miércoles, 9 de diciembre de 2020

MIRAI, MI HERMANA PEQUEÑA. LA FAMILIA A TRAVÉS DEL TIEMPO SEGÚN HOSODA

MIRAI, MI HERMANA PEQUEÑA de Mamoru Hosoda - 2018 - ("Mirai")

"Mirai, mi hermana pequeña" es la última película hasta este momento de Mamoru Hosoda, que en mi opinión ha vuelto a regalarnos una obra preciosa y muy lúcida.

En esta ocasión, el director japonés vuelve a un asunto que ya ha tratado en otras cintas suyas: la familia. Y tenemos, para articular su trama, otro elemento que también ha utilizado antes: los viajes en el tiempo. Además, también volvemos a encontrarnos con la igualmente recurrente en su imaginario personalización de los animales.


"Mirai, mi hermana pequeña"
es un temprano compendio de muchas de las constantes de este creador, que también nos vuelve a obsequiar una vez más con un viaje interior y exterior a través del proceso de llegada a la madurez.

A partir de la historia de Kunchan, un niño que no termina de aceptar el nacimiento de su hermana pequeña, que de una forma u otra le hace sentirse desplazado en la atención diaria y en el cariño de sus padres, Hosoda hila una delicada trama con cuyo devenir cualquiera puede sentirse identificado.

Con una combinación perfectamente medida de cotidianeidad, de elementos fantásticos, de humor y de drama "Mirai, mi hermana pequeña" nos lleva por un trayecto iniciático en el que diversos personajes a través de tiempo van tejiendo una versión del conflicto del protagonista con su realidad. Ellos avanzan y superan sus problemas: Kunchan, también. 

El mensaje del filme no es, como ocurre a veces con el tema de la familia, ni sensiblero ni demagogo. Es coherente y constructivo, pero también agudo con algunas estructuras emocionales que la sustentan, y es positivo pero sin caer en los mensajes simplones, sin perder de vista todos los problemas que hay en toda relación humana.

La animación es maravillosa. El estilo, bellísimo. Y la evocadora y onírica ambientación, y su tránsito por diferentes visualidades. 

El ritmo está llevado finalmente con delicadeza, con los tiempos justos, perfectamente medidos. Hosoda es minimalista casi, pero sin dejar nunca que el excesivo detalle ralentice lo que narra.

"Mira, mi hermana pequeña" me parece otra joyita más de este personal autor que no deja de regalarnos películas fascinantes y bellas. Muy recomendable, como práticamente toda su filmografía desde que tomó las riendas de su estilo en "La chica que saltaba a través del tiempo".

martes, 8 de diciembre de 2020

LA HIPÓTESIS. CUANDO LO COTIDIANO ES TAN DIVERTIDO COMO ESCALOFRIANTE

LA HIPÓTESIS de Ekaitz Ortega - 2020 - ("La hipótesis")

Tengo "La hipótesis" firmada por Ekaitz Ortega, su autor, y en la firma me especifica que recuerde siempre que esta novela es "una comedia".

Mientras la leía pensaba en ello constantemente y, al terminarla, lo sigo pensando. Sí, es una comedia. Me queda claro, desde luego. Pero creo que también es una comedia extremadamente negra y brutal, patética y oscurísima, aunque su contexto sea el más cotidiano imaginable.

"La hipótesis", la segunda novela de Ekaitz Ortega tras la distópica "Mañana cruzaremos el Ganges", narra la historia de Máximo, el dueño de una pequeña tienda de telas de barrio que ha sido atracado por unos desconocidos dentro de su negocio y que, aunque el atraco no ha ido más allá de un susto muy desagradable, empieza a sentirse cada vez más y más obsesionado con esto y más sumergido en una especie de estrés postraumático que revuelve su mundo de arriba abajo.

Máximo es un hombre que está dejando atrás la mediana edad, anodino y aburrido, adicto a su trabajo, al que mucha gente calificaría de mediocre. 

