MORIR TODAVÍA de Kenneth Branagh - 1991 - ("Dead again")
El primer patinazo de Kenneth Branagh como director fue, para mi por lo menos, su segunda película, esta "Morir todavía" que homenajea al cine negro del Hollywood clásico y, sobre todo, al cine del maestro del suspense Alfred Hitchcock.
Después de una maravilla indiscutible como "Enrique V" y antes de otras grandes películas como "Mucho ruido y pocas nueces", "En lo más crudo del crudo invierno" o su versión de "Hamlet", Branagh se va por las ramas con este rollo macabeo de amor del más allá que mezcla, sin concretar ningún género, el mencionado thriller, la comedia romántica y el rollo fantástico familiar de postín.
La cuidadísima estética (sobre todo en las excelentes escenas en blanco y negro) no ayuda a sacar del agujero a una intriga bastante ridícula en la que dos amantes que murieron de forma truculenta en los años cuarenta se encuentran en nuestros días para volver a unir sus caminos y descubrir quién fue el causante de sus desgracias.
Ya de por sí la trama parece tonta dicho esto, pero lo es más, pues está conformada por un conjunto de escenas ridículas con hipnosis de risa, espiritistas baratos, psicólogos aún más baratos, diálogos a veces ridículos, persecuciones bochornosas y una construcción de la historia cien por cien predecible en el peor de los sentidos.
Los homenajes al cine del mencionado Hitchcock que la película introduce constantemente tienen su gracia (desde el ama de llaves al estilo "Rebeca" hasta las tijeritas asesinas de "Crimen perfecto" pasando por los recuerdos deformados de "Recuerda") pero el toquecito "freak" no salva todo lo antes expuesto, que además viene todavía más lastrado por las actuaciones nada creíbles de un reparto completamente desperdiciado.
Kenneth Branagh (de nuevo como protagonista), Emma Thompson, Derek Jacobi, Robin Williams, Andy García... Todos son buenos actores (algunos más que buenos, excelentes) pero todos están desganados e incluso horribles (ese Jacobi, siempre tan genial, autoparodiándose al estilo de "Yo, Claudio" da vergüenza ajena).
Y queda ahí todavía un desenlace espantoso con disparos pueriles, tijeras asesinas y psicópatas trasnochados que deja un malísimo sabor de boca.
En fin, menos mal que Branagh se redimió y menos mal que "Morir todavía" no es más que un patinazo puntual ya muy olvidado dentro de su filmografía en líneas generales muy destacada. Sólo para completistas del actor y director.





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