LA VIDA ES BUENA SI NO TE RINDES de Seth - De 1993 a 1996 - ("It's a good life, if you don't weaken")
Seth es el seudónimo del canadiense Gregory Gallant, miembro de la tríada canadiense, valga la redundancia, que conforman él, Chester Brown y Joe Matt (aunque éste es estadounidense, vivió con ellos muchos años en Canadá -y en este blog tenéis comentada su obra "Pobre cabrón"-). Los tres fueron muy amigos (Seth y Brown siguen siéndolo) y compartieron existencia diaria durante muchos años (Matt por desgracia murió en 2023 de un infarto con sólo 60 años) y también aparecieron todos asiduamente en las viñetas de los demás.
Seth es un hombre obsesionado con el pasado, con un pasado que muchas veces piensa que era mejor que el presente (aunque sabe en el fondo que no es así, por lo menos en muchos aspectos) y que incluso viste como un tipo de los años 10 a los años 60: con gabardina larga, chaqueta, corbata y sombrero de ala.
Sus primeras historias aparecieron en su propia revista, Palooka-Ville, que comenzó como una crónica de su vida diaria y que acabó acogiendo cómics como el que nos ocupa, "La vida es buena si no te rindes", el que llamó la atención sobre él y lo hizo famoso.
"La vida es buena si no te rindes" es una crónica ficticia de cómo el propio Seth trata de encontrar a Kalo, un dibujante canadiense de tiras cómicas del New York Times que publicó unas cuantas y luego desapareció de la vida pública. Esta narración no es real: Seth no vivió esta aventura cotidiana y Kalo nunca existió. Mucha gente todavía sigue pensando que todo esto era cierto y ocurrió.
Obsesionado con un pasado que cree que fue mejor, como he comentado, y atrapado en un presente que le desagrada, Seth es un joven inseguro y pedante, culto y pretencioso, que vive, a sus 31 años, autoretenido en su infancia y adolescencia, sumido en la melancolía por lo no vivido y evitando constantemente los problemas, a los que no sabe enfrentarse (además, es un negligente emocional de cuidado).
Él se retrata así, de la misma manera que Chester Brown (el amigo que aparece constantemente en este cómic) y Joe Matt se retrataban también con sus defectos: era algo muy típico del cómic independiente canadiense y también estadounidense de la época.
Su viaje en busca del rastro de Kalo, de saber si está aún vivo, de rebuscar en archivos y de preguntar a personas que lo conocieron le lleva, por la Canadá profunda de su infancia, a reflexionar sobre la nostalgia y los peligros de vivir en el pasado, sobre si dicho pasado era realmente tan ideal o no, sobre el paso del tiempo, sobre el sentirse solo aún estando rodeado de personas, sobre la responsabilidad en el amor o en la familia, sobre la amistad y, especialmente, sobre la lucha por sacar adelante el arte en medio de un mundo que exige obligaciones cotidianas que hacen esta lucha muy difícil, tema representado en Kalo y en el propio Seth, que vive "al día" pidiéndole dinero a amigos como el propio Chester Brown cuando tiene una emergencia económica.
Con un dibujo aún en perfeccionamiento pero ya claramente propio, simple, de línea bastante clara, con figuras realistas pero que a la vez beben de ciertos dibujos animados contrahechos y de escenarios habitualmente o atiborrados de multitudes o desolados (en constante contraposición), "La vida es buena si no te rindes" está narrada de forma lineal y simple pero, a la vez, consigue una identificación muy íntima con Seth.
Es un cómic minimalista, a veces son subtramas cotidianas largas insertadas en la principal que completan la figura del protagonista, pero cargado de una lucidez emocional conmovedora que logra tocar las fibras más sensibles. Su desenlace es una auténtica preciosidad que pone los pelos de punta.
La primera gran obra de Seth se publicó en su mencionada revista Palooka-Ville entre 1993 y 1996. Fue como he dicho un gran éxito y lanzó la carrera del autor al reconocimiento que no ha dejado de tener. Una joyita imprescindible.






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