciéndose frente a las cámaras cantando y bailando como lo hacen.

También es estumilante el homenaje en todos los detalles que se hace al director italiano Federico Fellini y a su mítica "Ocho y medio", en la que está basada la obra, así como al cine italiano en general y también a los musicales de Broadway.


Sin embargo, la película funciona... a medias. ¿Por qué? Porque o su historia no es lo suficientemente interesante (hoy ya por lo menos), o porque sus personajes a pesar de sus actuaciones estelares no son más que cartones (no se desarrollan mucho más allá de esa actuación, cosa que no ocurre en la mencionada "Ocho y medio") o porque simplemente lo que la cinta pretende es ser una colección de momentos estelares y nada más (pero esto tiene su problema, claro).

No puedo decir que es un filme fallido porque como colección de postales musicales es precioso y, sobre todo, porque sería injustísimo para un reparto estelar femenino (y también masculino, pero femenino sobre todo) que brilla con luz propia y que se merecía un enorme premio para cada componente.


Marion Cotillard, Penélope Cruz, Nicole Kidman, Judi Dench, Kate Hudson, Stacy Ferguson (Fergie) y Sophia Loren destrozan la pantalla con sus voces y sus números y, por supuesto, las acompaña una banda sonora maravillosa. El siempre magnífico Daniel Day-Lewis hace también lo propio en el lado masculino, por otra parte.

"Nine" fue un fracaso estrepitoso tanto de taquilla como de crítica. Tal vez si se hubiese llevado a la pantalla en los mismos años ochenta en los que se estrenó en las tablas o incluso en los noventa hubiese funcionado.


martes, 2 de junio de 2020

LA CIUDAD DE LOS NIÑOS PERDIDOS. JEUNET Y CARO VUELVEN A LA CARGA


LA CIUDAD DE LOS NIÑOS PERDIDOS de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro - 1995 - ("La cité des enfants perdus")

Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro repitieron, tras el éxito de la espléndida "Delicatessen", película conjunta en "La ciudad de los niños perdidos", una nueva propuesta de cine fantástico de aire fieramente francés en la que el reto escenográfico que logran completar es, sencillamente, sublime.

Todavía hoy, tantos años después de su estreno, logra seducir su ambientación y sus escenarios de bases artesanales en lo que a efectos especiales se refiere siguen sorprendiendo por su originalidad, profundidad y "realismo".


El expresionismo, el barroquismo, el colosalismo, el vodevil, el steampunk, cierto futurismo y el toque de cómic se dan la mano con lo gótico y lo romántico para levantar una ciudad ficticia inolvidable de calles oscuras y sucias y rincones mágicos en la que transcurre un precioso cuento de hadas en el que el romance, la aventura y el humor se mezclan sin fisuras.

Un excelente y entrañable Ron Perlman da vida a un forzudo con un corazón de oro que, junto a una rebelde niña de la calle (excelente la jovencísima Judith Vittet) se enfrenta, para salvar a su hermanito y a otros cuantos niños, a un doctor que los ha raptado para robarles sus sueños.


"La ciudad de los niños perdidos" es "Delicatessen" multiplicada por cien en lo que fantasía desquiciada se refiere: hay una nueva secta (esta vez ciegos con ojos mecánicos), el villano y sus secuaces son todavía más esperpénticos que los de aquella (excelentes Daniel Emilfork y el habitual de los dos directores Dominique Pinon -éste en un papel múltiple-), la galería de freaks que pueblan la cinta es aún más delirante (unas siamesas malévolas, un maestro de pulgas asesinas, un buzo con Síndrome de Diógenes, unos clones bastante locos, un cerebro con vida propia...), los efectos especiales son más imaginativos y aún más desaforados y los escenarios son, como he comentado, todavía más sorprendentes. 

El toque de la trama es el mismo: lo cruel y lo entrañable se funden en una historia tan tenebrosa como finalmente feliz, y el humor negro vuelve con fuerza junto a escenas de acción cargadas de cabriolas circenses imaginativas. 


Sí que se le puede achacar a la película (y en esto coinciden muchos conmigo) una cierta lentitud en su desarrollo, a veces además ligeramente caótico y marcado por escenas o acciones de personajes algo precipitadas, forzadas o no bien desplegadas (el desenlace es algo brusco). 

Sin embargo, pienso que este hecho no logra lastrar una película original y con una notable capacidad para enternecer. 

E insisto: sus escenarios son una auténtica gozada, desde los de la ciudad y sus muelles hasta los de los fondos marinos y la plataforma petrolífera; un placer visual absoluto que nadie debería perderse.


lunes, 1 de junio de 2020

DELICATESSEN. EL NEGRÍSIMO Y FRESCO DEBUT DE JEUNET Y CARO


DELICATESSEN de Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro - 1991 - ("Delicatessen")

"Delicatessen" fue un genial soplo de aire fresco en el cine francés de principios de los años noventa. Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro, dos artistas entonces poco conocidos pero llenos de buenas ideas, inauguraron su carrera con un cuento de hadas oscuro tremendamente imaginativo en lo argumental y en lo visual que fue y aún es muy imitado.

En una Francia que acaba de salir de alguna suerte de apocalipsis o de desastre natural o humano no especificado, una comunidad de vecinos liderada por un carnicero brutal se dedica a matar a los nuevos inquilinos del piso para comérselos ante la falta de alimento que aseguran que hay en el exterior, en donde viven "trogloditas" comedores de verduras y legumbres (que son usadas como dinero).


Sin embargo, el nuevo visitante, un soñador payaso interpretado por el habitual de los directores Dominique Pinon (genial este actor aquí) les va a poner las cosas muy difíciles y, además, se va a enamorar de la hija del carnicero, que para colmo le corresponde (y eso es, por supuesto, la guerra).

"Delicatessen" no tiene un guión especialmente redondo y en algún que otro momento se vuelve incluso predecible, pero sí que se gana a los espectadores con su buen hacer tras todas sus escenas y con su aspecto visual.


En la película se da la mano lo entrañable con lo macabro sin fisuras y el conjunto, trabajado con buen ritmo y remarcado por una multitud de personajes estrambóticos muy personales, lleva al espectador a su desenlace con fluidez e interés. 

Hay además romance, aventuras y un humor negrísimo (pero negro de verdad) con cierto toque surrealista y un final de fondo optimista y cargado de buenos sentimientos que guarda un mensaje vegetariano (así lo veo yo por lo menos).


La escenografía, de toques "retro" y fieramente francesa, es fantástica, así como el vestuario y los complementos de todos los personajes y la ambientación de luces y sombras y humo que lo envuelve todo.

"Delicatessen", que inauguraba la carrera fulgurante en la ficción de Jean-Pierre Jeunet (Marc Caro sin embargo no tuvo tanta suerte cuando los dos se separaron) es un clásico inolvidable del cine francés.