No tiene amigos, no tiene siquiera meros conocidos con los que echar los ratos en los que no tiene nada que hacer, y la relación con su mujer es desde hace mucho tiempo prácticamente inexistente (sólo tienen interacciones cuando ella le trata con desdén).

Máximo ha tenido una vida gris, tan gris como su ambiente: un barrio de alguna capital de provincias del Norte de España que está empezando a ser absorbido por los centros comerciales. Lo único que tiene es una situación económica y social desahogada, con una existencia respetable de cara a la galería, con una casa que se intuye grande y cara y en la que tiene contratada a una mujer que les lleva a él y a su esposa las tareas del hogar.

Ekaitz Ortega logra a la perfección, con una negrura cotidiana escalofriante y a la vez delirante y perfectamente reconocible, hacer que todo esto se tambalee tras el mencionado atraco, que llevará a Máximo a hacer una pequeña locura para lo que es el canon de su día a día: contratar a un escritor, Martos, para que le elabore una hipótesis de las razones de este atraco, para que reconstruya lo que la policía no ha reconstruido. 

A partir de aquí, empieza una espiral de comicidad y de tristeza, de hastío vital, de hechos lamentables, que llevará a este hombre a través de un camino que se tornará surrealista y revelador y que elaborará un retrato certero y despiadado de la sociedad del sálvese quién pueda neoliberal: soledad, incomunicación, clasismo, pérdida de raíces (ejemplificada en el fin del comercio tradicional de barrio), pseudociencias y charlatanes, racismo, falta de oportunidades, frustración sexual y emocional.

Los momentos de ternura se alternan con la pura malevolencia, con el retrato humano más despiadado. Hay escenas en "La hipótesis" (como la del homeópata o el de la primera cita de Máximo y Martos) que son desternillantes y que a la vez ponen los pelos de punta.

Como han dicho antes, recuerda esta novela a Luis García Berlanga y a Rafael Azcona, pero también, añado, a mí por lo menos me ha llevado al Roman Polanski de "Cul-De-Sac" o de "El quimérico inquilino", a ese surrealismo inquietante que se mete en el mundo normal y corriente y que lo destruye todo sin piedad.

"La hipótesis", magníficamente escrita en un estilo sobrio y sugerente, elegante, es una novela cargada de dura realidad, donde todo es una constante escala de grises, donde ninguna conclusión es sencilla o simple, donde las risas son culpables y las culpas risibles. Muy recomendable.

lunes, 7 de diciembre de 2020

UNA MUJER DE PARÍS. EL PRIMER Y OLVIDADO DRAMA DE CHARLES CHAPLIN

UNA MUJER DE PARÍS de Charles Chaplin - 1923 - ("A woman of Paris: A drama of fate") 

A partir de 1923, Charles Chaplin empezó a lanzar sus obras a través de la United Artists, y a partir también de esta fecha todas fueron ya, excepto el mediometraje "El peregrino", películas largas, como "El chico", con la que inauguré el ciclo de sus largometrajes en este blog. 

Tuvo un inicio algo titubeante al pasarse al largometraje definitivamente con la creación que hoy tratamos, "Una mujer de París", pero luego ya llegaron, una tras otra, todas sus obras maestras. 

En este filme que nos ocupa, Chaplin no actuaba, solamente dirigía, y esto estaba convenientemente dicho en su introducción. 

Fue su primer drama (luego rodaría otros) y fue un fracaso de taquilla relativo, porque el público quería verlo a él y ver sus gags y se encontraron con una obra tal vez demasiado seria. 

"Una mujer de París", sin ser tampoco redonda, mantiene elementos interesantes en una carrera marcada esencialmente por la comedia. 

Es un filme en el que yo por lo menos veo claros apuntes feministas: una mujer es repudiada por su padre y cree que también por su novio y, en busca de libertad, se entrega a una vida de hedonismo y bohemia en París siendo la mantenida de un amante rico. 

