viernes, 12 de junio de 2026

LA NUEVA ISLA DEL TESORO. COMIENZA LA CARRERA DE OSAMU TEZUKA

LA NUEVA ISLA DEL TESORO de Osamu Tezuka - 1947 - ("Shintaka Rajima")

"La nueva isla del tesoro" fue el primer manga largo realizado por Osamu Tezuka (con sólo 19 años) y en él, además de su característico dibujo ya bastante desarrollado en sus fluidas dinámicas, encontramos varios de sus temas y un desenlace absolutamente inesperado que sorprende en una obra para niños de 1947.

Inspirado en los dibujos de los hermanos Fleischer y de Walt Disney en esta primerísima etapa suya, el futuro Dios del manga se basó ligeramente en "La isla del tesoro" de Robert Louis Stevenson, que mezcló con su particular versión de Tarzán, para hacer una epopeya para niños llena de peripecias y de imaginación.

"La nueva isla del tesoro" narra la aventura de un niño llamado Pete que se enrola en un barco para buscar el referido tesoro y acaba enfrentándose, junto con su capitán, Mostacho, y junto a un perrito al que acoge, a unos piratas que también lo quieren y a otras amenazas como tiburones y caníbales.

Lo que Tezuka nos pone por delante es una loca historia de acción frenética, humor desenfadado, rupturas con las tramas lineales y final, como he dicho, con sorpresa. El ritmo es cinematográfico: aunque parezca increíble, no era lo habitual en el arte de las viñetas del Japón de esa época. Tampoco lo era crear una historia larga, de cerca de 200 páginas: en el país se vendían solamente mangas cortos entonces porque se pensaba que los largos no iban a funcionar.

El tono es infantil e inocente: la trama avanza saltando de giro en giro con ingenuidad total y los personajes son planos y predecibles. No obstante, hay ya un bonito retrato de amistad intergeneracional y, también, una interesante reflexión sobre la realidad y los sueños que sorprende por su relativa seriedad en un cómic que, como he dicho, es para niños japoneses de finales de los años cuarenta.

"La nueva isla del tesoro", encargada por el también mangaka Shinichi Sakai, fue modificada por éste a disgusto de Tezuka: se eliminó su final y se quitaron páginas. El creador de Astroboy llegó a considerarla una obra que no representaba su trabajo. 

Por suerte, décadas después, la volvió a dibujar de memoria (el original al parecer estaba perdido y las copias muy, muy deterioradas) para recopilarla en sus obras completas con el final real: esta edición, de 1984, es la considerada definitiva y la que comento.

Este manga vendió en su día la friolera de 400.000 ejemplares. En una época en la que el manga tal y como lo conocemos estaba prácticamente en pañales y, como he dicho, solamente se publicaba en formato de historias cortas. A partir de aquí, se empezaron a crear historias largas como ésta "La nueva isla del tesoro", clásico primigenio del cómic japonés y del autor que ya nos da pistas de su maestría futura y que es revelador de su estilo inicial y muy divertido.

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