domingo, 1 de septiembre de 2019

EL SEXTO SENTIDO. EL DESPUNTAR FULMINANTE DE M. NIGHT SHYAMALAN


M. Night Shyamalan dirigió antes de "El sexto sentido", la película que le lanzó a la fama, otras dos cintas que no tuvieron gran repercusión y que no vamos a comentar porque no son nada del otro mundo: los dramas "Praying with Anger" y "Los primeros amigos".

La mencionada "El sexto sentido" le arrojó de manera fulminante al estrellato y fue el comienzo de una carrera marcada por un estilo muy reconocible: películas fantásticas con mensaje caracterizadas por desenlaces sorprendentes.


Fue así con esta cinta, y con las posteriores y magistrales "El protegido" (ya comentada en esta etiqueta con sus dos secuelas), "Señales" y "El bosque".

Luego, el director tuvo una época irregular con películas más flojas como "La joven del agua" y "El incidente" y con algún que otro inexplicable e infame bodrio como "Airbender" o "After Earth", tras la cual volvió a la calidad poco a poco con la muy discutida pero original "La visita" y definitivamente con las ya verdaderamente buenas "Múltiple" y "Glass".

"El sexto sentido" es una de las grandes obras maestras del cine fantástico y de terror no solo de finales de la década de los noventa, sino de la historia del cine.


Shyamalan escoge un estilo "hitchcockiano", sobrio, directo, pero con toques oníricos y fantasmagóricos (esta influencia se encuentra hasta en los títulos de crédito), para narrar la historia de un niño que dice que ve muertos y que tiene una especial relación con su psicólogo, un hombre en crisis vital y amorosa.

Puede que ya nos la conozcamos de sobra, pero en su día, y doy fe de ello porque yo fui al cine a verla, esta película fue un dechado de originalidad, y de hecho ha sido copiada, imitada y parodiada mil veces, tanto sus frases como sus escenas como su desenlace, que daba una vuelta de tuerca magnífica, llena de imaginación, que en su momento nadie se esperaba y que, aunque no es nueva, sí que fue totalmente certera en su novedosa ejecución. El resto, es igualmente maravilloso.


La intriga de "El sexto sentido" está llevada al milímetro, la capacidad de sorprender perfectamente dosificada, los sustos son pocos y los justos pero todos ponen los pelos de punta, el terror está ordenado de forma que llegue de improviso y marque al espectador cuando menos lo espera y la ambientación, como he dicho, es una joya.

Luego, están los diálogos, que están llenos de significado y de lucidez, y un retrato de personajes magnífico interpretado por un plantel de actores lleno de carisma: no solamente los protagonistas principales Bruce Willis y Haley Joel Osment, sino una secundaria de lujo como Tony Collete u Olivia Williams en un papel más pequeño lo bordan.


Todo llevado en un estilo pausado, que se toma su tiempo para crear sensaciones, para sugerir, para atrapar con la tensión.

"El sexto sentido" es una obra maestra y el comienzo de una primera carrera impecable de un director que, a pesar de haber vivido unos malos años de inexplicables producciones malas o directamente terribles, ha sido básico para el cine fantástico norteamericano moderno.


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