La dualidad está servida, y creo que esta es la base de gran parte de la crítica del filme: a una mujer para ser independiente solamente le queda en la sociedad de ese momento ser la querida de alguien con dinero. 

Edna Purviance, en el que sería su último papel con el director, da vida muy bien a una joven que quiere ser libre pero que a la vez es clasista (que no puede soportar que un mendigo se quede con un simple collar de los que ellas tiene a miles) y que se enfrenta al dilema de elegir entre la comodidad de la riqueza y la sencillez del amor verdadero (el que la sociedad impide precisamente, aunque critique al otro). 

Chaplin alterna momentos geniales, como los de las fiestas bohemias parisinas (en los que se sugiere incluso, fuera de plano, un strip-tease -en el año 1923-), y otros menos conseguidos como algunos melodramáticos algo ñoños. 

El desenlace tira por tierra un poco todo el conjunto: demasiado moralista, demasiada propaganda religiosa, demasiada felicidad metida con calzador. Es la época, claro. 

Sin embargo, ya encontramos en "Una mujer de París" algunos de los elementos de agudeza social que el director nos regalaría en sus posteriores obras.

domingo, 6 de diciembre de 2020

LA JUNGLA DE CRISTAL V. ENTREGA SOSA Y MEDIOCRE CON UN MCCLANE ABURRIDO

LA JUNGLA. UN BUEN DÍA PARA MORIR de John Moore - 2013 - ("A Good Day to Die Hard")

De la misma forma que defiendo la dignidad de "La Jungla 4.0" a pesar de ser una cuarta parte de una saga "revitalizada por la fuerza" por el Hollywood falto de ideas de hoy, digo que "La Jungla: Un buen día para morir", la quinta entrega de las aventuras de John McClane, me deja bastante frío. 

Y no es que la película sea mala, que distraída es, y eso lo afirmo teniendo en cuenta que se trata de una quinta parte (quinta ya, es que se dice pronto) de una saga que abarca cuatro décadas (pocas series llegan medianamente en forma a una quinta parte). 

La película es correctísima en el aspecto técnico, los efectos especiales son muy buenos y tiene escenas de acción verdaderamente destacadas y rodadas con garra y pulso (la primera carrera por calles rusas, la huída de la trampa o el combate final con todo el estallido del helicóptero son verdaderamente muy buenas), pero le falla su guión y, sobre todo, le fallan sus personajes. 

El guión falla porque, a pesar de tener una vuelta de tuerca más o menos sorprendente y que ayuda a mantener el interés cuando la película empieza a perderlo un poco, es demasiado lineal, directo y escueto. 

Y los personajes fallan porque les falta carisma y "chicha". Y eso es imperdonable en el caso de una aventura de John McClane, un héroe que precisamente se ha caracterizado por la ironía constante, el cachondeo y el humor incesante incluso en las situaciones más adversas.

Es una pena, pero el John McClane de "La Jungla: Un buen día para morir" no me ha hecho la gracia del John McClane de los filmes anteriores (sin ir más lejos del John McClane de "La Jungla 4.0", para mi plenamente en forma). 

Bruce Willis sigue comiéndose la pantalla con su simple presencia pero su personaje tiene menos chistes y los que hay son menos graciosos y menos irónicos que los de los cuatro primeros filmes. 

Quitando momentos desternillantes como el encuentro con "el bailarín", este McClane se muestra descafeinado y algo seco, y eso es imperdonable porque... Leches, es que estamos hablando de John McClane: este personaje NO puede ser soso, NO se lo puede permitir. 

Por otra parte, los secundarios no tienen potencia, y eso que alguno viene interpretado por actores tan grandes como Sebastian Koch. 

Tampoco Jai Courtney, recién salido en aquel año de la exitosa serie "Spartacus", como el hijo de McClane dice algo interesante: es seco, es demasiado serio, y también es plano. Su conflicto con su padre no está bien definido y se resuelve de forma brusca. 


