METRÓPOLIS de Osamu Tezuka - 1949 - ("Metoropirisu")
Aunque tuvo grandes éxitos con sus primeros y ya revolucionarios mangas, como "La nueva isla del tesoro" o "Lost World", está considerado en líneas generales que con "Metrópolis" Osamu Tezuka alcanza un primer peldaño de madurez plena en su carrera.
Aunque él solamente había visto imágenes en revistas del filme homónimo del alemán Fritz Lang, su inspiración fue clara en lo estético y en lo temático. También hay otra influencia clara: los dibujos "redondeados" de Walt Disney (al que homenajea sin cesar: aparecen incluso varios trasuntos de Mickey Mouse) y de las tiras de George McManus y su línea clara.
"Metrópolis", que forma parte de una trilogía temprana de ciencia ficción del autor junto con la mencionada "Lost World" y con la siguiente "Next World" ("Metrópolis" estaría en el centro), narra la historia de un niño robot, Michi, que crece en un mundo con profundas desigualdades sociales y una tecnología punta que es usada por el Duke Red, un villano muy de opereta, para propósitos malvados de dominación y terror.
Creado en los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial, en medio del trauma que a causa de ella enfrentó el derrotado y empobrecido Japón, en este manga encontramos ya muchos temas que estarían en obras futuras de Tezuka: el mal uso de la tecnología y la responsabilidad moral que tiene quien la utiliza y quien la crea, la vida artificial, la identidad humana y esta identidad en los seres creados artificialmente, la lucha de clases o el capitalismo agresivo y sin control.
En una de las obras posteriores del autor en la que más se verán estos temas en concreto es la mítica "Astroboy", cuyo protagonista es una versión más desarrollada y ampliada de Michi, que por cierto además puede cambiar de género... En 1949 (y que anticiparía también a "La princesa caballero" del mangaka).
Osamu Tezuka elabora un manga que es claramente para niños pero en el que también introduce estos mencionados asuntos para adultos. Algunos los trata de forma afinada y otros solamente los esboza. Todavía está lejos el autor de "Adolf", "Buda", "Black Jack" o "Ayako", pero se está claramente formando.
La trama de "Metrópolis" es también descompensada: a veces sigue un orden, a veces va improvisando, a veces es coherente y a veces es deslavazada. No todo lo que hizo Tezuka era redondo y perfecto, en especial teniendo en cuenta que fue prolífico hasta lo prácticamente inhumano. Los logros están ahí, y los perfeccionaría en sus cómics posteriores.
Estéticamente, ya tenemos su habitual detalle y su dibujo característico en casi todo su esplendor, así como su dinamismo frenético, aunque a veces haya saltos bruscos de viñetas. En especial, los escenarios son ya una maravilla de la imaginación (se nota la fascinación de Tezuka por los Estados Unidos y por su cultura) y las multitudes un dechado de detalle.
Los personajes, interpretados por "actores" que saldrían en otros mangas suyos realizando otros papeles (Tezuka veía toda su obra como una compañía de teatro de seres ficticios que participaban en todas sus obras), son todos carismáticos, y hay diálogos verdaderamente lúcidos y un final ciertamente sorprendente.
"Metrópolis" inauguraba definitivamente la maestría del autor en el cómic y tuvo, en 2001 ya, una tardía adaptación dirigida por Rintaro y en la que estuvo el gran Katsuhiro Otomo participando como guionista.






No hay comentarios:
Publicar un comentario