El villano de la función 
(cuya identidad no revelo) también adolece de carisma: no es impactante, no da miedo, no es vengativo y, sobre todo, no tiene la química que los demás villanos de la saga tenían con McClane, ese "tira y afloja" que les mantenía toda la película haciéndose putadas sádicas y brutas. Y si esto falla en un villano de la saga de "La jungla de cristal", pues apaga y vámonos.

A pesar de esto, como he dicho, "La Jungla: Un buen día para morir" es disfrutable y es amena y no toma al espectador como un tonto, e incluso tiene ese toque nostálgico de la década de los ochenta (tan de moda ahora) con rusos malvados (aunque por suerte nada politizados) que queda muy gracioso. 

Incluso John Moore, responsable de bazofias infames como "Max Payne" o "Amenazados en la red", hace su trabajo con solvencia y sin meter tonterías que devalúen o vulgaricen a la película. 

Pero le falta al producto el toque de la saga: se ha convertido en una película de acción normal y corriente, sin mucho destacado. Y eso, insisto, no se lo puede permitir John McClane.

sábado, 5 de diciembre de 2020

LA JUNGLA DE CRISTAL IV. UN RETORNO TARDÍO PERO MÁS QUE DIGNO

LA JUNGLA 4.0 de Len Wiseman - 2007 - ("Live Free or Die Hard")

Nada más y nada menos que trece años después de “Jungla de cristal. La venganza” nos encontramos con la cuarta parte de una saga que ya todos pensaban que iba a quedar para siempre como una trilogía. 

“La jungla 4.0” no va a sorprender ya a nadie y, sin embargo, y a pesar de la mediocridad de la que hasta ahora ha hecho gala el director encargado de dirigirla, Len Wiseman, resulta en todo momento un producto de acción muy, muy divertido. 


Bruce Willis 
interpreta a un John McClane más viejo, más cínico y más desilusionado con el mundo que nunca que, de nuevo (y ya van), tiene que hacer de héroe a su pesar enfrentándose a unos nuevos terroristas con la ayuda de un nuevo compañero, un joven y experto hacker (muy solvente Justin Long, aunque se echa muchísimo de menos al genial Samuel L. Jackson de la anterior cinta, el cual, por desgracia, hasta este momento no ha vuelto a la saga). 

Los mencionados terroristas ahora, además de usar las armas, utilizan la informática para paralizar todos los sistemas de los Estados Unidos. 

Para enfrentarse a ellos McClane pondrá la fuerza, y su compañero Matt Farrell sus conocimientos del mundo de los ordenadores. 

La química entre ambos está muy bien instaurada, y la trama, lineal y básicamente bien llevada y con buen pulso y ritmo, avanza alternando frenéticas y espectacularísimas escenas de acción con pequeños enigmas que hay que resolver.

Los efectos especiales son más y mejores que nunca, y la acción que articula la historia es verdaderamente delirante (en el buen sentido, ya que ciertas escenas ni se toman en serio ellas mismas –la película “goza” de una total falta de pretensiones en todos los sentidos que la hace tremendamente fresca-). 

El villano de turno, interpretado por el genial Timothy Olyphant, aporta un carisma aceptable (aunque no llega al nivel de los anteriores Alan Rickman y Jeremy Irons), al igual que sus secuaces, entre los que se encuentran hombres saltarines y expertas en artes marciales (la pequeña aparición de Kevin Smith es también muy destacada). 

“La jungla 4.0” no va a enseñar nada nuevo y tampoco va a aportar nada a una saga que tal vez debería haberse dejado cerrada (sobre todo porque su siguiente parte ya sí que deja tristemente bastante frío -de ella hablaré mañana-).

Sin embargo, tampoco pretende ninguna de las dos cosas. Lo único que busca es divertir, y lo cierto es que lo consigue con una dignidad que pocas películas de su género ya tienen.

viernes, 4 de diciembre de 2020

JUNGLA DE CRISTAL III. LA MEJOR AVENTURA DE MCCLANE, EL MEJOR AMIGO DE MCCLANE

JUNGLA DE CRISTAL: LA VENGANZA de John McTiernan - 1995 - ("Die Hard with a Vengeance")

Después del nuevo éxito de “La jungla II. Alerta roja”, dirigida por Renny Harlin, John McTiernan volvió a la saga para encargarse de dirigir su tercera parte. 

El cambio fue acertadísimo, ya que “Jungla de cristal. La venganza” volvió por lo menos a alcanzar el nivel de calidad de la primera entrega de las aventuras del policía John McClane e incluso introdujo unas más que gratas novedades, entre las que destaca la presencia del mejor de los aliados que hasta ahora ha tenido el mencionado protagonista, Zeus, al que da vida un genial Samuel L. Jackson.

También vino, además, con una primera mitad del filme de aires detectivescos en la que ambos héroes (a su pesar, por supuesto) han de resolver un conjunto de retorcidos enigmas para salvar a la ciudad de Nueva York, amenazada por el hermano del villano de la primera parte (Alan Rickman), un también genial Jeremy Irons muy ajustado a su frío y deshumanizado papel.

Los efectos especiales son, de nuevo, más y mejores, pero esto no quita protagonismo en absoluto a una trama bastante imaginativa y con un cierto misterio cuya resolución está realmente bien economizada y que mantiene al espectador interesado en la historia desde el principio hasta el desenlace. 

En la antes mencionada primera mitad de la película (la mejor sin ninguna duda), John McClane y Zeus han de solucionar el grupo de problemas de inteligencia que el malvado Simon les ha propuesto, mientras que en la segunda han de enfrentarse directamente a él en el clásico espectáculo de acción frenética, luchas, disparos y explosiones ya más convencional pero no por ello aburrido. 

El humor mejora notablemente con respecto al de la segunda parte, con un McClane hastiado en horas bajas divorciado, retirado del servicio y con un pie en el alcoholismo que vive su aventura junto al referido Zeus, un tendero negro de Harlem muy racista que desprecia a los blancos basándose exclusivamente en sus prejuicios (lo repito: genial y brutalmente divertido Samuel L. Jackson). 

“Jungla de cristal. La venganza” es una trepidante tercera parte para una saga mítica y una de las grandes películas de acción de toda la década de los noventa. 

Como curiosidad, la película estuvo a punto de llamarse “Simon dice” y de ser una obra independiente antes de, finalmente, acabar cerrando la entonces trilogía de John McClane.

jueves, 3 de diciembre de 2020

LA JUNGLA DE CRISTAL II. PRIMERA SECUELA: ACEPTABLE PERO SIN SORPRESAS

LA JUNGLA II: ALERTA ROJA de Renny Harlin - 1990 - ("Die Hard II: Die Harder")

Era de esperar que, después del enormísimo éxito de “La jungla de cristal”, no tardasen en llegar sus correspondientes secuelas. 

La primera de ellas fue “La jungla II. Alerta roja”, dirigida por el artesano Renny Harlin y la más flojita de todas desde mi punto de vista junto con la quinta entrega, que es la que me parece la peor. 

John McClane, de nuevo interpretado por Bruce Willis, que asentaba el carácter de su personaje más famoso en otro genial papel de héroe a su pesar, tiene que salvar de nuevo a su mujer y a otro grupo de personas de otros malvados terroristas en otra Navidad desafortunada y en otro lugar cerrado y aislado (un aeropuerto en este caso) que ha de usar como un arma más contra sus enemigos. 

Como pueden observar, el factor sorpresa no está ya por ninguna parte, y no sólo eso: “La jungla II. Alerta roja” no es únicamente una película que ya no sorprende, sino que además es prácticamente una copia de su antecesora (lo cual por lo menos no fueron las otras tres partes de la saga que la siguieron).

Eso sí, a pesar de esto no deja de ser esta segunda aventura de McClane una creación que, en líneas generales, y aún sin alcanzar a obras maestras como su antecesora u otros títulos míticos, está por encima de la media del resto de obras de su devaluado género.

La dirección del habitualmente mediocre Renny Harlin es aquí muy aceptable, se incrementan las dosis de espectacularidad y de violencia, los efectos especiales son más y mejores, hay ahora tres villanos (tres, y uno es toda una sorpresa, lo cual siempre es de agradecer) con un carisma solvente (aunque no le llegan a los talones ni al anterior, Alan Rickman, ni al inmediatamente posterior, Jeremy Irons) y la acción sigue siendo frenética e imparable. 

La película no busca otra cosa salvo divertir, y como segunda parte de un clásico resulta en todo momento más que disfrutable. 

La saga mejoraría notablemente tras la marcha de Harlin de la dirección y el retorno de McTiernan para rodar la que creo que es la mejor entrega de la serie junto con su primera parte: “Jungla de cristal: la venganza”.

miércoles, 2 de diciembre de 2020

LA JUNGLA DE CRISTAL I. COMIENZA LA SAGA LEGENDARIA DE JOHN MCCLANE

LA JUNGLA DE CRISTAL de John McTiernan - 1988 - ("Die Hard")

“La jungla de cristal”, basada en la novela de Roderick Thorp “Nothing last forever”, es una de las más importantes sagas de la historia del cine de acción y su primera entrega es una de las películas decisivas de este cine durante una de sus mejores décadas, la de los ochenta del pasado siglo.

Según he leído, “La jungla de cristal” fue concebida inicialmente como la segunda entrega de la exitosa “Comando”, aunque tras la negativa de Arnold Schwarzenegger de volver a protagonizarla se optó por rodar una película independiente que narrase una nueva historia y que estuviese protagonizada, valga la redundancia, por un nuevo actor. 

El encargado de dirigirla fue el entonces destacado y hoy por desgracia tremendamente devaluado John McTiernan, y el actor elegido para dar vida al protagonista fue Bruce Willis, que tras ella pasó a convertirse en una de las grandes estrellas de Hollywood.

El personaje que interpretó Willis, el policía John McClane, un héroe a su pesar cínico, irónico, malhablado y de fondo bondadoso se convirtió en un icono de culto que ya forma parte de la historia del cine norteamericano de todos los tiempos. 


Mil veces imitada y hasta parodiada y con sus raíces bien ancladas en las películas de policías “sucios” clásicas y en el cine de catástrofes (los cuales revisita y moderniza ligeramente), “La jungla de cristal” narra la historia del referido policía, que ha de enfrentarse a la banda terrorista que ha tomado el rascacielos en el que trabaja su mujer y que, prácticamente solo (únicamente le ayuda un policía algo torpe pero valiente interpretado por Reginald Veljohnson, al que veríamos como padre de familia en la serie “Cosas de casa”) termina con ella empleando sus propias armas y utilizando el solitario edificio como una más. 

La acción es incesante, vertiginosa, brutal y espectacular como pocas veces se había visto antes: un festival de explosiones, peleas, disparos y sangre imparable y que, sin embargo, no es el protagonista absoluto, ya que la trama, muy bien desarrollada y con gran pulso, mantiene el interés desde el principio hasta el final. 


Willis entrega una genial interpretación, al igual que hace un excelente y tremendamente carismático Alan Rickman como el villano de turno, un villano que también se ha hecho con un lugar en el podio de los "malos míticos" de Hollywood. 

“La jungla de cristal” fue uno de los mayores éxitos de toda esa década que terminaba. Lo mismo le ocurrió a sus hasta ahora cuatro secuelas (que serían de irregular calidad ya aunque aceptables en su conjunto).

martes, 1 de diciembre de 2020

UTENA. UN GRAN PIONERO DEL CÓMIC LGBT EN JAPÓN CON UN FINAL POLÉMICO

UTENA de Chiho Saito y Be Papas - De 1996 a 1998 - ("Shojo Kakumei Utena")

La obra más famosa fuera de Japón de Chiho Saito es "Utena, la chica revolucionaria", que fue una de las series más célebres del anime de finales de los años noventa y que en su versión manga fue escrita y dibujada en colaboración con el colectivo de artistas de su país Be Papas, al que ella perteneció. 

"Utena" es un manga complejo y extremadamente simbólico que todavía hoy suscita debates: es amado u odiado sin demasiado término medio y fue en su día ampliamente criticado por su críptico final.


El anime, que se realizó a la vez que este manga, tomó un camino diferente y llegó a tener 39 episodios y cuatro sagas. No lo he visto, así que me voy a centrar en la obra original, que es la de las viñetas.

"Utena" es un manga supuestamente orientado a adolescentes que sigue los tópicos de los "mangas de instituto". Sin embargo, detrás de estos tópicos se esconde una trama muy compleja y con muchas lecturas.

Utena Tenjou es la protagonista, y es una chica que ingresa en un nuevo centro educativo, la prestigiosa y elitista Academia Ohtori, en el que conoce a Anthy, la llamada Novia de la Rosa, una chica misteriosa y tímida por la que de una forma u otra pelean varios chicos y chicas del lugar.

Muchos mangas ambientados en institutos tienen como eje central la práctica de algún tipo de deporte: aquí no falta este elemento, que es nada más y nada menos que la esgrima.

Las relaciones de los personajes se organizan alrededor de combates de esta disciplina en los que exhiben técnicas más emparentadas con lo épico y con lo increíble que con lo real.

Aquí entra el elemento que hace a "Utena" un cómic único: una suerte de realismo mágico que introduce, en un ambiente aparentemente cotidiano de estudiantes, una trama que en realidad está llena de elementos propios de la fantasía: tendremos desde profecías hasta conspiraciones pasando por castillos en el cielo, combates imposibles y una figura llamada Dios que es central para la trama.

Todo ello en un aura de romanticismo exacerbado y preciosista, onírica y de ambiente europeo, retratada con un dibujo fino y muy estilizado, limpio y claro pero que presta atención a los detalles sencillos (con los que además se retratan unos combates dinámicos y con garra).

Chiho Saito elabora a partir de estas premisas una trama que combina bien el drama con un toque de humor y la cotidianeidad con los mencionados duelos de espadachines.

Los asuntos centrales de la trama son, pienso, la búsqueda de la identidad, el amor, la amistad, la integridad, el paso de la adolescencia a la madurez, el encuentro del autoconocimiento, el machismo o la ruptura con las tradiciones y con los tópicos de los roles clásicos y asfixiantes destinados a hombres y a mujeres de la sociedad japonesa.

Hay clichés del género, pero lo cierto es que la autora los lleva bien, sin exagerarlos, y sabe crear a personajes carismáticos que se salen bastante de la norma de este género, valga la redundancia. No solamente Utena: desde su amiga Anthy hasta el brutal Saionji pasando por el misterioso Akio Ohtori.

Especialmente "Utena" fue famosa en su día por su representación LGTB y por romper con muchos de los roles tradiciones de la ficción para jóvenes de los cómics comerciales japoneses de la segunda mitad de la década de los noventa.

Por desgracia, y aunque se lee bien y resulta siempre interesante, "Utena" se desinfla en un desenlace precipitado, que deja montones de cabos sueltos y que se encomienda al simbolismo del resto del cómic (simbolismo difuminado y ambiguo para colmo, todo hay que decirlo). 

No queda clara la trama última y su objetivo, no quedan claras las motivaciones de bastantes personajes, no queda claro el papel supuestamente revolucionario de Utena ni tampoco el de Dios.

"Utena" tiene únicamente cinco tomos: no solamente daba para bastante más, sino que necesitaba por lo menos uno más para tratar de aclarar todo lo que deja abierto, cortado de un tajo. Es una lástima.

El cómic estrella de Chiho Saito sigue todavía creando debates sobre su mensaje, sobre su cierre y sobre todo lo que se deja en el tintero. Como he dicho, se ama o se odia sin mucho término medio. Es un clásico pero también es muy discutido en montones de aspectos.